Tu dinero también contamina: el rol de los bancos en la crisis ambiental

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Cuando hablamos de sostenibilidad, solemos pensar en transporte verde, energías limpias o consumo responsable. Pocas veces reparamos en que nuestras decisiones financieras también tienen una huella ambiental. Lo cierto es que cada peso o dólar que depositamos en una cuenta bancaria puede terminar financiando industrias altamente contaminantes. Así, mientras reducimos el uso de plásticos o elegimos alimentos locales, nuestro dinero podría estar apoyando proyectos de carbón, petróleo o gas.

En el centro de esta contradicción se encuentra el sistema financiero global, un actor clave en la lucha contra el cambio climático. Las instituciones bancarias deciden cada día qué sectores reciben crédito y cuáles no, determinando si la economía avanza hacia la sostenibilidad o se estanca en modelos extractivos. El rol de los bancos en la crisis ambiental no es menor: su política de inversiones define en gran medida el rumbo de la transición energética.

A medida que aumenta la presión social por frenar el calentamiento global, las personas y las empresas comienzan a preguntarse: ¿puede la banca ser parte de la solución y no del problema? Este artículo explora cómo el sistema financiero influye en la crisis climática y qué papel tenemos como consumidores para exigir mayor transparencia y responsabilidad. A continuación, se analizan las principales formas en que el dinero que depositamos impacta directamente en el futuro del planeta.

¿Cómo el sistema financiero da forma al planeta?

Tal como lo explica Forbes, el sistema bancario global opera bajo el modelo de “reserva fraccionaria”, donde el dinero depositado no se guarda íntegro, sino que se reinvierte en préstamos e inversiones. Esto significa que cada peso o dólar que depositamos tiene el potencial de respaldar industrias o proyectos con consecuencias ambientales reales.

Por ello, el rol de los bancos en la crisis ambiental no es menor: al decidir qué sectores reciben crédito, definen el rumbo económico y ecológico del futuro. Los préstamos dirigidos a energías limpias pueden impulsar la descarbonización, mientras que los destinados a la explotación petrolera o minera perpetúan la dependencia de los combustibles fósiles.

Los bancos son, en esencia, arquitectos invisibles del sistema económico. Las decisiones que toman cada día influyen en las emisiones, la deforestación y el ritmo de la transición energética. De ahí la urgencia de exigir mayor transparencia sobre cómo y dónde se utiliza el dinero que depositamos.

rol de los bancos en la crisis ambiental

La banca y su inversión en combustibles fósiles

A pesar del creciente compromiso corporativo con el clima, los números siguen revelando una contradicción profunda. Según información de Forbes, 2021 y 2024, los 65 bancos más grandes del mundo destinaron 3.29 billones de dólares a proyectos de combustibles fósiles, según el informe Banking on Climate Chaos. En comparación, solo 1.37 billones fueron dirigidos a energías renovables.

Esto muestra cómo el sistema financiero continúa alimentando las causas del calentamiento global. El rol de los bancos en la crisis ambiental se vuelve evidente cuando observamos que, por cada dólar invertido en petróleo, gas o carbón, apenas 89 centavos se destinan a energías limpias. Esta brecha revela una desalineación grave entre las políticas climáticas y los flujos financieros globales.

La razón es simple: el sector fósil sigue siendo visto como rentable y seguro. Sin embargo, las pérdidas potenciales por desastres climáticos, daños ambientales y litigios aumentan cada año, lo que podría transformar el riesgo financiero en riesgo sistémico para la economía mundial.

rol de los bancos en la crisis ambiental

La importancia de la banca verde

La banca verde busca reorientar los flujos de capital hacia actividades sostenibles. Se basa en el principio de que las inversiones deben generar valor económico sin comprometer los recursos naturales ni aumentar la desigualdad social. Esta visión se traduce en productos financieros como bonos verdes, créditos sostenibles y fondos de impacto ambiental.

Aunque su crecimiento ha sido notable, aún representa una pequeña fracción del total del financiamiento global. Muchos bancos anuncian compromisos climáticos sin modificar realmente sus portafolios de inversión. Por eso, es vital medir el impacto real de sus acciones y no solo sus declaraciones públicas.

Las instituciones que adoptan políticas de inversión verde pueden ser catalizadoras del cambio. Al dirigir capital hacia sectores de energía limpia, eficiencia energética y economía circular, los bancos pueden convertirse en aliados activos de la transición ecológica global.

rol de los bancos en la crisis ambiental

¿Importa en qué banco guardamos nuestro dinero?

Cada persona, sin saberlo, participa en la economía ambiental a través de su elección bancaria. Nuestros depósitos, por pequeños que parezcan, se agrupan y se reinvierten en distintos sectores. De hecho, solo en agosto de 2025, los hogares del Reino Unido depositaron 5.4 mil millones de libras adicionales en sus cuentas. Colectivamente, estas sumas pueden redirigir el flujo del capital mundial.

Escoger un banco comprometido con el financiamiento sostenible es una forma de acción climática individual. Existen instituciones que publican informes detallados sobre la huella ambiental de sus inversiones o que se adhieren a los Principios de Banca Responsable del PNUMA. Optar por ellas es una forma de apoyar la transparencia y la rendición de cuentas.

El poder de los consumidores radica en la masa. Si millones de personas trasladan su dinero a bancos sostenibles, el sistema financiero se verá obligado a transformar su lógica de rentabilidad hacia una más coherente con los objetivos climáticos globales.

Transparencia y regulación: los desafíos pendientes

Aunque la presión social ha aumentado, la regulación sobre las finanzas verdes sigue siendo limitada. Muchos países carecen de estándares claros para medir el impacto ambiental de las inversiones o exigir informes transparentes. Esta falta de supervisión permite que los bancos continúen financiando actividades altamente contaminantes bajo el disfraz de la sostenibilidad.

Es necesario fortalecer los mecanismos regulatorios internacionales. Iniciativas como el Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD) o el Green Taxonomy de la Unión Europea son pasos importantes, pero aún insuficientes para transformar el sistema a nivel global.

rol de los bancos en la crisis ambiental

Solo con políticas coherentes y una mayor rendición de cuentas podrá lograrse que el rol de los bancos en la crisis ambiental se convierta en una fuerza positiva para el planeta, no en una fuente de daño silencioso.

El poder de un cambio financiero

El dinero es una herramienta poderosa. Lo que hoy parece una simple transacción bancaria puede determinar si el mundo avanza hacia una economía baja en carbono o si continúa atrapado en los modelos que alimentan el colapso climático. Reconocer el rol de los bancos en la crisis ambiental es el primer paso para exigir responsabilidad y coherencia a las instituciones financieras.

Las empresas, los gobiernos y los ciudadanos tenemos la capacidad de redirigir los flujos de capital hacia un futuro más verde y justo. Cambiar de banco, invertir en fondos sostenibles o demandar transparencia son acciones que, multiplicadas por millones, pueden marcar la diferencia. Porque, al final, tu dinero también vota: elige todos los días en qué tipo de mundo queremos vivir.

