My Cause My Cleats: marketing, causas, marcas personales y la NFL

Ser jugador en la NFL va más allá del deporte o el espectáculo. Significa ser un integrante de la liga más respetada del mundo ser parte de una hermandad que se extiende más allá del campo de juego. Para demostrarlo, hablemos hoy de una de las iniciativas más humanas de la liga: la campaña My Cause My Cleats.

Seguramente has visto a algunos de los jugadores lucir en su calzado, diseños vistosos, prácticamente artísticos, sobre diferentes causas. Estos decorados son altamente llamativos durante las transmisiones y las mismas televisoras hacen colse ups de ellos… y es porque el impacto de estos coloridos ornamentos va mucho más allá de lo visual. Es la suma de storytelling, construcción de marca y marketing socialmente rentable.

Lo que comenzó como una simple expresión estética de diseño de calzado se ha transformado en un símbolo de causa, identidad y reputación.

Qué es My Cause My Cleats

My Cause My Cleats es una acción que permite a los atletas personalizar sus tacos con el diseño de causas sociales, fundaciones o problemáticas que han marcado sus vidas. Esta iniciativa, aunque de duración breve —solo dos semanas—, abre una ventana hacia el lado más humano del deportista.

Miles Killebrew, safety de los Pittsburgh Steelers, lo dijo con claridad: “No he conocido a un solo jugador que no quiera ayudar, que no tenga un deseo genuino de marcar la diferencia.” Y cuando ese deseo se canaliza correctamente, se convierte en algo mucho más valioso que filantropía: se convierte en reputación para el jugador y conexión y propósito para toda la liga.

El storytelling detrás de My Cause My Cleats

La campaña My Cause My Cleats es un laboratorio de marketing emocional. Cada par de tacos se convierte en un lienzo que comunica una historia real, conmovedora y cercana.

Desde Arik Armstead trabajando con niños vulnerables, hasta Austin Hooper creando una fundación para apoyar a jóvenes que crecen fuera del sistema de cuidado adoptivo.

Y esa es precisamente la esencia del buen storytelling: autenticidad, emoción y vínculo. No se trata de campañas frías con slogans genéricos, sino de relatos vividos. En un mundo saturado de contenido hueco, estas acciones sobresalen porque nacen desde la vivencia.

My Cause My Cleats como marketing de reputación

Una marca como la NFL no solo se edifica con espectáculo y cifras televisivas. Se construye también con valores. La My Cause My Cleats ofrece una plataforma reputacional de altísimo valor. Permite a la liga proyectarse no solo como un espectáculo, sino como una institución sensible y activa en problemáticas sociales.

El marketing de reputación no se impone; se gana. Y en este caso, la plataforma permite que los mismos jugadores elijan, diseñen y comuniquen sus causas. Esta autenticidad es la que logra mover emociones y fidelizar audiencias, especialmente en una era donde el consumidor valora marcas comprometidas con el cambio.

¿Y la rentabilidad?

Aquí es donde muchos podrían dudar: ¿Realmente una acción como esta genera retorno económico? La respuesta es sí… si se entiende el ROI desde una perspectiva integral.

Estos son algunos impactos directos e indirectos de la campaña:

  • Engagement ampliado: el contenido generado por los jugadores, fans y medios multiplica el alcance de la NFL sin necesidad de pautas adicionales.
  • Segmentación emocional: cada causa conecta con nichos específicos (lucha contra el cáncer, salud mental, inclusión, etc.), aumentando la afinidad de marca con el jugador que la enarbola y con la liga en general.
  • Valor de marca: la percepción de una organización como socialmente responsable eleva su atractivo ante sponsors, audiencias y potenciales alianzas.

Lo que la NFL gana con la campaña My Cause My Cleats no son solo puntos reputacionales… son millones en equity de marca.

Historias que impactan positivamente a la sociedad

Uno de los casos más poderosos es el de Café Momentum, organización que trabaja con jóvenes que han tenido conflictos con la ley. Miles Killebrew, al representar a esta causa, no solo visibiliza una problemática silenciada, sino que se convierte en embajador del mensaje de la reinserción. Cuando visita a estos jóvenes y les muestra que sus rostros estarán en sus tacos, el impacto emocional es tangible. Para ellos, es validación. Para el jugador, es propósito. Para la NFL, es branding con alma.

Austin Hooper, por su parte, repara una herida del pasado al apoyar a jóvenes del sistema de acogida. Y esa historia, contada desde la culpa, la redención y el compromiso, es oro puro para el marketing emocional.

Personalización, emoción y conexión

En un deporte donde el uniforme busca la homogeneidad, los tacos se convierten en la excepción que permite la expresión individual. Y más que eso: son una oportunidad narrativa. Los aficionados ven a su jugador favorito y descubren que se preocupa por la salud mental, la violencia doméstica o el abandono infantil. Esa identificación, ese momento de “él también lucha por esto”, transforma al fan en aliado emocional.

Tracy Perlman, ejecutiva de la NFL, lo expresa perfectamente: “Esto personaliza la experiencia para el fan.” Y eso, en términos de marca, es un tesoro.

¿Solo activismo? No. Estrategia.

Es clave entender que la campaña My Cause My Cleats no es solo una acción de responsabilidad social. Es una estrategia de branding, de contenido y de fidelización. Tiene todos los elementos de una buena ejecución digital:

  • Contenido visual poderoso (los tacos personalizados son altamente compartibles en redes)
  • Storytelling genuino
  • Participación del usuario (el público comenta, comparte y se identifica)
  • Embajadores de marca (los propios jugadores)

Y lo más importante: no se percibe como marketing. Se percibe como humanidad. Por eso funciona.

Más que tacos: un movimiento

Brian Hooks, CEO de Stand Together, lo dice claro: “Esto no es sobre dos semanas. Es un movimiento.” Y tiene razón. La NFL tiene otras campañas como Crucial Catch o Salute to Service, pero ninguna tiene la carga emocional e individualizada de My Cause My Cleats. No hay una narrativa impuesta. Hay un relato elegido. Eso cambia todo.

En un entorno mediático saturado, las marcas que triunfan no son las más ruidosas, sino las más humanas. Y pocas acciones lo demuestran mejor que esta.

Cuando el corazón también juega

My Cause My Cleats es uno de los mejores ejemplos contemporáneos de cómo el marketing, la reputación y la responsabilidad social pueden converger en una sola acción sin perder autenticidad. Es filantropía que comunica, branding que emociona y propósito que genera retorno.

En un mundo donde el consumidor exige ética y verdad, estas acciones dejan huella. No solo en el césped… también en la mente y el corazón del público.

Porque cuando el marketing se calza con causa, cada paso cuenta. Y algunos pasos… construyen legado.

Este artículo se publicó inicialmente en el sitio de Luis Maram.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

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Creo en el impacto transformador de las marcas en nuestra sociedad y nuestro mundo. Como estratega digital con alta experiencia en contenidos y RSE, me dedico a guiar y empoderar a las marcas para desarrollar acciones y contenidos que inspiren, conecten y generen resultados.

Soy Director de Marketing y Media en Expok, desde donde gestiono la estrategia digital de la empresa.
Edito uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocido de México: LuisMaram.com, y he disfrutado enormidades al impartir más de un centenar de conferencias en México y más allá de sus fronteras.

Miss Universo: un certamen sin propósito

Por Aldo Farrugia

En los últimos días hemos visto una gran polémica en torno al certamen de Miss Universo, pero más allá de todo lo que esta pasando es momento de entender lo que hay detrás de este concurso de belleza.

