Textiles Lafayette celebró la clausura de la segunda edición en México de Hilando Empresa, su programa de fortalecimiento empresarial que en 10 años ha beneficiado a más de 1,000 emprendedores en Colombia, Ecuador y México. Esta iniciativa combina capacitación, financiamiento y mentoría para transformar ideas en negocios rentables, sostenibles y competitivos.
En esta edición en el país, el segundo mercado más importante para Lafayette después de Colombia, 70 emprendedores mexicanos participaron en talleres y asesorías especializadas en gestión empresarial, innovación, sostenibilidad y desarrollo de producto, recibiendo herramientas clave para consolidar sus negocios y generar un impacto positivo en sus comunidades. Además, los participantes tuvieron la oportunidad de acceder a capital semilla y beneficios adicionales, facilitando la escalabilidad y consolidación de sus proyectos en un sector textil cada vez más competitivo.
Durante la clausura, se reconoció a cinco empresas con iniciativas destacadas por su innovación, viabilidad y compromiso con la sostenibilidad, las que recibirán un capital semilla por un valor total de $400.000 pesos para que fortalezcan su modelo de negocio y potencien su crecimiento. Este apoyo representa el incentivo a un proceso formativo que impulsa la creatividad, el liderazgo y la transformación empresarial dentro del ecosistema textil mexicano. Estos cinco emprendimientos: LH Sport, Marol Arte y Creatividad, Sincrónico, Crássula y Concepción Ayala Uniformes, tendrán en el primer trimestre del 2026, un acompañamiento estratégico para el éxito en la implementación del plan de inversión con el que participaron.
De acuerdo con el INEGI, en México más de 350 mil personas emprenden un negocio cada año, y cerca del 10% pertenece a la industria textil, de la confección y el diseño de moda, un sector con alto potencial de crecimiento, pero también con grandes desafíos de financiamiento, digitalización y sostenibilidad. En este contexto, Hilando Empresa se posiciona como una herramienta estratégica que impulsa la profesionalización y competitividad de los nuevos empresarios del sector.
“Agradecemos a Lafayette e Hilando Empresa por la oportunidad; la formación y el acompañamiento que nos dieron, porque esto nos permitió mejorar nuestra planificación, entender áreas de oportunidad como empresa, del mercado y de la manera de fortalecer la marca. Viajar tres horas desde Puebla tres veces a la semana ha valido mucho la pena. Con el premio que ganamos podemos comprar una cortadora láser, ya que nuestro proceso de producción todavía es artesanal”, comentó Roberto Carlos Lendech de la empresa LH Sport, una de las cinco que obtuvieron capital semilla.
“La iniciativa también tiene un impacto social relevante: fomenta una cultura de innovación y sostenibilidad, promueve el desarrollo económico local y contribuye con la creación de empleo, generando valor para emprendedores y comunidades. ´Hilando Empresa´ no solo fortalece las habilidades administrativas y de negocio de los empresarios, también les aporta un networking de valor y les potencia significativamente su propósito empresarial por uno más consciente con el entorno en el que operamos”, añadió Naydú Serrato, directora de Comunicaciones y Sostenibilidad de Lafayette.
Con más de 30 años de presencia en México y una trayectoria de 83 años en la industria textil, Lafayette consolida su liderazgo y su compromiso con la responsabilidad social y el emprendimiento, fortaleciendo la competitividad del sector y apoyando a quienes buscan transformar sus ideas en negocios sostenibles y exitosos.
En el marco del Día Internacional contra el Cambio Climático, conmemorado cada 24 de octubre desde 2009, la crisis hídrica y la escasez de agua se confirman como las problemáticas más urgentes e interconectadas de nuestro tiempo. En un contexto donde la sequía y los fenómenos meteorológicos extremos impactan la calidad de vida y la estabilidad global, la gestión eficiente del agua se ha convertido en una acción climática fundamental.
Moen, marca de grifería #1 en Norteamérica, reafirma su compromiso con el planeta a través de Mission Moen, una iniciativa enfocada en proteger y preservar el recurso hídrico.
Mission Moen es la promesa de la marca de asegurar un futuro más sostenible a través de la innovación y la responsabilidad corporativa. El objetivo es claro: contribuir al ahorro de 4.5 millones de metros cúbicos (m³) de agua para el año 2030, a través de su tecnología, impactando positivamente en la reducción de la huella hídrica y energética asociada a su uso y tratamiento.
“El agua es el medio por el cual sentimos el cambio climático. Cada gota que ahorramos en casa y en la industria reduce la presión sobre ecosistemas vulnerables y disminuye la energía necesaria para mover, calentar y tratar ese recurso”, afirma May Ann Nadonga, directora de mercadotecnia y producto de Moen Latin América. “Mission Moen es nuestra propuesta para ofrecer productos de vanguardia que permiten a nuestros consumidores ser parte de la solución sin sacrificar la calidad de su experiencia.”
La lucha contra el cambio climático y la conservación del agua requiere la participación coordinada de la industria, los gobiernos y los consumidores. Moen identifica áreas clave donde la tecnología y el compromiso hacen una diferencia inmediata:
1. Innovación en el consumo con Moen
Eficiencia de bajo flujo: implementación de tecnología Eco-Performance en regaderas y grifería que optimiza el flujo hasta en un 32% (por ejemplo, a 1.5 galones por minuto – gpm) sin comprometer el rendimiento.
Certificaciones: diseño de productos que cumplen con estrictas normas como WaterSense® y que contribuyen a la obtención de puntos LEED® en proyectos de construcción, impulsando la adopción de prácticas sostenibles en el sector inmobiliario.
2. Adopción de tecnología sostenible
Actualización de infraestructura: incentivar a empresas y hogares a sustituir equipos obsoletos por soluciones de bajo flujo y sistemas inteligentes que detectan y previenen fugas, responsables de un desperdicio significativo.
Monitoreo y conciencia: promover el uso de tecnologías que ayuden a medir el consumo de agua en tiempo real, educando a usuarios y personal sobre sus hábitos para fomentar un uso más responsable.