¿Chatbots fuera del alcance infantil? Nueva ley propone vetar su uso a menores

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En los últimos años, el auge de los chatbots conversacionales ha transformado la manera en que las personas interactúan con la tecnología. Sin embargo, esta revolución también ha despertado preocupación sobre su impacto en los más jóvenes. Ante casos recientes de autolesiones y conductas suicidas vinculadas a interacciones con inteligencia artificial, legisladores estadounidenses han propuesto un marco legal que plantea mantener chatbots fuera del alcance infantil para proteger su bienestar emocional y psicológico.

El proyecto que según información de TIME, es conocido como Ley GUARD, fue presentado por los senadores Josh Hawley y Richard Blumenthal, con el objetivo de establecer un estándar nacional de verificación de edad para acceder a chatbots de IA. La propuesta no solo busca prevenir daños psicológicos, sino también responsabilizar a las empresas por el diseño de herramientas que puedan inducir a menores a la violencia, las autolesiones o el comportamiento sexual inapropiado.

Chatbots fuera del alcance infantil: una propuesta en debate

El proyecto de ley surge tras testimonios desgarradores de padres cuyos hijos se autolesionaron o suicidaron después de interactuar con chatbots de IA. En las audiencias del Senado, se mencionaron plataformas como OpenAI y Character.AI, donde los algoritmos habrían desarrollado vínculos emocionales con los usuarios menores. La propuesta legislativa define a los “compañeros de IA” como sistemas capaces de simular amistad o comunicación terapéutica, lo que los hace particularmente sensibles al uso infantil.

De aprobarse, las empresas deberán implementar sistemas de verificación de edad mediante identificación oficial o métodos “comercialmente razonables” que impidan el acceso de menores. Además, diseñar o permitir chatbots que inciten a conductas peligrosas podría considerarse delito penal, con multas de hasta 100 000 dólares. Este punto refuerza la necesidad de incorporar principios de ética algorítmica y diseño seguro en las estrategias corporativas de inteligencia artificial.

Organizaciones civiles como la Alianza de Jóvenes y el Instituto para Familias y Tecnología han respaldado la iniciativa, destacando que el proyecto es parte de un movimiento nacional para “poner a los chatbots fuera del alcance infantil” y promover un entorno digital responsable. Sin embargo, también han pedido ajustar la definición de “compañeros de IA” para evitar ambigüedades que puedan afectar a desarrolladores legítimos.

La dimensión de la responsabilidad social corporativa

Para las empresas tecnológicas, este debate trasciende lo jurídico: toca directamente su responsabilidad social. Los líderes del sector deben asumir que diseñar inteligencia artificial sin considerar los riesgos para menores puede tener consecuencias sociales y reputacionales graves. En la práctica, mantener los chatbots fuera del alcance infantil implica un compromiso ético con el bienestar digital y la salud mental.

Iniciativas como la Ley GUARD obligan a las compañías a repensar su gobernanza de datos y sus mecanismos de control. Desde un enfoque ESG, la “S” de social se vuelve prioritaria: los productos digitales deben ser seguros, transparentes y diseñados con propósito. En este sentido, la verificación de edad, los controles parentales y la transparencia sobre la naturaleza no humana de los chatbots son medidas de mitigación indispensables.

Asimismo, la propuesta legislativa exige que los chatbots recuerden a los usuarios que no son humanos ni proporcionan servicios médicos o psicológicos. Este punto, aparentemente técnico, tiene un profundo valor ético: evita que los usuarios —especialmente los menores— confundan una relación artificial con un acompañamiento emocional genuino.

chatbots fuera del alcance infantil

Regulación y prevención: un modelo que se expande

La Ley GUARD no es un caso aislado. A principios de mes, California aprobó la ley SB243, que también exige a las empresas de IA adoptar protocolos para detectar ideación suicida y prevenir daños. Esta tendencia refleja una mayor conciencia pública sobre el papel de la IA en la salud mental, y la necesidad de una supervisión activa. Los especialistas en RSE coinciden: la prevención debe ser parte del diseño tecnológico, no una respuesta tardía ante la tragedia.

OpenAI y Meta han tomado medidas iniciales en esa dirección. OpenAI anunció un “sistema de predicción de edad” para redirigir a adolescentes a versiones seguras de ChatGPT, con filtros para evitar conversaciones coquetas o sobre autolesiones. Meta, por su parte, ha implementado controles parentales en sus modelos de IA. Sin embargo, los críticos señalan que estas acciones, aunque positivas, siguen siendo insuficientes para garantizar que los chatbots no representen un riesgo residual.

El debate también plantea un desafío para la industria: equilibrar la innovación con la protección de grupos vulnerables. Si bien la IA puede ofrecer beneficios educativos o terapéuticos, su mal diseño o uso inadecuado puede amplificar daños. La autorregulación corporativa, aunque necesaria, parece no bastar; por eso, la legislación podría ser la vía para establecer mínimos éticos universales.

chatbots fuera del alcance infantil

Hacia una IA ética y segura para todos

La discusión sobre mantener chatbots fuera del alcance infantil no trata solo de acceso, sino de responsabilidad. La tecnología no puede sustituir el acompañamiento humano, y los desarrolladores deben garantizar que sus herramientas no vulneren la integridad emocional de los menores. Para las empresas comprometidas con la sostenibilidad social, esto implica invertir en diseño ético, monitoreo constante y educación digital para familias y escuelas.

En un contexto donde la inteligencia artificial se integra cada vez más en la vida cotidiana, el equilibrio entre libertad tecnológica y protección infantil será uno de los mayores retos éticos de esta década. Más que un veto, la nueva ley plantea una reflexión profunda sobre los límites de la innovación: proteger a la infancia digital es, en última instancia, una extensión del principio básico de responsabilidad social que toda empresa debería asumir.

Una alianza por las infancias saludables y la educación de calidad: Corporativo Kosmos y Proed

Promover infancias saludables requiere mucho más que enseñar a comer bien o hacer ejercicio: implica formar personas que aprendan a cuidar su cuerpo, su mente y también a desarrollar su potencial intelectual. Por eso, una infancia saludable comienza con buenos hábitos.

No obstante, también requiere garantizar un entorno donde los menores puedan aprender, desarrollarse y soñar con un futuro mejor. En este sentido, la educación de calidad es clave para lograrlo, pues es la herramienta que les permite comprender el mundo y transformarlo.

Por todo ello,  cuidar la salud y fortalecer la educación son misiones que se construyen juntas, y en la búsqueda por impulsarlas, Corporativo Kosmos— el conglomerado de servicios de alimentación más grande de México— y Proed— Institución de Asistencia Privada sin fines de lucro, que trabaja para fortalecer las comunidades educativas y así los infantes puedan adquirir los conocimientos esperados—, se han unido con un mismo propósito: brindar educación de calidad e inculcar hábitos saludables a las infancias mexicanas.

