La Secretaría de Igualdad e Inclusión formó parte del arranque de la construcción del Centro de Distribución (CEDIS), un nuevo edificio que albergará el almacén de frutas y verduras del Banco de Alimentos de Cáritas de Monterrey, un proyecto que fortalecerá la capacidad de acopio y distribución de productos frescos para las familias en situación de vulnerabilidad alimentaria.
Martha Herrera, Secretaria de Igualdad e Inclusión, destacó que este nuevo espacio representa un paso firme hacia la meta de alcanzar la bandera blanca en pobreza y carencia alimentaria, impulsando la estrategia estatal Hambre Cero Nuevo León.
La titular de Igualdad e Inclusión reconoció el compromiso del Banco de Alimentos de Cáritas de Monterrey, institución que ha consolidado una red de voluntariado con la participación de estudiantes, empresas y servidores públicos que colaboran en la clasificación y entrega de productos alimenticios a comunidades de todo el estado.
“Ustedes han sido un corazón muy importante en Hambre Cero, así que gracias a nuestros donantes, a cada aliado, a cada organización de la sociedad civil, porque no es nada más Cáritas, se ha sumado un grupo de organizaciones que ha atendido el tema del hambre por años en Nuevo León y que hoy en día alineados a este esfuerzo nos hemos sumado todos para fortalecer este gran ecosistema”, indicó.
El proyecto refleja el crecimiento del Banco de Alimentos y el trabajo sostenido que se realiza en conjunto con el Gobierno del Estado, la iniciativa privada y la sociedad civil para garantizar que ningún hogar nuevoleonés carezca de alimentos.
Para realizar la obra participaron Capital Común, el Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Igualdad e Inclusión, H-E-B, ARCA, TERNIUM y CEMEX.
El nuevo almacén permitirá ampliar la recepción y conservación de frutas y verduras, optimizando los procesos de selección y distribución de productos en buen estado que no pueden ser aprovechados por supermercados o productores.
Las instalaciones incluirán áreas de recepción, cámaras de refrigeración, zonas de selección y empaque, muelles de carga, oficinas operativas y espacios de capacitación para voluntarios y colaboradores.
Al evento asistieron Roberto Dillon Montaña, Presidente de Cáritas de Monterrey; Enrique Gómez Junco, Presidente de la Red BAMX y patrono del Banco de Alimentos; Eduardo Garza T. Junco, Consejero Presidente de Fundación Capital Común; Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, así como integrantes del patronato del Banco de Alimentos, representantes de la iniciativa privada y consejeros de la estrategia Hambre Cero Nuevo León.
Esteaño, Amazon México celebra una década de innovación en beneficio de sus clientes, marcando diez años de compromiso inquebrantable apoyando a impulsar el desarrollo económico de México. Desde el lanzamiento de Amazon.com.mx en 2015, la compañía ha invertido más de 145 mil millones de pesos, y tan solo en 2024 sus inversiones contribuyeron con más de 29 mil millones de pesos al PIB nacional. A través de la publicación de su Reporte de Impacto Económico 2025, Amazon comparte los resultados de su compromiso a largo plazo con México, incluyendo cómo sus inversiones han colaborado en el fortalecimiento de comunidades, generado empleos, apoyado al talento local y colaborado en la transformación digital y el desarrollo económico del país.
“Amazon inició operaciones en México en 2015 con una misión clara: Amazon es para todos, todos los días, en cualquier momento. En estos diez años, hemos aprendido que crecer junto con México significa invertir en innovación para los clientes, en nuestra gente y en las pymes para el desarrollo económico del país“, señaló Pedro Huerta, Country Manager de Amazon México.
“Con más de 145 mil millones de pesos invertidos, 52 mil empleos generados y las casi 27 mil pymes mexicanas que hoy venden a través de su plataforma, Amazon demuestra el potencial de México como destino de inversión, innovación y talento. La reciente firma de nuestro convenio Hecho en México refuerza este compromiso compartido para impulsar la digitalización, el crecimiento productivo y la proyección internacional de las empresas mexicanas, contribuyendo a un país más competitivo e inclusivo.” Ximena Escobedo, Titular de la Unidad de Desarrollo Productivo de la Secretaria de Economía.
Impulso al empleo y desarrollo regional
El compromiso de Amazon con México se refleja en la generación de empleo y desarrollo de talento. La compañía cuenta actualmente con más de 15,000 empleados directos, y solo en 2024, sus inversiones contribuyeron a la creación de más de 37,000 empleos indirectos en sectores clave como logística, tecnología y comercio electrónico. Una parte significativa de ese talento opera en una red logística que incluye 14 centros de envíos y 29 estaciones de entrega, permitiendo entregas el mismo día en 14 ciudades, al día siguiente en más de 80 ciudades y ahora, con Amazon Now en 15 minutos en 10 ciudades.
Amazon ha invertido +145 mil millones de pesos en México desde 2015, y hoy nos enorgullece apoyar +15,000 empleos directos, +37,000 empleos indirectos y +11,000 empleos inducidos en áreas como construcción, logística y otros servicios profesionales. Los invitamos a leer nuestro… pic.twitter.com/XwY093MZkx
— Amazon México Asuntos Públicos (@AmazonMexPolicy) November 10, 2025
En 2025, la compañía lanzó la primera Región de Amazon Web Services (AWS) en México, ubicada en Querétaro, para acelerar la innovación y la transformación digital del país y el resto de Latinoamérica con infraestructura local, lo que establece a México como un hub tecnológico continental.