3. Estrategia y alianzas a gran escala
Gestión hídrica empresarial: integrar la huella hídrica como un indicador clave de sostenibilidad en la cadena de suministro y en las operaciones internas de las empresas.
Moen invita a sus socios comerciales, desarrolladores y consumidores a unirse activamente a Mission Moen, demostrando que la acción climática puede comenzar en casa y se extiende a cada grifo y regadera que utilizamos.
El agua diseña nuestra vida, ¿quién diseña para el agua?
Un nuevo informe,“Cinco agendas para activar la transformación del sector filantrópico en América Latina y el Caribe”, respaldado por la Fundación Rockefeller y elaborado por The Resource Foundation y Dalberg Advisors, analiza el papel actual de la filantropía en América Latina y el Caribe y propone un enfoque innovador y local para fortalecer los resultados en comunidades y poblaciones de la región. El informe concluye que las donaciones filantrópicas son mucho menores que en otras regiones del mundo, incluso cuando las necesidades siguen aumentando.
Sin embargo, la filantropía en América Latina y el Caribe tiene el potencial de movilizar más de USD 5 mil millones de dólares anuales, al activar tan solo el 1% de la riqueza privada de la región, según los autores del informe. Esa cifra es comparable al total de la ayuda internacional que la región recibe actualmente.
El estudio también identifica los principales desafíos estructurales que enfrenta el sector filantrópico en la región, incluyendo la falta de inversión estratégica y la desconfianza pública, y hace un llamado a los líderes filantrópicos para que replanteen la forma en que se gestionan los recursos.
“América Latina y el Caribe tiene un potencial filantrópico enorme, pero aún sin activar. Necesitamos una filantropía que deje atrás las soluciones temporales y trabaje por cambios estructurales y sostenibles”, afirmó Lyana Latorre, vicepresidenta de la Fundación Rockefeller para América Latina y el Caribe.
Transformando la generosidad en impacto sostenible
El estudio evidencia una cultura filantrópica menos formalizada en comparación con otras partes del mundo. Según World Giving Index, las donaciones privadas apenas representan entre 0,2% y 0,3% del PIB, muy por debajo de economías desarrolladas como Estados Unidos (1,5%) o Canadá (1%) y hasta 50% menor que economías comparables como Indonesia o Sudáfrica (ambas en ~0.4%).
De acuerdo con el BID en su publicación de 2024 “Las complejidades de la desigualdad en América Latina y el Caribe”, el contraste es aún mayor si se considera que el 10% más rico gana 12 veces más que el 10% más pobre, y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) afirma que casi 200 millones de personas viven en pobreza y 70 millones en pobreza extrema (pobreza total ~270 millones de personas). Esta desigualdad estructural se agrava con los efectos climáticos extremos, como demostró recientemente el Índice de Vulnerabilidad al Financiamiento Climático (CliF), que coloca a ocho países de América Latina y el Caribe entre los más vulnerables del planeta al combinar su exposición a eventos extremos y sus capacidades financieras.
Después de 20 años y mucha planeación, finalmente la prestigiosa fundación Rockefeller abrirá su sede en América Latina para desarrollar millonarios proyectos de filantropía en 33 países de la región. El punto de la sede será Bogotá, pese a que no es la capital más importante del… pic.twitter.com/ixx1JIX240
Un llamado a reforzar confianza y activar los recursos locales
En este contexto, la ayuda internacional también se ha reducido drásticamente, dado que un importante número de países están reduciendo sus presupuestos de cooperación, lo cual representa un desafío significativo para la región de América Latina y el Caribe. En respuesta, este nuevo informe destaca la urgente necesidad de fortalecer la filantropía local y regional para garantizar la continuidad de las iniciativas transformadoras en beneficio de las comunidades de la región.
Otro desafío clave es la confianza: Latinobarómetro evidencia que solo el 27% de los latinoamericanos confía en las ONG, lo que limita la disposición a donar a través de canales formales. A esto se suma una fuerte presencia de “filantropía silenciosa” o generosidad invisible, en la que muchas personas donan directamente a comunidades o causas locales sin que esos recursos se contabilicen ni se articulen estratégicamente.
En contraste a la falta de confianza, la población en la región demanda acciones con impacto y resultados tangibles. Según una reciente encuesta de la Fundación Rockefeller, el 78% de la población de América Latina apoya la cooperación internacional si se demuestre efectiva, por encima de la media global del 75%.
“En todo el mundo, la filantropía desempeña un papel fundamental al unir aliados, movilizar recursos y ampliar soluciones que mejoran la vida y el bienestar de las personas”,afirmó Elizabeth Yee, Vicepresidenta Ejecutiva de Programas de la Fundación Rockefeller. “Con base en nuestra trayectoria en la región, en la Fundación Rockefeller nos enorgullece acompañar a las organizaciones filantrópicas y a otros aliados en América Latina y el Caribe en la construcción de un futuro más saludable, seguro y próspero.”
Cinco agendas para transformar la filantropía
A partir de este diagnóstico, el informe propone cinco agendas estratégicas para transformar la filantropía en América Latina y el Caribe. Estas agendas surgieron de un amplio proceso de escucha, diseñado con plena conciencia de la diversidad y complejidad del ecosistema filantrópico de la región. Más de 70 líderes de toda la región —incluyendo organizaciones filantrópicas, empresas, grupos de la sociedad civil y actores locales— compartieron sus perspectivas a través de entrevistas y grupos focales. El proceso también se nutrió de la revisión de más de 40 informes y estudios, lo que permitió fundamentar los hallazgos en una base sólida y diversa de evidencia.
Colaboración radical: Promover un cambio cultural en la forma en que las organizaciones trabajan juntas. La co-inversión sin co-creación es simplemente coordinación, no colaboración genuina. Es por esto que este estudio propone pasar de proyectos aislados a alianzas sostenidas, con estructuras de gobernanza compartida, metas comunes y mecanismos de evaluación conjunta que permitan escalar los resultados
Movilización de recursos locales: Fomentar una nueva generación de donantes que vean la filantropía como un instrumento de transformación social y no solo de asistencia. El reto es ampliar las fuentes de financiamiento, integrar nuevos actores (familias, emprendedores y empresas emergentes) y generar incentivos (a través de los gobiernos y los mercados de capital) que faciliten la participación sostenida porque la realidad actual no es una falta de riqueza en la región, sino la incapacidad de activarla.