Una carrera para promover infancias saludables: Corporativo Kosmos

A través de la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), brazo social de Corporativo Kosmos, fue una de las patrocinadoras de la 7ª Carrera Proed, que en esta ocasión fue organizada por Proed y HABLA. Este evento no solo buscó fomentar la activación física, sino también la buena alimentación y los valores comunitarios.

La FPL contribuyó con 500 box lunch destinados a las niñas y niños que participaron en las carreras infantiles. Con este gesto, la fundación no solo cubrió una necesidad operativa del evento, sino que reforzó el mensaje central del mismo: que cuidar el cuerpo y nutrirse adecuadamente también forma parte de una buena educación, tal como explicó Susana Arias, directora del área de Desarrollo Institucional y Comunicación de Proed:

“El objetivo de esta carrera por la educación es justamente fomentar hábitos alimenticios y deportivos con todos los alumnos, papás y amigos de la comunidad. Estamos muy agradecidos con la Fundación Pablo Landsmanas por esta donación de 500 box lunch, que fueron destinados a todos los niños que corrieron las carreras infantiles. Es importante considerar que muchos de ellos salieron desde las 5 de la mañana sin desayunar, así que fue fundamental poderles brindar algo saludable que les diera energía después de la carrera”.

Por su parte, Sonia Gaspar, directora general de Proed, coincidió en que esta alianza fue clave para cumplir el objetivo del evento:

“Gracias a la colaboración y al patrocinio de la Fundación Pablo Landsmanas, pudimos combinar tanto la activación física como el aprendizaje sobre la importancia de la buena alimentación”.

Aliados en la construcción de comunidades educativas fuertes

La séptima edición de la carrera reunió a más de mil quinientas personas —entre estudiantes, padres de familia, maestros y aliados— en una jornada que combinó deporte, educación, conciencia ambiental y muchos aprendizajes. Alejandra Carmona Ortega, cofundadora de HABLA y codirectora general de Grupo Educación, organizaciones patrocinadoras del evento, asegura que:

“Esta carrera impulsa comunidades educativas más fuertes, con maestros más capacitados y familias más presentes; todos en un viaje maravilloso de aprendizaje gracias a lo que la educación nos brinda”.

En este sentido, la carrera fue también una experiencia que enseñó a los asistentes la importancia de procurar una salud integral:

“El deporte es fundamental porque genera endorfinas, te hace sentir vivo y fluir. Por otro lado, no se puede aprender si no se come bien, ni si emocionalmente no estamos bien”.

Además, el evento promocionó la cero generación de basura y con ello, la importancia de cuidar nuestro entorno natural. Por ello, Proed, con ayuda de  PROMESA, una organización que fomenta la cultura ambiental, se encargó de recolectar y reciclar los residuos orgánicos y plásticos, demostrando que la sostenibilidad también es parte de los buenos hábitos que requerimos para vivir mejor.

Avanzar juntos: la fuerza de las alianzas

La asociación entre Proed y Corporativo Kosmos es un ejemplo de cómo las alianzas intersectoriales permiten impulsar transformaciones reales en ámbitos de suma importancia, como lo es la educación y el bienestar infantil, pues como expuso Alejandra Carmona:

“Agradecemos a la Fundación Pablo Landsmanas por sumarse a este esfuerzo, porque no podemos pensar en futuro sin colaborar entre todos. se requiere la corresponsabilidad de cada uno de los actores de la comunidad y esta carrera eso es lo que convoca, una unión de todos los sectores para impulsar la buena alimentación, el deporte. estamos muy contentos del éxito que obtuvimos y de la comunidad que se generó”.

Gracias a estas alianzas, miles de niñas y niños no solo participaron en una carrera, sino que aprendieron a cuidar su salud, su entorno y a entender que la educación también se construye con movimiento, convivencia y solidaridad.

promover infancias saludables

Corporativo Kosmos y Proed: juntos por el futuro de la niñez mexicana

La unión entre Corporativo Kosmos a través de su Fundación Pablo Landsmanas, y Proed, demuestra que el bienestar infantil no se logra desde un solo frente, sino que se necesita la colaboración de quienes creen que una alimentación adecuada, la educación de calidad y la activación física son pilares inseparables para construir una sociedad más sana y preparada.

Eventos como la 7ª Carrera Proed son más que un encuentro deportivo: son espacios donde la educación, la salud y la sostenibilidad se unen para sembrar valores que acompañarán a las niñas y niños toda su vida. En cada paso, cada alimento compartido y cada alianza fortalecida, se teje la posibilidad de promover infancias saludables y un México más justo, equitativo y lleno de oportunidades para las nuevas generaciones.

Volaris afianza su liderazgo en materia de sostenibilidad ambiental en Latinoamérica

Volaris, la aerolínea mexicana de ultra bajo costo que opera en México, Estados Unidos, Centro y Sudamérica, fue reconocida por tercera ocasión con el Latin America CAPA Environmental Sustainability Award of the Year for 2025, durante la gala de los CAPA Environmental Sustainability Awards for Excellence en Singapur. El galardón es otorgado por el Centro de Aviación (CAPA), en colaboración con Envest Global.

CAPA puntualizó que la aerolínea mexicana “continúa impresionando con sus acciones prácticas en torno a la sostenibilidad, como el despliegue de herramientas digitales para mejorar la eficiencia de sus vuelos y minimizar los impactos ambientales, mientras mantiene su modelo operativo de ultra bajo costo, y continúa con su enfoque de visión de futuro”.

El Centro de Aviación añadió que “Volaris es una de las pocas aerolíneas de bajo costo a nivel mundial que están invirtiendo para apoyar el desarrollo y uso de los combustibles de aviación sostenibles (SAF)” y resaltó que la empresa cuenta con una de las flotas más eficientes de Centro y Sudamérica.

Volaris

Volaris ha obtenido el reconocimiento de Aerolínea Latinoamericana de Sostenibilidad Ambiental del Año en dos ocasiones anteriores, en 2022 y 2023. Además, este año también fue reconocida por el prestigioso ranking global de Cirium como la cuarta aerolínea más eficiente del mundo y la primera en Latinoamérica en emisiones de carbono por asiento disponible.

“Este reconocimiento refleja que la sostenibilidad es parte esencial de nuestro modelo operativo. En Volaris integramos la innovación ambiental en cada decisión, desde la incorporación de flotas más eficientes hasta las alianzas que impulsan el uso de SAF. Sabemos que la aviación tiene un papel clave en la transición hacia un futuro más limpio, y asumimos con responsabilidad el liderazgo que esto implica”, expresó Dionisio Pérez-Jácome, Vicepresidente de Desarrollo Corporativo y Sostenibilidad de Volaris.