Durante décadas, Miss Universo fue visto como un espectáculo glamuroso que “celebraba la belleza de la mujer”. Sin embargo, en pleno 2025, la existencia de este certamen resulta cada vez más cuestionada. No solo porque continúa promoviendo estándares de belleza irreales, sino porque perpetúa una visión reducida del valor de las mujeres: ganar por cómo se ven, no por lo que hacen, piensan o construyen para el mundo.

Hoy, más que nunca, vale la pena preguntarnos: ¿por qué seguimos aplaudiendo un concurso basado en medir cuerpos, compararlos y coronar a una sola mujer como “la más bella”?

Quiero desglozar varios temas que para mi no tienen un propósito claro de empoderamiento, impacto y responsabilidad de las mujeres en pleno siglo XXI

1. Un modelo que promueve estereotipos dañinos

Aunque Miss Universo intenta presentarse como un espacio de “empoderamiento”, su estructura sigue centrada en atributos físicos. La competencia se basa en pasarelas, trajes, maquillaje perfecto y cuerpos moldeados según tendencias estéticas que no representan a la mayoría de las mujeres.

Esto manda un mensaje claro y peligroso a niñas y jóvenes: el éxito viene de cumplir con un estándar de belleza, no de tu preparación, tu intelecto o tu impacto social.

En una época donde luchamos por derribar techos de cristal y abrir más espacios profesionales para las mujeres, Miss Universo continúa mirando hacia atrás.

2. Controversias que evidencian un sistema opaco y problemático

En los últimos años, el certamen se ha visto envuelto en múltiples controversias: problemas financieros, decisiones cuestionadas, favoritismos, acusaciones internas y rumores de corrupción que han puesto en duda la legitimidad de los resultados.
Las investigaciones periodísticas y declaraciones de ex participantes y ex organizadores han dejado al descubierto prácticas poco éticas que contradicen por completo la imagen de “glamour” que quieren vender.

A esto se suma la discusión sobre su actual estructura empresarial: cambios de dueños, conflictos de interés, manejos financieros dudosos y un modelo de negocio que  más que apoyar a las mujeres vive del espectáculo y del cuerpo de las participantes.

3. La presión estética como un problema de salud pública

Diversos estudios muestran que los certámenes de belleza contribuyen a la insatisfacción corporal, especialmente en adolescentes. Miss Universo no solo normaliza dietas extremas, cirugías y sacrificios físicos para “competir”, sino que romantiza prácticas asociadas a la ansiedad, la comparación constante y la autoexigencia dañina.

En tiempos donde exigimos más responsabilidad a los medios, plataformas y líderes culturales, mantener vivo un certamen que amplifica la presión estética simplemente no es coherente.

https://twitter.com/manalomaahtisa/status/1992111118123438222?s=20

4. El mundo ya cambió… pero Miss Universo no

Mientras el mundo avanza hacia una narrativa más inclusiva que celebre talentos, logros profesionales, liderazgo social y diversidad real  Miss Universo continúa anclado a un formato de los años 50.

Sí, han intentado adaptarse con mensajes de inclusión, discursos inspiradores y cambios en su reglamento. Pero mientras la base del certamen siga siendo juzgar cuerpos, cualquier intento será cosmético, no estructural.

5. ¿Qué podríamos celebrar en su lugar?

En lugar de concursos que ponen a competir a mujeres por su físico, podríamos impulsar espacios que:

  • Reconozcan el liderazgo femenino en ciencia, tecnología, arte o impacto social.
  • Premien la innovación, la colaboración y las soluciones a problemas reales.
  • Inspiren a niñas y jóvenes a ver su valor en su voz, su mente y su capacidad transformadora.
  • Den visibilidad a mujeres que están cambiando comunidades, no pasarelas.

La verdadera belleza está en la autenticidad, la valentía y el impacto, no en un traje de noche o en medidas corporales imposibles.

Considero que Miss Universo no es solo un certamen obsoleto; es un símbolo de una época que ya debería haber quedado atrás.
Hoy necesitamos referentes femeninos que representen el poder, la creatividad, la inteligencia y la diversidad real de las mujeres.

Seguir validando un concurso que evalúa cuerpos en pleno 2025 es avanzar hacia el pasado.

Quizá sea tiempo de que Miss Universo se despida…
Y que demos paso a plataformas que realmente empoderen, inspiren y transformen.


Aldo-Farrugia

El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.

Campbell’s despide a un directivo tras comentario racista: “Son productos para gente pobre”

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El caso que hoy coloca a una de las empresas más reconocidas de la industria alimentaria bajo el escrutinio público inició como un conflicto laboral y terminó por convertirse en un escándalo corporativo de alto impacto. Luego de que saliera a la luz una grabación incluida en una demanda legal interpuesta por un exempleado, Campbell’s despide a un directivo acusado de realizar declaraciones racistas y clasistas sobre los productos de la empresa y las personas que los consumen.

La decisión corporativa no sólo responde a una conducta individual, sino a un problema mucho más profundo: el modo en que desde las cúpulas empresariales se observa y se nombra a quienes viven en condiciones de precariedad económica. Que Campbell’s despide a un directivo tras comentarios ofensivos devuelve a la conversación pública una pregunta inevitable: ¿qué tanto conocen realmente las empresas a las personas que sostienen su negocio?

Cómo se originó el caso por el que Campbell’s despide a un directivo

Según información de Forbes, la investigación interna de la empresa se detonó luego de que el excolaborador Robert Garza presentara una demanda en la que acusó represalias por haber denunciado conductas inapropiadas de su entonces superior, Martin Bally, vicepresidente de información. Como parte del proceso legal, se anexó un audio en el que presuntamente se escucha al ejecutivo emitir comentarios despectivos hacia los consumidores de la marca.

En la grabación, Bally habría afirmado que los productos estaban hechos para “gente pobre”, además de referirse a los productos de manera soez con afirmaciones como “Tenemos m**rda para la gente pobre”, e insinuar que Campbell’s comercializa carne artificial o bioingenierizada y que no “[quiere] comer un trozo de pollo que provenga de una impresora 3D”. Frente a la difusión del audio y tras su revisión interna, la empresa anunció que Bally dejó de laborar el 25 de noviembre, confirmando que Campbell’s despide a un directivo por considerar sus expresiones “vulgares, ofensivas y falsas”.

Asimismo, la compañía ofreció una disculpa pública por el impacto de los comentarios y defendió la calidad de sus productos, subrayando que los insumos cumplen con estándares de proveedores certificados y que no utilizan carne cultivada en laboratorio ni impresión de alimentos en 3D. Bally, por su parte, no respondió a las solicitudes de la prensa especializada para dar su versión de los hechos.

El caso rápidamente dejó de ser una disputa entre empresa y empleado para convertirse en un ejemplo público de cómo el lenguaje discriminatorio desde una posición de poder puede culminar en una crisis corporativa de gran escala.

El costo empresarial del clasismo y el racismo

Cuando una empresa enfrenta un caso de esta magnitud, el impacto no se limita a la desvinculación laboral de un ejecutivo. Daños reputacionales, pérdida de confianza de consumidores, cuestionamientos al liderazgo interno e incluso posibles afectaciones bursátiles son parte del costo real de una crisis provocada por discursos de odio dentro de una organización.

El hecho de que Campbell’s despide a un directivo en medio de esta controversia es una decisión que busca enviar un mensaje claro de rechazo al racismo y al clasismo. Sin embargo, en un entorno donde la coherencia entre discurso y acción es evaluada constantemente, el reto está en demostrar que se trata de un cambio estructural y no de una reacción táctica ante la presión mediática.