Inversión con propósito: Priorizar la calidad sobre el volumen de los fondos. El estudio plantea la necesidad de diseñar inversiones más estratégicas, que midan su retorno en términos de impacto social, sostenibilidad y fortalecimiento institucional, no solo en resultados inmediatos. Cuando los recursos se otorgan como caridad se quedan cortos; desplegados como inversión social, pueden impulsar cambios sistémicos
Liderazgo local: Tratar a las comunidades como beneficiarias crea dependencia. Se debe reconocer el conocimiento y la capacidad de las comunidades para gestionar su propio desarrollo y que tengan un rol de aliados, asegurando la apropiación compartida del cambio. Las agendas filantrópicas deben adaptarse a las realidades territoriales, respetar los saberes locales y construir soluciones que respondan a los contextos culturales, económicos y ambientales de cada lugar.
Profesionalización del sector: Fortalecer el sistema no es un gasto administrativo, se debe impulsar una infraestructura filantrópica moderna, con mejores sistemas de información, talento especializado y mecanismos de rendición de cuentas que fortalezcan la legitimidad del sector. Invertir en capacidades propias es la base para aumentar la efectividad y el impacto colectivo.
“La filantropía en América Latina y el Caribe tiene una enorme energía latente. El capital existe, el talento también. Lo que necesitamos ahora es activarlos con propósito, construir confianza y demostrar que invertir en la región no es asistencialismo, sino estrategia de desarrollo”, compartió Beatriz Guillén, directora ejecutiva de The Resource Foundation.
Las fronteras entre la vida laboral y personal se han vuelto más difusas que nunca, la desconexión y fatiga digital, se han convertido en los principales retos para las empresas que buscan impulsar el bienestar y la productividad de sus equipos.
Si bien la pandemia aceleró un cambio profundo en los espacios de trabajo, lo que se ha mantenido son los esquemas de trabajo híbrido, la hiperconectividad y la expectativa de inmediatez, lo que ha reconfigurado la forma en que las personas viven su empleo.
Algunos hallazgos encontrados en el Índice de Tendencias Laborales de 2025,[1] de Microsoft, señalan que fuera de los horarios laborales, las conversaciones por chat han aumentado un 15% interanual, con un promedio de 58 mensajes por usuario enviados antes o después del horario habitual.
Si embargo, no es el único indicador, el informe también señala que hay un 20% de colaboradores que trabajan activamente durante el fin de semana, mismos que consultan su correo electrónico antes del mediodía del sábado y el domingo. Y más del 5% vuelve a revisar su correo electrónico los domingos por la tarde, esto debido a la alta carga laboral.
Asimismo, diversos estudios revelan que horas prolongadas de trabajo, incrementan la posibilidad de burnout y estrés en las organizaciones, el estudio Panorama Laboral de Pluxee 2025 da cuenta de ello, en éste, se hace referencia a que 43% de quienes trabajan más de ocho horas diarias reporta altos niveles de estrés. Al mismo tiempo revela que más del 54% de los encuestados ha trabajado tiempo extra, en promedio 5 horas adicionales a lo establecido en su horario laboral.
“Al garantizar la desconexión digital, aseguramos que el talento se renueve física y mentalmente. Este sencillo cambio trae mejoras en la calidad de vida de las personas y de su entorno inmediato. Para las organizaciones poner atención a este rubro es de importancia, ya que contribuye a tener talento dispuesto, creativo, con mayor compromiso” afirmó Javier Alduncin, director de Recursos Humanos de Pluxee.
El exceso en las cargas de trabajo incrementa la deserción laboral, y también es un factor que aumenta los problemas de salud como ansiedad, depresión, insomnio, enfermedades cardiovasculares y un sistema inmunológico debilitado.
Mejorar la calidad de vida de los colaboradores y vigilar el exceso de horas trabajadas, puede beneficiar en distintos ámbitos en las organizaciones, desde una mejor cultura, mayor compromiso laboral y por ende procesos más productivos al interior de estas. El desafío está en crear culturas donde la desconexión sea tan valorada como la dedicación, y donde el bienestar no sea un lujo, sino una estrategia de negocio.
En este contexto, los beneficios multifuncionales ganan protagonismo, ya que pueden personalizarse para fomentar la salud mental y física (con actividades de gimnasio o acceso a telemedicina), influyendo directamente en la gestión del tiempo fuera del trabajo y mejorando el compromiso y la productividad interna.
Si requieres conocer más información en materia laboral, te invitamos a consultar la información en el siguiente blog: pluxee.mx/blog
L’Oréal México, Matter of Trust y el Bosque de Chapultepec a través del Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec, presentaron hoy una solución revolucionaria para la limpieza de cuerpos de agua: tapetes elaborados con cabello humano capaces de absorber contaminantes como aceites y otros residuos.
Durante la conferencia de prensa, realizada en el emblemático Bosque de Chapultepec, se llevó a cabo una demostración de cómo estos tapetes ecológicos—fabricados con cabello recolectado en salones afiliados al programa “Estilistas por un Futuro” de L’Oréal—pueden mejorar la calidad del agua del lago de forma natural y sustentable. En esta primera etapa se implementarán 3 puntos de limpieza en cuerpos de agua del Bosque de Chapultepec.
“Esta alianza representa una nueva era en la economía circular de la industria de la belleza”, declaró Araceli Becerril, directora de Responsabilidad Corporativa de L’Oréal México. Con el lanzamiento del programa “Estilistas por un Futuro” de la División de Productos Profesionales, estamos transformando lo que tradicionalmente era considerado residuo en una herramienta poderosa para la restauración ambiental”.
A través del programa “Estilistas por un Futuro”, L’Oréal invita a todos los salones de belleza de México a sumarse a la recolección de cabello cortado y que así los salones de belleza en todo el país sean un agente de cambio ambiental, mientras que convierten cada corte de cabello en una acción concreta por el planeta. Hoy, cadenas de salones emblemáticas en México como Leonora y Urban Curls, son pioneras en participar activamente en el programa de la mano de la División de Productos Profesionales de L’Oréal.