CAPA es una iniciativa que surgió en 1990 con la misión de marcar una diferencia estratégica en el conocimiento de la aviación. Tiene presencia en Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Hong Kong, India, el Reino Unido y los Estados Unidos.

Con este premio, Volaris reafirma su liderazgo regional en materia de sostenibilidad ambiental y su capacidad para innovar en un entorno altamente competitivo, manteniendo siempre el enfoque en ofrecer tarifas accesibles y experiencias memorables a sus clientes.

Exxon financió la negación del cambio climático en LATAM, revelan documentos

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Una nueva filtración de documentos internos expone que Exxon financió la negación del cambio climático en América Latina durante los años noventa y principios de los 2000, mediante una campaña coordinada con la red Atlas Network. Según información de The Guardian, los archivos sacados a la luz incluyen copias de cheques, correos y propuestas estratégicas que revelan cómo la petrolera estadounidense buscó debilitar el apoyo del sur global a los tratados climáticos de la ONU.

La operación no fue marginal: los fondos sirvieron para traducir libros negacionistas al español y al chino, organizar vuelos y seminarios en Argentina, Brasil e India, y promover discursos que desacreditaban la ciencia climática. Según los expertos, estas acciones contribuyeron a sembrar dudas en la opinión pública y en los gobiernos latinoamericanos en momentos críticos de la diplomacia ambiental internacional.

Una estrategia para desacreditar la ciencia climática

Los documentos obtenidos por el sitio DeSmog muestran que Exxon financió la negación del cambio climático a través de Atlas Network, una coalición de más de 500 grupos de pensamiento de libre mercado.

Según detalla una de las propuestas enviadas a la sede de Exxon en Texas, la estrategia buscaba: “convencer al mundo en desarrollo de los efectos adversos de los tratados sobre el cambio climático global”.

En 1998, la petrolera entregó un cheque por 50.000 dólares —equivalentes a unos 100.000 dólares actuales— a la organización, con el propósito de fortalecer la presencia de think tanks conservadores fuera de Estados Unidos.

Ese dinero impulsó la difusión de materiales y eventos en América Latina, justo cuando se discutían los primeros tratados internacionales sobre reducción de emisiones.

Entre los beneficiarios figuraron la Fundación República para una Nueva Generación (Argentina) y el Instituto Liberal (Brasil), que participaron en seminarios donde se distribuyó el folleto El argumento científico contra el Tratado Climático Global, del negacionista Fred Singer. El texto afirmaba que “no existe apoyo científico significativo para una amenaza global del calentamiento climático”.

“El enfoque ha sido discreto, no buscando intencionadamente el reconocimiento público por sus esfuerzos”, sino  “ayudar sin ser reconocidos por esa ayuda”, escribió Atlas en 2000, reconociendo la financiación de Exxon. La empresa nunca quiso aparecer como patrocinadora visible de estas actividades.

Atlas Network y la campaña de desinformación global

El entramado de Atlas Network fue clave para amplificar el mensaje negacionista en distintas regiones. Además de América Latina, la organización facilitó la traducción de materiales al chino y promovió vínculos entre grupos conservadores indios y think tanks estadounidenses como la Heritage Foundation y el Cato Institute.

Esta coordinación internacional fue descrita por Kert Davies, del Centro para la Integridad Climática, como “una historia bastante fea”. Según Davies, Exxon financió la negación del cambio climático porque creía que, si las naciones en desarrollo dudaban de la crisis ambiental, nunca se alcanzaría un tratado climático global. El objetivo era frenar la regulación internacional que pudiera afectar sus operaciones y ganancias.

Durante más de una década, Exxon apoyó una constelación de organizaciones que socavaron deliberadamente el consenso científico. En los documentos se lee que la empresa se sentía “satisfecha con el apoyo que brindamos a organizaciones con sede en Estados Unidos”, pero deseaba expandir la estrategia a Asia y América Latina para influir directamente en las políticas públicas.

Aunque Atlas Network ha negado recientemente la importancia de estas donaciones, los registros muestran que “pocos de estos logros habrían sido posibles sin la generosa ayuda financiera de Exxon Corporation”, según una carta de 1998 firmada por sus directivos.

Exxon financió la negación del cambio climático

Las consecuencias de la manipulación en el sur global

El profesor Carlos Milani, del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, señaló que “la atmósfera tiene una enorme memoria histórica en lo que respecta a las emisiones de gases de efecto invernadero”. Tres décadas después, las secuelas de estas campañas de desinformación son evidentes: políticas climáticas débiles, dependencia de combustibles fósiles y desconfianza hacia los organismos multilaterales.

La interferencia de Exxon y Atlas en la opinión pública latinoamericana durante los años noventa coincidió con el auge de las negociaciones que buscaban consolidar un marco global para reducir emisiones. Al introducir dudas sobre la ciencia, estas redes lograron retrasar el consenso y debilitar la posición de los países del sur global en foros internacionales.

Las consecuencias persisten hoy. Mientras el planeta se acerca a puntos de no retorno —como la pérdida irreversible de los arrecifes de coral o el colapso potencial de la Amazonía en las próximas dos décadas—, las huellas del escepticismo promovido por las petroleras siguen influyendo en los debates políticos.

Para la comunidad empresarial responsable, este caso ilustra el costo reputacional y ético de utilizar la desinformación como estrategia corporativa. La manipulación del conocimiento científico no solo degrada la confianza social, sino que posterga acciones urgentes para mitigar la crisis climática.

Exxon financió la negación del cambio climático: la herencia de una era oscura

La historia de cómo Exxon financió la negación del cambio climático no es solo un episodio del pasado, sino un recordatorio de cómo la industria energética moldeó la percepción global del riesgo climático. Entre los años 90 y 2000, Exxon impulsó una red de aliados ideológicos que promovió la idea de que la regulación ambiental era una amenaza económica.

Atlas Network fue el brazo ejecutor de esta narrativa. Según sus informes, organizó reuniones privadas entre negacionistas estadounidenses —como el fallecido Patrick Michaels, quien calificó el cambio climático de “histeria”— y líderes empresariales, editores y ministros latinoamericanos. Estos eventos permitieron que los discursos anticientíficos penetraran en los círculos de poder.

Exxon financió la negación del cambio climático

El propósito, como reconocía la propia Atlas, era “ayudar, pero sin ser reconocidos por esa ayuda”. Esta estrategia silenciosa resultó altamente efectiva, retrasando políticas de mitigación y debilitando la presión social hacia una transición energética. La desinformación, amplificada por medios y grupos de presión, tuvo un efecto duradero en la opinión pública regional.

Hoy, a las puertas de la COP30 en Belém, las revelaciones sobre estas maniobras cobran nueva relevancia. Entender el pasado es clave para evitar que los intereses corporativos vuelvan a distorsionar la ciencia y las políticas ambientales en el presente.