Apoyo a Pymes y contenido mexicano
En la tienda de Amazon, tenemos más de 27,000 vendedores mexicanos activos de los cuales el 99% son pequeñas y medianas empresas que ofrecen más de 5 millones de productos. En 2024, estas pymes generaron más de 52,000 empleos y contribuyeron con 19,400 millones de pesos al PIB nacional. A través de la iniciativa “Hecho en México”, en colaboración con la Secretaría de Economía, más empresas mexicanas han podido sumarse al comercio digital, ofreciendo más de 80,000 productos certificados.
“La Ciudad de México busca transformar el tejido productivo de la capital para orientarlo hacia sectores de alto valor agregado, que usen responsablemente los recursos y den empleo calificado, fortaleciendo la competitividad sin renunciar a la inclusión social. Para cumplir esta misión es importante la colaboración con empresas como Amazon que facilitan la digitalización y aumentan el alcance de los negocios de la Ciudad de México para los mercados globales”, señaló Manola Zabalza, Secretaria de Desarrollo Económico de la Ciudad de México.
Por tercer año consecutivo, Telefónica Movistar México recibió la certificación Factor Wellbeing 360, que otorga el Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de la Universidad Tecmilenio a empresas que invierten en el bienestar de sus colaboradores a través de la mejora continua de los procesos organizacionales.
Factor Wellbeing 360 evalúa cuatro dimensiones del bienestar de los colaboradores dentro de las organizaciones: bienestar organizacional, enfoque en liderazgo positivo, ambientes positivos y trabajo significativo.
“En Telefónica Movistar México creemos que el bienestar no es un beneficio, sino una parte esencial de nuestra cultura. Impulsamos una estrategia integral que promueve la salud física, emocional y financiera de nuestros equipos, porque sabemos que el éxito de nuestro negocio empieza con nuestros colaboradores”, señaló, Martha Gómez, directora de Recursos Humanos, Administración y Seguridad de Telefónica Movistar México.
Telefónica Movistar México obtuvo su primera certificación en 2023 en reconocimiento a su programa de beneficios en materia de salud, balance y beneficios adicionales otorgados a sus colaboradores y sus familias.
Hoy, el bienestar se ha convertido en un valor agregado y una ventaja competitiva para las empresas que lo impulsan: de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los entornos laborales saludables pueden incrementar hasta en 12% la productividad y reducir en hasta 30% la rotación del personal.
Como parte de su compromiso con el bienestar integral, la compañía desarrolla diversas iniciativas enfocadas en la salud física, emocional y financiera de sus colaboradores. A través de campañas preventivas de salud, atención médica 24 horas, talleres y actividades de educación financiera. Asimismo, promueve la campaña de desconexión digital, que invita a disfrutar plenamente del descanso, las vacaciones y el tiempo personal, fomentando un equilibrio real entre la vida laboral y personal. Estas acciones buscan fortalecer la productividad, la motivación y el sentido de pertenencia dentro de la organización.
En el marco del Día de los Cuidados y Apoyo, Telefónica Movistar México reafirma su compromiso con el bienestar integral de sus colaboradores, impulsando una cultura organizacional que prioriza la salud y el equilibrio. La compañía continuará fortaleciendo programas que promuevan entornos laborales más humanos, inclusivos y sostenibles, convencida de que cuidar de las personas es también cuidar del futuro del país.
En los últimos años, la lucha contra la crisis climática ha mostrado un patrón preocupante: mientras algunas naciones avanzan rápidamente, los países ricos parecen haber perdido entusiasmo. Según André Corrêa do Lago, presidente de las negociaciones climáticas de la ONU, esta disminución del compromiso en el Norte global contrasta con la aceleración de esfuerzos en otras regiones, especialmente en Asia. La COP30, que se celebra en Belém, Brasil, se convierte así en un espejo de las desigualdades y las oportunidades de acción climática a nivel mundial.
China se ha consolidado como un actor central en la transición energética, invirtiendo en energías limpias y promoviendo soluciones que no solo benefician a su economía, sino que pueden replicarse globalmente. Esto pone en evidencia un fenómeno inquietante: los países ricos en la crisis climática están quedando rezagados, mientras otras naciones demuestran que la innovación y la acción son posibles, incluso frente a grandes desafíos estructurales. La pregunta que emerge es clara: ¿seguirán estos países liderando la acción climática o permitirán que la brecha se amplíe aún más?
La lección de China: energía limpia y competitividad global
De acuerdo con The Guardian, China, aunque es el mayor emisor de gases de efecto invernadero, se ha convertido también en el líder mundial en producción y consumo de energía baja en carbono. Los paneles solares, cada vez más accesibles y competitivos frente a los combustibles fósiles, son un ejemplo de cómo la innovación tecnológica puede generar impactos positivos inmediatos en la mitigación del cambio climático. Esta estrategia no solo reduce las emisiones, sino que posiciona al país como un modelo a seguir para el resto del mundo.
El avance de China demuestra que la acción climática puede ir de la mano con el crecimiento económico y la competitividad. Al mismo tiempo, refleja la necesidad de que los países ricos en la crisis climática reevalúen sus estrategias y reconozcan que su liderazgo no puede depender únicamente de compromisos declarativos, sino de resultados tangibles y replicables.