Lisa Craig, presidenta y Fundadora de Matter of Trust, destacó que esta es la primera intervención de la organización en México. “Hemos utilizado exitosamente esta tecnología en derrames petroleros y limpieza de cuerpos de agua en diversas partes del mundo. El cabello humano tiene propiedades naturales extraordinarias para absorber aceites y contaminantes, y estamos emocionados de traer esta solución a México de la mano de L’Oréal y el Bosque de Chapultepec”.
Mattia Carenini, CEO de Matter of Trust LATAM, añadió: “Este proyecto establece un modelo replicable para toda la región. Cada salón de belleza puede convertirse en un centro de recolección, cada estilista en un agente de cambio ambiental”.
Para el Bosque de Chapultepec, este proyecto representa un avance significativo en sus esfuerzos de conservación. Natasha Uren, Directora ejecutiva del Bosque de Chapultepec, explicó: “El lago de Chapultepec es un ecosistema vital para la Ciudad de México. Esta intervención no solo nos ayuda a mejorar la calidad del agua, sino que establece un precedente de colaboración entre el sector privado y los espacios públicos para el beneficio de todos los ciudadanos”.
Lilia Haua Miguel, Directora del Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec, afirmó: “Las alianzas inteligentes fortalecen la conservación y la mejora del Bosque de Chapultepec. Vincular la innovación de la industria con la gestión ambiental del bosque nos permite acelerar resultados, escalar buenas prácticas y cuidar mejor el agua y la vida que éste resguarda”.
Como parte del evento, educadores de la División de Productos Profesionales de L’Oréal ofrecieron cortes de cabello gratuitos a los asistentes durante todo el día. El 100% del cabello recolectado será utilizado para dar continuidad a la limpieza del lago de Chapultepec, cerrando así el ciclo de economía circular.
Rebeca Serur, propietaria de los salones Urban Hair y participante activa del programa, compartió su experiencia:
“Como dueños de salones de belleza, siempre buscamos hacer que nuestros clientes se vean y se sientan bien. Ahora, desde nuestro día a día también podemos contribuir a que nuestro trabajo tenga un impacto directo en el planeta y en generar un cambio en nuestro país. Es una extensión natural de nuestra profesión”.
La alianza entre L’Oréal, Matter of Trust y el Bosque de Chapultepec, a través del Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec, busca inspirar a más salones de belleza en México a unirse a esta iniciativa. Con miles de toneladas de cabello generadas anualmente en salones de todo el país, el potencial de impacto es significativo.
“Invitamos a todos los salones de belleza de México a sumarse a esta causa”, concluyó Victoria Wittig, directora de Transformación de la División de Productos Profesionales de L’Oréal. “Juntos podemos transformar nuestra industria y demostrar que la belleza y la sustentabilidad van de la mano”.
Tetra Pak, empresa líder en soluciones de procesamiento y envasado de alimentos, inauguró la expansión de su planta especializada en producción de tapas ubicada en Mexicali, Baja California, con el objetivo de incrementar su capacidad productiva y adoptar nuevas tecnologías orientadas a la eficiencia energética, la digitalización y la sostenibilidad; reforzando así su papel como un referente dentro de la red global de manufactura de la compañía.
En operación desde 2001, la fábrica ha sido reconocida por su alto nivel de eficiencia operativa y su capacidad para abastecer tanto al mercado local como internacional. Actualmente, 35% de su producción se distribuye principalmente en México, seguido de Estados Unidos (60%), mientras que, el 5% restante, va para la región de Latinoamérica.
Este sitio cuenta con 200 colaboradores y es la segunda planta de Tetra Pak más grande de su tipo a nivel global. Cabe destacar que 20% de su producción utiliza bioresinas vegetales provenientes de la caña de azúcar. Hoy en día, la fábrica produce más de 5 mil millones de tapas anualmente.
Producción local para responder con rapidez
Producir en México permite a Tetra Pak estar más cerca de sus clientes, responder con rapidez, reducir riesgos logísticos y minimizar la huella de carbono al evitar traslados interoceánicos innecesarios.
Por ello, el sitio de Mexicali representa la especialización, la innovación y la capacidad exportadora que definen a la empresa.
“La ampliación que inauguramos representa una inversión de más de 1000 millones de pesos, que aumentará nuestra capacidad en 60% y traerá más empleo y desarrollo para Baja California. Esto reafirma nuestra confianza en su talento y en el apoyo del gobierno para seguir creciendo de manera sostenible. México es uno de los mercados más estratégicos para Tetra Pak en el mundo, y eso se debe al trabajo y compromiso de personas como ustedes. Nada de esto sería posible sin ustedes, el corazón de Tetra Pak Mexicali. Este logro es suyo”, indicó durante el evento Ramiro Ortiz, Managing Director de Tetra Pak México.
Por su parte, Rodolfo Andrade Pelayo, subsecretario de Gestión de la Inversión de la Secretaría de Economía e Innovación de Baja California, destacó que en el estado se trabaja para fortalecer la colaboración entre gobierno e iniciativa privada, generando condiciones que impulsen la inversión, el crecimiento industrial y la innovación. “Celebramos que Tetra Pak continúe apostando por nuestra entidad y su gente, reafirmando el potencial que tenemos como estado estratégico para la inversión y el desarrollo”.
La inversión en esta expansión es parte del orgullo por lo que la compañía construye y entrega desde México para hacer que los productos sean seguros y estén disponibles en todas partes, protegiendo lo bueno: los alimentos, las personas y el planeta.
“Hecho en México, Hecho con Valor” no es solo el lema de Tetra Pak. Es una realidad tangible que se vive en cada línea de producción, en cada entrega y en cada producto que fortalece el mercado.
En los últimos años, la salud mental se ha convertido en un tema central dentro de las estrategias de responsabilidad social de muchas empresas. La importancia de cuidar el bienestar emocional de los colaboradores va más allá de la productividad: impacta directamente en la satisfacción laboral, la retención de talento y la reputación organizacional. Sin embargo, no todas las iniciativas están diseñadas con profundidad y compromiso real, lo que puede generar resultados superficiales o incluso contraproducentes.