La verdad como deuda climática

El caso de cómo Exxon financió la negación del cambio climático plantea una reflexión profunda sobre la responsabilidad corporativa en la era del Antropoceno. Durante años, la petrolera utilizó su poder económico para sembrar dudas que ralentizaron la acción global, afectando especialmente a las regiones más vulnerables.

La reparación no puede limitarse a compensaciones financieras: requiere transparencia, rendición de cuentas y compromiso con la verdad científica. Las empresas que hoy lideran la transición energética deben aprender de este legado oscuro. Negar la crisis fue un error costoso; afrontarla con integridad es la única forma de recuperar la confianza perdida.

8 formas en que las empresas pueden ayudar a erradicar la pobreza extrema

La pobreza extrema afecta a más de 700 millones de personas en el mundo, según datos del Banco Mundial, dejando a millones sin acceso a servicios básicos, educación de calidad ni oportunidades de empleo digno. Frente a este panorama, las empresas pueden desempeñar un papel crucial como motores de desarrollo económico y social, mucho más allá de la simple filantropía, pues su influencia en la generación de empleo, la innovación y la inversión responsable les permite incidir en la transformación de comunidades enteras y ofrecer alternativas sostenibles a la marginación y la vulnerabilidad.

Al integrar estrategias de responsabilidad social, fortalecer cadenas de valor inclusivas y adoptar modelos de negocio sostenibles, las empresas pueden ser aliados estratégicos en la lucha por la equidad y la justicia social. Por ello, a continuación, te presentamos algunas maneras concretas en las que las empresas pueden ayudar a erradicar la pobreza extrema, demostrando que la inversión en desarrollo social y económico no solo es ética, sino también estratégica para el crecimiento sostenible.

8 formas en que las empresas pueden ayudar a erradicar la pobreza extrema

1. Crear empleos dignos y sostenibles

El empleo es la herramienta más efectiva para romper el ciclo de la pobreza. Las empresas pueden erradicar la pobreza extrema generando empleos formales que garanticen condiciones laborales justas, salarios dignos y oportunidades de crecimiento. Esto permite a las personas acceder a educación, salud y estabilidad económica.

Además, invertir en la capacitación y el desarrollo profesional de comunidades vulnerables impulsa la productividad y fomenta una cultura de inclusión. Un trabajador que mejora su calidad de vida también contribuye al fortalecimiento de la economía local, creando un efecto multiplicador de bienestar.

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2. Promover cadenas de suministro inclusivas

Las empresas que integran a pequeños productores, cooperativas y emprendedores sociales en sus cadenas de valor contribuyen directamente al desarrollo local. Este modelo fomenta la independencia económica de comunidades marginadas y mejora su acceso al mercado.

Al ofrecer precios justos, capacitación y financiamiento, las corporaciones no solo diversifican sus fuentes de suministro, sino que promueven una economía más equitativa. Esta práctica se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente el ODS 1: Fin de la pobreza.

3. Invertir en educación y desarrollo de talento local

Invertir en educación es una estrategia de impacto a largo plazo. Programas de becas, formación técnica o mentorías pueden abrir oportunidades para las generaciones futuras. Las empresas que colaboran con instituciones educativas potencian la empleabilidad y fortalecen el tejido social.

Al apoyar la educación, las organizaciones no solo cumplen con su responsabilidad social, sino que preparan una fuerza laboral más calificada. Esto reduce las desigualdades estructurales que perpetúan la pobreza y promueve la innovación y competitividad empresarial.

4. Fomentar la equidad de género como motor de cambio

De acuerdo con ONU Mujeres, 1 de cada 10 mujeres viven en pobreza extrema y se prevé que el cambio climático afecte a más mujeres que hombres rumbo 2030. Promover su participación en el mercado laboral, brindar acceso a financiamiento y asegurar igualdad salarial son medidas clave para cambiar esta realidad.

Empoderar a las mujeres no solo es un acto de justicia social, sino también una estrategia económica inteligente. Estudios demuestran que la igualdad de género puede aumentar el PIB mundial hasta en un 20% en la próxima década. La equidad impulsa el crecimiento sostenible y reduce las brechas estructurales.

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5. Impulsar la innovación social y el emprendimiento

Las empresas que apuestan por soluciones innovadoras para problemas sociales pueden tener un impacto transformador. Modelos de negocio inclusivos, startups sociales o alianzas con el sector público pueden ofrecer nuevas herramientas para erradicar la pobreza extrema desde lo local.

El emprendimiento social promueve el desarrollo de soluciones escalables y sostenibles. Apoyar incubadoras o fondos de impacto permite financiar proyectos que mejoran la vivienda, la salud o el acceso al agua, factores clave en la reducción de la pobreza.

6. Promover la sostenibilidad ambiental

El cambio climático agrava la pobreza, especialmente en zonas rurales. Las empresas pueden marcar la diferencia al adoptar modelos sostenibles de producción que protejan los recursos naturales y generen resiliencia en las comunidades.

Implementar prácticas de economía circular, reducir emisiones y cuidar los ecosistemas no solo beneficia al planeta, sino que también previene crisis humanitarias derivadas de la pérdida de medios de vida. La sostenibilidad ambiental es una aliada en la lucha por erradicar la pobreza extrema.

7. Fortalecer alianzas multisectoriales

La cooperación entre empresas, gobiernos y organizaciones sociales es indispensable. Ningún actor puede resolver solo los desafíos estructurales de la pobreza. Las alianzas público-privadas facilitan la canalización de recursos y conocimiento hacia proyectos de alto impacto social.

Ejemplos como la Alianza Global para el Empleo Juvenil o el Pacto Mundial de la ONU demuestran que la colaboración genera resultados tangibles. A través de estas redes, las empresas multiplican el alcance de sus acciones y contribuyen de forma concreta al desarrollo sostenible.

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8. Medir el impacto y rendir cuentas

La transparencia es clave para consolidar la confianza y asegurar resultados sostenibles. Las empresas deben medir y comunicar su impacto social, estableciendo indicadores que reflejen avances reales en la reducción de la pobreza.

Reportar bajo estándares ESG o los indicadores del GRI permite demostrar cómo las acciones empresariales contribuyen a los ODS. Este compromiso con la rendición de cuentas fortalece la credibilidad corporativa y promueve un entorno más ético y responsable.

Más allá de los números: el papel moral del sector privado

El papel del sector privado en la lucha contra la pobreza trasciende la rentabilidad. Las empresas tienen la capacidad de redefinir sus modelos de negocio para incluir objetivos sociales y ambientales sin sacrificar su competitividad. Integrar estrategias para erradicar la pobreza extrema no es solo una obligación moral, sino también una inversión inteligente a largo plazo.

