Es momento de entender que la responsabilidad es compartida y que todos los sectores tenemos la capacidad de actuar.

Cada año, unas 260 mil organizaciones invierten 1.5 billones de dólares al año. Sin embargo, ¿esta inversión genera un impacto positivo en la sociedad?

De acuerdo con datos de Forbes, una de cada diez personas en el mundo sobrevive con menos de 1.90 dólares al día. Se trata de una condición de vulnerabilidad, además de impactar al desarrollo individual, tiene grandes consecuencias para la paz y el progreso de nuestros países.

Con el paso del tiempo, la responsabilidad ha sido asignada al gobierno, pero hoy en día esta responsabilidad es de todos. Y es que en el siglo XX existen grandes retos sociales, económicos y ambientales que no se enfrentan de la misma manera.

Por esta razón se necesita evolucionar los paradigmas de resolución y encontrar nuevos mecanismos de colaboración para sumar esfuerzos de todos los sectores y diseñar intervenciones sostenibles que generen retornos sociales sobre la inversión traducidos en beneficios para todos a largo plazo.

Recordemos que en 2015, la Organización de las Naciones Unidas presentó la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030, adoptada por los 194 países miembros de la Asamblea, con el objetivo de proveer una ruta compartida para la paz y prosperidad de las personas y el planeta, hoy y en el futuro.

Es momento de entender que la responsabilidad es compartida y que todos los sectores tenemos la capacidad de actuar.

Entre las propuestas están los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), que reconocen que terminar con la pobreza y otras privaciones debe ir de la mano con estrategias para mejorar la salud y educación, reducir la inequidad y estimular el crecimiento económico, abordando al mismo tiempo el cambio climático y la conservación de nuestros ecosistemas.
Asimismo es importante que el sector privado impulse la organización de la sociedad civil con el fin de crear soluciones innovadoras, de esta manera habrán comunidades y empresas sostenibles.

De acuerdo con Mariano Montero en su artículo para Forbes, “al ajustar las estrategias de filantropía o responsabilidad social corporativa y comenzar a ver estos proyectos como inversiones que deben generar beneficios cuantificables para la sociedad, damos un paso firme en esa dirección. La experiencia de las empresas en la búsqueda de la eficiencia y en la rendición de cuentas puede sin duda contribuir a esta meta, implementando mecanismos de monitoreo, medición de resultados y procesos de mejora continua”.

Debemos definir líneas de acción claras y alineadas con los ODS que ataquen los problemas desde la raíz. Hay que tomar como ejemplo las intervenciones enfocadas en el desarrollo integral durante la primera infancia, etapa en la que construimos los cimientos para el futuro.

Según diversos estudios, incluyendo investigaciones del James Heckman, Premio Nobel de Economía en el año 2000, enfocar esfuerzos en mejorar las condiciones de vida durante el embarazo y los primeros cinco años contribuye a reducir la pobreza y desigualdad, generando retornos sociales hasta 13 veces mayores sobre la inversión inicial.

Cabe mencionar que para las 260 mil organizaciones filantrópicas que analizó el Reporte de Filantropía Global desarrollado por The Hauser Institute for Civil Society de la Universidad de Harvard, apoyado por UBS, la educación es la prioridad número uno.

Es importante darle un enfoque a la salud de adultos y niños, además de preservar nuestros ecosistemas y recursos naturales.

“Si bien las empresas tienen un rol clave, no es trabajo para una sola persona ni un solo sector. Necesitamos colaborar y traer a la mesa las capacidades y recursos de todos. Por un lado, la academia nos brinda la posibilidad de diseñar modelos basados en ciencia que puedan ser replicables en distintos contextos. Los gobiernos, por su lado, representan la capacidad para escalar los proyectos y asegurar el impacto a través de políticas públicas.

Estoy convencido de que el primer paso, como en tantos otros asuntos complejos, es reconocer que los retos que enfrentamos son monumentales. Necesitamos construir una visión compartida y aceptada por todos (gobierno, academia y empresas) para detonar una verdadera acción colectiva. Solamente así podremos impulsar las acciones que nos permitan comenzar a construir un mejor futuro para todos».

Acerca del autor

Janneth Del Real

Licenciada en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Ha trabajado en el periódico Mas por Más, revista SuperMujer, Pulso Pyme, Linio y en el Periódico AM de Querétaro. Actualmente desarrolla contenidos para Expoknews.

Mujer positiva que siempre busca el para qué de las cosas.