La urgencia de planes nacionales más ambiciosos
Uno de los temas centrales de la COP30 es el diseño de planes nacionales de reducción de gases de efecto invernadero. Actualmente, los compromisos existentes llevarían a un aumento promedio de 2,5 °C, muy por encima del límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París. Países vulnerables exigen acciones concretas, no promesas, y buscan garantizar que se destinen recursos suficientes para proteger a sus poblaciones y ecosistemas.
La falta de compromiso efectivo de los países ricos en la crisis climática complica este escenario. Si las naciones más desarrolladas no aceleran sus planes, el cumplimiento de los objetivos globales dependerá de los esfuerzos individuales de países que ya enfrentan limitaciones estructurales. La COP30 se convierte así en un momento crucial para evaluar si el Norte global está dispuesto a cumplir con su responsabilidad histórica.
El metano, un freno de emergencia aún ignorado
El metano, un gas de efecto invernadero 80 veces más potente que el dióxido de carbono, representa una oportunidad crítica para frenar el calentamiento global. A pesar de compromisos firmados en la COP26 para reducir sus emisiones en un 30 % para 2030, los datos recientes muestran que algunos de los principales países firmantes, incluidos Estados Unidos y Australia, han visto crecer sus emisiones. Este incumplimiento amenaza con socavar los esfuerzos globales y profundiza la brecha entre promesas y acciones.
Expertos como Durwood Zaelke insisten en la necesidad de un acuerdo vinculante sobre metano. La realidad es clara: los compromisos voluntarios no bastan para evitar que se superen puntos de inflexión climáticos irreversibles. Mientras tanto, los países ricos en la crisis climática enfrentan la presión de demostrar que pueden traducir sus promesas en resultados medibles y urgentes.
Implementación y financiamiento: desafíos persistentes
Más allá de los compromisos técnicos, la COP30 se centra en la implementación de políticas efectivas. Brasil ha subrayado la necesidad de triplicar la capacidad de energías renovables para 2030 y duplicar la eficiencia energética, pero estas metas solo tendrán impacto si se ejecutan con rapidez y coordinación global. Los países más vulnerables reclaman además garantías de financiamiento, esenciales para adaptarse y mitigar los impactos del cambio climático.
Sin un flujo confiable de recursos, las brechas entre países ricos y pobres podrían ampliarse. La responsabilidad social corporativa y gubernamental se entrelaza con estos debates: el liderazgo efectivo en la acción climática exige coherencia entre compromisos, políticas y resultados, un principio que los países ricos en la crisis climática deberán abrazar con urgencia.
Un llamado a la acción y la responsabilidad compartida
La COP30 evidencia que la lucha contra la crisis climática requiere más que declaraciones diplomáticas: necesita acción tangible, innovación y cooperación global. Los avances de China muestran que es posible combinar crecimiento económico con reducción de emisiones, ofreciendo un ejemplo que los países ricos no pueden ignorar. Para cumplir con el Acuerdo de París, la implementación efectiva y el cumplimiento de compromisos deben convertirse en la prioridad central.
Si los países más desarrollados desean mantener su relevancia en la acción climática, deben superar la pasividad y asumir un liderazgo responsable, traduciendo sus promesas en resultados medibles. El tiempo apremia, y la comunidad global observa: cada retraso aumenta el riesgo de impactos irreversibles, recordando que la responsabilidad social y climática no es solo un deber ético, sino una necesidad estratégica para un futuro sostenible.
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta estratégica para empresas de todo el mundo, especialmente en los sectores de energía y tecnología. Aunque muchos expertos alertan sobre su alto consumo energético, un número creciente de líderes empresariales reconoce que la IA puede ser un aliado fundamental en la transición hacia operaciones más sostenibles. La clave está en cómo se implementa y en el enfoque que las compañías adoptan para integrar eficiencia energética en su desarrollo.
Una encuesta global realizada por KPMG a más de 1,200 responsables de la toma de decisiones en 20 países revela que casi nueve de cada diez líderes creen que la IA puede facilitar el logro de sus objetivos de cero emisiones netas. Dos tercios de los encuestados consideran que la IA tendrá un impacto positivo en el clima en los próximos tres años, mientras que apenas un pequeño porcentaje teme que genere daños significativos al medio ambiente. Esta visión positiva destaca la creciente percepción de la IA para reducir emisiones como una oportunidad y no solo como un desafío.
La IA como motor de eficiencia energética
Comparte un artículo de edie que, a pesar de su alto consumo, la IA puede transformar la manera en que las empresas gestionan sus recursos. Herramientas de análisis avanzadas permiten optimizar el uso de energía, prever demandas y reducir pérdidas operativas, generando impactos medibles en las emisiones. Según McKinsey, el potencial a largo plazo de la IA se estima en 4,4 billones de dólares por aumento de productividad, lo que demuestra que su implementación estratégica no solo aporta valor económico, sino también ambiental.
Las compañías ya están respondiendo: seis de cada diez priorizan mejorar la eficiencia energética de sus operaciones, y la mitad se concentra en optimizar los modelos de IA para que consuman menos energía. Este enfoque demuestra que, aunque la IA requiere recursos, su implementación puede generar un retorno positivo en términos de sostenibilidad, convirtiéndose en un instrumento clave de la IA para reducir emisiones.
Aplicaciones específicas con impacto ambiental
Los beneficios de la IA se observan en múltiples frentes. Las empresas destacan aplicaciones como la contabilidad de carbono en tiempo real, la optimización de redes inteligentes y la predicción de cortes de suministro, así como el análisis de patrones climáticos para una planificación energética más eficiente. Cada una de estas acciones contribuye a una reducción directa de emisiones y un uso más racional de los recursos naturales.
