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Las Fundaciones Carlos Slim y Bill & Melinda Gates se unen para erradicar la polio en el mundo

En estos tiempos en que estamos concentrados en ayudar a otros, dedicando cada vez más recursos y tiempo al combate a la pobreza, fundamentalmente a través de la educación y la salud, con frecuencia nos preguntan cuál es la diferencia con respecto a la inversión en negocios. En muchos aspectos, los principios son los mismos: nos damos a la tarea de entender los retos y encontrar las soluciones con el fin de asegurar que estemos obteniendo un buen resultado por nuestra inversión.

Este principio explica por qué somos ahora aliados en la lucha para la erradicación de la polio. Hay un aspecto idealista en nuestra alianza. Ambos coincidimos en que la eliminación de esta antigua enfermedad sería uno de los grandes acontecimientos de la historia reciente, y estamos orgullosos de formar parte de este esfuerzo a largo plazo para prevenir el sufrimiento a nivel mundial. La buena noticia es que el idealismo en este caso no tiene relación alguna con los buenos deseos. El caso de la erradicación de la polio es suficientemente sólido para ser aprobado por cualquier persona con mentalidad enfocada a los negocios.

Desde que el mundo fijó como una meta la erradicación de la polio en 1988, millones de trabajadores de la salud y voluntarios han colaborado para reducir el número de casos en más de un 99 por ciento. La polio está ausente en el continente americano desde 1991. Hoy en día el virus circula únicamente en tres países: Afganistán, Paquistán y Nigeria, países cuyo accidentado terreno e inseguridad hacen que la vacunación contra la polio sea un reto único y de extraordinaria dificultad.

Esta historia es a la vez alentadora y preocupante. Alentadora porque tenemos la certeza de que la victoria es posible, pues hemos logrado éxitos en muchos países pobres, en áreas remotas y en zonas de conflicto. Es, sin embargo, preocupante porque la gente tiene la tendencia a perder el enfoque cuando la victoria está cerca; y ahora que se trata de la polio, la recta final es la más complicada.

Si el mundo no toma la oportunidad que tenemos frente a nosotros en este momento, la oportunidad se irá. Lograr la erradicación, costará unos 5,500 millones de dólares en los próximos seis años. Pero si no lo hacemos, el número de casos se incrementará a miles, decenas de miles, o incluso cientos de miles y tendremos que gastar una cantidad mucho mayor de recursos intentando controlar la polio y atendiendo a aquellos que la contraigan. Es por ello que la Fundación Gates ha estado invirtiendo y continuará haciéndolo de manera significativa, y también que la Fundación Carlos Slim ha anunciado recientemente una contribución de 100 millones de dólares a lo largo de los próximos seis años.

Confiamos en que estas inversiones sociales serán redituables.

En primera instancia, las organizaciones líderes en la lucha contra la polio han concluido un detallado plan a seis años que muestra los pasos necesarios para alcanzar la erradicación. Nunca antes habíamos tenido un mapeo como éste, que utiliza toda la información disponible para la construcción de una estrategia a largo plazo. En ocasiones el programa ha respondido ante las insuficiencias presupuestales utilizando toda su energía sólo en mantenerse funcionando un año más. Este plan pone fin a esa incertidumbre. También marca la primera ocasión en que se hace una reflexión rigurosa sobre cómo, una vez que la polio haya sido erradicada, toda la infraestructura desarrollada para este fin, sea aprovechada en otras áreas de la salud global. Por ejemplo, el plan muestra cómo el rumbo que se tiene en polio puede mejorar los sistemas de vacunación rutinarios en muchos países.

En segundo lugar, confiamos en que la meta establecida en la Iniciativa para la Erradicación de la Polio es alcanzable, especialmente al haber una gran cantidad de elementos innovadores enfocados en la atención de las principales necesidades de dicho programa. Estos elementos han sido generados por aliados como son los investigadores que desarrollan mejores vacunas y fabricantes que trabajan en lograr menores costos para su producción. De igual manera se han logrado mejores técnicas de vigilancia epidemiológica, incluyendo una de alta sensibilidad que busca señales de la existencia de los virus de la polio en aguas negras. Los equipos de vacunación se vuelven más ágiles y despliegan recursos de manera más eficiente. Nuestras herramientas para el combate a la polio son dignas de la urgencia que el caso amerita en este momento.

Tenemos claridad sobre lo que está en juego a lo largo de los próximos seis años.

Por una parte podríamos fallar; fallar en la recaudación de los fondos necesarios para llevar a cabo el plan, fallar en la generación del compromiso político necesario, fallar en alcanzar el cero. Ello significaría aceptar que miles de niños quedarán paralizados cada año por esta enfermedad, que sabemos podemos prevenir. Significaría gastar miles de millones de dólares en la lucha contra la polio a perpetuidad. Y tendríamos que considerar la desmoralizante idea de que el mundo es incapaz de cumplir importantes promesas.

Por otra parte, podemos aprovechar la oportunidad y actuar ahora. Podemos financiar el plan e instrumentarlo de manera efectiva en los países clave. Si lo hacemos, salvaremos vidas; contribuiremos al progreso en otras áreas de la salud y podremos salvar incluso más vidas. Ahorraremos dinero que podría ser aplicado a la resolución de otros grandes problemas. Y demostraremos que cuando la gente se compromete, tiene la inteligencia y el talento para combinar el idealismo y el realismo a favor de enormes beneficios para el mundo.

Nuestra alianza para apoyar la erradicación de la polio representa un voto para este segundo y muy positivo escenario.

Comunicado de Prensa

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