Este tipo de situaciones también pone a prueba los protocolos internos de ética, diversidad e inclusión. Las compañías quedan obligadas a revisar sus mecanismos de prevención, denuncia y sanción, así como a garantizar que la cultura organizacional no permita la normalización de expresiones que refuercen estigmas sociales.

Campbell’s despide a un directivo

Más allá del escándalo: el deber social de las marcas

El caso por el que Campbell’s despide a un directivo no sólo interpela a una empresa, sino a toda una industria. Las marcas de consumo básico tienen una responsabilidad adicional: alimentan a millones de personas que tienen los mismos derechos que cualquiera a acceder a alimentación saludable. Tratar a estas poblaciones como segmentos desechables o secundarios es una forma de violencia simbólica que se traduce en exclusión social.

Este tipo de declaraciones surgen, en muchos casos, desde una profunda desconexión con la realidad económica de la mayoría. Millones de trabajadores viven en condiciones de pobreza laboral, con salarios que no alcanzan para cubrir necesidades básicas. Sus decisiones de consumo no son una elección ideológica, sino una necesidad de supervivencia. Comprar lo que se puede y no lo que se quiere es una constante en hogares donde el ingreso se erosiona antes de llegar a fin de mes.

A esto se suma un entorno donde las jornadas laborales extensas y los traslados extenuantes reducen el tiempo disponible para cocinar, descansar o convivir. La comida procesada, en ese contexto, es más una solución de emergencia que una preferencia cultural. Despreciar ese consumo es despreciar la realidad de millones de personas.

Por ello, el caso plantea una oportunidad: reflexionar cómo las empresas pueden ser agentes de cambio social. No basta con ofrecer productos accesibles; es necesario dignificar al consumidor, reconocer sus condiciones materiales y asumir que ningún modelo de negocio puede sostenerse éticamente sobre el estigma hacia quienes lo hacen posible.

Campbell’s despide a un directivo

Cómo las empresas pueden ser parte de la solución

El escándalo por el que Campbell’s despide a un directivo nos invita a pensar en cómo, desde su labor y responsabilidad social, las compañías pueden emprender acciones para generar mayor justicia social. Las siguientes son algunas acciones que las empresas pueden poner en práctica:

  • Salarios dignos y competitivos que permitan condiciones de vida estables.
  • Códigos de conducta estrictos contra cualquier forma de discriminación.
  • Capacitaciones obligatorias en diversidad e inclusión para mandos medios y altos.
  • Canales de denuncia seguros y anónimos para colaboradores.
  • Modalidades de trabajo híbrido o remoto cuando el puesto lo permita.
  • Programas de bienestar laboral que aborden salud física y mental.
  • Transparencia en procesos disciplinarios frente a conductas éticamente inaceptables.
  • Comunicación respetuosa en marketing que no reproduzca estigmas sociales.
Campbell’s despide a un directivo

La ética no es un discurso, es una práctica

Si bien el hecho de que una compañía como Campbell’s despide a un directivo debido a sus declaraciones racistas y clasistas, una verdadera solución a este tipo de incidentes requiere cambios más profundos. La ética corporativa no se mide por comunicados, sino por estructuras que previenen abusos y culturas que respetan a todas las personas.

Los consumidores ya no sólo compran productos: evalúan valores. En una era donde la responsabilidad social es parte de la competitividad, ninguna empresa debería generar productos que no dignifique a los consumidores. Porque en los mercados del siglo XXI, el respeto humano no es una opción… es el mínimo indispensable.

Efecto Lujo: ¿por qué la naturaleza es un privilegio en muchas ciudades?

En muchas ciudades del mundo, caminar bajo la sombra de árboles frondosos, escuchar el canto de las aves o simplemente sentarse en un parque rodeado de flores no es una experiencia universal, sino un privilegio socialmente localizado. Las zonas con mayor poder adquisitivo concentran áreas verdes bien cuidadas, camellones arbolados y parques amplios, mientras que en la periferia urbana predominan el concreto, la escasez de vegetación y los espacios públicos abandonados. La naturaleza, que debería ser un derecho común, pareciera haberse convertido en un símbolo más de estatus.

Esta desigualdad no es casual ni estética: es estructural. La calidad ambiental de una colonia suele estar directamente relacionada con el nivel socioeconómico de quienes la habitan, evidenciando una ciudad partida en dos realidades opuestas: una verde y ventilada, otra gris y sofocante. En este contexto, comprender qué es el efecto lujo resulta esencial para explicar por qué disfrutar de la naturaleza en la urbe parece reservado a quienes pueden pagar por ella, y cómo esto se traduce en una forma silenciosa —pero profunda— de exclusión.

¿Qué es el efecto lujo?

El efecto lujo es el término que se ha adoptado para denominar a una constante global: cómo los barrios más ricos suelen tener más árboles, más parques, mayor biodiversidad y mejores condiciones ambientales que los sectores empobrecidos de las ciudades. Este es un patrón que, como ha apuntado Aristegui Noticias, se repite desde Nueva York hasta Londres, de Pekín a Ciudad del Cabo, evidenciando que el acceso a la naturaleza está íntimamente ligado a la capacidad económica.

qué es el efecto lujo

Un estudio coordinado por Universidad de Turín y publicado en la revista People and Nature analizó más de un centenar de investigaciones a nivel mundial y confirmó lo evidente: los barrios acomodados concentran riqueza ecológica, mientras que los más pobres sobreviven en paisajes urbanos empobrecidos. La investigadora Irene Regaiolo, autora principal del estudio, señala también la importancia de este tipo de espacios para fomentar una relación consciente entre el humano y el Planeta:

“La biodiversidad urbana es clave para entender las interacciones entre las personas y la naturaleza y cómo podemos convivir en armonía con ella”.

Así, comprender qué es el efecto lujo es aceptar que para millones de personas la naturaleza no es una experiencia cotidiana, sino una postal ajena. Vivir en colonias sin parques dignos, sin árboles suficientes y sin espacios comunitarios no es una casualidad urbana: es el resultado de una planificación que ha normalizado que ciertas personas merecen aire limpio, mientras otros sobreviven entre el polvo y el asfalto.

Cuando la desigualdad urbana se convierte en injusticia ambiental

Aunque Regaiolo aclara que el fenómeno “no es universal”, también subraya que “depende del contexto urbano y geográfico” y de las prioridades socioeconómicas de cada región. Esto significa que la mayoría de los estudios sobre el efecto lujo provienen del norte global, donde el urbanismo verde es más visible, pero eso no significa que las ciudades del sur estén exentas de esta desigualdad: simplemente está menos documentada.

“Los países en vías de desarrollo suelen tener otras prioridades como la alimentación o la seguridad”, explica la investigadora, pero ello no justifica que el derecho a un entorno saludable quede relegado. En la práctica, centros ricos y periferias pobres replican una división que no sólo es económica, sino ambiental. Esto da lugar a una forma profunda de injusticia ambiental, donde quienes menos contaminan son quienes menos acceden a la naturaleza.

qué es el efecto lujo

El impacto no es menor: se vulnera el derecho a la recreación, el derecho a la salud y el derecho a un ambiente sano. La falta de árboles incrementa el calor urbano, expone a la población a enfermedades respiratorias, reduce espacios de convivencia social y opciones recreativas, y debilita el bienestar emocional de las personas. En este contexto, resulta crucial evidenciar que el acceso a zonas verdes no se trata sólo de paisaje, sino que es una cuestión de derechos humanos.