Cada decisión empresarial —desde una contratación hasta una alianza— puede representar una oportunidad para transformar vidas. En un mundo interconectado, el bienestar de las comunidades es también el bienestar de las empresas.

erradicar la pobreza extrema

Hacia una economía sin pobreza

Erradicar la pobreza extrema es un reto compartido que requiere innovación, compromiso y colaboración. Las empresas, al adoptar una visión sostenible y humana, se convierten en agentes clave de cambio que impulsan un crecimiento inclusivo y justo.

El futuro de la responsabilidad social empresarial dependerá de cómo el sector privado asuma su papel en la construcción de sociedades más equitativas. Apostar por un modelo económico donde nadie quede atrás no solo es posible: es el camino hacia la verdadera prosperidad global.

La paradoja climática: solo el 3% del apoyo global llega a quienes más lo necesitan

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A una semana del inicio de las negociaciones climáticas de la ONU en Belém, Brasil, un informe de ActionAid reveló una cifra alarmante: menos del 3% del apoyo climático global se destina a una transición justa que proteja a los trabajadores y comunidades que abandonan las industrias contaminantes. Este hallazgo cuestiona la efectividad de los mecanismos de financiamiento y el verdadero alcance de la justicia climática en el desarrollo sostenible.

De acuerdo con The Guardian, la investigación subraya que la crisis climática no solo amenaza al planeta, sino que también profundiza la desigualdad. Mientras el discurso internacional enfatiza la urgencia de reducir emisiones, la práctica demuestra que los recursos se concentran en proyectos diseñados desde la lógica de los inversores, no desde las necesidades de las comunidades. Así, el apoyo climático global corre el riesgo de convertirse en una herramienta de exclusión, más que de transformación.

Cuando la justicia climática queda fuera de la ecuación

El informe de ActionAid analizó cerca de 650 proyectos de mitigación financiados por el Fondo Verde para el Clima y los Fondos de Inversión Climática. Los resultados fueron contundentes: solo uno de cada 50 cumple con los criterios de una transición justa, es decir, que incluya la participación de trabajadores, mujeres y comunidades afectadas. La cifra revela una brecha ética entre los objetivos climáticos y la realidad social de quienes más sufrirán los impactos del cambio climático.

Teresa Anderson, responsable global de justicia climática de ActionAid, explicó que la gente se ve obligada a elegir entre un trabajo digno y un planeta seguro. Esta falsa dicotomía refleja el fracaso de las políticas climáticas que priorizan la rentabilidad sobre la justicia social. Los proyectos que no integran medidas de capacitación, reciclaje laboral o apoyo a los medios de vida perpetúan la vulnerabilidad de millones de personas en países del Sur Global.

De acuerdo con el análisis, la falta de un enfoque integral limita el impacto de las inversiones verdes. Sin mecanismos de protección social, la transición energética se vuelve excluyente, generando descontento y resistencia en los territorios. El desafío no está solo en financiar tecnología limpia, sino en garantizar que el cambio de modelo productivo sea justo y participativo.

Esta desconexión es preocupante: una política climática que ignora los derechos laborales y comunitarios no puede considerarse sostenible. Incorporar la voz de los trabajadores y comunidades es esencial para asegurar legitimidad, estabilidad y resultados duraderos.

apoyo climático global

Un modelo de financiamiento diseñado para inversores

Bert De Wel, de la Confederación Sindical Internacional, afirmó que los hallazgos confirman lo que los sindicatos ven a diario: la financiación climática responde más a los intereses de los inversores que a las necesidades de las personas. Este sesgo estructural explica por qué solo 1 de cada 35 dólares invertidos está alineado con una transición justa, lo que equivale a 630 millones de dólares en más de una década, menos que el costo del superyate de Jeff Bezos.

El apoyo climático global debería ser un instrumento de equidad, pero en la práctica se ha convertido en un mecanismo de concentración económica. Los fondos multilaterales, especialmente los gestionados por instituciones financieras internacionales, priorizan proyectos de gran escala sin considerar su impacto en la base social. Esta lógica mercantil ignora que la sostenibilidad debe equilibrar el beneficio ambiental con la justicia económica.

Los analistas advierten que el actual esquema de financiamiento perpetúa un modelo desigual, donde los países del Norte deciden las reglas del juego y los del Sur asumen los costos sociales. Sin participación local, los proyectos carecen de legitimidad y terminan siendo insostenibles. El desafío está en democratizar los procesos de decisión y redistribuir los beneficios de la acción climática.

Reformar la arquitectura financiera del clima es clave. Los recursos deben dirigirse a programas que combinen mitigación con desarrollo humano, fortaleciendo las capacidades locales y reduciendo la dependencia de las economías vulnerables.

apoyo climático global

Lecciones de proyectos fallidos

El informe cita un caso emblemático en Bangladesh, donde un programa para reducir las emisiones de metano incentivó el cambio del cultivo de arroz a mango. La iniciativa, que parecía sostenible, no consultó a los trabajadores temporales ni a las mujeres que dependían del procesamiento del arroz. El resultado fue devastador: pérdida de ingresos, desempleo y una transición que benefició a unos pocos.

Este ejemplo ilustra cómo la falta de consulta puede transformar un proyecto climático en un desastre social. Sin un enfoque inclusivo, las políticas de mitigación replican los errores del desarrollo tradicional. La transición justa exige escuchar a todas las partes involucradas, identificar riesgos socioeconómicos y diseñar medidas compensatorias que protejan el empleo y la seguridad alimentaria.

La justicia climática no puede verse como un “extra” o una opción deseable, sino como un componente estructural de toda acción climática. Ignorarla, como señala Anderson, alarga el camino hacia la descarbonización porque reduce la colaboración social y aumenta la resistencia al cambio.

Para las empresas y organizaciones comprometidas con la sostenibilidad, estas lecciones son cruciales. Un proyecto que no incorpora la participación social desde su diseño está destinado a fracasar, sin importar cuán verdes sean sus objetivos.

Reformular el apoyo climático global: el reto de Belém

Las próximas negociaciones climáticas en Belém, conocidas como COP30, representan una oportunidad decisiva para corregir el rumbo. Brasil ha colocado la “transición justa” en el centro de la agenda, y la sociedad civil exigirá la creación del Mecanismo de Acción de Belém, un instrumento que impulse la financiación de proyectos con verdadero enfoque social.

ActionAid propone que las naciones ricas comprometan billones de dólares en subvenciones, no préstamos, para garantizar una transición equitativa en el Sur Global. Además, sugiere revisar los principios del Fondo Verde para el Clima y disolver los Fondos de Inversión Climática, considerados una herramienta del Norte global por su control del Banco Mundial.

El apoyo climático global debe reinventarse desde la transparencia y la justicia. No se trata solo de medir toneladas de carbono reducidas, sino de valorar el impacto social y económico en las comunidades que están dejando atrás los sectores contaminantes. Un cambio estructural en la gobernanza financiera es indispensable para que el sistema sea democrático y justo.