Además, la IA permite una respuesta más ágil a la demanda y la previsión de carga en tiempo real, lo que evita desperdicios energéticos. Estas capacidades son especialmente valiosas en sectores con alta huella de carbono, donde incluso pequeños ajustes en la eficiencia pueden generar impactos significativos.
La evidencia apunta a que la IA para reducir emisiones no es solo una promesa futura, sino una herramienta concreta que ya está en acción.
El dilema del consumo energético
No obstante, la expansión de la IA también plantea retos. Un estudio de la Universidad de Cornell reveló que la IA generativa podría consumir hasta 33 veces más energía que el software tradicional para tareas específicas. La Agencia Internacional de la Energía proyecta que la electricidad destinada a centros de datos se duplicará con creces entre 2024 y 2030, alcanzando los 1,000 TWh, lo que podría intensificar la dependencia de combustibles fósiles.
A esto se suma el uso de agua para la refrigeración de centros de datos mal diseñados, lo que agrava el estrés hídrico en comunidades locales. Sin embargo, como señala Wafa Jafri de KPMG Reino Unido, “la IA no debe verse como un obstáculo, sino como un facilitador de los objetivos de sostenibilidad”. Con un diseño responsable y tecnologías complementarias, es posible mitigar estos impactos y aprovechar el potencial de la IA de manera ambientalmente consciente.
Inversión y adopción estratégica
La mayoría de las empresas reconoce que la adopción de la IA es inevitable y beneficiosa. Según la encuesta de KPMG, el 92% de las compañías planea aumentar sus inversiones en IA durante los próximos tres años, acelerando su adopción en procesos estratégicos. Esta tendencia evidencia que la sostenibilidad y la innovación tecnológica pueden avanzar de manera conjunta, y que la IA será un componente central en la estrategia ambiental corporativa.
Al integrar la IA con objetivos claros de eficiencia energética y reducción de emisiones, las empresas pueden generar impactos positivos tanto en su rentabilidad como en el planeta. La clave está en invertir en soluciones que maximicen los beneficios ambientales y minimizar los riesgos asociados al consumo energético.
La IA representa un cambio de paradigma en la forma en que las empresas abordan la sostenibilidad. Si bien su consumo energético es un desafío real, las aplicaciones inteligentes y estratégicas permiten reducir emisiones, optimizar recursos y fortalecer la resiliencia de los sistemas energéticos. La evidencia muestra que, bien utilizada, la IA es un catalizador de la transición hacia un futuro más verde.
En última instancia, el equilibrio entre innovación y responsabilidad será determinante. Las empresas que inviertan en la IA para reducir emisiones con un enfoque integral podrán no solo cumplir con sus metas climáticas, sino también generar un impacto positivo duradero en la sociedad y el planeta. La tecnología, cuando se maneja con conciencia, se convierte en un aliado indispensable en la lucha contra el cambio climático.
Un nuevo estudio de B Lab ofrece una luz de esperanza en medio de la crisis climática. La organización reveló que si las grandes corporaciones adoptaran el mismo nivel de responsabilidad ambiental que las Empresas B certificadas, el calentamiento global proyectado para el año 2100 podría reducirse en 0,5 °C. Aunque la cifra parece pequeña, representa un cambio enorme en términos de vidas humanas, biodiversidad y estabilidad del planeta.
De acuerdo con un artículo de edie, este impacto tangible muestra que la RSE en el calentamiento global no es un ideal abstracto, sino una herramienta medible y escalable. Las Empresas B —en su mayoría PYMES que cumplen altos estándares sociales, ambientales y de transparencia— demuestran que un modelo económico distinto no solo es posible, sino urgente. Su ejemplo redefine lo que significa ser competitivo en el siglo XXI.
RSE en el calentamiento global: la fuerza de un modelo probado
El análisis de B Lab utilizó un modelo de simulación climática para proyectar cómo las prácticas actuales de las Empresas B podrían modificar el rumbo climático. El resultado fue contundente: una reducción de medio grado en el calentamiento, la prevención de unas 600,000 muertes por calor extremo y la disminución del riesgo de extinción de miles de especies.
La RSE en el calentamiento global demuestra que cuando las empresas gestionan sus impactos de forma integral —desde la energía y los residuos hasta su cadena de valor—, se generan beneficios colectivos reales. No es una coincidencia que este informe se publique en el marco de la COP30, donde el mundo debate si aún es posible sostener el objetivo de 1,5 °C frente a un 2024 que ya se perfila como el año más caluroso de la historia.
El poder del ejemplo: 10,000 empresas, 90 países
Hoy existen más de 10,000 Empresas B en 90 países, abarcando sectores como manufactura, finanzas, tecnología, alimentación y moda. Según el informe La naturaleza de los negocios, estas organizaciones adoptan prácticas más amplias e integradas de sostenibilidad que las empresas tradicionales.
Tres hallazgos destacan: las acciones colectivas son más efectivas que las aisladas; la transparencia impulsa la rendición de cuentas; y los objetivos basados en la ciencia producen reducciones medibles de emisiones. En conjunto, estos principios muestran cómo el compromiso empresarial puede contribuir directamente a frenar el calentamiento global.
Nuevos estándares globales para medir el impacto
B Lab ha presentado nuevos criterios que buscan fortalecer el rol de las Empresas B en la acción climática. El marco obliga a informar públicamente los avances, establecer metas validadas por la ciencia y participar activamente en la promoción de políticas que limiten el calentamiento a 1,5 °C.