¿Ciudades que asfixian o ciudades que cuidan?

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, para 2050 cerca del 70 % de la población mundial vivirá en ciudades, lo que revela una cuestión que Regaiolo resume con claridad:

“Para muchas personas, la ciudad podría ser el único espacio donde experimentar la naturaleza”.

Por eso, entender qué es el efecto lujo no es suficiente si no se traduce en acción pública. Las áreas verdes deben ser concebidas como infraestructura básica, al mismo nivel que el agua potable o el transporte público. La especialista y autora del estudio insiste en que las soluciones basadas en la naturaleza pueden combatir el cambio climático, reducir islas de calor, conservar biodiversidad y fomentar la inclusión social.

qué es el efecto lujo

Por ello, diseñar ciudades resilientes no es sólo una respuesta climática, sino una respuesta ética. Una ciudad que niega naturaleza es una ciudad que vulnera la dignidad de sus habitantes, mientras que ningún discurso de sostenibilidad es legítimo si excluye a una parte de la población del derecho a respirar mejor y vivir con bienestar.

¿Plantar árboles puede excluir personas?

La investigación también alerta sobre un riesgo grave: la llamada gentrificación verde, pues tal cómo Regaiolo explica, combatir el efecto lujo exclusivamente creando parques en zonas marginadas puede resultar una solución superficial si no se acompaña de políticas de vivienda justas ya que esto “Puede provocar el aumento del valor inmobiliario” y con ello generar desplazamiento de los habitantes originales.

La advertencia de la especialista arroja luz sobre cómo desde el fondo del sistema se ha considerado el acceso a zonas naturales como un privilegio y no como un derecho. La naturaleza no puede convertirse en un artículo de lujo que eleva rentas y fronteras sociales y en este problema el sector inmobiliario tiene una responsabilidad directa: no convertir árboles en pretexto para elitizar barrios.

La alternativa, señala el estudio, está en soluciones comunitarias, tales como huertos urbanos, jardines vecinales, ciencia ciudadana y gestión participativa. No obstante, es legítimo mencionar que planificar ciudades donde el acceso a parques y zonas verdes sea un derecho debería ser una prioridad de los gobiernos y un compromiso en el que sectores como el inmobiliario y de la construcción deberían estar ampliamente involucrados. Esta utopía quizá comience a hacerse realidad si llamamos las cosas por su nombre: el contacto con la naturaleza debe ser un derecho, no un beneficio adicional de los complejos residenciales que tan solo unos cuantos pueden pagar.

La naturaleza no es un lujo, es un derecho urbano

Aceptar que el efecto lujo sigue marcando el diseño de nuestras ciudades es aceptar que hemos normalizado una forma de exclusión ambiental profundamente injusta. La naturaleza no puede ser un privilegio geográfico ni económico. Debe ser una garantía urbana.

Las ciudades no serán sostenibles mientras sigan siendo desiguales. Y no serán habitables mientras respirar aire limpio o sentarse bajo un árbol dependa de cuánto se puede pagar por una vivienda. La naturaleza no debe embellecer la ciudad para unos pocos, sino sostener la vida de todos. Porque una ciudad justa no se mide por sus rascacielos, sino por cuántas personas pueden convivir con la tierra sin ser expulsadas de ella.

Baja la pobreza laboral en México, pero el 48% de la población rural se queda atrás

Durante el tercer trimestre de 2025, México registró una ligera mejora en sus indicadores económicos: la pobreza laboral en México retrocedió a 34.3% de la población, un avance respecto del año anterior. A primera vista, estas cifras podrían sugerir una tendencia alentadora hacia la reducción de carencias. Sin embargo, una lectura más profunda revela que estos progresos siguen siendo insuficientes para enfrentar desigualdades estructurales que afectan sobre todo a las regiones rurales.

De hecho, el retroceso nacional oculta una realidad incómoda: casi la mitad de la población rural continúa sin ingresos suficientes ni siquiera para costear la canasta básica. En un país donde el empleo formal no siempre garantiza bienestar, la discusión sobre pobreza laboral exige una mirada crítica y más honesta sobre cómo se distribuyen los beneficios económicos. Para especialistas en responsabilidad social y desarrollo, estas cifras evidencian un reto que no se resolverá únicamente con pequeñas variaciones trimestrales.

¿Qué es la pobreza laboral en México y por qué sigue siendo tan grave?

La pobreza laboral en México se define como la condición en la que los ingresos provenientes del trabajo —salarios, sueldos y remuneraciones— no alcanzan para cubrir la canasta básica alimentaria. Es decir, incluso las personas empleadas pueden encontrarse en situación de privación, lo que revela una profunda precarización del mercado laboral y la persistencia de salarios estancados. No se trata sólo de falta de empleo, sino de trabajos que no garantizan condiciones mínimas de bienestar.

Este indicador es especialmente relevante porque mide la capacidad real del trabajo para sostener la vida. Cuando los ingresos laborales son insuficientes, las familias dependen de apoyos gubernamentales o remesas, lo que las vuelve extremadamente vulnerables. Esta dependencia limita la movilidad social, reduce la autonomía económica y profundiza las brechas estructurales en el país. La precariedad, por tanto, no es un fenómeno aislado: es una forma sistémica de desigualdad.

Según información del Inegi, durante el tercer trimestre del año, la pobreza laboral en México se redujo ligeramente a 34.3%, frente al 35.1% registrado un año antes. Aunque esta mejora refleja cierta recuperación, resulta insuficiente cuando se observa la situación de las zonas rurales, donde el 48.4% de la población no puede cubrir la canasta básica con su salario. En contraste, las zonas urbanas registraron un nivel de 30.2%, una diferencia que expone profundas desigualdades territoriales.

Este contraste urbano-rural demuestra que, aunque el indicador nacional mejora, el país sigue dejando atrás a las regiones históricamente marginadas. La reducción general carece de verdadero impacto cuando casi la mitad de quienes viven en comunidades rurales continúan atrapados en un ciclo de ingresos insuficientes y falta de oportunidades económicas.

Ingreso laboral estancado: una señal de alarma persistente

La mejora en la pobreza laboral en México contrasta con otro dato preocupante: el ingreso laboral real no creció en el último año. Aunque los ingresos totales de las familias aumentaron, esto se debe principalmente a transferencias como remesas o programas sociales, no al trabajo. Esto evidencia que el empleo ya no es el principal generador de bienestar económico, un síntoma grave de deterioro estructural.

Según información de El Economista, en el periodo julio-septiembre de 2025, el ingreso real per cápita nacional fue de 3,344 pesos mensuales, un nivel 0.1% menor que el registrado el año pasado. Esta caída, aunque marginal, revela que los salarios no logran sostener la inflación ni recuperar poder adquisitivo. En un país donde la desigualdad persiste, esta tendencia debilita cualquier avance observado en la reducción de la pobreza laboral.

La situación empeora en zonas urbanas, donde el ingreso laboral real cayó 1.1%. Este retroceso desmiente el supuesto dinamismo económico que debería acompañar a las ciudades y evidencia que el mercado laboral sigue precarizado. Las regiones rurales, por su parte, registraron un crecimiento de apenas 0.1%, insuficiente para revertir décadas de rezago económico.