Este fenómeno ha llevado a que algunas empresas implementen programas de bienestar más por imagen que por impacto genuino. Cuando la promoción de la salud mental se convierte en una estrategia de marketing vacío, se incurre en lo que hoy se conoce como wellness-washing. Evitar este riesgo es esencial para garantizar que los esfuerzos corporativos contribuyan verdaderamente al bienestar de las personas y no solo al posicionamiento de marca.
Wellness-washing: un riesgo latente en las empresas
Muchas compañías han invertido en talleres de mindfulness, aplicaciones de meditación y actividades recreativas, pensando que estos gestos bastan para cuidar la salud mental de su equipo. Sin embargo, cuando estas acciones no se acompañan de políticas estructurales, liderazgo empático o un seguimiento real, se convierten en wellness-washing. Este fenómeno ocurre cuando la empresa comunica preocupación por el bienestar sin respaldarla con cambios profundos o recursos sostenibles.
El wellness-washing es más que un error de comunicación: puede generar desconfianza entre colaboradores, aumentar la presión sobre ellos y trivializar la importancia de la salud mental. Los trabajadores pueden percibir estas iniciativas como superficiales si no se sienten apoyados en aspectos concretos como flexibilidad laboral, acceso a profesionales de la salud o condiciones de trabajo seguras.
Por eso es crucial que las empresas comprendan que la salud mental no se impulsa solo con mensajes motivacionales o eventos aislados. Evitar el wellness-washing implica diseñar programas integrales que combinen cultura organizacional, formación, recursos especializados y políticas coherentes, garantizando un impacto real y sostenible.
5 maneras de impulsar la salud mental sin caer en el wellness-washing
1. Integrar políticas de bienestar estructurales
Las empresas deben garantizar que las iniciativas de salud mental estén respaldadas por políticas claras y medibles. Esto incluye horarios flexibles, permisos por salud mental, protocolos de prevención de estrés y un acceso confiable a servicios de psicología. Cuando la política es tangible, la cultura de bienestar se fortalece y no se queda en un mensaje vacío.
Además, la integración de estas políticas en todos los niveles jerárquicos demuestra coherencia y compromiso. Desde la alta dirección hasta los supervisores directos, todos deben estar alineados en promover un entorno laboral que respalde la salud mental, reduciendo la probabilidad de caer en wellness-washing.
2. Capacitar a líderes y mandos intermedios
El liderazgo juega un papel central en la percepción de las iniciativas de bienestar. Capacitar a gerentes y supervisores para reconocer señales de estrés, ansiedad o agotamiento, y para brindar apoyo efectivo, fortalece la cultura de cuidado emocional. Un liderazgo empático garantiza que los colaboradores sientan que sus necesidades son valoradas.
La formación constante también permite que los líderes identifiquen prácticas que podrían derivar en wellness-washing, como organizar talleres sin seguimiento o implementar programas de bienestar aislados. Un liderazgo informado asegura que cada acción tenga un propósito real y medible.
3. Facilitar acceso a profesionales de salud mental
No basta con talleres o charlas motivacionales: contar con psicólogos, terapeutas o coaches especializados accesibles para todos los colaboradores es fundamental. Estos recursos deben ser confidenciales, continuos y adaptados a las necesidades individuales de la plantilla.
Brindar acceso profesional demuestra un compromiso concreto y reduce el riesgo de wellness-washing. Cuando los trabajadores perciben que hay soporte real y no solo mensajes corporativos, la cultura de bienestar se fortalece y se convierte en un activo estratégico para la empresa.
4. Crear espacios de escucha y participación
Involucrar a los colaboradores en la identificación de necesidades y soluciones para su bienestar mental es clave. Encuestas, grupos focales y reuniones abiertas permiten que los programas se diseñen desde la realidad de quienes los viven.
Este enfoque participativo evita el wellness-washing, porque asegura que las acciones no sean impuestas de manera superficial, sino construidas junto con quienes las recibirán. Escuchar a la plantilla fortalece la confianza y promueve un compromiso genuino con la salud mental.
5. Medir impacto y ajustar estrategias
Para garantizar que las iniciativas no sean solo simbólicas, es necesario definir indicadores claros de éxito y realizar evaluaciones periódicas. Esto incluye monitorear participación, satisfacción, reducción de estrés y cambios en la cultura laboral.
El análisis constante permite ajustar programas según las necesidades reales y demuestra transparencia. Medir resultados evita el wellness-washing porque convierte cada esfuerzo en una acción concreta y responsable, con beneficios tangibles para los colaboradores y la empresa.
Más allá de las iniciativas corporativas
La salud mental en el trabajo no solo depende de políticas internas: también está influida por factores culturales, sociales y económicos. Las empresas que buscan impactar positivamente deben considerar la diversidad, la inclusión y el contexto de sus colaboradores.
Además, la comunicación interna juega un papel clave. Evitar mensajes superficiales o slogans motivacionales sin respaldo garantiza que la salud mental sea tomada en serio. El compromiso debe ser visible, tangible y sostenido en el tiempo.
Finalmente, promover la salud mental de manera responsable fortalece la reputación corporativa y genera un círculo virtuoso: colaboradores más saludables contribuyen a un ambiente de trabajo más productivo, colaborativo y resiliente, demostrando que el bienestar puede ser un pilar estratégico cuando se evita el wellness-washing.
Compromiso genuino versus marketing vacío
Impulsar la salud mental de manera efectiva requiere más que buenas intenciones: exige políticas sólidas, liderazgo empático y recursos especializados. Evitar el wellness-washing es fundamental para que las iniciativas tengan un impacto real, generen confianza y contribuyan a una cultura organizacional saludable y sostenible.
Cuando las empresas actúan con responsabilidad, la salud mental deja de ser un mensaje de marketing y se convierte en un compromiso tangible. La combinación de escucha, medición de resultados y participación activa asegura que cada acción cuente y que los programas de bienestar se traduzcan en beneficios concretos para los colaboradores y la organización.