Este enfoque convierte a la RSE en el calentamiento global en un ejercicio de coherencia: no basta con reducir emisiones internamente, también se debe influir en los marcos regulatorios y en la conciencia pública. Así, las Empresas B se posicionan como agentes de cambio estructural, no solo como ejemplos de buena práctica.
De la sostenibilidad a la justicia climática
El informe La naturaleza de los negocios subraya una conexión profunda entre acción climática, equidad social y gobernanza responsable. La visión de B Lab es clara: un progreso climático real no será posible si las empresas siguen priorizando las ganancias a corto plazo sobre el bienestar común.
Transformar los modelos de negocio implica redefinir el propósito de la empresa moderna. Las prácticas de las Empresas B demuestran que cuando la sostenibilidad y la ética se integran en la estrategia, la competitividad también se fortalece. La RSE en el calentamiento global no es solo una estrategia ambiental, sino un compromiso con el futuro compartido de la humanidad.
Un nuevo pacto empresarial con el planeta
El estudio de B Lab confirma lo que muchos defensores de la responsabilidad social han sostenido durante años: la acción empresarial puede cambiar el rumbo del planeta. Reducir el calentamiento global en medio grado podría parecer una meta mínima, pero su impacto potencial en vidas, ecosistemas y estabilidad global es monumental.
La responsabilidad corporativa, cuando es auténtica, se convierte en una fuerza transformadora. Si el modelo B se multiplica, la economía mundial podría reorientarse hacia un paradigma donde las empresas no solo prosperen económicamente, sino que también contribuyan activamente a preservar la vida en la Tierra.
Imagina un mundo sin educación o un planeta tan contaminado que se ha vuelto inhabitable. En la actualidad, pensar en el futuro sin hablar de educación y sostenibilidad es simplemente imposible, pues ambos conceptos están estrechamente vinculados con la existencia de un mañana más equitativo, justo y posible. Con esta convicción se llevó a cabo el Habla Summit 2025, una iniciativa liderada por Grupo Educación (GE) que, este año, bajo el tema Educación y sostenibilidad, buscó motivar el diálogo y la reflexión sobre el papel de estos dos factores en la realidad que hoy vivimos, pero, también, su determinante rol en cómo se verá el futuro.
Durante la inauguración del evento, Alejandra Carmona, co-CEO de Grupo Educación, señaló que mientras la ansiedad climática aumenta entre la población global, 400 millones de menores en el mundohan sido afectados por el cierre de sus colegios debido a fenómenos ocasionados por la crisis climática, indicadores que reflejan la creciente urgencia de generar acciones coordinadas que respondan a la crisis ambiental y social contemporánea, puesto que:
“No hay sostenibilidad posible sin educación, ni educación posible sin sostenibilidad”.
Educación y sostenibilidad como ejes del desarrollo
Así, elHabla Summit 2025 reunió a actores de la sociedad civil, la academia, el sector privado y las instituciones públicas en un espacio diseñado para generar conversaciones y soluciones colectivas que ayuden a mejorar y fortalecer el sistema educativo, una meta que, según palabras de José F. Ortega, CO-Ceo de Grupo Educación, es la razón de ser de este evento:
“Todo cambio sistémico toma tiempo, pero HABLA nace justo para eso: para convocar al diálogo, a la escucha y a la acción”.
Durante el foro, Alejandra Carmona y José F. Ortega hicieron énfasis en que la educación debe concebirse como un sistema que promueve el bienestar integral de las personas y del planeta, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.
Además, bajo el lema “escuelas de pisos parejos, paredes amplias y techos altos”, ambos directivos explicaron que el propósito de GE es fomentar una educación inclusiva y equitativa, donde todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades de aprendizaje y desarrollo.
Estos mensajes resumen la esencia del encuentro: un llamado a colocar la educación y la sostenibilidad en el centro de las políticas públicas y de las estrategias de desarrollo social rumbo al 2030.
Habla Summit 2025: un espacio de encuentro y reflexión global
Las discusiones y temas abordados en el Habla Summit 2025 fueron dirigidos por un conjunto de especialistas de distintas disciplinas, quienes pusieron en perspectiva los diversos desafíos a los que se enfrenta la educación contemporánea y el desarrollo sostenible. Entre los ponentes más destacados se encontraron:
Salman Khan, fundador de Khan Academy, compartió su experiencia sobre cómo la tecnología puede garantizar el acceso a una educación de calidad para millones de personas.
Andrés Cardona, Martín del Río y Gael Almeida, exploradores de National Geographic, que reflexionaron sobre la relación entre humanidad y naturaleza.
Otto Scharmer, profesor del MIT y fundador del Presencing Institute, quien habló sobre el tránsito “del ego-sistema al eco-sistema” como modelo de cambio organizacional y social.
Aurelio Nuño , exsecretario de Educación Pública y cofundador de EdTech y Ben Schneider, Profesor Ford International de Ciencia Política en el MIT, que abordaron el papel de las instituciones y la política en el futuro de la educación.
Dina Buchbinder, presidenta de Educación para Compartir, quien destacó el valor del juego como herramienta pedagógica para fomentar el aprendizaje significativo.
Cristina Rivera Garza, escritora mexicana ganadora del Premio Pulitzer 2024, quien durante una charla planteó cómo la literatura y las narrativas pueden fortalecer la empatía y la conciencia social.