Estos datos confirman que la mejora en indicadores generales no debe confundirse con prosperidad. Mientras los ingresos laborales continúen estancados, la vulnerabilidad económica seguirá afectando a millones de personas, especialmente a quienes viven fuera de los centros urbanos.

pobreza laboral en México

El sur del país: la brecha que no cierra

Los datos por entidad federativa revelan el rostro más crudo de la desigualdad. Chiapas presenta el nivel más alto de pobreza laboral, con 61.1% de su población sin ingresos suficientes. Le siguen Oaxaca con 58.1% y Guerrero con 52.3%. Estas cifras muestran que, para millones de personas en el sur del país, el trabajo no representa una vía de mejora económica, sino una trampa de precariedad.

En estas regiones, las oportunidades laborales formales son escasas, los salarios son bajos y las estructuras económicas dependen de sectores vulnerables a la informalidad y a la estacionalidad. Por ello, la pobreza laboral no es un fenómeno coyuntural, sino una condición arraigada que limita el desarrollo social y profundiza brechas históricas. El sur, lejos de recuperarse, continúa atrapado en desigualdades persistentes.

En contraste, Baja California Sur reporta sólo 13.4% de su población en esta situación, seguida de Colima con 18.4% y Quintana Roo con 19.4%. Estas entidades muestran niveles más bajos, pero también reflejan la disparidad entre regiones dinámicas y aquellas con décadas de abandono. La desigualdad territorial en México es un fractal que reproduce pobreza generación tras generación.

A pesar de estas diferencias, es importante reconocer que desde 2021 la pobreza laboral nacional ha mostrado una tendencia descendente. Sin embargo, mientras las regiones más afectadas no logren integrarse al dinamismo económico, esta mejora seguirá siendo superficial y excluyente.

¿Reducción parcial o espejismo estadístico?

Aunque la disminución nacional de la pobreza laboral en México podría interpretarse como un progreso sustantivo, los datos sugieren que es más un avance estadístico que un cambio estructural. La realidad es que millones de personas siguen dependiendo de ingresos externos para sobrevivir, lo que expone la fragilidad de la recuperación económica.

La reducción de 0.8 puntos porcentuales es positiva, pero insuficiente para atender las desigualdades profundas que afectan sobre todo a poblaciones rurales e indígenas. El hecho de que casi la mitad de la población rural continúe sin ingresos suficientes cuestiona la narrativa de progreso y obliga a replantear modelos de desarrollo que no han logrado cerrar brechas territoriales.

El impacto de la precariedad laboral es aún mayor cuando se analiza su relación con la informalidad. En gran parte de las comunidades rurales, la informalidad se convierte en la única opción, pero también en un límite para acceder a seguridad social, créditos o estabilidad. Esto intensifica la pobreza y perpetúa ciclos de vulnerabilidad económica.

Sin una estrategia de desarrollo integral que incluya empleo digno, inversión productiva, infraestructura y educación, la pobreza laboral seguirá siendo uno de los rostros más duros de la desigualdad en México. La reducción reciente, aunque celebrada, aún no transforma la vida de quienes más lo necesitan.

pobreza laboral en México

La urgencia de atender el rezago rural

Los datos del tercer trimestre de 2025 muestran que, aunque la pobreza laboral en México ha disminuido, este avance no es suficiente mientras el 48% de la población rural siga sin ingresos dignos. La disparidad territorial y la precariedad salarial continúan revelando un sistema económico que no garantiza bienestar ni equidad. Para especialistas en responsabilidad social, estos resultados confirman la necesidad de políticas más profundas que prioricen a las comunidades históricamente rezagadas.

Si México quiere avanzar hacia un desarrollo realmente incluyente, debe reconocer que la pobreza laboral no es sólo un indicador, sino una señal de que el trabajo —el principal motor de movilidad social— ha dejado de cumplir su función. Atender esta crisis implica ir más allá de los promedios nacionales y enfrentar de manera decidida las desigualdades rurales, económicas y laborales que mantienen a millones de personas en la vulnerabilidad.

Para 2050, el cambio climático será la mayor amenaza para la naturaleza

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Para 2050, el cambio climático será la mayor amenaza para la naturaleza, superando incluso al cambio de uso de suelo, según información reciente de la OCDE. La reducción de emisiones no ha avanzado al ritmo esperado y, como resultado, ecosistemas críticos como la Amazonia podrían pasar de ser grandes sumideros de carbono a convertirse en fuentes de gases de efecto invernadero. Este escenario no sólo aceleraría el calentamiento global, sino que también profundizaría la pérdida de biodiversidad.

La OCDE advierte que una parte relevante del problema es la falta de integración entre las políticas ambientales nacionales. Hoy, la mayoría de los gobiernos aborda de manera aislada el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad, desaprovechando oportunidades para diseñar respuestas más sólidas y con múltiples beneficios. Este análisis ofrece un marco urgente para repensar la acción climática desde una visión sistémica.

Cambio climático: la mayor amenaza para la naturaleza

La OCDE proyecta que el cambio climático se convertirá en la mayor amenaza para la naturaleza en los próximos 25 años si no se acelera la reducción de emisiones. Al continuar el uso intensivo de combustibles fósiles y mantener prácticas insostenibles en sectores clave como transporte, agricultura y energía, los impactos ecológicos se volverán cada vez más severos. Ecosistemas como la selva amazónica, vital para la estabilidad climática global, podrían alcanzar puntos críticos que desencadenen efectos irreversibles.

Además, advierte que la transición energética mal planificada podría generar daños colaterales. El impulso acelerado a los biocombustibles, por ejemplo, está ampliando monocultivos que degradan suelos y reducen la biodiversidad. De igual manera, proyectos renovables a gran escala —cuando no consideran impactos territoriales y sociales— pueden desplazar especies o fragmentar hábitats. Estas tensiones muestran que la sostenibilidad requiere estrategias integrales que no sustituyan un problema ambiental por otro.

mayor amenaza para la naturaleza

Comprender estos vínculos —como señala Mathias Cormann, secretario general de la OCDE— es indispensable para diseñar respuestas efectivas. Integrar clima, biodiversidad y contaminación en un mismo marco estratégico permitirá avanzar hacia soluciones más robustas y coherentes, evitando retrocesos.

Políticas fragmentadas que agravan los riesgos ambientales

Las políticas ambientales aisladas no sólo retrasan la acción climática, sino que profundizan los impactos negativos en varios frentes. La OCDE señala que sectores como el transporte continúan generando emisiones masivas y, simultáneamente, deterioran la salud pública a través de la contaminación del aire. Cuando los gobiernos atienden sólo una dimensión del problema —por ejemplo, priorizar emisiones sin considerar la salud o la biodiversidad— los resultados se vuelven insuficientes.

Asimismo, las medidas para reducir emisiones pueden generar daños no intencionados. Algunos países han flexibilizado regulaciones territoriales para acelerar proyectos renovables, lo que en ciertos casos agrava la presión sobre áreas ecológicas sensibles. Esto demuestra que la transición energética requiere marcos más cuidadosos, donde los beneficios climáticos no sacrifiquen la biodiversidad.

A ello se suma la falta de evaluación integral en políticas de uso de suelo. La expansión agrícola para biocombustibles o monocultivos amenaza ecosistemas completos y debilita la capacidad de la naturaleza para adaptarse al estrés climático. La OCDE sostiene que la respuesta no está en frenar la transición, sino en diseñar mecanismos de gobernanza que anticipen riesgos y gestionen compensaciones.