Belém podría marcar el inicio de una nueva era en la política climática: una en la que los fondos se orienten a construir resiliencia, fortalecer derechos y garantizar que la transición energética no deje a nadie atrás.

Poner la justicia en el centro de la acción climática

El informe de ActionAid expone con claridad una realidad incómoda: el apoyo climático global sigue siendo insuficiente, inequitativo y, en muchos casos, injusto. Si las decisiones se toman sin la participación de quienes viven las consecuencias del cambio climático, la transición energética será solo una ilusión verde.

Corregir esta paradoja requiere voluntad política y visión ética. Los líderes empresariales, financieros y gubernamentales deben entender que la sostenibilidad no se mide solo en carbono, sino también en dignidad. Una transición justa es la única vía para que el clima y las comunidades avancen juntos hacia un futuro realmente sostenible.

¿Por qué la sobreexposición a causas sociales puede desmovilizar a las personas?

En un mundo hiperconectado, las redes sociales se han convertido en el principal escaparate de la acción social. Cada día, los usuarios se enfrentan a una avalancha de campañas, llamados a donar, compartir o firmar peticiones. Aunque esto puede parecer una señal positiva de conciencia colectiva, los psicólogos sociales advierten sobre un fenómeno preocupante: la sobreexposición a causas sociales puede generar fatiga emocional y desinterés, disminuyendo la participación activa en movimientos o proyectos solidarios.

Esta saturación de mensajes con tintes morales, ambientales o humanitarios puede derivar en lo que los expertos llaman compasión agotada. Cuando las personas se sienten abrumadas por el número de causas y por la intensidad emocional de los contenidos, tienden a desconectarse o volverse indiferentes. Así, la exposición constante a problemas globales puede, paradójicamente, inhibir la acción social en lugar de promoverla.

Para las empresas, fundaciones y organizaciones civiles, entender este fenómeno es clave para diseñar estrategias de comunicación más efectivas. El reto no es solo visibilizar las causas, sino conectar con las personas sin desgastarlas emocionalmente. A continuación, exploraremos cinco maneras en las que la sobreexposición a causas sociales puede desmovilizar a las personas, y cómo las organizaciones pueden evitar caer en esta trampa comunicativa.

¡Así es cómo la sobreexposición a causas sociales puede desmovilizar a las personas!

Provoca fatiga informativa y emocional

La primera consecuencia de la sobreexposición a causas sociales es la fatiga. Al recibir constantemente noticias de desastres naturales, crisis humanitarias o injusticias, las personas experimentan un exceso de información que termina por adormecer su sensibilidad. Este fenómeno es similar al que ocurre con la cobertura excesiva de tragedias: mientras más frecuente es la exposición, menor es el impacto emocional que generan.

La empatía no desaparece, pero se desgasta. Estudios en neurociencia social han demostrado que el cerebro reduce su respuesta empática como mecanismo de autoprotección ante el exceso de estímulos negativos. Por eso, aunque las causas sigan siendo relevantes, las audiencias comienzan a ignorarlas o a percibirlas como ruido, debilitando el compromiso real con las acciones colectivas.

sobreexposición a causas sociales

Causa sensación de impotencia ante la magnitud del problema

Cuando las personas son bombardeadas con mensajes que muestran problemas globales —como la pobreza, la guerra o la crisis climática— sin soluciones visibles, aparece la sensación de impotencia. La sobreexposición a causas sociales puede hacer que la gente crea que sus acciones individuales no tienen valor. Este sentimiento de inutilidad bloquea la motivación para involucrarse o donar.

Es importante comprender que la percepción de que los problemas son inabarcables puede provocar una desconexión emocional conocida como “parálisis moral”. Las audiencias no actúan no por falta de interés, sino porque sienten que nada de lo que hagan marcará la diferencia.

Fomenta el activismo performativo y la pérdida de autenticidad

Otro efecto preocupante es el auge del activismo superficial. Cuando las causas se convierten en tendencia, muchas personas participan solo por validación social. Este “activismo performativo” vacía de sentido las acciones solidarias y crea una brecha entre el discurso y la práctica. La sobreexposición a causas sociales transforma la empatía en una moda pasajera.

Las marcas y líderes sociales también corren el riesgo de ser percibidos como oportunistas si no alinean sus mensajes con acciones reales. En este contexto, la autenticidad se convierte en el valor más escaso: los consumidores quieren coherencia, no campañas vacías o gestos simbólicos sin impacto medible.

Incrementa la competencia entre causas

En la era digital, las causas sociales compiten por atención. La sobreexposición a causas sociales provoca que temas urgentes se diluyan en medio de otras campañas igualmente relevantes. Este efecto de “canibalización” informativa impide que una causa logre continuidad o profundidad en la conversación pública.

Para las organizaciones, esto representa un desafío estratégico: no basta con visibilizar un problema, sino construir narrativas sostenidas y coherentes que conecten con la identidad y valores del público. La constancia y la claridad de propósito son esenciales para evitar que una buena causa se pierda entre muchas otras.

sobreexposición a causas sociales

Podría causar desconfianza y escepticismo social

Finalmente, el exceso de mensajes sociales puede generar desconfianza. Cuando los usuarios perciben exageración, manipulación emocional o inconsistencias, desarrollan escepticismo hacia todas las causas. Casos de fraude, campañas engañosas o greenwashing han alimentado esta reacción defensiva.

La transparencia es la mejor vacuna contra este efecto. Las empresas y ONG deben ofrecer evidencia tangible de sus resultados y comunicar desde la honestidad, no desde la urgencia. Solo así podrán reconstruir la confianza del público y reactivar su participación social.

Comunicación responsable en la era de la saturación

En la sociedad actual, la atención es un recurso escaso. Las organizaciones que buscan generar impacto deben aprender a comunicar sin abrumar. Esto implica planificar mensajes más segmentados, con narrativas esperanzadoras y con foco en soluciones reales. La emoción debe ir acompañada de un sentido de agencia: mostrar que el cambio es posible y que la acción individual sí importa.

Así, las campañas que combinan datos duros con historias humanas concretas son más efectivas para motivar la acción. Las causas deben tener rostro, pero también resultados medibles. Comunicar esperanza, no desesperanza, es el nuevo imperativo ético del activismo contemporáneo.

Menos ruido, más impacto

La sobreexposición a causas sociales nos recuerda que la empatía no se trata solo de ver, sino de actuar. Saturar a las audiencias con mensajes de urgencia puede ser contraproducente si no se acompaña de estrategias claras, objetivos alcanzables y comunicación honesta. Las empresas, ONG y movimientos sociales deben priorizar la calidad del mensaje por encima de la cantidad.

En un mundo donde todos hablan, los que realmente transforman son los que logran conectar con propósito. Reducir el ruido mediático no significa dejar de comunicar, sino hacerlo con inteligencia emocional y responsabilidad. Solo así la acción social volverá a ser motor de cambio, no víctima de su propia sobreexposición.

