Corporativo Kosmos garantiza apoyo alimentario mensual a adultos mayores en México

El envejecimiento poblacional en México está avanzado con rapidez. Hoy, más de 17 millones de personas, es decir, aproximadamente, el 12.8 % de la población nacional, tiene 60 años o más. Además, las proyecciones demográficas señalan que para 2030 México entrará en una fase en la que habrá proporcionalmente más personas mayores que jóvenes de entre 0 y 14 años, lo que marca un punto de inflexión en la estructura poblacional.

Sin embargo, el país aún enfrenta un déficit importante en políticas públicas integrales que protejan plenamente los derechos de esta población, que con frecuencia es considerada vulnerable debido a factores como la precariedad económica, la falta de acceso a servicios especializados y la ausencia de redes de apoyo.

A esta situación se suma un problema preocupante: según especialistas de la UNAM, al menos el 16 % de los adultos mayores —es decir, cerca de 2.7 millones de personas— vive en condiciones de abandono o sufre algún tipo de violencia, que puede manifestarse como aislamiento domiciliario, soledad, violencia física o psicológica, abuso económico e incluso agresiones sexuales.

Ante este panorama, resulta fundamental desarrollar políticas públicas que ayuden a garantizar que los derechos de este grupo social sean respetados, así como involucrar a todos los actores sociales en su protección y cuidado. Consciente de esta realidad, Corporativo Kosmos, empresa líder en servicios alimentarios en México, está apoyando la alimentación de adultos mayores que viven en centros de atención para ancianos, con el objetivo de contribuir a que puedan vivir con mayor bienestar.

alimentación de adultos mayores

Corporativo Kosmos apoya la alimentación de adultos mayores

Desde su fundación, Corporativo Kosmos se ha enfocado en apoyar a diversos grupos en situación vulnerable a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas, mediante iniciativas de impulso a la salud, educación y alimentación, siendo esta última una de sus principales vías de apoyo. Entre los sectores a los que apoya, se encuentran los adultos mayores, a los cuales ayuda mediante la colaboración con instituciones que brindan atención directa a este grupo de la población.

Uno de estos esfuerzos se materializa en la alianza con el Asilo de Ancianos San Judas Tadeo A.C., una casa de reposo dedicada al cuidado y sustento de personas mayores. Gracias a esta colaboración, la organización recibe donaciones constantes de alimentos que permiten cubrir una parte importante de las necesidades nutrimentales de los residentes, al mismo tiempo que fortalece las condiciones de atención dentro de la institución.

El apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas no sólo permite asegurar la alimentación saludable de los residentes de este hogar, sino que también ayuda a reducir los gastos económicos de esta casa que busca ofrecer un entorno seguro, la atención y cuidados necesarios a ancianos de diversos contextos socioeconómicos.

Sin duda, acciones como las que impulsa Corporativo Kosmos resultan sumamente necesarias para apoyar a este grupo de la población que enfrenta problemáticas que, aunque muchas veces pasan desapercibidas, son reales, profundas y cada vez más urgentes de tratar. Si miramos con atención, encontraremos múltiples razones que explican por qué la sociedad debe involucrarse más en promover el bienestar de los adultos mayores. por eso, a continuación, te presentamos cinco motivos que muestran por qué apoyar a los adultos mayores es una responsabilidad colectiva.

alimentación de adultos mayores

Cinco razones por las que es urgente apoyar a los adultos mayores

1. El abandono es una realidad creciente

Uno de los problemas más graves que enfrentan muchas personas mayores es el abandono familiar o social. De acuerdo con especialistas, una proporción significativa de este grupo vive en condiciones de soledad o aislamiento domiciliario. Además, en muchos casos, enfermedades crónicas o limitaciones físicas dificultan su movilidad y reducen su interacción social, lo que incrementa el riesgo de depresión, deterioro cognitivo y exclusión.

2. La violencia contra las personas mayores existe y suele invisibilizarse

La violencia hacia los adultos mayores adopta múltiples formas. Puede tratarse de agresiones físicas o verbales, negligencia en el cuidado, manipulación psicológica o incluso abuso financiero. En algunos casos también se han documentado situaciones de abuso sexual o explotación económica. Estas prácticas suelen pasar desapercibidas porque ocurren dentro del ámbito familiar o doméstico, lo que dificulta su denuncia y atención.

3. Muchos carecen de ingresos suficientes

Aunque existen programas sociales dirigidos a personas mayores, una parte importante de esta población no cuenta con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Esto incluye gastos médicos, vivienda y alimentación. Por ello, el respaldo de organizaciones civiles y empresas puede marcar una diferencia significativa en su calidad de vida, especialmente cuando se trata de garantizar necesidades básicas como la comida diaria.

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4. Las necesidades nutricionales cambian con la edad

Con el paso del tiempo, el cuerpo requiere dietas específicas que ayuden a prevenir enfermedades y mantener la energía. Problemas como la pérdida de masa muscular, enfermedades crónicas o dificultades digestivas obligan a prestar especial atención a la nutrición. En este contexto, asegurar una adecuada alimentación de adultos mayores se vuelve fundamental para preservar su salud y autonomía el mayor tiempo posible.

5. El envejecimiento digno es una responsabilidad colectiva

Finalmente, apoyar a las personas mayores no solo es una cuestión de asistencia social, sino también de justicia y responsabilidad intergeneracional. Quienes hoy superan los 60 años contribuyeron durante décadas al desarrollo económico y social del país. Garantizarles condiciones de vida dignas es una forma de reconocer su aportación y fortalecer los valores de solidaridad y respeto dentro de la sociedad.

Dignidad y cuidado para quienes construyeron el país

El crecimiento acelerado de la población adulta mayor en México obliga a replantear la manera en que la sociedad protege y acompaña a este grupo. El abandono, la violencia y la precariedad económica siguen siendo desafíos importantes que requieren la participación conjunta del gobierno, la sociedad civil y el sector privado.

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En este contexto, iniciativas como la impulsada por Corporativo Kosmos muestran cómo el sector privado, mediante alianzas con instituciones dedicadas al cuidado de adultos mayores, puede contribuir a fortalecer las redes de apoyo para adultos mayores y ayudar a garantizar que cuenten con las condiciones básicas para su bienestar.

Respaldar a quienes hoy enfrentan la vejez no solo es una necesidad social, sino también una señal del tipo de sociedad que se desea construir. Cuando organizaciones, comunidades y empresas se suman a este esfuerzo, se avanza hacia un modelo más solidario, en el que los adultos mayores puedan vivir con respeto, seguridad y calidad de vida.

Empresas más éticas del mundo en 2026: ¿quiénes están marcando el estándar global?

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Hablar de ética empresarial ya no es un ejercicio aspiracional, sino una conversación cada vez más vinculada con la competitividad y la sostenibilidad de los negocios. En un contexto marcado por crisis reputacionales, demandas sociales más exigentes y marcos regulatorios en evolución, identificar a las empresas más éticas del mundo en 2026 permite observar hacia dónde se están moviendo los estándares globales de integridad corporativa. No se trata únicamente de reconocer buenas prácticas, sino de analizar cómo estas se convierten en parte del ADN organizacional.

A lo largo de dos décadas, el reconocimiento impulsado por Ethisphere ha servido como un termómetro para medir la madurez ética de las organizaciones. Cada año, empresas de diferentes sectores y regiones se someten a un proceso riguroso que evalúa no solo políticas, sino cultura, liderazgo y gobernanza. El resultado es una radiografía interesante sobre qué significa hoy liderar con integridad y cómo esa apuesta se traduce en confianza, resiliencia y valor a largo plazo.

