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Los esfuerzos de Ryan Lochte por asesinar su reputación

¿Pudo este nadador evitar el escándalo, la pérdida de patrocinadores y las repercusiones legales?

A unos cuantos días de la clausura de los Juegos Olímpicos en Rio de Janeiro, muchos espectadores se han olvidado ya del mundo del deporte, la mayoría de los atletas se encuentran en sus países de origen y para casi todos ellos Brasil ha pasado a ser simplemente un recuerdo para guardar en los rincones más profundos de la memoria; hora pueden poner su energía en nuevas actividades y metas entre las que seguramente se encontrará Tokio 2020. Sin embargo, todavía hay quienes no pueden dejar atrás la ciudad que albergó este año los competidores olímpicos y entre ellos está nada menos que el nadador estadounidense Ryan Lochte, que en los últimos días parece haberse esforzado por asesinar su reputación.

Para quienes todavía no están familiarizados con el escándalo, resulta que una noche, mientras todo el mundo disfrutaba a su manera de las maravillas de Río, Lochte y sus compañeros de equipo Jack Conger, Jimmy Feigen y Gunnar Bentz protagonizaron una serie de disturbios en una gasolinera de la ciudad provocando desperfectos que les fueron cobrados más tarde por el personal. El nadador decidió adelantarse a la prensa en un esfuerzo fallido por prevenir un escándalo y lo que provocó fueron más daños en su reputación de los que podría haber esperado.

Con el objetivo de cubrir su mal comportamiento, Lochte declaró que él y sus compañeros habían sido víctimas de un robo a mano armada en las calles de Brasil. “Esos tipos salieron con una placa policial, sin luces, nada (…) Sacaron sus armas, le dijeron a los otros nadadores que bajaran al suelo”, declaró a la cadena NBC. En cuanto el tema se hizo público las dudas comenzaron a surgir, el nadador cambió su versión de los hechos, los testimonios de sus compañeros presentaron variantes evidentes y finalmente, la policía dio a conocer que se había tratado de una mentira; los atletas sencillamente se habían encontrado con algunos guardias de seguridad luego de salir de una fiesta en la que aparentemente excedieron su consumo de alcohol.

Las consecuencias

El resultado de todo este lío es que ya nadie recuerda el comportamiento de Lochte y sus compañeros de equipo aquella noche de copas por las calles de Río de Janeiro; el video en donde presuntamente aparecen los nadadores destrozando la puerta de un baño no ha sido particularmente mediático y lo que sí está en boca de decenas de medios de comunicación en todo el mundo es la historia que Ryan contó a la prensa tras su penoso incidente y que, tras haber llegado a las autoridades brasileñas ha desencadenado varios problemas legales para los atletas que enfrentan acusaciones de vandalismo y falsas declaraciones.

Algunos de sus patrocinadores han retirado por completo su apoyo al ganador de doce medallas olímpicas lamentando profundamente su comportamiento y rechazando que sus acciones representen los valores de sus organizaciones.

“Si bien hemos disfrutado de una relación ganadora con Ryan durante más de una década y ha sido un miembro importante del equipo Speedo, no podemos tolerar comportamientos que va en contra de los valores que esta marca ha sostenido por mucho tiempo”, aseguró Speedo en un comunicado que aprovechó para informar que los 50 mil dólares que pagarían a Lochte serán donados a Save The Children. A estas declaraciones siguieron las de la marca Ralph Lauren asegurando que su acuerdo de respaldo con el deportista fue únicamente como parte de los Juegos Olímpicos y que no tiene planes de renovar el contrato.

Por su parte, la marca de productos de belleza Syneron-Candela destacó que mantiene estándares altos de comportamiento entre sus colaboradores y espera lo mismo de sus socios de negocios por lo que romperá su relación con el deportista aunque le desea éxito en el futuro.

¿Cómo lo ha manejado Ryan?