Para los profesionales de RSE, este panorama refuerza la importancia de incorporar análisis de impacto ambiental multivariable en los proyectos corporativos. La interconexión entre clima, biodiversidad y contaminación debe guiar la toma de decisiones para que la sostenibilidad sea realmente efectiva y no una suma de esfuerzos desconectados.

mayor amenaza para la naturaleza

Recomendaciones de la OCDE para enfrentar la mayor amenaza para la naturaleza

El informe ofrece un conjunto de palancas estratégicas diseñadas para integrar políticas ambientales y aumentar su eficacia. Entre ellas destaca alinear las finanzas públicas y privadas con objetivos climáticos y de biodiversidad. Este cambio permitiría canalizar recursos hacia proyectos que aborden simultáneamente mitigación, adaptación y conservación, reduciendo duplicidades e incrementando el impacto.

Otra recomendación clave es mejorar la gestión de compensaciones en la transición energética. Esto implica considerar el uso de la tierra, la demanda de materiales y el manejo del final de vida de tecnologías renovables. Estas variables suelen quedar fuera de la planificación climática, pero son esenciales para no generar nuevos problemas mientras se resuelven otros.

La OCDE también llama a transformar el uso de recursos naturales a través de la economía circular. Reducir residuos, mejorar la eficiencia en materiales y diseñar sistemas productivos regenerativos son pasos necesarios para disminuir la presión sobre los ecosistemas. En paralelo, fortalecer la sostenibilidad de los sistemas alimentarios ayudará a reducir emisiones, mejorar la biodiversidad y aumentar la resiliencia frente a sequías y estrés hídrico.

Finalmente, la organización subraya la importancia de cerrar brechas de investigación. Incorporar de manera sistemática las interrelaciones entre clima, biodiversidad y contaminación en la elaboración de informes y planificación es indispensable para anticipar riesgos y diseñar soluciones integrales. Las próximas tres COP —clima, biodiversidad y desertificación— representan una oportunidad crítica para que los países armonicen sus estrategias y reconozcan que el cambio climático es ya la mayor amenaza para la naturaleza.

mayor amenaza para la naturaleza

Integrar políticas para enfrentar un riesgo creciente

La advertencia de la OCDE deja claro que abordar de manera aislada el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación ya no es viable. Frente a la mayor amenaza para la naturaleza, las soluciones requieren coordinación, visión sistémica y una transformación profunda de los marcos regulatorios nacionales. Para quienes lideran estrategias de RSE, este análisis es un llamado a replantear los esfuerzos corporativos con una mirada articulada y basada en evidencia.

Las próximas negociaciones internacionales, junto con la creciente presión social por acciones climáticas contundentes, ofrecen una ventana para impulsar esta integración. Si los países alinean sus decisiones de política con las recomendaciones de la OCDE, será posible avanzar hacia un modelo más resiliente, justo y equilibrado con el planeta.

HP se suma a recortes masivos por uso de IA

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La aceleración del uso de inteligencia artificial está transformando la estructura laboral de las empresas tecnológicas a nivel global. De acuerdo con información de Forbes, HP se ha sumado a esta tendencia con un anuncio que confirma que la automatización avanza más rápido que las estrategias de transición laboral, generando preocupación sobre su impacto en empleos, desigualdad y responsabilidad social corporativa. La compañía informó que recortará entre 4,000 y 6,000 puestos para 2028 como parte de un programa integral para agilizar operaciones mediante IA.

La decisión se produce en un contexto en el que los costos de componentes, la presión competitiva y la necesidad de acelerar ciclos de desarrollo obligan a reestructurar procesos. Para HP, la IA impulsará el desarrollo de productos, optimizará soporte al cliente y permitirá reducir gastos operativos. Sin embargo, este avance plantea implicaciones profundas para la fuerza laboral y exige a las empresas adoptar medidas para evitar que la transición tecnológica amplíe las brechas sociales existentes.

HP automatiza procesos clave para mantener competitividad

HP explicó que la reestructuración permitirá ahorrar 1,000 millones de dólares en tres años, derivados de la automatización de tareas en desarrollo de productos, soporte y operaciones internas. Este proceso se suma a un recorte previo de hasta 2,000 puestos realizado en febrero, lo que evidencia que la transformación será sostenida.

El crecimiento de PCs con capacidades de IA —más del 30% de sus envíos en el último trimestre fiscal— refuerza la necesidad de adaptar procesos y reducir costos para mantenerse competitivos.

Sin embargo, el anuncio provocó una caída del 5.5% en las acciones de la compañía, reflejando la preocupación del mercado por los riesgos financieros que acompañan esta estrategia.

A pesar del potencial de eficiencia, este nivel de automatización plantea retos inmediatos para la fuerza laboral. HP deberá asegurar que la reducción de personal se acompañe de medidas de recualificación y rutas de transición laboral que permitan mitigar el impacto social.

recortes masivos por uso de IA

Recortes masivos por uso de IA: impactos en el empleo y la equidad

Los recortes masivos por uso de IA en HP reflejan una tendencia creciente en el sector tecnológico: sustituir áreas completas por sistemas automatizados capaces de ejecutar tareas con mayor velocidad y menor costo. En HP, los equipos de soporte al cliente, desarrollo y operaciones internas serán los más afectados debido a su alto grado de automatización potencial.

Esta transición exige que las empresas adopten un enfoque de RSE que priorice la protección de la fuerza laboral. La automatización sin medidas de apoyo puede profundizar desigualdades, especialmente en regiones donde HP concentra personal de funciones operativas. La reestructuración debe incluir estrategias de reubicación, formación avanzada y acompañamiento psicológico y profesional.

El desafío no es si la IA reemplazará empleos, sino cómo asegurar que este cambio no cree nuevas barreras estructurales de acceso al trabajo. La industria necesita rediseñar sus políticas de transición para evitar un impacto social adverso.

recortes masivos por uso de IA

Los costos tecnológicos presionan la reestructuración interna

El aumento global en los precios de chips de memoria y componentes esenciales también impulsa la necesidad de simplificar operaciones. La creciente demanda de centros de datos y servidores de IA ha elevado considerablemente el costo de la DRAM y la NAND, afectando los márgenes de HP y de otros fabricantes como Dell.

HP anticipa que el impacto completo llegará en la segunda mitad de 2026, cuando los precios de memoria alcancen niveles críticos. Aunque la empresa cuenta con inventario suficiente para la primera parte del año fiscal, la volatilidad obliga a tomar medidas anticipadas como reducir configuraciones de memoria, renegociar con proveedores y ajustar precios.

Este escenario revela una tensión estructural: la IA acelera la eficiencia, pero depende de una cadena de suministro costosa y volátil y, en este contexto, la reestructuración laboral se convierte en una salida inmediata ante márgenes presionados y mayores exigencias de rentabilidad.

recortes masivos por uso de IA

Riesgos financieros y retos para una transición responsable

La compañía proyecta un beneficio por acción ajustado entre 2.90 y 3.20 dólares para 2026, por debajo de las previsiones de analistas. Además, el beneficio esperado para el primer trimestre se sitúa en el rango de 73 a 81 centavos por acción, con un punto medio que no alcanza las expectativas. Aunque los ingresos trimestrales superaron estimaciones, las presiones financieras persisten.

En materia de RSE, la adopción acelerada de IA obliga a las empresas a diseñar estrategias más sólidas para garantizar una transición inclusiva. Sin preparación, los recortes masivos por uso de IA podrían profundizar desigualdades y desplazar a trabajadores con pocas oportunidades de recolocación.

La transición responsable implica invertir en capacitación continua, programas de actualización tecnológica y movilidad interna. También demanda una comunicación transparente y herramientas de apoyo psicológico y financiero para quienes enfrenten despidos.