La ética corporativa como una estrategia de negocio

En muchas organizaciones, la ética dejó de ser vista como un elemento de cumplimiento para convertirse en un motor de decisiones estratégicas. Las compañías que buscan ser parte de las empresas más éticas del mundo en 2026 comprenden que la integridad no es un discurso, sino una práctica cotidiana que se refleja en la relación con colaboradores, clientes, proveedores e inversionistas. Esto implica integrar principios éticos en procesos clave del negocio, desde la cadena de suministro hasta la innovación.

Liderar con integridad significa también asumir que el entorno empresarial actual está marcado por una mayor vigilancia pública. Las organizaciones que destacan en este reconocimiento han logrado construir culturas donde la transparencia y la responsabilidad no son solo valores declarados, sino elementos que orientan la toma de decisiones en todos los niveles de la compañía. En ese sentido, la ética se vuelve una ventaja competitiva tangible.

Además, diversos análisis sobre valor corporativo señalan que cerca del 90 % del valor de una empresa proviene de activos intangibles, como la reputación, la propiedad intelectual o el capital humano. Por ello, invertir en programas sólidos de ética y cumplimiento ya no es opcional. Para muchas compañías, es una estrategia para proteger estos activos y fortalecer su legitimidad frente a las partes interesadas.

Un reconocimiento que cumple 20 años impulsando estándares globales

El reconocimiento de las empresas más éticas del mundo en 2026 forma parte de una iniciativa que comenzó hace 20 años con un objetivo claro: destacar a organizaciones que apuestan por la integridad corporativa como base de su crecimiento a largo plazo. Desde entonces, el programa ha evolucionado junto con las expectativas sociales y los desafíos que enfrentan las empresas a nivel global.

Más que un premio simbólico, este reconocimiento busca visibilizar a compañías que han demostrado consistencia en sus prácticas éticas. Es decir, organizaciones que no solo reaccionan ante tendencias, sino que integran la ética en su modelo de negocio, su cultura organizacional y su estrategia de sostenibilidad. Esta visión ha permitido que el reconocimiento se convierta en una referencia dentro del ecosistema empresarial.

Al mismo tiempo, el programa también cumple una función de aprendizaje colectivo. Las empresas que participan en el proceso reciben información comparativa sobre sus programas de ética y cumplimiento, lo que les permite identificar áreas de mejora y fortalecer sus marcos de gobernanza. En ese sentido, el reconocimiento también actúa como una plataforma de mejora continua para el sector empresarial.

La metodología detrás de las empresas más éticas del mundo en 2026

Uno de los elementos que ha consolidado la credibilidad de este reconocimiento es su metodología. El proceso de evaluación se basa en el Ethics Quotient®, una herramienta desarrollada por Ethisphere que analiza más de 200 puntos de datos relacionados con la cultura organizacional, la ética empresarial, la gobernanza, las prácticas ambientales y sociales, así como las iniciativas de diversidad y cumplimiento.

Este enfoque permite observar a las empresas desde una perspectiva integral. No se trata únicamente de evaluar políticas escritas, sino de analizar cómo estas se implementan y se traducen en prácticas reales dentro de la organización. La evaluación también considera cómo las compañías están respondiendo a desafíos contemporáneos, como la agenda ESG, la equidad, la inclusión y la seguridad.

Otro aspecto relevante es que todas las empresas que participan en el proceso reciben una tarjeta de puntuación analítica. Este documento ofrece una comparación con estándares de referencia y con las empresas que han sido reconocidas, lo que se convierte en una herramienta útil para mejorar programas de ética y cumplimiento. En otras palabras, la metodología no solo identifica líderes, también impulsa evolución en el ecosistema empresarial.

Un listado global que no funciona como ranking

Es importante subrayar un punto que suele generar confusión: el listado de las empresas más éticas del mundo en 2026 no es un ranking. A diferencia de otras clasificaciones empresariales, aquí no existe una posición numérica que determine quién es “más ético” que otro. El reconocimiento funciona más bien como una selección de organizaciones que cumplen con estándares elevados de integridad corporativa.

Dentro de este universo, existe un grupo conocido como el Top 25 por número de años de reconocimiento. Este grupo reúne a empresas que han mantenido su presencia en el listado durante largos periodos, lo que habla de consistencia en sus prácticas éticas. Sin embargo, esto no implica una jerarquía tradicional, sino una manera de reconocer la continuidad en el compromiso empresarial.

En el caso de América Latina, la presencia dentro del listado global sigue siendo limitada. Dentro de la edición de las empresas más éticas del mundo en 2026, aparecen dos compañías mexicanas: CEMEX y Grupo Bimbo, lo que refleja cómo algunas organizaciones del país están alineándose con estándares globales de integridad corporativa.

Empresas reconocidas que operan en México

Entre las organizaciones que han acumulado más años dentro del reconocimiento y que además tienen presencia en México, se encuentran varias compañías relevantes para el entorno empresarial del país. Este grupo refleja cómo la ética corporativa puede mantenerse como un eje estratégico a lo largo del tiempo y en distintos mercados.

A continuación, algunas de las empresas del Top 25 por número de años que operan en México y que han construido trayectorias consistentes en materia de integridad empresarial:

  • Ecolab: se ha basado históricamente en valores claros que incluyen hacer lo correcto de manera justa y honesta. Su equipo de Cumplimiento y Ética desempeña un papel clave al brindar orientación y apoyo a los colaboradores para que actúen conforme a las leyes, regulaciones y políticas corporativas, fortaleciendo así una cultura organizacional centrada en la integridad.

PepsiCo: La compañía considera fundamental proteger y apoyar el desarrollo profesional y los derechos humanos de sus empleados. Promover una cultura diversa, impulsar el progreso equitativo de las mujeres y ofrecer políticas laborales sólidas forman parte de su enfoque para atraer talento y fortalecer un modelo de negocio más ético, extendiendo estos principios a su cadena de valor.

Accenture: En un entorno cada vez más incierto, la organización ha señalado que la confianza se ha convertido en un activo central para las empresas. Su enfoque se basa en construir negocios responsables a partir de la ética, el respeto a los derechos humanos y un gobierno corporativo sólido que proteja a colaboradores, clientes y a la propia marca.

L’Oréal: Para la compañía, la ética es uno de los pilares fundamentales de su cultura y liderazgo. La continuidad en este reconocimiento refleja un compromiso sostenido con la transparencia, la integridad y la responsabilidad social, reafirmando que un modelo de negocio ético también impulsa la sostenibilidad a largo plazo.

ManpowerGroup: Desde su fundación, la organización ha promovido el principio de “hacer el bien, haciéndolo bien”. Su enfoque busca generar valor para empleados, candidatos, clientes, comunidades y la sociedad en general, manteniendo la ética como un eje central en la forma en que se desarrolla el talento y el empleo.

La ética como parte del futuro empresarial

La conversación sobre integridad corporativa continúa evolucionando a medida que surgen nuevos desafíos para las empresas. Aspectos como la inteligencia artificial, la transparencia en las cadenas de suministro o las expectativas sociales en torno a la sostenibilidad están ampliando el alcance de lo que hoy se entiende por ética empresarial.

En este contexto, las organizaciones que forman parte de las empresas más éticas del mundo en 2026 ofrecen señales sobre cómo se están redefiniendo los estándares globales. Su experiencia demuestra que integrar la ética en la estrategia empresarial no solo fortalece la reputación, sino que también contribuye a construir negocios más resilientes y preparados para el futuro.

Al mismo tiempo, el reconocimiento también funciona como una invitación abierta para que más compañías adopten prácticas responsables. En un entorno donde la confianza se ha convertido en un activo clave, el liderazgo ético puede marcar la diferencia entre organizaciones que simplemente operan en el mercado y aquellas que ayudan a transformarlo.

