Notas

Los pilares de la paz

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Hace tres días se dio a conocer el “Índice de Paz Global”, un indicador que mide los niveles de paz por países y que elabora desde el 2007 el Instituto para la Economía y la Paz con el apoyo de diversas think tanks, investigadores sociales del mundo, la Universidad de Sydney y el diario inglés The Economist.

El “Índice de Paz Global”, mide la paz negativa, la que define como “la ausencia de la violencia y miedo a la violencia”. Para integrar el indicador, revisa y analiza la cantidad de homicidios; los delitos violentos; los cometidos con arma de fuego; el número de personas encarceladas; los crímenes cometidos por la delincuencia organizada (secuestros, extorsiones, etc.) y la eficiencia del sistema judicial.

Los resultados para México no sorprenden a nadie y se ha hablado ya mucho de ellos: a pesar de que hemos mejorado ligeramente en los últimos dos años, estamos en el lugar 133 de los 162 países evaluados del mundo; caímos 45 lugares del 2007 para acá y en América Latina nos situamos en el lugar 22 de 23 países. Esto ha sido así, gracias a los más de 110 mil homicidios violentos ocurridos nada más durante los últimos tres años, a la corrupción creciente y al ineficiente sistema de justicia en México, fundamentalmente.

Además de las pérdidas personales -dice el reporte- vivir en ese estado de cosas nos “costó” tan sólo en el 2012 cerca de 4.4 billones de pesos, lo que equivale al 27.7% del PIB durante ese año: 37 mil pesos para cada uno de los habitantes, si se repartiera.

¿Algo más? Pareciera que ya no hay mucha más noticia.

Pero sí la hay.

El Instituto para la Economía y la Paz decidió este año que además del Indicador Global y de los que hace para Estados Unidos y Gran Bretaña, elaborar también un Indicador especial para México.

¿Cuál fue el motivo? En principio por la espiral mexicana de la violencia; el interés por analizar más de cerca este fenómeno de incidencia mundial y sus efectos colaterales.

También, por el excedente de paz positiva en el que México es líder mundial.

El análisis de la paz positiva, incorporado en el Índice de Paz México, explora las “actitudes, instituciones y estructuras que contribuyen a desarrollar y sostener a una sociedad más pacífica”.

Las analiza y clasifica desde ocho grandes pilares: el buen funcionamiento del gobierno; la distribución de los recursos; el libre flujo de información; el entorno empresarial; el nivel de capital humano; la aceptación de los derechos de los demás; los niveles de corrupción; y las relaciones con los vecinos.

Cuando se comparan los niveles de paz positiva y negativa en México y la relación que existe de esos factores con otros países en el mundo, es posible apreciar que México cuenta con un “excedente de paz positiva”, lo que implicaría que debiéramos tener un nivel de paz más alto que el actual.

Y es que, aunque en temas como el libre flujo de información, la rendición de cuentas, la estabilidad política o la corrupción, mantenemos niveles muy por debajo del promedio mundial, en otros, como el sólido entorno empresarial, la distribución equitativa de los recursos y los altos niveles de capital humano estamos por encima -según el estudio- lo que nos permite liderar el potencial de paz en el mundo. No todo está perdido.

¿Cuáles son los desafíos para lograr la paz y pasar del potencial a la realidad?

El índice propone revisar cuatro temas como las grandes oportunidades de México para los próximos años: el tráfico de armas con los Estados Unidos (que se ha multiplicado por tres en los últimos años); el financiamiento federal en materia de seguridad pública a los estados (que no corresponde a los niveles de violencia); la impunidad (sólo se sentencia el 10% de los homicidios en promedio); y la prevención (sugiere métodos disuasivos utilizados en Estados Unidos y Gran Bretaña que crean condiciones más difíciles para la comisión del delito).

La realidad es que sólo incrementando la prevención social podremos salir de la violencia y recuperar los niveles en los que se vivía en México hace 10 años y lo más importante: impedir que los problemas (del tipo que sean) nos rebasen como ha pasado ahora.

Para lograrlo necesitamos trabajar en la construcción sólida de los pilares de la paz, con disposición y voluntad: de los ciudadanos responsables que quieren mejorar su entorno y de los gobernantes que están verdaderamente comprometidos con su comunidad.

Sólo con gobiernos abiertos, transparentes e inclusivos y con ciudadanos enfocados, activos y organizados podremos lograr una paz genuina y duradera y con ello recuperar, todo el capital social perdido.


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José Leopoldo Lara Puente

Candidato a Doctor por la Universidad Complutense de Madrid, España, Leopoldo Lara Puente es un Notario Público tamaulipeco que se ha distinguido por ser promotor del capital social y del ejercicio de los ciudadanos en las acciones públicas. Fundador de diversas organizaciones de la sociedad civil y empresariales, actualmente es editorialista de un periódico de su localidad, desde donde nos comparte sus propuestas y experiencia ciudadana.

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