Una transición tecnológica que exige visión ética

La estrategia de HP refleja el desafío que enfrentan las empresas tecnológicas: integrar IA para mantenerse competitivas sin agravar la desigualdad laboral. Los recortes masivos por uso de IA son un síntoma de una transformación inevitable, pero su impacto social dependerá de la capacidad de las organizaciones para acompañar a sus trabajadores.

Una transición justa requerirá políticas internas más sólidas, alianzas con gobiernos y un compromiso real con la inclusión laboral. La IA ofrece oportunidades extraordinarias, pero solo generará bienestar si se gestiona con una visión ética que priorice a las personas y no solo la eficiencia operativa.

Fundación Aleatica, primera fundación empresarial mexicana en recibir el Prince Michael International Road Safety Award

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A tan solo tres años de su constitución, Fundación Aleatica para la Seguridad Vial fue reconocida con el Prince Michael International Road Safety Award 2025, el máximo galardón mundial en la materia. La distinción destaca el modelo integral enfocado en educación, infraestructura y colaboración institucional, que busca contribuir con la reducción de hechos de tránsito y fortalecer la cultura de la seguridad vial en México y América Latina.

Este modelo, sustentado en innovación en ingeniería, alianzas multisectoriales e intervenciones basadas en evidencia, constituye una guía escalable para infraestructuras viales más seguras a nivel global.

La Fundación forma parte de Aleatica, operador global de infraestructura al que pertenece la fundación, empresa que ha desarrollado un enfoque replicable de seguridad vial basado en el Safe System en sus concesiones carreteras en México, Chile, Perú, Colombia, Gran Bretaña, España e Italia. Al implementar estándares iRAP en ocho concesiones principales y realizar inversiones específicas en seguridad, ha logrado reducciones medibles en muertes y lesiones graves.

Con esta distinción, se convierte en la primera fundación empresarial mexicana en recibir este premio, otorgado anualmente por Su Alteza Real el Príncipe Michael de Kent a las iniciativas más destacadas que impulsan la movilidad segura y alinean su labor con el segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial de las Naciones Unidas.

El Prince Michael International Road Safety Award es considerado el reconocimiento más prestigioso del mundo. Ha distinguido a gobiernos, empresas y organizaciones como la FIA Foundation, la Global Alliance of NGOs for Road Safety, iRAP, la Coalición Movilidad Segura y la Fundación MAPFRE, entre otras. Con este galardón, Fundación Aleatica se suma a este grupo de referentes que marcan la pauta en la promoción de la seguridad vial a nivel global.

“Recibir este galardón es un reconocimiento al impacto que generamos desde Fundación Aleatica. Confirma que nuestro modelo de acción basado en evidencia, resultados y una colaboración constante, no solo inspira, sino que incide de manera real en la agenda pública y en la construcción de soluciones para un sistema vial más seguro, humano y sostenible”, señaló Bosco Martí, Presidente de Fundación Aleatica para la Seguridad Vial.

Desde su creación Fundación Aleatica ha fortalecido su papel como actor clave en la movilidad y la seguridad vial, al firmar un Memorando de Entendimiento con iRAP, incorporando metodologías de evaluación de infraestructura segura y alineándose con el nuevo marco de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial. Asimismo han ampliado su participación en la política pública a través de la Estrategia Nacional de Movilidad y Seguridad Vial, impulsar estudios sobre Licencia por Puntos junto con el Instituto de Investigación en Tráfico y Seguridad Vial de la Universidad de Valencia y promover espacios de difusión técnica.

A lo largo de su trayectoria y de la mano de colaboraciones con organismos internacionales, diversas instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil, ha consolidado un ecosistema de cooperación técnica que amplía el alcance y sostenibilidad de sus resultados, a través de programas que han beneficiado a más de 30 mil personas.La ceremonia de entrega del premio se llevó a cabo en Londres, Reino Unido, durante un evento encabezado por Su Alteza Real el Príncipe Michael de Kent, quien presentó los reconocimientos a las organizaciones galardonadas en 2025.

La COP30 abre una nueva etapa para la justicia climática, pero exige más ambición del Norte Global

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La trigésima Conferencia de las Partes (COP30) en Belém concluyó con un resultado agridulce: un avance significativo en la institucionalidad para la transición justa que fue impulsado por la sociedad civil, contrastado con una falta crítica de ambición en los temas de financiamiento climático y la ausencia de una hoja de ruta vinculante para la salida de los combustibles fósiles.

Para The Climate Reality Project América Latina, la creación de un mecanismo en el marco del Programa de Trabajo de Transición Justa (JTWP) representa una victoria política clave para la región. Este mecanismo, que reconoce la Transición Justa como un componente central para implementar el Acuerdo de París, incorpora la mayoría de los principios propuestos por la sociedad civil y sienta una base firme para avanzar en la justicia social y ambiental en la acción climática.

El nuevo mecanismo, impulsado por la sociedad civil global y respaldado por Climate Action Network América Latina (CANLA), coloca los derechos laborales, la inclusión social y la participación comunitaria en el centro de la implementación del Acuerdo de París. Aun así, su diseño final quedó postergado para las próximas COP y requiere salvaguardas, financiamiento concesional y una estructura clara para no convertirse en una victoria simbólica

The Climate Reality Project América Latina celebra la creación de un nuevo mecanismo para la transición justa, pero alerta que la falta de financiamiento y de decisiones vinculantes sobre combustibles fósiles amenaza con frenar el ritmo de la acción climática.

Foto: The Climate Reality Project América Latina
Foto: The Climate Reality Project América Latina

En este contexto, Colombia destacó por mantener una postura firme, basada en la ciencia y orientada a elevar la ambición regional. Desde el inicio de las negociaciones, defendió que el acuerdo reconociera de manera explícita el papel de los combustibles fósiles como principal causa de la crisis climática e impulsó que se trazara una hoja de ruta para su eliminación progresiva. Incluso en la plenaria final, el país insistió en abrir un diálogo formal sobre esta transición, enviando un mensaje claro: sin enfrentar los fósiles, no hay camino posible hacia el 1.5 °C. Su liderazgo se proyecta hacia 2026, con el anuncio de la Primera Conferencia Internacional para la Eliminación Progresiva de los Combustibles Fósiles, una apuesta por convertir la ciencia en acción concreta.

En materia de financiamiento, los avances fueron insuficientes. La discusión bajo el Artículo 9.1 del Acuerdo de París volvió a diluirse, dejando sin claridad cómo los países desarrollados cumplirán con su obligación de proporcionar recursos públicos, previsibles y de calidad. La decisión de triplicar el financiamiento para la adaptación hacia 2035 carece de detalle, garantía y ambición real. Las comunidades en primera línea siguen sin el apoyo que necesitan para sobrevivir a los impactos crecientes de la crisis climática.

Tampoco se logró convertir en decisiones oficiales las iniciativas de la Presidencia para salir de los combustibles fósiles y detener la deforestación hacia 2030. Al quedar como simples anuncios sin mandato, se perdió la oportunidad de establecer una hoja de ruta vinculante que reflejara la urgencia de dejar atrás el petróleo, el gas fósil y el carbón y así proteger ecosistemas estratégicos, incluida la Amazonía. En este sentido, The Climate Reality Project América Latina reitera que declararla zona de exclusión fósil sería un paso político decisivo para la región.