A través de estas charlas, ponencias e intercambios de ideas, el evento se convirtió en un espacio plural de pensamiento y acción que integró la innovación educativa y la sostenibilidad como ejes inseparables para el desarrollo humano.
Compromiso institucional y visión a largo plazo
Grupo Educación reconoce que las grandes transformaciones no se logran con iniciativas individuales, sino con acciones colectivas, y es por ello que impulsa encuentros como el Habla Summit 2025, donde convergen voces de todos los sectores con la intención de generar cambios positivos en el sistema educativo nacional.
Dicho evento no solo fue un espacio de reflexión, sino una muestra del compromiso del Grupo con una educación integral, de calidad y orientada a la sostenibilidad, visión que el grupo está llevando a la práctica a través de las instituciones pertenecientes a su llamada Red Aprende, las cuales operan bajo el Modelo de Escuela Socialmente Responsable (ESR).
Dicho modelo busca formar personas con conciencia social, respeto por el entorno y capacidad de incidir en los retos de su tiempo al proporcionar al estudiantado una educación que promueve la equidad, la inclusión y la sostenibilidad como principios de vida y de convivencia.
Un llamado a la acción compartida
El Habla Summit 2025 dejó un mensaje claro: la educación y la sostenibilidad no son caminos paralelos, sino una misma ruta hacia el futuro. Ambas son indispensables para garantizar un desarrollo que equilibre las necesidades humanas con el cuidado del planeta.
Al convocar a este tipo de encuentros, Grupo Educación reafirma su papel como impulsor de soluciones concretas y sostenibles. Su compromiso con una educación integral y responsable demuestra que el cambio no solo se imagina, sino que se construye cada día, en las aulas, en los espacios de diálogo y en las alianzas que hacen posible un futuro más justo, consciente y esperanzador.
Con el compromiso de seguir coadyuvando al fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) y con la experiencia de dos décadas, el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) sigue optimizando su proceso de evaluación para otorgar la Acreditación en Institucionalidad y Transparencia (AIT). A partir de este año, además de la revisión de los indicadores que dan cuenta de la transparencia en la gestión de las organizaciones, también se evalúan otros ámbitos: cómo desarrollan sus planes de trabajo, cómo miden su desempeño, cómo gestionan riesgos, etc. Este año, 302 OSC, de 25 estados del país, obtuvieron la acreditación con este nuevo esquema.
Se trata de una versión ampliada de la acreditación que, al sumar nuevas dimensiones a considerar, le ayudará a las OSC en la reingeniería de sus estrategias de intervención y a que sus prácticas de transparencia sean transversales en todas sus operaciones.
Con esta actualización de la herramienta se busca identificar y comparar, a través del tiempo, el desarrollo institucional de las organizaciones que participan en el proceso. Es por ello que el promedio que alcanzan las OSC no representa una calificación aprobatoria ni reprobatoria), sino que refleja un nivel de desarrollo acorde a su modelo de intervención social, causa por la que trabajan, tamaño y tiempo de operación.
El promedio alcanzado es una referencia para las organizaciones que les servirá para establecer planes anuales de mejora, ya que les clarifica las metas que deben alcanzar en cada nivel de desarrollo, conforme a su capacidad operativa.
De esta forma, los ajustes a la Acreditación en Institucionalidad y Transparencia responden a los nuevos retos que plantean los ecosistemas de filantropía y responsabilidad social. Cemefi felicita a las 302 organizaciones que en 2025 obtienen la AIT.
Fortalecimiento de las OSC para una sociedad democrática
Durante el evento, Ricardo Bucio Mújica, presidente ejecutivo, Cemefi; impartió la conferencia Un modelo en desarrollo: desafíos y oportunidades en el contexto actual; en la cual señaló que ante el cierre de espacios de interlocución para la incidencia pública, “nos toca pensar cómo podemos ir construyendo un futuro ciudadano”. Toca construir una nueva esperanza ciudadana y hay que tomar en cuenta que estamos en un momento de tensiones, entre lo que si toca es tratar de resistir o reinventarse proactivamente, ¿qué es lo que toca hacer en estos momentos en cada organización?, inquirió.
Tenemos un posicionamiento que repensar, porque el contexto nos cambió y porque no parece que haya una reversa a corto plazo, “por eso necesitamos mejores organizaciones de la sociedad civil, para tener mayor capacidad de enfrentar de mejor manera el contexto”.
En su mensaje, Jorge Aguilar Valenzuela, presidente del Consejo Directivo de Cemefi, advirtió que “un país sin sociedad civil le encantaría a algunos gobiernos populistas que han encontrado por ese camino la forma de concentrar el poder”. Y pidió imaginar las consecuencias de tal escenario, un lugar donde la sociedad civil fuera inoperante. “Las decenas de causas y personas que no podrían ser atendidas”.
El Estado somos nosotros y el gobierno solo es una parte. Si no logramos avanzar en fortalecer a las OSC, les facilitaremos el trabajo de hacer lo que quieran. Tenemos que buscar cómo fortalecer a las organizaciones, cómo fortalecer sus capacidades, su gobernanza, su gestión, su capacidad financiera; porque es la única forma en la que vamos a lograr el equilibrio que una sociedad democrática requiere. Ese equilibrio no va a venir del sector empresarial, de las universidades, el único actor que puede construir un equilibrio para sostener una sociedad democrática es su sociedad civil, somos todos los que dedicamos buena parte de nuestro tiempo a fortalecerla.