Empresas más éticas del mundo en 2026

Terralago obtiene certificación LEED for Cities and Communities: Plan and Design nivel Gold y se posiciona como referente de desarrollo urbano sostenible en México

El Conjunto Urbano Terralago, ubicado en Naucalpan, Estado de México, se consolida como un referente internacional de urbanismo sostenible al ser reconocido como un modelo de desarrollo replicable, tras haber obtenido la certificación LEED for Communities: Plan and Design level Gold del U.S. Green Building Council (USGBC). Más allá del reconocimiento, el proyecto destaca hoy por su validación global como ejemplo de cómo integrar sostenibilidad, rentabilidad y calidad de vida en el desarrollo urbano en México.

El U.S. Green Building Council (USGBC) es la organización internacional responsable del sistema LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), uno de los estándares más rigurosos y reconocidos a nivel global para evaluar el desempeño integral de los proyectos urbanos y de edificación. A través de este sistema, se miden aspectos clave como la eficiencia energética, gestión del agua, reducción de emisiones, uso de materiales, planificación del entorno, movilidad, conservación de ecosistemas e impacto en la calidad de vida de las personas. Su certificación no sólo valida el cumplimiento de criterios técnicos de alto nivel, sino que también posiciona a los proyectos como referentes en sostenibilidad, resiliencia y desarrollo urbano responsable.

Con este reconocimiento, Terralago se integra a una red de solo 200 proyectos certificados bajo los estándares LEED for Cities y LEED for Communities a nivel global, y se posiciona como el primero en México en obtener esta certificación, consolidándose como un referente nacional en desarrollo urbano sostenible.

Actualmente en construcción –y con conclusión prevista para 2027–, Terralago contempla más de 1,500 unidades residenciales, 317 lotes, 28 edificios multifamiliares y cinco espacios de uso mixto. El proyecto ha sido concebido como un modelo integral que combina infraestructura urbana, restauración ecológica y calidad de vida, alineando el crecimiento habitacional con la conservación del entorno natural.

“Más del 23% de Terralago se conserva como área natural, incluyendo tres parques públicos. La zona forestal preservada se ubica en el centro del desarrollo, funcionando como eje rector de la planeación urbana y generando beneficios como mejora en la calidad del aire, regulación microclimática y bienestar para la comunidad”, señaló Roberto Cueto, titular de Relaciones Institucionales en Terralago.

En materia hídrica, el desarrollo implementa un modelo de descarga cero mediante el tratamiento y reutilización de aguas residuales, así como sistemas de captación pluvial que reducen la dependencia de fuentes externas, en un contexto marcado por el estrés hídrico en México.

Terralago incorpora estrategias para reducir emisiones y mejorar la movilidad, como infraestructura energética eficiente, iluminación de bajo consumo y acceso a transporte público, contribuyendo a disminuir costos operativos y fortalecer la conectividad urbana.

Desde una perspectiva de negocio, la certificación otorgada por el U.S. Green Building Council no sólo valida el desempeño ambiental del proyecto, sino que también fortalece su valor comercial y su atractivo para inversionistas, en un contexto donde la demanda por desarrollos sostenibles continúa en aumento.

El proyecto destaca por su modelo de comunidad abierta, alineado con el concepto de Conjunto Urbano en México, que prioriza la conectividad, el acceso a servicios y la integración con el entorno, frente a esquemas tradicionales de desarrollos cerrados.

Con este logro, Terralago no sólo se posiciona como un caso emblemático en México, sino como parte de una conversación global impulsada por el U.S. Green Building Council, que busca transformar la forma en que se diseñan, construyen y habitan las ciudades hacia modelos más sostenibles, resilientes y centrados en las personas.

Nestlé identificó el riesgo. Pero ¿de quién es realmente la responsabilidad?

Por Edgar López

En enero de 2026, Nestlé retiró del mercado, en más de 60 países, varios lotes de fórmulas infantiles (marcas SMA, BEBA, NAN y otras) por posible contaminación con cereulide, una toxina producida por la bacteria Bacillus cereus. El origen se ubicó en un ingrediente suministrado por un proveedor tercero. Miles de familias ya habían comprado y estaban usando los productos cuando se activó la alerta.

El episodio no fue del todo imprevisto. En su Non-Financial Statement 2025, la compañía reconoce de forma explícita el riesgo general de que productos inseguros lleguen al consumidor final.

En la matriz de materialidad (páginas 18 y 25), Nestlé catalogó el impacto “Consumption of unsafe products” como uno de sus 39 impactos negativos materiales, ubicándolo en la fase downstream (consumo final). El texto del documento es claro:

“This negative impact in our downstream value chain relates to how compromised product safety or inaccurate allergen labeling can pose health risks to consumers.”

Nestlé
Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

Nestlé divide su cadena de valor en tres niveles nítidos: upstream (proveedores), own operations (operaciones propias) y downstream (consumo final). Aunque el origen técnico del problema estuvo upstream, la capacidad de control y decisión —y, por tanto, la responsabilidad operativa— se ubica en las own operations de la compañía: aprobación de proveedores, controles de calidad finales y decisión de lanzar el producto bajo su marca. Es ahí donde el riesgo pudo haberse contenido antes de llegar al consumidor.

El informe aplica a todos sus impactos el mismo marco: identificar, prevenir, monitorear y remediar. Ese es, en esencia, su modelo de debida diligencia. Nestlé afirma seguir las directrices de la OCDE y cuenta con procesos específicos de Human Rights and Environmental Due Diligence (HREDD). No promete eliminar todos los riesgos en su origen, sino gestionarlos a lo largo de la cadena.

Nestlé
Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

El retiro de las fórmulas infantiles ilustra con precisión cómo funciona ese modelo en la práctica. El riesgo downstream ya estaba documentado, pero se materializó de todos modos. Con este caso es razonable suponer que el resto de los impactos negativos que Nestlé reconoce —deforestación, contaminación de agua, pérdida de biodiversidad, riesgos de trabajo infantil o salarios insuficientes— se manejan bajo la misma lógica: se identifican, se mapean, se publican y se gestionan, pero no siempre se previenen por completo.

Nestlé
Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

La compañía también reportó avances medibles en 2025: reducción neta del 24,52 % en emisiones de gases de efecto invernadero desde 2018, 28 % menos uso de plástico virgen, 87,5 % de empaques diseñados para reciclarse y 27,6 % de ingredientes clave bajo prácticas de agricultura regenerativa.

El valor del Non-Financial Statement 2025 no está solo en lo que promete. Está en lo que permite entender. Nestlé había identificado el riesgo general. Su sistema funcionó para detectarlo y retirar el producto. Pero el caso deja abierta una pregunta más relevante: ¿hasta qué punto gestionar los riesgos es suficiente cuando se trata de productos que ya están en manos del consumidor?

Más aún, este tipo de episodios obliga a ir un paso más allá en la lectura del propio modelo: ¿deberían algunas de estas categorías de impacto —aunque se materialicen downstream— reconsiderarse como responsabilidad de own operations, dado el nivel de control que la empresa ejerce sobre el producto final?

Este caso no lo uso para sensacionalizar, sino para comprender mejor el modelo de responsabilidad de una empresa de esta escala. Revela lo complejo que resulta sostener promesas sobre seguridad, responsabilidad y bienestar cuando los productos ya están en manos del consumidor.

Los informes de sostenibilidad como este son valiosos precisamente porque muestran —con mayor nivel de detalle— cómo las grandes compañías identifican, categorizan y atienden sus asuntos materiales. No ocultan los riesgos; los publican.

La verdadera prueba está en cómo esa transparencia se traduce en resultados concretos. Y en si las empresas están dispuestas no solo a gestionar los impactos que identifican, sino a asumir —y, en su caso, redefinir— aquellos que dependen directamente de sus propias decisiones.


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Nestlé identified the risk. But who is really responsible?

