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La Responsabilidad Social Empresarial, ¿qué tanto se ha avanzado en 13 años?

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Escrito por María José Evia H

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Las empresas han tenido tradicionalmente una relación cercana con el gobierno que es claramente simbiótica: las empresas necesitan permiso de éste para poder operar y el gobierno no podría generar desarrollo económico si las empresas no existieran.

Esta relación se ha fortalecido con el tiempo, al grado que los organismos internacionales consideraron imperativo no solamente regular las relaciones laborales de las empresas, sino exhortarlas a generar un mayor desarrollo en las comunidades en las que están insertas.

En este contexto es que en 1999, en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, propuso un “Pacto Mundial” entre las Naciones Unidas y el mundo de los negocios. Este Pacto pide a las naciones – y a las empresas que en ellas existen – que se mantengan en práctica un conjunto de valores descritos en 10 principios distribuidos en cuatro ejes vitales para el desarrollo: derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha contra la corrupción. [1]

A 13 años de su creación, esta iniciativa es sin duda uno de los principales medios de difusión de la responsabilidad social empresarial. Muchas empresas han adoptado sus 10 principios básicos como una guía para sus buenas prácticas y para cooperar con los gobiernos en la erradicación de injusticias y vicios como la corrupción, trabajo forzado y trabajo infantil.

Las empresas u organismos que se adhieren de manera completamente voluntaria al Pacto Mundial se comprometen a hacer cumplir en sus operaciones los 10 principios arriba mencionados y realizar anualmente comunicaciones sobre su progreso (denominadas CoP).

La diversidad de participantes es interesante, desde bancos como BBVA-Bancomer que se adhirió desde el 2004 y reportó avances como 17% menos denuncias sobre faltas de respeto a la dignidad de sus trabajadores en el 2013, además de adoptar métricas de seguimiento profesional para las mujeres con el fin de asegurar que tengan igualdad de oportunidades dentro del Grupo Financiero.

El Pacto Mundial ha logrado que las empresas se comprometan con valores que tradicionalmente no están contemplados en sus estrategias de negocios. Pero no sólo eso, también se encuentran entre sus adherentes a organismos no gubernamentales, cámaras de distintas industrias, organizaciones académicas, fundaciones y sindicatos.

La Red de México, con apenas 8 años de desarrollo, está conformada por 590 empresas que impactan de manera positiva a cerca de un millón de empleados.

Es muy alentador saber que son las pequeñas y medianas empresas quienes más comprometidas se muestran con esta iniciativa, conformando un tercio de las participantes en el Pacto Mundial México. Las pymes generan poco más de la mitad del PIB y el 72% del empleo del país[2] por lo que su compromiso con el desarrollo de estos principios es vital para la divulgación de los temas que incluyen la responsabilidad social empresarial.

Por supuesto que no todo es blanco o negro, para que una empresa sea completamente responsable en todos los ámbitos se requiere de mucho trabajo y lamentablemente en México todavía la prioridad sigue siendo subsistir económicamente. Sin embargo conocemos importantes ejemplos de empresas que en el país han excedido las expectativas en distintos rubros de la responsabilidad social y que el Pacto Mundial ha ayudado a difundir como mejores prácticas.

Un ejemplo inicial es Toks[3], esta cadena restaurantera se adhirió al Pacto hace 8 años y es ahora Presidente del Comité de Empresas del Pacto Mundial. Su extensa labor para el fortalecimiento de los Derechos Humanos al interior de la empresa le ha valido reconocimiento nacional e internacional. Entre sus políticas – que son ejecutadas y no solamente escritas– se encuentra empleo a adultos mayores, retiro voluntario y una línea de apoyo a la mujer para sus colaboradoras. Es bien conocido por sus proyectos productivos donde han desarrollado proveedores comunitarios para la miel, granola, mole y mermelada. Además, a raíz de las recientes inundaciones en Guerrero, generaron un programa de apoyo a colaboradores en desastres naturales para permitirles comprar lo que perdieron con la lluvia.

Otra de las áreas que el Pacto Mundial ha ayudado a fortalecer es el medio ambiente, recordando a las empresas –sobre todo las que surgen de la explotación de recursos naturales – el compromiso que tienen por cuidar a la Naturaleza. Así lo ha hecho Xcaret desde el 2008 cuando se unió al Pacto Mundial. A partir de entonces ha generado estrategias para el cuidado de la reserva natural que ocupa, intercambiando cerca de 200 bloqueadores de sus visitantes diariamente por versiones biodegradables que disminuyen el impacto ecológico de los mismos. Organizan recorridos para escuelas rurales con el fin de generar en los alumnos –8 mil niños en el último año- la curiosidad ambiental que los vuelva en un futuro defensores del medio ambiente. Por supuesto, también tienen dentro de sus programas anuales conservación de flora y fauna, que si bien es parte vital de su negocio, también es una manera de retribuir a la reserva por todo lo que le da a Xcaret y a sus visitantes.

Grupo Financiero Scotiabank ha mostrado cómo se fortalecen los temas laborales, contratando a la mayoría de sus empleados de planta además de involucrarlos en procesos de Gestión del Desempeño apegados a un plan de crecimiento dentro de las empresas. Resolvieron la constante queja de la falta de seguimiento al desempeño con la campaña “Conversa” en la que se mantiene un diálogo entre supervisor y subordinado para identificar los logros personales y las áreas de oportunidad de manera eficiente. Incluso abrieron un proyecto de Voluntariado Internacional en el que empleados de México pueden pasar hasta un año fuera del país colaborando en algún proyecto de desarrollo internacional.

Conocer estos ejemplos de pequeñas acciones con un gran impacto social debe ser un motivador para que se más empresas se unan al esfuerzo. Las empresas no sólo generan desarrollo económico, es momento que acepten el compromiso de también generar desarrollo social.

Queda mucho por hacer; es necesario involucrar a los demás actores, no solamente a las grandes empresas transnacionales o mexicanas, sino a los “Pepe y Toño” para que no vean en la responsabilidad social un gasto sino una inversión.

Es imperativo generar estrategias igual de importantes y robustas con la sociedad civily las pequeñas y medianas empresas que también demuestra su interés en adherirse a estos compromisos internacionales y locales para mejorar las condiciones en las que todos vivimos.

[1]Toda la información sobre la historia y desarrollo del Pacto Mundial se puede encontrar en la dirección electrónica http://www.un.org/es/globalcompact/

[2] De acuerdo con datos publicados por Promexico en http://www.promexico.gob.mx/negocios-internacionales/pymes-eslabon-fundamental-para-el-crecimiento-en-mexico.html

[3] Toda la información de los ejemplos fue obtenida de las Comunicaciones de Progreso que las empresas envían al Pacto Mundial y están disponibles en la página http://unglobalcompact.org/participants/

Fuente: Animal Político

Acerca del autor

María José Evia H

Comunicadora especializada en medios digitales, literatura y equidad de género. Coordina, escribe y edita contenidos de ExpokNews y la Síntesis diaria, además de colaborar en medios como Letroactivos, Letras Libres, Lee + y Equilibrio. Aquí sus redes sociales.

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