Asimismo, las OSC “tenemos que hacer lo que nos corresponde para ser más eficaces y eficientes, si nosotros construimos un ecosistema colaborativo, vamos a fortalecer la sociedad civil, vamos a convertirnos en un verdadero contrapeso”, enfatizó.
Los resultados de la AIT en 2025
La Acreditación en Institucionalidad y Transparencia es un proceso que debe renovarse cada dos años, con el fin de que su obtención garantice el cumplimiento de los indicadores. Al proceso de la acreditación pueden aplicar todo tipo de organizaciones, sin importar su tamaño, área de trabajo, años de experiencia o si son donatarias autorizadas o no, ya que la evaluación se adapta a cualquier organización con criterios de exigencia acordes a su gestión y a los recursos de que disponen.
Este año, 302 OSC que operan en 25 estados de la República obtuvieron la acreditación bajo este nuevo esquema. De ellas, 50 organizaciones obtienen la AIT por primera vez y 252 renovaron la vigencia de la acreditación.
En 2024, Cemefi acreditó a 341 OSC y en 2025 son 302 las acreditadas, lo que significa que actualmente suman 643 las organizaciones que cuentan con una AIT vigente. Los tres estados con mayor número de representación de organizaciones acreditadas en 2025 son Ciudad de México, Jalisco y Coahuila.
Distribución por estado:
Aguascalientes
1
Baja California
9
Baja California Sur
3
Chiapas
1
Chihuahua
12
Ciudad de México
95
Coahuila
27
Colima
2
Durango
2
Estado de México
12
Guanajuato
11
Hidalgo
3
Jalisco
32
Michoacán
1
Morelos
2
Nuevo León
12
Puebla
16
Querétaro
12
Quintana Roo
13
San Luis Potosí
7
Sinaloa
16
Sonora
7
Tlaxcala
1
Veracruz
4
Yucatán
1
Cemefi reconoce a las organizaciones de la sociedad civil que han adoptado este modelo de evaluación como parte de su estrategia de mejora institucional y refrendan su compromiso para ser cada día más sólidas, logrando impactar de manera positiva a la sociedad.
Consulta la lista de las OSC que este año reciben de Cemefi la Acreditación en Institucionalidad y Transparencia aquí. Si deseas conocer cuáles son las OSC que reciben la AIT en cada estado, haz una búsqueda en este enlace.
Cemefi agradece el impulso decidido que algunos de sus Aliados Regionales le han dado a esta herramienta de profesionalización, promoviendo que cada año haya más OSC que participen en el proceso:
Cadenas de Ayuda para México, en Baja California.
Los Cabos Children’s Foundation, en Baja California Sur.
La Universidad Iberoamericana Torreón, en Coahuila y Durango.
La Fundación Expo Guadalajara, en Jalisco.
La Fundación Majocca, en Puebla.
Y la Fundación Comunitaria Cozumel, en Quintana Roo.
Por Nancy González, directora de Sostenibilidad e Innovación de ROADIS MÉXICO
Durante mucho tiempo, el área de sostenibilidad fue relegada a un papel secundario y reactivo, limitada a recopilar datos y elaborar reportes para cumplir con exigencias externas, sin influencia real en las decisiones clave del negocio. Esa realidad está cambiando. Hoy, cuando la sostenibilidad se piensa y ejecuta con innovación, se convierte en un motor estratégico capaz de transformar la cultura organizacional, garantizar el cumplimiento normativo y liderar el camino hacia modelos de negocio más resilientes, responsables y competitivos.
Este cambio no ocurre por casualidad. Las nuevas exigencias normativas, los inversionistas con criterios ESG (Environmental, Social and Governance) y una ciudadanía más exigente han generado un entorno donde las empresas deben responder con hechos, no solo discursos (PwC, 2024). Más allá del cumplimiento, muchas organizaciones descubren que integrar la sostenibilidad en el corazón del negocio no solo es correcto, sino también inteligente. Les permite ser más eficientes, menos vulnerables y con mayor capacidad para generar valor a largo plazo (McKinsey, 2023).
En mi experiencia, las iniciativas de sostenibilidad transformadoras van más allá de lo normativo y conectan genuinamente con el negocio y las personas. Esto sucede cuando el liderazgo impulsa la sostenibilidad como una prioridad estratégica, no como una actividad aislada. Además, es fundamental integrarla en el día a día, con estructuras claras, procesos estandarizados y capacitación continua, para que forme parte activa de la cultura organizacional.
La verdadera transformación no reside en la iniciativa en sí, sino en la capacidad de demostrar su valor más allá del cumplimiento. Por ejemplo, un programa de gestión de residuos peligrosos que nació para atender requisitos legales puede evolucionar para optimizar recursos, disminuir la cantidad de residuos, generar ahorros y mejorar la seguridad en el entorno laboral. De igual forma, la implementación de sistemas de control en equipos no solo asegura el cumplimiento normativo, sino que también fomenta una cultura de seguridad que impacta en la productividad.
En el sector de la infraestructura vial, aplicar este principio significa trascender los indicadores tradicionales de seguridad y cumplimiento. Implica empezar a medir el valor positivo que generamos, como la mejora tangible en la calidad de vida de las comunidades o el fomento de la biodiversidad local. Significa, también, tener la disciplina de cuantificar el retorno económico de la eficiencia en materiales y la prevención de riesgos. Pero quizás el salto más visionario es ver hacia el futuro y plantear la pregunta fundamental ¿está la infraestructura preparada para ser resiliente ante los desafíos de un entorno cambiante?