By Edgar López

In January 2026, Nestlé recalled several batches of infant formula (brands SMA, BEBA, NAN, and others) in more than 60 countries due to possible contamination with cereulide, a toxin produced by the bacterium Bacillus cereus. The source was traced to an ingredient supplied by a third-party provider. Thousands of families had already purchased and were using the products when the alert was issued.

The episode was not entirely unforeseen. In its 2025 Non-Financial Statement, the company explicitly acknowledges the general risk that unsafe products may reach the end consumer.

In its materiality matrix (pages 18 and 25), Nestlé categorized the impact “Consumption of unsafe products” as one of its 39 material negative impacts, placing it in the downstream phase (final consumption). The document states clearly:

“This negative impact in our downstream value chain relates to how compromised product safety or inaccurate allergen labeling can pose health risks to consumers.”

Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

Nestlé divides its value chain into three distinct levels: upstream (suppliers), own operations, and downstream (final consumption). Although the technical origin of the issue was upstream, the capacity for control and decision-making—and therefore operational responsibility—lies within the company’s own operations: supplier approval, final quality controls, and the decision to launch the product under its brand. This is where the risk could have been contained before reaching the consumer.

The report applies the same framework to all its impacts: identify, prevent, monitor, and remediate. This is, essentially, its due diligence model. Nestlé states that it follows OECD guidelines and has specific Human Rights and Environmental Due Diligence (HREDD) processes in place. It does not promise to eliminate all risks at their source, but rather to manage them throughout the value chain.

Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

The recall of infant formula illustrates precisely how this model works in practice. The downstream risk had already been documented, yet it still materialized. Based on this case, it is reasonable to assume that the other negative impacts Nestlé acknowledges—deforestation, water pollution, biodiversity loss, risks of child labor, or insufficient wages—are managed under the same logic: they are identified, mapped, disclosed, and managed, but not always fully prevented.

Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

The company also reported measurable progress in 2025: a net 24.52% reduction in greenhouse gas emissions since 2018, 28% less use of virgin plastic, 87.5% of packaging designed for recycling, and 27.6% of key ingredients sourced under regenerative agriculture practices.

The value of the 2025 Non-Financial Statement lies not only in what it promises, but in what it helps us understand. Nestlé had identified the general risk. Its system worked to detect it and withdraw the product. But the case raises a more important question: to what extent is managing risks sufficient when it comes to products already in consumers’ hands?

Moreover, this type of episode pushes us to go a step further in interpreting the model itself: should some of these impact categories—even if they materialize downstream—be reconsidered as part of own operations responsibility, given the level of control the company exerts over the final product?

This case is not used to sensationalize, but to better understand the responsibility model of a company of this scale. It reveals how complex it is to uphold promises of safety, responsibility, and well-being when products are already in consumers’ hands.

Sustainability reports like this are valuable precisely because they show—in greater detail—how large companies identify, categorize, and address their material issues. They do not hide risks; they publish them.

The real test lies in how that transparency translates into concrete results—and whether companies are willing not only to manage the impacts they identify, but also to assume—and, if necessary, redefine—those that depend directly on their own decisions.


Edgar López Pimentel is currently a Director at Expok, where he exercises his leadership every day with a strong passion for social responsibility and sustainable development. His work has significantly contributed to positioning leading companies in the field of corporate social responsibility.

His academic background, enriched by executive education programs in Senior Management at IPADE Business School and IE Business School, as well as a master’s degree in Corporate Social Responsibility from Universidad Anáhuac México Norte, supports his leadership.

Mars beneficiará a 48,400 animales con la creación del Fondo de Impacto Mars

Mars Incorporated, líder global en snacking, alimentos, nutrición y cuidado de las mascotas, anunció el lanzamiento del Fondo de Impacto Mars (Mars Impact Fund), un nuevo vehículo filantrópico de nivel empresarial diseñado para acelerar un cambio significativo y duradero en las comunidades donde opera la compañía.

El Fondo ha seleccionado a Humane World for Animals como uno de sus beneficiarios iniciales y aprobó una subvención de $726,000 dólares para ser distribuidos en sus proyectos de India y México que expanden el acceso equitativo a servicios veterinarios de alta calidad, incluyendo servicios preventivos, vacunación y esterilización, así como fortalecer la capacitación profesional en comunidades específicas.

“La generación de impacto comienza por escuchar a las comunidades y colaborar con organizaciones que comprenden las necesidades locales”, señaló Michelle Grogg, Directora Ejecutiva del Fondo de Impacto Mars. “Nuestra alianza con Humane World for Animals refleja este enfoque al contribuir a la expansión del acceso al cuidado veterinario y a la capacitación en las comunidades donde más se necesita”. 

Se prevé que esta subvención constituya la fase inicial de una colaboración plurianual, estableciendo las bases para una mayor escala en el futuro.

“En Mars Pet Nutrition México, nos llena de orgullo contribuir de manera significativa al bienestar de los animales de compañía y a promover un acceso equitativo a servicios veterinarios de calidad. Nuestro más reciente Índice de las Mascotas sin Hogar revela que México es uno de los siete mercados que concentran el 92% de las mascotas en situación de calle a nivel global, lo que subraya la importancia y urgencia de este tema tanto para nosotros como para la sociedad en general. Por ello, nos complace profundamente que nuestro país haya sido seleccionado para recibir una de las primeras subvenciones del Fondo de Impacto Mars, a través de Humane World for Animals. Esta oportunidad nos permitirá contribuir, de manera aún más relevante, a mejorar la vida de las familias y sus animales de compañía en nuestras comunidades. Sin duda, esta iniciativa está plenamente alineada con nuestro Propósito de hacer Un Mundo Mejor para las Mascotas”, afirmó Miguel Fuertes, Director General de Mars Pet Nutrition México. 

Mars ha trabajado con Humane World for Animals durante varios años. Han sido aliados estratégicos para la división de Mars Petcare, a través de iniciativas como el Índice de las Mascotas Sin Hogar, entre otros proyectos locales. Asimismo, han colaborado en esfuerzos de asistencia durante la pandemia y en otros desastres o crisis en distintas regiones del mundo, con el objetivo de asegurar el cuidado y el rescate de las mascotas. 

Fondo de Impacto Mars

Se estima que los programas en India y México mejoren directamente la vida de 48,400 animales e indirectamente la de 400,000 adicionales. Es igual de importante anticipar la obtención de aprendizajes relevantes que contribuyan a informar y fortalecer una alianza estratégica de largo plazo en estos países y en otras geografías con poblaciones vulnerables de animales de compañía.

En México, Humane World for Animals ampliará su trabajo actual en Aguascalientes mediante clínicas móviles de acceso a cuidados veterinarios, alianzas para la capacitación de veterinarios y un mayor involucramiento comunitario. Adicionalmente, la organización evaluará oportunidades en la Ciudad de México, una de las zonas urbanas más grandes del mundo, para la expansión de la atención veterinaria y capacitación.

“Junto con Mars, estamos eliminando una de las mayores barreras para lograr mejores resultados en la salud y el bienestar de los animales de compañía: el acceso a una atención veterinaria de calidad. Nuestro programa en Aguascalientes está llegando a perros y gatos en comunidades desatendidas, fortaleciendo las capacidades veterinarias y fomentando la educación humanitaria”, dijo Anton Aguilar, Director Ejecutivo de Humane World for Animals México. “Está haciendo más que solo mejorar la vida de los animales: está creando soluciones duraderas para comunidades más saludables, felices y seguras aquí en nuestro país”. 

Estas primeras subvenciones reflejan el compromiso del Fondo de colaborar con aliados estratégicos para beneficiar de forma tangible a comunidades alrededor del mundo. De manera integral, el Fondo de Impacto Mars se enfocará en tres prioridades alineadas con el negocio y los valores de la compañía:

1. Fortalecer la resiliencia de la comunidad de proveedores para mejorar la calidad de vida, el bienestar y la resiliencia de las familias y comunidades del sector agrícola.