La desigualdad económica y social es un fenómeno que no solo perjudica a los más vulnerables, sino que también tiene efectos significativos sobre quienes gozan de privilegios. Aunque pueda parecer que los altos ingresos, la educación o el acceso a servicios de calidad blindan a ciertos grupos, los impactos indirectos y sistémicos de la desigualdad terminan afectando a todos. Ignorar estas consecuencias puede generar riesgos económicos, sociales y culturales que repercuten incluso en quienes se consideran protegidos.
Estudios recientes muestran que la concentración de riqueza y oportunidades limita la movilidad social, aumenta la inseguridad y deteriora la cohesión social. Por eso es crucial comprender cómo la desigualdad afecta a los privilegiados, no solo para mejorar la equidad, sino también para proteger la estabilidad de empresas, comunidades y sociedades. Reconocer este vínculo abre la puerta a estrategias responsables y sostenibles que benefician a todos los actores.
7 razones por las que la desigualdad afecta a los privilegiados
1. Riesgo económico y volatilidad del mercado
La desigualdad genera concentración de riqueza en pocas manos, lo que reduce el poder adquisitivo de la mayoría de la población. Esto provoca menor consumo, menos demanda de productos y servicios y, en consecuencia, un crecimiento económico más lento. Incluso quienes disfrutan de privilegios financieros pueden sufrir pérdidas cuando la economía se desacelera o se vuelve inestable.
Además, la falta de diversificación en la distribución de ingresos aumenta la vulnerabilidad de los mercados ante crisis económicas o políticas. Por ello, la desigualdad afecta a los privilegiados al crear un entorno financiero menos predecible y más riesgoso para inversiones y negocios.
2. Inseguridad y violencia social
Las disparidades económicas y sociales alimentan la violencia urbana y la criminalidad, generando inseguridad que impacta a todos los sectores de la sociedad. Los privilegios no inmunizan frente a la delincuencia, ya que la inseguridad puede afectar residencias, empresas, transporte e incluso la percepción de seguridad en la vida cotidiana.
Los altos niveles de desigualdad también generan tensiones sociales que derivan en protestas o conflictos que afectan la movilidad y la productividad. Así, quienes tienen mayores recursos se ven obligados a invertir en seguridad adicional o a vivir con un entorno social más hostil, demostrando que la desigualdad afecta a los privilegiados de manera tangible.
3. Problemas de salud y bienestar
La desigualdad influye en la salud de la población al limitar el acceso equitativo a servicios médicos, alimentos nutritivos y entornos saludables. Aunque los privilegiados tengan acceso a mejores recursos, la presión social, la inseguridad y el estrés generado por la desigualdad pueden aumentar problemas de ansiedad, depresión y enfermedades relacionadas con el estrés.
Asimismo, un sistema de salud desigual provoca que epidemias y problemas sanitarios se propaguen con mayor facilidad, afectando a toda la sociedad, incluidos los más acomodados. Esto demuestra cómo la desigualdad afecta a los privilegiados incluso cuando sus recursos les permiten acceso a cuidados médicos de calidad.
4. Deterioro de la cohesión social
Las sociedades con altos niveles de desigualdad tienden a fragmentarse, reduciendo la confianza interpersonal y la cooperación comunitaria. La segregación social, el elitismo y la falta de interacción entre grupos aumentan la sensación de aislamiento, incluso entre quienes disfrutan de privilegios.
Esta falta de cohesión repercute en la calidad de vida y en la estabilidad social, afectando el entorno laboral, educativo y comunitario. Por ello, la desigualdad afecta a los privilegiados al erosionar el capital social que sustenta relaciones y redes de apoyo fundamentales.
5. Riesgo para la sostenibilidad ambiental
La desigualdad también impacta la sostenibilidad: cuando los recursos se concentran, la presión sobre el medio ambiente aumenta debido a modelos de consumo insostenibles y sobreexplotación de recursos. Los privilegios no protegen frente a los efectos del cambio climático, desastres naturales o crisis ambientales, que afectan a todos, independientemente de su posición social.
La degradación ambiental genera costos directos e indirectos, como aumento de precios, migración forzada y pérdida de bienes naturales, demostrando nuevamente que la desigualdad afecta a los privilegiados al comprometer su calidad de vida y seguridad futura.
6. Inestabilidad política y gobernanza débil
Altos niveles de desigualdad erosionan la confianza en las instituciones y fomentan el populismo, la polarización y la corrupción. Los privilegios pueden ofrecer ciertas ventajas, pero no impiden que un gobierno débil o inestable afecte la seguridad jurídica, la protección de activos y la eficacia de políticas públicas.
Cuando la desigualdad genera conflictos políticos y desconfianza en la gestión pública, los sectores privilegiados también sufren pérdidas de inversión, mayor incertidumbre y riesgos regulatorios, evidenciando que nadie queda completamente al margen de sus efectos.
7. Pérdida de oportunidades de innovación y talento
La desigualdad limita el acceso a educación y desarrollo profesional para amplios sectores de la población, restringiendo el talento disponible y la diversidad de ideas. Esto afecta a empresas, instituciones y comunidades, reduciendo la capacidad de innovación y competitividad a largo plazo.
Incluso los privilegiados pierden, ya que la concentración de oportunidades genera entornos menos dinámicos y creativos, y dificulta la identificación de nuevos líderes y soluciones. Por esto, la desigualdad afecta a los privilegiados al mermar la calidad de los ecosistemas productivos y culturales que sustentan su propio éxito.
Entendiendo el impacto de la desigualdad
La desigualdad es un fenómeno complejo que trasciende lo económico: incluye dimensiones sociales, educativas, de género y de acceso a derechos fundamentales. Su impacto sistémico provoca que los efectos negativos se filtren hacia todos los niveles sociales, incluso hacia quienes parecen estar protegidos.
Además, los estudios muestran que las sociedades más equitativas son más resilientes, seguras y productivas. La inversión en políticas públicas, educación inclusiva y programas de equidad no solo beneficia a los menos favorecidos, sino que genera un entorno más estable y próspero para todos, demostrando que abordar la desigualdad es un imperativo para el bienestar colectivo.
¿Por qué todos debemos actuar?