“La COP30 termina con una victoria para el planeta, empujada desde la sociedad civil. En un contexto desafiante, la decisión de desarrollar un nuevo mecanismo para fortalecer la arquitectura institucional de la transición justa es un paso clave. Seguiremos trabajando para que este nuevo mecanismo sirva para superar la fragmentación e insuficiencia de los esfuerzos actuales y articular iniciativas dispersas, garantizar su coherencia con los objetivos del Acuerdo de París y ofrecer el marco de cooperación internacional reforzado tan necesario para acelerar la transición hacia energías limpias y dejar atrás los combustibles fósiles”, afirmó Javier Dávalos, líder de política climática en The Climate Reality Project América Latina.

Las organizaciones del Sur Global seguirán presionando por financiamiento en forma de subvenciones, decisiones vinculantes y coherencia con la ciencia. La transición justa avanza, pero solo será real cuando los países ricos actúen a la escala que el planeta exige.

Panorama ASG 2025 de KPMG: entre lo que cambió, lo que no cambió… y lo que conviene leer con reserva

Por Edgar López

Desde hace años, KPMG México ha impulsado estudios que buscan ofrecer una lectura estructurada del desempeño empresarial en sostenibilidad —hoy ASG, antes bajo otros marcos y terminologías—. La edición 2025 del Panorama ASG en México y Centroamérica continúa esa línea, pero lo hace desde un ángulo distinto: más normativo, más técnico y profundamente marcado por los nuevos estándares de información, los requerimientos de aseguramiento y la creciente presión regulatoria.

A primera vista, esta sofisticación podría sugerir que la región dio un salto en madurez. Sin embargo, una comparación con la edición de 2023 permite una lectura más precisa: los datos que reportan las empresas cambian muy poco; lo que cambia es lo que el estudio decide medir, enfatizar y analizar. Es ese desplazamiento —más que los resultados en sí mismos— lo que modifica la interpretación del documento.

Panorama ASG 2025
Panorama ASG 2025 – KPMG

Lo que permanece estable en el comportamiento empresarial

Entre 2023 y 2025, los indicadores fundamentales prácticamente no se mueven. En México, el nivel alto de madurez ASG se mantiene en rangos similares: 36% en 2023 y 35% en 2025. En Centroamérica incluso se reduce, pasando de 47% a 39%. La adopción de ejercicios de materialidad es idéntica: 41% de las empresas mexicanas en ambos años afirma haber realizado un análisis formal con metas y objetivos definidos.

Algo similar ocurre con el presupuesto: 20% de las organizaciones mexicanas reportó en 2023 no contar con un presupuesto ASG, y en 2025 la cifra es 23%. El financiamiento sostenible tampoco muestra cambios estructurales: 80% no utilizaba instrumentos ASG en 2023, frente a 76% en 2025. La participación del Consejo mejora, pero no lo suficiente para hablar de un giro decisivo: pasa de 22% a 33%. Y en ambos años, el uso de información ASG se mantiene centrado en reporteo y cumplimiento, no en toma de decisiones estratégicas.

Panorama ASG 2025
Panorama ASG 2025 – KPMG

En un estudio de esta naturaleza, los datos duros deberían ser el punto de referencia para evaluar avances o retrocesos. Y por eso importa subrayar que, en lo esencial, las cifras se mantienen casi inalteradas. Si los datos no se mueven, cualquier sensación de avance debe interpretarse con cuidado.

Lo que cambió no son las empresas, sino la medición

Ahí está la verdadera diferencia entre 2023 y 2025. El estudio cambia porque cambia la conversación global, no porque cambien las prácticas empresariales. La edición de 2023 se apoyaba en un enfoque de valor: beneficios reputacionales, integración estratégica, eficiencia operativa, barreras internas, vínculos con stakeholders, medición de impacto y el papel de áreas como Comunicación, Recursos Humanos u Operaciones. Todos estos componentes desaparecen en 2025.

En su lugar aparece un nuevo conjunto de temas: cumplimiento regulatorio, preparación para auditorías, alineación con NIS e IFRS, trazabilidad en cadena de suministro, riesgos financieros y regulatorios, brechas tecnológicas, dependencia de procesos manuales y nivel de automatización. Es decir, el estudio se reorganiza por completo alrededor de lo que la regulación está empujando hoy, no alrededor de la estrategia empresarial como en años previos.

Panorama ASG 2025 - KPMG
Panorama ASG 2025 – KPMG

El contraste es revelador. Lo que antes era un estudio orientado a entender cómo las empresas integraban la sostenibilidad en su modelo de negocio, en 2025 se convierte en un estudio orientado a entender cómo se están preparando para cumplir con nuevas obligaciones técnicas. Esa transición, totalmente legítima, explica por qué la narrativa cambia incluso cuando los indicadores empresariales permanecen prácticamente iguales.

La influencia creciente de la regulación y los datos

Las cifras de 2025 permiten entender el giro. Más de la mitad de las empresas mexicanas —57%— destina parte de su presupuesto ASG al cumplimiento regulatorio ambiental y social. Un 41% asigna recursos específicamente para atender requisitos de las NIS y las IFRS, y 39% invierte en la elaboración de reportes ASG. Sin embargo, las capacidades tecnológicas no avanzan al mismo ritmo: 34% reconoce no contar con herramientas tecnológicas para procesar datos ASG y 30% aún depende de procesos manuales. En Centroamérica, los porcentajes son similares.

Panorama ASG 2025 - KPMG

Cuando se analiza la preparación frente a auditorías y procesos de aseguramiento ASG, cerca de la mitad de las empresas reconoce que todavía no cuenta con mecanismos sólidos. Esto confirma lo que los propios datos sugieren: el discurso técnico y la presión regulatoria avanzan más rápido que la infraestructura interna disponible en la mayor parte de las organizaciones.

Una mirada breve hacia 2011

Un contraste histórico permite añadir perspectiva. El estudio de KPMG de 2011 señalaba tres desafíos estructurales: una madurez limitada, un rol insuficiente del Consejo y una distancia considerable entre discurso y ejecución. Catorce años después, el diagnóstico persiste. Lo que ha cambiado no son los retos empresariales, sino el nivel de sofisticación técnica con que se les observa.

Desarrollo Sostenible México 2011 - KPMG
Desarrollo Sostenible México 2011 – KPMG

Entonces a leer con claridad y a interpretar con reserva

El Panorama ASG 2025 es un documento valioso y oportuno. Captura con precisión el espíritu del momento: un entorno donde la regulación, el riesgo, la trazabilidad y los sistemas de información reconfiguran la conversación sobre sostenibilidad corporativa. Pero una comparación con la edición 2023 muestra que la madurez empresarial no avanza al mismo ritmo que la narrativa técnica del informe.

Por eso conviene leerlo con claridad y con reserva, no para poner en duda su utilidad, sino para distinguir entre lo que cambió, lo que no cambió y lo que simplemente se reinterpreta bajo un nuevo estándar. Y parte de esa lectura implica reconocer desde dónde se produce el estudio. Como toda firma global, KPMG refleja en su análisis los temas que dominarán la agenda de sus propios clientes: aseguramiento, cumplimiento, riesgo, gobernanza, datos. Eso no le resta legitimidad; explica su énfasis.

Pero sí nos obliga —como lectores— a ponernos los lentes adecuados: entender qué proviene de los datos y qué proviene del momento regulatorio, del marco técnico o del interés profesional del propio autor. Solo así podremos interpretar con rigor lo que realmente nos dicen estas comparaciones, más allá del lenguaje, la forma o la narrativa del estudio.


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.