2. Ampliar y diversificar la banca de científicos, expandiendo las oportunidades para los científicos, especialmente en los campos de alimentos, agricultura y cuidado de las mascotas.

3. Mejorar el bienestar de los animales de compañía al incrementar el acceso a la atención veterinaria y el apoyo para mascotas en hogares y comunidades desfavorecidas.

Como empresa familiar guiada por principios, Mars ha mantenido, a lo largo del tiempo, la convicción de que los negocios deben ser una fuerza para el bien. Con base en este legado, el Fondo de Impacto Mars está diseñado para complementar los esfuerzos existentes en materia de sustentabilidad y las actividades de sus fundaciones mediante inversiones estratégicas de largo plazo. Entre 2025 y 2027, el Fondo de Impacto Mars habrá contribuido con $85 millones de dólares y se prevé que, a partir de 2028, se distribuyan $50 millones de dólares anuales en capital filantrópico.

Para más información sobre el Fondo de Impacto Mars, puede visitar el siguiente enlace.

Arquitectura con segunda vida: ¿cómo diseñar edificios desde la economía circular?

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Durante décadas, las ciudades se han transformado bajo una lógica silenciosa: construir rápido, usar durante un tiempo limitado y, cuando cambian las necesidades, demoler para empezar de nuevo. En Europa y el Reino Unido, esta dinámica se ha vuelto especialmente visible. Cada año se derriban decenas de miles de edificios, incluso cuando muchos de sus materiales y estructuras aún podrían seguir funcionando durante décadas. En ese contexto surge una pregunta cada vez más urgente: ¿cómo pasar de un modelo lineal a uno más responsable con los recursos y con el planeta?

Hoy, la conversación sobre sostenibilidad en arquitectura ya no se limita a la eficiencia energética. También implica repensar el ciclo completo de los materiales y la vida útil de las construcciones. Aquí es donde aparecen los edificios con economía circular, un enfoque que busca mantener los recursos en uso el mayor tiempo posible, reducir residuos y diseñar espacios capaces de evolucionar con la sociedad en lugar de desaparecer prematuramente.

El problema detrás de la demolición masiva

De acuerdo con edie, en el Reino Unido se demuelen alrededor de 50 000 edificios cada año, de acuerdo con la Red Climática de Arquitectos. Esta cifra refleja un sistema que todavía funciona bajo una lógica lineal: extracción de materias primas, construcción, uso limitado y eliminación. A pesar de la creciente conciencia ambiental, muchos inmuebles siguen considerándose productos temporales.

Diversos estudios muestran que la vida útil promedio de un edificio ronda los 71 años, aunque en el caso de los edificios comerciales europeos puede caer hasta los 43 años. En muchos casos no se trata de fallas estructurales, sino de decisiones económicas o de diseño que vuelven obsoletos los espacios antes de tiempo. La obsolescencia funcional y la falta de flexibilidad terminan siendo más determinantes que la resistencia del propio edificio.

edificios con economía circular

Cuando el diseño impide el futuro de los edificios con economía circular

Uno de los principales retos es que muchos edificios se diseñan pensando en un único uso. Techos bajos, estructuras compactas o instalaciones difíciles de modificar limitan la posibilidad de reconvertirlos. Con el paso del tiempo, estos elementos hacen que la renovación parezca más costosa o compleja que la demolición.

Ejemplos recientes en Europa han generado debate, como propuestas de derribo de edificios reconocidos por su valor arquitectónico que podrían haberse adaptado a nuevas funciones. Este tipo de casos revela una tensión creciente entre desarrollo inmobiliario, sostenibilidad y conservación del valor material y cultural de las construcciones.

Oportunidades que hoy se están perdiendo

La construcción es responsable de una gran parte de los residuos globales. Solo en el Reino Unido se generan alrededor de 222 millones de toneladas de residuos al año, y el sector de la construcción representa cerca del 62% de ese total, principalmente por demoliciones. A esto se suma que aproximadamente el 13% de los materiales de construcción se desechan sin siquiera haber sido utilizados.

El impacto no solo es físico, también climático. Cada edificio contiene carbono incorporado en sus materiales y procesos de construcción. Cuando se demuele prematuramente, ese valor ambiental y económico se pierde. Además, muchos edificios de oficinas presentan niveles de ocupación inferiores al 40 o 50%, lo que evidencia un desajuste entre cómo se diseñan los espacios y cómo realmente se utilizan.

edificios con economía circular

Diseñar edificios con economía circular desde el inicio

La economía circular propone algo aparentemente simple, pero transformador: mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible mediante reparación, reutilización, reciclaje y remanufactura. En arquitectura, esto implica pensar los edificios como sistemas dinámicos que pueden desmontarse, adaptarse y evolucionar.

Una de las ideas más influyentes proviene del concepto de “capas del edificio”, desarrollado a partir del trabajo de Frank Duffy y retomado por Stewart Brand. Según este enfoque, un edificio está compuesto por elementos con diferentes ciclos de vida: estructura, fachada, instalaciones o distribución interior. Cuando estos sistemas se diseñan para cambiar de forma independiente, el edificio puede actualizarse sin necesidad de ser demolido.

Nuevas herramientas para reutilizar materiales

El sector también está incorporando herramientas para aprovechar mejor los recursos existentes. Las auditorías previas a la demolición permiten identificar qué materiales pueden recuperarse y reutilizarse. Además, el diseño para desmontaje facilita que componentes completos vuelvan a entrar en el mercado.

Otra innovación clave son los llamados pasaportes de materiales, registros digitales que documentan el origen, composición e impacto ambiental de los componentes de un edificio. Plataformas especializadas almacenan estos datos para que, en el futuro, los materiales puedan reincorporarse a nuevas construcciones, manteniendo su valor dentro del sistema.

edificios con economía circular

Proyectos que ya están marcando el camino

Alrededor del mundo comienzan a surgir ejemplos que muestran el potencial de este modelo. Algunos proyectos han logrado reutilizar grandes porcentajes de estructuras existentes o construir edificios completos con materiales recuperados, reduciendo significativamente las emisiones de carbono.

También hay desarrollos que integran prefabricación, diseño modular y materiales reciclados desde la fase conceptual. En varios casos, estas estrategias no solo reducen residuos, sino que también disminuyen costos y mejoran la adaptabilidad de los espacios, lo que refuerza el valor económico a largo plazo de los edificios con economía circular.

Cuando la circularidad también impulsa la economía

Más allá del impacto ambiental, la transición hacia modelos circulares puede representar una oportunidad económica importante. Diversos análisis estiman que una economía circular aplicada al sector de la construcción podría generar hasta 1.8 billones de euros en valor para la Unión Europea hacia 2030.

El cambio implica repensar toda la cadena: desde fabricantes que recuperan materiales al final de su vida útil hasta plataformas que comercializan excedentes de construcción. Incluso residuos inesperados —como textiles, plásticos o subproductos agrícolas— comienzan a transformarse en nuevos materiales de alto rendimiento para la arquitectura contemporánea.

El debate sobre el futuro de nuestras ciudades ya no gira únicamente en torno a cuánto construimos, sino a cómo lo hacemos y cuánto tiempo puede mantenerse útil lo que ya existe. Pensar en el entorno construido como un banco de materiales y no como un conjunto de estructuras desechables abre una nueva narrativa para el urbanismo sostenible.

En este escenario, los edificios con economía circular representan mucho más que una tendencia arquitectónica. Son una estrategia para reducir emisiones, preservar recursos y fortalecer la resiliencia de las ciudades. Si el diseño logra anticipar el cambio y permitir la adaptación, la arquitectura podría dejar de ser parte del problema ambiental y convertirse en una de sus soluciones más visibles.