Comprender cómo la desigualdad afecta a los privilegiados permite reconocer que las brechas sociales y económicas son un riesgo compartido. Las empresas y los gobiernos tienen un papel crucial en diseñar políticas y estrategias que fomenten la equidad, la cohesión social y la sostenibilidad, beneficiando a toda la población.
Abordar la desigualdad no es solo un acto de responsabilidad social, sino una inversión estratégica en estabilidad y resiliencia. Cuando se reduce la brecha entre ricos y pobres, se fortalece la seguridad, la innovación y la cohesión social, garantizando que incluso quienes disfrutan de privilegios vivan en entornos más seguros, saludables y sostenibles.
La COP30, que se celebrará en Belém, Brasil, llega en un contexto crítico para la acción climática global. Mientras la mayoría de los países avanzan en compromisos de reducción de emisiones y promoción de energías limpias, la postura de Donald Trump se mantiene contraria a los esfuerzos multilaterales. Su negación del cambio climático y el retiro previo de Estados Unidos del Acuerdo de París marcan un contraste preocupante frente a la urgencia ambiental mundial.
No obstante, según información de The Guardian, ONG, activistas y líderes locales se han propuesto representar a los EUA en la COP30, con el objetivo de participar en la creación de soluciones climáticas, presionar por compromisos internacionales más ambiciosos y fortalecer la acción ciudadana frente a la política oficial contraria a la transición energética.
EUA en la COP30: más que la representación oficial
El gobierno de Trump ha retirado al país del Acuerdo de París y desmantelado agencias de investigación climática, dejando un vacío en la diplomacia ambiental. Sin embargo, cientos de activistas planean asistir a la COP30, enfrentando desafíos logísticos y altos costos para asegurar que su voz sea escuchada y su mensaje de acción climática sea visible.
Collin Rees, de Oil Change International, afirma que estos activistas son esenciales para demostrar que la mayoría de los estadounidenses apoya la acción climática. “Trump no representa a todos nosotros. La COP30 es una oportunidad para que la sociedad civil estadounidense se exprese y contribuya con soluciones concretas”, señaló.
El objetivo es que la participación civil muestre que los EUA en la COP30 sí tienen un componente activo, responsable y comprometido con la reducción de emisiones y el desarrollo de energías limpias. Esto contrasta con la delegación oficial, que sigue alineada con intereses de combustibles fósiles.
Esta presencia demuestra que, aunque la política federal esté estancada, existe un movimiento sólido que mantiene la presión y participa en la agenda global de manera proactiva, reforzando la influencia positiva de los ciudadanos estadounidenses en las negociaciones climáticas.
Resistencia civil y soluciones locales
Los activistas estadounidenses buscan visibilizar acciones locales y estatales que demuestran que la transición energética es viable. Por ejemplo, estados como Vermont y Nueva York implementaron leyes de responsabilidad ambiental, obligando a los contaminadores a asumir costos por daños climáticos.
John Noel, de Greenpeace Internacional, resalta que estas políticas son ejemplos de que los EUA en la COP30 pueden proyectar liderazgo ambiental sin depender de la postura federal. La COP30 ofrece un escenario para presentar estos logros y compartirlos con otros países que buscan replicarlos.
Además, estas acciones fortalecen la colaboración con delegaciones de otros países, mostrando que la sociedad civil estadounidense es capaz de influir en la agenda internacional, incluso ante la inacción de su gobierno.
La participación civil en la COP30 refuerza la idea de que la acción climática en Estados Unidos no depende únicamente del gobierno, sino también del compromiso de la ciudadanía y las organizaciones no gubernamentales.
La administración Trump ha bloqueado políticas climáticas internacionales, incluyendo un impuesto global al carbono en transporte marítimo. Esto evidencia cómo la presión política puede operar incluso sin presencia formal en la COP30.
Frente a esto, los activistas estadounidenses planean contrarrestar estas tácticas mediante su participación activa en negociaciones y foros paralelos, mostrando que los EUA en la COP30 cuentan con una representación civil comprometida con soluciones climáticas.
El enfoque incluye visibilizar resultados locales, como leyes de transición energética, que pueden servir de modelo para otros países y reforzar la viabilidad de la acción climática internacional.
Estas acciones colectivas permiten crear un contrapeso frente a la administración, mostrando que la presión social y el poder ciudadano pueden mantener el impulso de la acción climática global.
Acción colectiva y futuro climático
La cooperación entre ONG, comunidades locales y delegaciones internacionales permite fortalecer coaliciones que impulsan medidas ambiciosas de reducción de emisiones y adaptación climática.
Jean Su, del Centro para la Diversidad Biológica, señala que la COP30 es una oportunidad crucial para demostrar que la acción climática es no solo necesaria, sino también respaldada por la ciudadanía estadounidense.
El intercambio de experiencias y políticas efectivas refuerza la idea de que los EUA en la COP30 tienen un papel constructivo, apoyando soluciones prácticas que contribuyan a una transición energética global sostenible.
De esta manera, la acción colectiva ciudadana muestra que, aunque el gobierno federal esté en contra, la sociedad estadounidense sigue comprometida con un futuro más limpio y resiliente.
Trump no representa al movimiento climático estadounidense
La COP30 demuestra que la postura de Trump no refleja la totalidad de la sociedad estadounidense. La participación de ONG, activistas y líderes locales evidencia que los EUA en la COP30 cuentan con un movimiento sólido que impulsa políticas climáticas ambiciosas y soluciones concretas.
Este contrapeso ciudadano es esencial para garantizar que la acción climática continúe, incluso frente a la resistencia gubernamental. La participación de los EUA en la COP30 no se reduce a la Casa Blanca, pues cuenta también con una ciudadanía comprometida que defiende el derecho a un futuro sostenible y demuestra que la acción global por el clima sigue siendo posible.