Para lograrlo, el liderazgo en sostenibilidad debe actuar con claridad, y su desafío más grande es superar el mito de que esta área es una carga económica. Esto implica no solo diseñar planes y medir avances, sino demostrar con datos el valor que genera. Se trata de evidenciar, por ejemplo, el costo de un accidente siempre será mayor que la inversión en prevención, o que el manejo eficiente de residuos se traduce en ahorros directos. Consolidar la sostenibilidad como motor de valor depende de nuestra capacidad para traducir estos impactos a un lenguaje financiero claro e irrefutable.
Si vemos hacia los próximos cinco años, visualizo un enfoque de sostenibilidad cada vez más digitalizado y automatizado, que facilite decisiones ágiles y basadas en datos confiables. Más aún, espero que la sostenibilidad se consolide como parte integral de la cultura organizacional: un lente desde el cual cada colaborador interprete su rol y tome decisiones cotidianas. En ese escenario, dejará de ser una función con objetivos aislados para convertirse en un principio transversal que guíe la operación, la innovación y el crecimiento responsable.
Es momento de superar la visión tradicional de la sostenibilidad como un área secundaria o un simple requisito externo. Los profesionales de este campo debemos asumir con firmeza nuestro lugar en la conversación estratégica, no como observadores, sino como actores que cuestionan, proponen y conectan la sostenibilidad con los grandes objetivos de la organización.
Ese es el futuro que ya está en marcha. Y no podemos quedarnos al margen. Debemos liderarlo.
Dentsu México, el grupo de agencias de origen japonés, reafirmó su compromiso con el desarrollo social y la construcción de un futuro más justo a través de una alianza estratégica con Save the Children México, organización líder en la defensa, atención y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Esta colaboración tiene como propósito fortalecer las capacidades operativas y tecnológicas de la organización, al tiempo que fomenta la participación de los colaboradores de dentsu en iniciativas de impacto social. Entre las acciones impulsadas se encuentra la donación de equipos de cómputo, así como aportaciones voluntarias a causas que promueven el bienestar y la educación de la niñez mexicana.
“Como agencia, creemos firmemente en el poder transformador de la colaboración. Esta alianza con Save the Children es una extensión natural de nuestro compromiso con la sostenibilidad y la creación de un impacto positivo en las personas y la sociedad. Al contribuir con herramientas tecnológicas y acompañamiento estratégico, buscamos ser un aliado en su misión de proteger los derechos de la niñez y asegurar su desarrollo pleno”, señaló Rosy Viñals, Marketing & Communications Director en dentsu México y líder de las iniciativas de sostenibilidad.
Gracias a esta asociación, Save the Children podrá optimizar su infraestructura tecnológica, mejorar la gestión de información clave y coordinar de forma más eficiente a sus equipos en campo. Estos recursos permitirán ampliar su alcance y fortalecer la implementación de programas que benefician directamente a miles de niñas, niños y adolescentes en todo el país.
“En dentsu México, trabajamos para crear organizaciones y marcas a prueba de futuro, que piensen en cómo crecer a la par que dejan un impacto positivo en la industria, en la sociedad y en el planeta. Para cocrear un mundo sostenible, necesitamos pensar en las nuevas generaciones y entender cómo aproyar a las instituciones que están haciendo la diferencia para niños y jóvenes”, agregó Viñals.
Por su parte, Save the Children México destacó la relevancia de la colaboración como un paso decisivo para fortalecer su capacidad institucional y potenciar el impacto de sus programas.
“Esta colaboración representa mucho más que una relación puntual: es la unión de dos organizaciones comprometidas con crear oportunidades reales para la niñez y la juventud. Juntas, estamos impulsando un futuro donde la educación, la innovación y la empatía se convierten en motores de transformación social”, expresó Begoña Laviña, Directora de Alianzas y Marketing en Save the Children México.
Las computadoras entregadas se integrarán al trabajo diario de la organización, apoyando procesos de gestión, planeación y ejecución de proyectos sociales. Además, cada equipo será acompañado por mochilas elaboradas por Lonitas, empresa perteneciente a Carbono Neutral, el primer grupo global enfocado en compensar las emisiones derivadas de la ejecución de campañas publicitarias. Estos bolsos, fabricados a partir de materiales reciclados, simbolizan el compromiso compartido con la sostenibilidad y la economía circular.
“Nuestro compromiso con la innovación no solo se refleja en lo que hacemos para nuestros clientes, sino también en la forma en que nos relacionamos con el entorno y apoyamos causas que contribuyen al bienestar social. Poder poder nuestros recursos y talento a disposiciones de las las organizaciones civiles es clave para generar un cambio real en la vida de quienes más lo necesitan”, afirmó Johanna Galindo, Tech Operations Director México & Colombia.
Reconocida por su liderazgo en la industria, dentsu México impulsa un modelo de negocio sustentable e inclusivo pensado para las personas, que combina creatividad, tecnología y propósito. Esta alianza con Save the Children se suma a una serie de iniciativas orientadas a ser parte del cambio que buscamos en la sociedad y el planeta.
En un mundo donde la tecnología y la colaboración son esenciales para el progreso, el grupo de agencias de origen japonés invita a más empresas a sumarse a acciones que trasciendan lo corporativo y generen un impacto real. Porque detrás de cada computadora, cada proyecto y cada alianza, se siembran las semillas de un futuro más prometedor para la niñez y la juventud de México.