Del escenario al planeta: ¿cómo el K-pop se volvió aliado de la sostenibilidad?

La cultura pop suele asociarse con entretenimiento, consumo y tendencias pasajeras. Sin embargo, en los últimos años algo distinto comenzó a suceder dentro de una de las industrias musicales más influyentes del mundo: el K-pop. Lo que empezó como un fenómeno cultural originado en Corea del Sur hoy es una conversación global donde millones de personas no solo siguen a sus artistas favoritos, sino que también cuestionan el impacto ambiental de la industria que aman.

Detrás de los éxitos internacionales de grupos como BTS o BLACKPINK existe una comunidad organizada y altamente movilizada. En lugar de limitarse a consumir música o mercancía, parte de ese fandom ha decidido involucrarse en temas de sostenibilidad, consumo responsable y presión corporativa. Lo que estamos viendo es el surgimiento de una narrativa distinta dentro del entretenimiento global.

Cuando la música se convierte en movimiento

El K-pop es mucho más que un género musical. Combina pop, hip-hop, R&B y música electrónica en una industria altamente estructurada que conecta música, moda, tecnología y cultura digital. Este ecosistema ha convertido a Corea del Sur en una potencia cultural con impacto económico tangible.

Solo en su país de origen, el sector representa cerca del 0,5 % del producto interno bruto y genera ingresos anuales que superan los 10.000 millones de euros. La influencia del K-pop no solo se mide en listas de popularidad o reproducciones en streaming, sino también en tendencias de consumo y comportamiento social.

Ese alcance global explica por qué cualquier cambio dentro del ecosistema K-pop puede amplificarse rápidamente. Cuando millones de fans comparten una preocupación común, el impacto trasciende la música.

sostenibilidad del K-pop

La comunidad que cambió el papel de los fans

Durante años, los fandoms fueron vistos únicamente como audiencias apasionadas. Sin embargo, la evolución de las redes sociales transformó a estas comunidades en actores capaces de organizar campañas, presionar a empresas y generar conversación pública.

Hoy, el fandom del K-pop suma alrededor de 90 millones de personas en todo el mundo. Esa escala permite coordinar acciones colectivas con rapidez y visibilidad global.

Lo que antes era apoyo a artistas ahora también puede convertirse en activismo climático.

Este cambio refleja una tendencia más amplia: consumidores jóvenes que esperan coherencia ambiental de las industrias que admiran. El entretenimiento ya no queda fuera de esa expectativa.

K-pop con propósito y la fuerza del fandom climático

Una de las iniciativas más representativas de esta transformación es #Kpop4planet, una plataforma creada por fans preocupados por la crisis climática. El movimiento nació en 2021 y reúne a participantes de más de 220 países, con decenas de miles de apoyos activos.

A diferencia de muchas campañas ambientales tradicionales, esta no surge desde organizaciones o artistas, sino desde la comunidad. Son fans comunes quienes investigan, organizan campañas y dialogan con empresas relacionadas con la industria del entretenimiento.

Este fenómeno demuestra que el poder cultural del fandom puede trasladarse a agendas sociales. La misma energía que impulsa tendencias musicales ahora también impulsa demandas de sostenibilidad.

Streaming, conciertos y la huella invisible de la música

Para muchos consumidores, escuchar música en streaming parece una actividad sin impacto ambiental. Sin embargo, detrás de cada reproducción existe una cadena tecnológica que consume electricidad: centros de datos, redes digitales y dispositivos. Diversos estudios señalan que largas sesiones de streaming pueden generar más impacto ambiental que formatos físicos como CD o vinilo. Esto ha llevado a que fans y activistas cuestionen el modelo de consumo digital que domina la industria musical actual.

Los conciertos, por su parte, siguen siendo una de las mayores fuentes de emisiones dentro del sector musical global. Viajes, logística, iluminación y producción generan una huella significativa que pocas veces se discute en el debate público.

Melon y el cambio hacia energías renovables

Uno de los primeros logros visibles del activismo de fans ocurrió con Melon, la principal plataforma de streaming en Corea del Sur. Con más de 30 millones de usuarios activos, su infraestructura tecnológica representa un consumo energético considerable. En 2023, activistas vinculados al movimiento realizaron una campaña pública solicitando que la empresa adoptara energía renovable. La presión incluyó acciones en calles de Seúl y movilización digital internacional.

Tiempo después, la plataforma anunció su compromiso de migrar sus centros de datos a energía 100 % renovable hacia 2030. Aunque no siempre es posible atribuir directamente la decisión a una campaña, el caso ilustra cómo la conversación ambiental ya forma parte del ecosistema del K-pop.

Cuando el fandom presiona a grandes corporaciones

El impacto del movimiento no se ha limitado a empresas musicales. Algunas campañas han señalado a marcas globales que utilizan ídolos del K-pop como embajadores, buscando coherencia entre marketing y sostenibilidad. Un ejemplo relevante fue la presión ejercida sobre Hyundai, uno de los mayores fabricantes de automóviles del mundo. La compañía había firmado un acuerdo para el suministro de aluminio con una empresa vinculada a la industria del carbón.

Tras la campaña climática respaldada por fans, la empresa anunció que pondría fin a ese acuerdo y exploraría alternativas de suministro. Este episodio evidenció cómo el fandom puede influir incluso fuera de la industria musical.

El desafío del consumo dentro del K-pop

El crecimiento del K-pop también ha traído consigo prácticas de marketing que incentivan el consumo excesivo. Entre ellas destacan la producción masiva de álbumes físicos y estrategias que empujan a los fans a comprar múltiples versiones del mismo producto. Fotocards aleatorias, sorteos para conocer a artistas y rankings basados en ventas han impulsado lo que muchos llaman “inflación de álbumes”. El resultado es un aumento significativo en residuos, especialmente plásticos y materiales difíciles de reciclar.

Este tema ha generado debate dentro de la propia comunidad fan. Cada vez más personas reconocen que apoyar a un artista no debería implicar necesariamente un impacto ambiental negativo.

K-pop con propósito frente al problema de los álbumes de plástico

Una de las campañas más visibles del movimiento ha sido la que denuncia la producción excesiva de álbumes físicos. Bajo diferentes iniciativas, los fans han pedido a agencias de entretenimiento transparencia sobre residuos y emisiones. También han propuesto cambios concretos: reducir empaques, eliminar incentivos que fomentan compras duplicadas y ofrecer opciones digitales más sostenibles. Algunas agencias ya comenzaron a experimentar con nuevos formatos de álbumes.

Aunque el cambio aún es parcial, la conversación ha llegado al centro de la industria. Lo que antes era un tema marginal hoy forma parte del debate sobre el futuro del K-pop.

El inicio de una transformación cultural

Más allá de campañas específicas, lo que está ocurriendo es un cambio en la relación entre fandom e industria. Los fans ya no se ven únicamente como consumidores, sino como participantes activos en la construcción del ecosistema cultural. Esta transformación es particularmente significativa porque la mayoría de estas comunidades está compuesta por jóvenes altamente conectados y conscientes del cambio climático. Su influencia digital les permite amplificar causas con rapidez.

El resultado es una nueva forma de activismo cultural donde entretenimiento, sostenibilidad y ciudadanía se cruzan constantemente.

El fenómeno que rodea al K-pop demuestra que la cultura popular puede convertirse en un espacio de transformación social. Lo que comenzó como un movimiento de fans interesados en reducir residuos o exigir energías limpias hoy es una conversación global sobre responsabilidad dentro de la industria del entretenimiento.

Si esta tendencia continúa, el impacto podría ir más allá del K-pop. La combinación de comunidades digitales organizadas, presión social y expectativas ambientales podría redefinir cómo funcionan otras industrias culturales en el futuro. En ese escenario, la música no solo seguiría moviendo emociones, sino también cambios reales.