Hilando Empresa de Lafayette impulsa a 70 emprendedores mexicanos y fortalece el ecosistema textil

Textiles Lafayette celebró la clausura de la segunda edición en México de Hilando Empresa, su programa de fortalecimiento empresarial que en 10 años ha beneficiado a más de 1,000 emprendedores en Colombia, Ecuador y México. Esta iniciativa combina capacitación, financiamiento y mentoría para transformar ideas en negocios rentables, sostenibles y competitivos. 

En esta edición en el país, el segundo mercado más importante para Lafayette después de Colombia, 70 emprendedores mexicanos participaron en talleres y asesorías especializadas en gestión empresarial, innovación, sostenibilidad y desarrollo de producto, recibiendo herramientas clave para consolidar sus negocios y generar un impacto positivo en sus comunidades. Además, los participantes tuvieron la oportunidad de acceder a capital semilla y beneficios adicionales, facilitando la escalabilidad y consolidación de sus proyectos en un sector textil cada vez más competitivo. 

Durante la clausura, se reconoció a cinco empresas con iniciativas destacadas por su innovación, viabilidad y compromiso con la sostenibilidad, las que recibirán un capital semilla por un valor total de $400.000 pesos para que fortalezcan su modelo de negocio y potencien su crecimiento. Este apoyo representa el incentivo a un proceso formativo que impulsa la creatividad, el liderazgo y la transformación empresarial dentro del ecosistema textil mexicano. Estos cinco emprendimientos: LH Sport, Marol Arte y Creatividad, Sincrónico, Crássula y Concepción Ayala Uniformes, tendrán en el primer trimestre del 2026, un acompañamiento estratégico para el éxito en la implementación del plan de inversión con el que participaron. 

De acuerdo con el INEGI, en México más de 350 mil personas emprenden un negocio cada año, y cerca del 10% pertenece a la industria textil, de la confección y el diseño de moda, un sector con alto potencial de crecimiento, pero también con grandes desafíos de financiamiento, digitalización y sostenibilidad. En este contexto, Hilando Empresa se posiciona como una herramienta estratégica que impulsa la profesionalización y competitividad de los nuevos empresarios del sector.

Hilando Empresa de Lafayette

“Agradecemos a Lafayette e Hilando Empresa por la oportunidad; la formación y el acompañamiento que nos dieron, porque esto nos permitió mejorar nuestra planificación, entender áreas de oportunidad como empresa, del mercado y de la manera de fortalecer la marca. Viajar tres horas desde Puebla tres veces a la semana ha valido mucho la pena. Con el premio que ganamos podemos comprar una cortadora láser, ya que nuestro proceso de producción todavía es artesanal”, comentó Roberto Carlos Lendech de la empresa LH Sport, una de las cinco que obtuvieron capital semilla. 

“La iniciativa también tiene un impacto social relevante: fomenta una cultura de innovación y sostenibilidad, promueve el desarrollo económico local y contribuye con la creación de empleo, generando valor para emprendedores y comunidades. ´Hilando Empresa´ no solo fortalece las habilidades administrativas y de negocio de los empresarios, también les aporta un networking de valor y les potencia significativamente su propósito empresarial por uno más consciente con el entorno en el que operamos”, añadió Naydú Serrato, directora de Comunicaciones y Sostenibilidad de Lafayette.

Con más de 30 años de presencia en México y una trayectoria de 83 años en la industria textil, Lafayette consolida su liderazgo y su compromiso con la responsabilidad social y el emprendimiento, fortaleciendo la competitividad del sector y apoyando a quienes buscan transformar sus ideas en negocios sostenibles y exitosos.

Moen combate la crisis climática a través de la conservación del agua

En el marco del Día Internacional contra el Cambio Climático, conmemorado cada 24 de octubre desde 2009, la crisis hídrica y la escasez de agua se confirman como las problemáticas más urgentes e interconectadas de nuestro tiempo. En un contexto donde la sequía y los fenómenos meteorológicos extremos impactan la calidad de vida y la estabilidad global, la gestión eficiente del agua se ha convertido en una acción climática fundamental.

Moen, marca de grifería #1 en Norteamérica, reafirma su compromiso con el planeta a través de Mission Moen, una iniciativa enfocada en proteger y preservar el recurso hídrico.

Mission Moen es la promesa de la marca de asegurar un futuro más sostenible a través de la innovación y la responsabilidad corporativa. El objetivo es claro: contribuir al ahorro de 4.5 millones de metros cúbicos (m³) de agua para el año 2030, a través de su tecnología, impactando positivamente en la reducción de la huella hídrica y energética asociada a su uso y tratamiento.

“El agua es el medio por el cual sentimos el cambio climático. Cada gota que ahorramos en casa y en la industria reduce la presión sobre ecosistemas vulnerables y disminuye la energía necesaria para mover, calentar y tratar ese recurso”, afirma May Ann Nadonga, directora de mercadotecnia y producto de Moen Latin América. “Mission Moen es nuestra propuesta para ofrecer productos de vanguardia que permiten a nuestros consumidores ser parte de la solución sin sacrificar la calidad de su experiencia.”

Moen

La lucha contra el cambio climático y la conservación del agua requiere la participación coordinada de la industria, los gobiernos y los consumidores. Moen identifica áreas clave donde la tecnología y el compromiso hacen una diferencia inmediata:

1. Innovación en el consumo con Moen

  • Eficiencia de bajo flujo: implementación de tecnología Eco-Performance en regaderas y grifería que optimiza el flujo hasta en un 32% (por ejemplo, a 1.5 galones por minuto – gpm) sin comprometer el rendimiento.
  • Certificaciones: diseño de productos que cumplen con estrictas normas como WaterSense® y que contribuyen a la obtención de puntos LEED® en proyectos de construcción, impulsando la adopción de prácticas sostenibles en el sector inmobiliario.

2. Adopción de tecnología sostenible 

  • Actualización de infraestructura: incentivar a empresas y hogares a sustituir equipos obsoletos por soluciones de bajo flujo y sistemas inteligentes que detectan y previenen fugas, responsables de un desperdicio significativo.
  • Monitoreo y conciencia: promover el uso de tecnologías que ayuden a medir el consumo de agua en tiempo real, educando a usuarios y personal sobre sus hábitos para fomentar un uso más responsable.

3. Estrategia y alianzas a gran escala

  • Gestión hídrica empresarial: integrar la huella hídrica como un indicador clave de sostenibilidad en la cadena de suministro y en las operaciones internas de las empresas.

Moen invita a sus socios comerciales, desarrolladores y consumidores a unirse activamente a Mission Moen, demostrando que la acción climática puede comenzar en casa y se extiende a cada grifo y regadera que utilizamos.

El agua diseña nuestra vida, ¿quién diseña para el agua?

Moen

Moen, al cuidado de ti.

@moen_mexico

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