Aceptando finalmente su responsabilidad en el caso, el nadador se disculpó por su comportamiento y lamentó las imprecisiones en su descripción de los hechos, compartió que ha aprendido varias lecciones con su experiencia y destacó que aprecia los esfuerzos del Comité Olímpico para hacer de los Juegos Olímpicos en Río, un evento inolvidable.

Una foto publicada por Ryanlochte (@ryanlochte) el

“Respeto la decisión de Speedo y estoy agradecido por las oportunidades que nuestra asociación me ofreció durante los años. Estoy orgulloso de los logros que conseguimos juntos”, señaló el atleta en un comunicado con relación a la ruptura de las relaciones comerciales con su patrocinador.

En entrevista con Matt Lauer para la cadena NBC, el nadador aseguró que se encontraba todavía intoxicado cuando rindió las primeras declaraciones sobre los acontecimientos. “Yo no conté todos los detalles y es por eso que se ha armado todo este desorden”, destacó y mantuvo que todo lo que sabe es que había personas apuntándoles con un arma.

Sin embargo, el atleta no ha admitido haber falseado declaraciones deliberadamente, lo que aún tiene molestos a decenas de brasileños que lo califican como arrogante.

Los peores errores

Olvidemos por un momento el hecho evidente de que intoxicarte en una fiesta y salir a las calles a provocar disturbios en una gasolinera es en sí mismo un comportamiento irresponsable, que resulta aún más grave cuando se trata de un atleta internacional que representa a una nación durante los Juegos Olímpicos y que lleva sobre sí los reflectores de decenas de medios internacionales y la admiración de quién sabe cuántos niños en el mundo gracias a su desempeño deportivo. Lo que realmente ha mandado la reputación de Lochte directo al fondo de la piscina ha sido la falta de transparencia que no sólo lo ha convertido en un espectáculo internacional, sino que poco a poco desata una cadena de acontecimientos que seguramente dejarán a la prensa mucho contenido que editorializar.

Por otro lado ¿era realmente necesario adelantarse y hablar con la prensa para cubrir un acontecimiento que ni siquiera había salido a la luz pública? Es claro que el atleta debió haber entrado en pánico y tomó medidas precipitadas sin considerar las implicaciones de su, tal como él la llama, imprecisa declaración, ya que de haber dejado pasar el acontecimiento, quizá su mal comportamiento habría sido noticia en varios medios por un periodo corto de tiempo, habría podido simplemente reparar los desperfectos y luego todo el mundo habría seguido adelante, y habría evitado fuertes daños a su reputación.

“Creo que lo mejor que puede hacer es mantenerse en las sombras y continuar en la piscina”, opinó Eric Schiffer, presidente del Reputation Management Consultants en una entrevista para Vanity Fair

Lo que las marcas deben aprender

El escándalo de Lochte y su deficiente manejo de crisis nos recuerda la importancia de la transparencia tanto para las marcas personales como para las grandes corporaciones. Así que ¿por qué no repasar algunas lecciones para sobrevivir a un escándalo como este?

1. Evita actuar a la defensiva: No te precipites a tomar decisiones, sobre todo cuando la crisis no existe todavía; lo único que conseguirás será atraer la atención y desatar un escándalo.

2. Pide disculpas: Enserio, tus grupos de interés valorarán que te muestres sincero y admitas tu responsabilidad desde el inicio pidiendo disculpas en lugar de intentar tapar el sol con un dedo.

3. Crea un compromiso: Identifica el origen del problema, comprométete a redimir tu comportamiento y asume esa nueva responsabilidad de fondo; una vez que logres modificar tu propio comportamiento quizá incluso puedas contribuir a extender el mensaje promover una actitud más responsable entre los miembros de tu industria o tu comunidad.

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga, Mercadóloga y Especialista en Marcas Humanas. Colabora en este espacio desde 2012.

Generadora de estrategias y contenidos digitales. Defensora de la comunicación corporativa con enfoque humano. @coryacr en Twitter.

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