5 millones de toneladas de CO2 en 14 días: la huella de la guerra entre EE. UU. e Irán

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Las guerras suelen medirse en territorios ocupados, vidas perdidas y daños económicos. Sin embargo, cada vez con más fuerza, también se empiezan a medir en emisiones. En las primeras dos semanas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, un análisis reciente estimó que se liberaron más de 5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. La cifra no solo impacta por su magnitud, sino por lo que revela: los conflictos armados también aceleran la crisis climática. Entender la huella climática de la guerra permite observar un costo que rara vez se incorpora al debate público.

De acuerdo con un artículo de The Guardian, mientras los ataques con drones, misiles y bombardeos han dejado devastación humana y material en varios países de Oriente Medio, también han convertido la región en un escenario de daños ambientales masivos. Infraestructura energética incendiada, ciudades afectadas y operaciones militares intensivas en combustible han generado una enorme carga de carbono. En ese contexto, el análisis difundido internacionalmente abre una conversación urgente sobre cómo los conflictos geopolíticos están ligados a la estabilidad del planeta.

La huella climática de la guerra: un costo que rara vez se contabiliza

Durante décadas, los impactos ambientales de los conflictos armados se han documentado principalmente en términos de contaminación local, destrucción de ecosistemas o crisis humanitarias. Sin embargo, el reciente análisis del costo climático del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán introduce una dimensión distinta: el efecto directo sobre el presupuesto global de carbono.

El estudio estima que las emisiones generadas en tan solo 14 días equivalen a lo que muchos países producen en meses o incluso años. De hecho, la cifra se acerca a las emisiones combinadas de decenas de economías con baja huella de carbono. Esto significa que los conflictos no solo generan impactos inmediatos, sino que también comprometen los esfuerzos globales para limitar el calentamiento del planeta.

Para especialistas en sostenibilidad, este dato confirma una realidad que empieza a discutirse más abiertamente: los sistemas energéticos, la política exterior y la seguridad global siguen profundamente conectados con la dependencia de los combustibles fósiles.

la huella climática de la guerra

Cuando la infraestructura civil se convierte en emisiones masivas

Uno de los principales factores detrás del alto volumen de emisiones es la destrucción de infraestructura. Según estimaciones basadas en reportes humanitarios, cerca de 20.000 edificios civiles resultaron dañados durante los primeros días del conflicto.

La reconstrucción, el colapso estructural y los materiales involucrados en estos daños representan el mayor componente del costo climático. Solo este sector habría generado alrededor de 2,4 millones de toneladas de CO2 equivalente. Es un recordatorio de que cada edificio destruido no solo implica pérdidas sociales y económicas, sino también un impacto ambiental que puede tardar décadas en compensarse.

Además, los daños en infraestructura crítica suelen desencadenar efectos secundarios: reconstrucciones intensivas en recursos, nuevos procesos industriales y mayor consumo energético.

Combustible militar: el motor invisible de las emisiones

Las operaciones militares modernas dependen de enormes volúmenes de combustible. En este conflicto, bombarderos estadounidenses realizaron misiones desde bases ubicadas a miles de kilómetros de distancia, mientras buques y vehículos de apoyo operaban de forma constante.

El análisis estima que entre 150 y 270 millones de litros de combustible fueron utilizados por aeronaves, barcos y vehículos militares en solo dos semanas. Esto se traduce en aproximadamente 529.000 toneladas de CO2 equivalente liberadas a la atmósfera. Más allá de la cifra puntual, el dato evidencia cómo la logística militar global se sostiene sobre infraestructuras energéticas altamente intensivas en carbono, algo que rara vez se incluye en las discusiones sobre transición energética.

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Incendios petroleros y la imagen de un cielo oscuro

Uno de los momentos más impactantes del conflicto ocurrió cuando ataques a depósitos de combustible generaron enormes incendios cerca de Teherán. Las imágenes de nubes oscuras y lluvia negra recorrieron el mundo y simbolizaron el impacto ambiental inmediato de la guerra.

De acuerdo con el análisis, entre 2,5 y 5,9 millones de barriles de petróleo se habrían quemado en ataques a instalaciones energéticas y represalias regionales. Estas combustiones liberaron cerca de 1,88 millones de toneladas de CO2 equivalente. Más allá del daño climático, este tipo de incidentes también genera contaminación del aire, riesgos para la salud pública y efectos duraderos en el entorno urbano.

Armas, equipos militares y su costo de carbono

Otro componente menos visible del impacto climático está en la destrucción del propio material militar. Aeronaves, buques de guerra y sistemas de lanzamiento de misiles contienen grandes cantidades de carbono incorporado debido a su fabricación.

Durante los primeros 14 días del conflicto se reportó la pérdida de múltiples aeronaves, decenas de embarcaciones militares y cientos de lanzadores de misiles. La destrucción de este equipo generó alrededor de 172.000 toneladas de CO2 equivalente en emisiones incorporadas. A esto se suma el uso intensivo de armamento. Miles de misiles, drones y sistemas de defensa fueron desplegados por ambas partes, contribuyendo con decenas de miles de toneladas adicionales de emisiones.

la huella climática de la guerra

La huella climática de la guerra y el presupuesto global de carbono

Si se proyectan las emisiones registradas en estas dos semanas a lo largo de un año, el resultado sería comparable con las emisiones anuales de economías dependientes de combustibles fósiles. El total estimado de 5.055.016 toneladas de CO2 equivalente en 14 días evidencia cómo la huella climática de la guerra puede escalar rápidamente.

Este fenómeno ocurre en un momento particularmente crítico. Científicos climáticos han advertido que el mundo dispone de un presupuesto limitado de emisiones para mantener una probabilidad razonable de evitar que el calentamiento global supere 1,5 °C.

Al ritmo actual de emisiones globales, ese margen podría agotarse antes de que termine la década. Conflictos que incrementan la quema de combustibles fósiles o destruyen infraestructura energética aceleran aún más ese escenario.

Los conflictos armados siempre dejan cicatrices visibles: ciudades destruidas, comunidades desplazadas y crisis humanitarias profundas. Sin embargo, cada vez es más claro que también dejan una marca menos evidente, pero igual de trascendente: su impacto sobre el clima. Analizar la huella climática de la guerra permite ampliar la conversación sobre seguridad, energía y sostenibilidad en un mismo marco.

La evidencia sugiere que los conflictos asociados a la geopolítica de los combustibles fósiles no solo prolongan tensiones internacionales, sino que también agravan la crisis climática. En un mundo que intenta reducir emisiones con urgencia, cada guerra representa un retroceso difícil de compensar. Entender esta dimensión puede ser clave para replantear cómo se toman decisiones globales que afectan tanto a las personas como al planeta.

¿Qué es la manosfera y cómo alimenta discursos machistas?

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En el documental Dentro de la machosfera, disponible en Netflix, el cineasta británico Louis Theroux se sumerge en un ecosistema digital que, desde hace años, influye en la manera en que algunos jóvenes interpretan la masculinidad. A través de entrevistas con creadores de contenido y streamers, la película muestra cómo se construye una narrativa que mezcla aspiraciones de riqueza, notoriedad en redes y una visión rígida de lo que significa “ser hombre”. La experiencia de verlo deja más preguntas que respuestas.

De acuerdo con un artículo de The New York Times, más allá del espectáculo, lo que emerge es un retrato de un fenómeno cultural que combina economía de la atención, algoritmos y discursos provocadores. El documental deja ver que este entorno digital no solo produce contenido viral, también fabrica identidades y aspiraciones. En ese contexto, entender qué está ocurriendo se vuelve clave para quienes analizan cultura digital, comunicación y responsabilidad social.