Aunque la conversación sobre la salud mental ha ganado espacio en los últimos años, aún persiste un profundo estigma en torno a ella. En muchos lugares, hablar de ansiedad o depresión sigue siendo un tabú. No obstante, este silencio impide que miles de personas busquen apoyo profesional y reciban un tratamiento oportuno que podría transformar su bienestar.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas viven con algún trastorno mental en el mundo. En México, según El Economista, tres de cada diez personas enfrentan problemas como ansiedad o depresión a lo largo de su vida, y más del 60% no recibe atención médica. Esta brecha revela no solo una crisis de salud pública, sino también una urgente necesidad de fortalecer la educación emocional y el acceso a servicios especializados.
Salud mental en México: una crisis silenciosa
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) estima que más de 3.6 millones de personas en el país viven con depresión y cerca del 19% padece ansiedad severa. Sin embargo, las cifras podrían ser aún mayores, considerando que muchas personas no buscan ayuda por miedo o desconocimiento. La falta de diagnóstico temprano y de programas de prevención convierte a la salud mental en México en un reto de gran magnitud para el sistema público.
En entrevista con El Economista, la escritora y activista Maureen Terán, fundadora de Es Tiempo de Hablar, advierte que reconocer un problema emocional o psicológico es un acto de valentía:
“Aceptar que algo no está bien es el primer paso para mejorar tu calidad de vida”
Por otro lado, identificar cuándo la tristeza o el estrés cotidiano se transforman en un trastorno es esencial para evitar que interfieran con el trabajo, las relaciones o la motivación personal.
En este sentido, el papel de las empresas, escuelas y comunidades resulta fundamental. Promover espacios de escucha y campañas de sensibilización puede reducir los prejuicios que rodean la búsqueda de ayuda profesional. Además, la capacitación de líderes y colaboradores en temas de salud emocional fortalece la resiliencia organizacional y el sentido de pertenencia.
El reto no es solo aumentar el acceso a servicios, sino también normalizar las conversaciones sobre bienestar mental. Las estrategias empresariales de RSE pueden desempeñar un papel clave al integrar la salud mental en México dentro de sus políticas de cuidado y prevención.
El camino de aceptar y buscar ayuda
Reconocer que se necesita ayuda psicológica o psiquiátrica sigue siendo uno de los mayores obstáculos, comenta Terán:
“A veces creemos que es algo pasajero, pero cuando el malestar interfiere con nuestras relaciones o nuestra tranquilidad, hay que actuar”.
La especialista recuerda que acudir con un profesional no significa debilidad, sino responsabilidad personal y amor propio.
En México, los servicios públicos de atención mental suelen ser limitados o inaccesibles para amplios sectores de la población. Esto refuerza la importancia de crear redes de apoyo comunitarias, empresariales y familiares que alienten a las personas a buscar tratamiento. La intervención temprana reduce recaídas, mejora la productividad y previene consecuencias más graves.
Además, los entornos laborales tienen un papel decisivo. Un liderazgo empático, licencias médicas flexibles y programas de bienestar emocional pueden evitar el ausentismo y el desgaste profesional. Cada acción que impulse la salud mental en México repercute positivamente en la cohesión social y la sostenibilidad empresarial.
Hablar del tema con apertura permite desmontar los mitos que lo rodean y, al mismo tiempo, humanizar los espacios de trabajo. La prevención y el acompañamiento deben asumirse como pilares de la cultura corporativa y social.
Vivir con bipolaridad: una historia de aceptación
En 2007, Maureen Terán fue diagnosticada con trastorno bipolar tipo 1, una condición que se manifiesta, entre otras cosas, por alteraciones extremas del ánimo, periodos de insomnio y comportamientos impulsivos. “Pasé días sin dormir, con una energía desbordante, hasta que perdí noción de la realidad”, recuerda. Su caso refleja la complejidad de los trastornos mentales y la urgencia de diagnosticarlos a tiempo.
Durante años, Terán se resistió a aceptar su diagnóstico. “Pensaba que era algo temporal, que lo superaría sola”, relata. Tras varias crisis y hospitalizaciones, comprendió que el tratamiento psiquiátrico no era un castigo, sino una herramienta para recuperar el control de su vida. Desde entonces, ha vivido más de una década estable y con solo dos recaídas.
Su experiencia personal se ha convertido en un testimonio de esperanza y de activismo. A través de Es Tiempo de Hablar, promueve la educación emocional y combate el estigma que rodea los trastornos mentales. Historias como la suya muestran que con atención adecuada, información y apoyo social, es posible tener una vida plena.
La salud mental en México necesita más voces que inspiren y acompañen. Contar experiencias humanas ayuda a derribar estigmas y a entender que pedir ayuda es un acto de fuerza, no de debilidad.
El papel de las empresas y las instituciones
La falta de atención a la salud emocional tiene un impacto directo en la productividad, el clima laboral y la sostenibilidad organizacional. Las empresas que incorporan estrategias de bienestar psicológico reducen el ausentismo y mejoran la retención de talento. Invertir en programas de atención y sensibilización no solo protege a las personas, también fortalece la reputación corporativa.
Promover la salud mental debe entenderse como una responsabilidad compartida. Las instituciones públicas, privadas y civiles pueden crear alianzas para garantizar servicios accesibles y de calidad. De esta forma, se amplía el alcance del acompañamiento psicológico y se fomenta una cultura del autocuidado.
Además, incluir políticas de equilibrio vida-trabajo, pausas activas o asesoría emocional fortalece la salud integral de los colaboradores. Las empresas que entienden la relevancia de la salud mental en México no solo contribuyen al bienestar individual, sino también a un desarrollo más humano y sostenible.
En un país donde los trastornos mentales siguen siendo invisibilizados, la acción colectiva es la clave. La empatía, la educación y la inversión en programas de bienestar son los pilares para construir una sociedad emocionalmente más fuerte.
Romper el silencio para sanar
La salud mental no puede seguir siendo un tema secundario. Los datos revelan que millones de mexicanos enfrentan ansiedad, depresión u otros trastornos sin recibir atención adecuada. Romper el estigma implica generar una cultura de empatía, educación y acompañamiento desde todos los niveles: familiar, institucional y empresarial.
El compromiso por atender la salud mental en México debe trascender el discurso y traducirse en políticas públicas, recursos y acciones concretas. Solo así será posible construir un país en el que hablar de bienestar emocional sea sinónimo de fortaleza y no de vergüenza.