¿Qué es la manosfera en el ecosistema digital actual?

Cuando se intenta explicar qué es la manosfera, es útil pensarla como una red de pódcasts, canales de video, cuentas virales y foros donde algunos creadores promueven visiones ultraconservadoras sobre género y poder. A este espacio también se le ha llamado androsfera o machosfera, y lleva al menos 15 años circulando en internet. Con el tiempo, su discurso se volvió más visible en el debate público.

Durante el primer mandato de Donald Trump, este tipo de contenido comenzó a aparecer con mayor frecuencia en conversaciones mediáticas y políticas. El fenómeno no surgió de la nada: retoma ideas tradicionales sobre masculinidad —dinero, fuerza física, dominación— y las empaqueta en formatos diseñados para atraer audiencias jóvenes. Redes sociales y transmisiones en vivo amplificaron el alcance de estas narrativas.

En el documental aparecen creadores como HSTikkyTokky o Sneako, quienes reproducen estos mensajes con una estética aspiracional: autos de lujo, gimnasios y estilos de vida hiperexpuestos. Aunque el discurso parece moderno por el formato, muchas de sus ideas tienen raíces en visiones de género mucho más antiguas.

Narrativas virales: masculinidad, dinero y provocación

Una característica central de este ecosistema es la construcción de narrativas que mezclan éxito económico con provocación constante. Los creadores presentan un modelo de vida donde la riqueza rápida y el estatus masculino se convierten en metas prioritarias. Para sostener la atención del público, la exageración se vuelve parte del espectáculo.

El documental muestra cómo, en muchas conversaciones, el discurso termina derivando hacia teorías conspirativas o afirmaciones extremas. Estas ideas no son nuevas: algunas circulan desde el siglo XIX en panfletos o propaganda política. Sin embargo, en el entorno digital adquieren una nueva velocidad y un alcance global.

Esto genera un efecto particular en las audiencias jóvenes. En lugar de un debate complejo sobre identidad masculina o bienestar emocional, el contenido se reduce a provocaciones que generan clics, comentarios y polémica. En otras palabras, el algoritmo premia lo escandaloso más que lo reflexivo.

Influencers, economía de la atención y modelos de negocio

Algo que el documental revela con claridad es que muchos de estos creadores entienden perfectamente cómo funciona la economía de la atención. Algunos incluso reconocen que su crecimiento en redes depende de decir cosas cada vez más impactantes. La controversia se convierte en estrategia.

En transmisiones en vivo, al estilo de un reality permanente, sus vidas cotidianas se convierten en contenido continuo. Sin embargo, la rutina por sí sola no basta para sostener audiencias. Por eso, los comportamientos se intensifican: desde insultos hasta situaciones diseñadas para volverse virales.

El objetivo final, según sugiere el propio documental, no siempre es ideológico. En muchos casos, se trata de vender cursos, asesorías financieras dudosas o plataformas educativas no acreditadas dirigidas a adolescentes que buscan escapar de la incertidumbre laboral. Allí es donde el fenómeno se conecta con riesgos reales para audiencias vulnerables.

La dimensión política y cultural del fenómeno

El auge de estos discursos no puede separarse del contexto político reciente. En la película, se establece un vínculo entre la popularidad de ciertas figuras digitales y la influencia cultural del entorno político asociado a Donald Trump. Algunos creadores incluso presumen cercanía simbólica con ese universo político.

Durante su segundo mandato, el uso intensivo de memes y narrativas digitales dentro de la comunicación gubernamental generó un ambiente donde la frontera entre política, entretenimiento y provocación se volvió difusa. Para algunos analistas, esto fortaleció un estilo de comunicación basado en la viralidad.

Sin embargo, también produjo desgaste. El exceso de espectáculo en la esfera pública puede terminar diluyendo el impacto inicial que atraía a ciertas audiencias jóvenes, especialmente aquellas que buscaban discursos transgresores o contraculturales.

¿Por qué la manosfera conecta con algunos jóvenes?

Para comprender qué es la manosfera, también es necesario mirar el contexto generacional. Muchos jóvenes enfrentan incertidumbre económica, presión social y expectativas contradictorias sobre éxito y masculinidad. Este entorno puede hacer que mensajes simples —aunque problemáticos— resulten atractivos.

Los creadores ofrecen una narrativa clara: riqueza rápida, reconocimiento social y control sobre la vida personal. Ese discurso funciona como una promesa de sentido en un momento donde las trayectorias tradicionales, como el empleo estable, parecen menos accesibles. El problema surge cuando esas promesas se sostienen en estereotipos o en soluciones poco realistas.

Aun así, los datos recientes muestran un panorama más complejo. Encuestas internacionales señalan que una parte significativa de hombres jóvenes considera positivo que más mujeres ocupen posiciones de liderazgo en empresas y gobiernos. Esto sugiere que el discurso dominante en redes no necesariamente representa a toda una generación.

Señales de desgaste en la influencia de la manosfera

Aunque el fenómeno sigue generando debate, algunos indicadores sugieren que su influencia podría estar cambiando. Encuestas recientes muestran una caída en el apoyo político entre hombres jóvenes hacia ciertos liderazgos asociados con estos discursos. Ese cambio refleja una relación menos estable entre audiencias jóvenes y narrativas radicalizadas.

También aparecen tensiones dentro del propio ecosistema. Figuras que antes compartían espacios digitales ahora discuten públicamente entre sí, especialmente sobre temas políticos o geopolíticos. El conflicto constante, que antes era parte del atractivo, puede terminar fragmentando a sus propias comunidades.

Además, algunos jóvenes parecen empezar a cuestionar las promesas económicas o de éxito que estos creadores venden. La distancia entre el estilo de vida que proyectan y la realidad cotidiana de sus seguidores se vuelve cada vez más visible.

Entre el espectáculo y la responsabilidad social

Desde una mirada de responsabilidad social, el debate no se limita a señalar discursos problemáticos. También implica preguntarse por el rol de plataformas digitales, creadores de contenido y audiencias en la construcción de conversaciones más saludables. El fenómeno revela fallas estructurales en la forma en que circula la información.

Las empresas tecnológicas, los medios y las organizaciones que trabajan en educación digital tienen un papel importante para fortalecer el pensamiento crítico. Comprender cómo funcionan los algoritmos, la viralidad y la desinformación es clave para reducir el impacto de contenidos que se aprovechan de la vulnerabilidad emocional o económica.

Al mismo tiempo, este momento abre una oportunidad para impulsar narrativas distintas sobre masculinidad, liderazgo y bienestar. Narrativas que no se basen en la confrontación constante ni en la explotación de audiencias jóvenes.

El documental deja una sensación clara: detrás del ruido mediático y las provocaciones virales, el fenómeno revela más sobre el funcionamiento de internet que sobre la masculinidad en sí misma. Muchos de estos creadores parecen operar dentro de un modelo donde el escándalo es rentable, pero también efímero.

En paralelo, la cultura audiovisual también ha comenzado a abordar este fenómeno. La serie Adolescence (2025) ha contribuido a poner sobre la mesa cómo ciertos discursos asociados a la manosfera pueden influir en adolescentes que pasan gran parte de su tiempo en entornos digitales. A través de su narrativa, la producción muestra cómo los algoritmos, las comunidades en línea y la búsqueda de identidad pueden llevar a algunos jóvenes a entrar en contacto con contenidos que refuerzan visiones polarizadas sobre género y relaciones.

Entender qué es la manosfera hoy implica reconocer tanto su impacto como sus límites. Aunque ha influido en debates culturales y políticos, también existen señales de que nuevas generaciones están cuestionando sus promesas. En ese proceso, el reto para quienes analizan comunicación y responsabilidad social será seguir observando cómo evoluciona este ecosistema digital y qué narrativas ocuparán su lugar.