Colaboraciones

La ignorante soberbia en la responsabilidad social

godzillaHallábame en días pasados reflexionando sobre cuántas especies habitamos este mundo de la RSE y creo que podríamos generar toda una mitología sobre ello.

Para muestra he de contarles que la semana pasada asistí a un gran foro de responsabilidad social efectuado en una de las ciudades del norte del país; siempre es bueno acudir a estos encuentros, no sólo por lo que se pueda aprender de los expositores, sino por el intercambio de ideas con los otros muchos congregados… claro, siempre y cuando no se topen con la especie Soberbius Excesus, como me sucedió a mí.

Se trata de una raza depredadora por naturaleza, entiéndase por ello que caza y somete a todo aquel que ose señalarle o rebatirle algún argumento. Debo expresar que irónicamente, esta especie debe su naturaleza harto violenta, al temor que le infunde su propio desconocimiento sobre el tema.

De modo que allí estábamos, analizando diferentes tópicos de la RSE; el instructor llegó así al yaclásico anuncio de Burger King, donde la cadena ridiculizaba a México con un mal uso de nuestra bandera. El gráfico fue publicado en España y corrió como pólvora por la web.

— Esto es un ejemplo — mencionó el ponente — de áreas de marketing y RSC que trabajan de forma inconexa.
— Sí claro, eso es definitivo — saltó la fiera en cuestión, una fémina representante de la especie Soberbius Excesus, que se ostentaba como gerente de RS de no recuerdo qué empresa. Su alegato continuó:
— Por supuesto que estaban desconectadas esas áreas porque en realidad en España, donde SA8000 es tan fuerte, eso normalmente no hubiera pasado.
— ¿SA8000? — preguntó el instructor.
— Sí, claro, es una norma de responsabilidad social— le contestó ufana como si hubiera revelado un gran secreto.
— Pero SA8000 es una iniciativa de RS referente a cuestiones laborales — le respondió el ponente, haciendo gala de tolerancia y educación. Ella sólo frunció el ceño.

Continuó el curso con un segundo ponente que comenzó a hablar de normatividad y llegó al tema de la ISO26000; mencionó entonces que esta norma probablemente estaría lista el año que viene y que no sería certificable.

— Claro que va a ser certificable — rugió nuevamente la compañera en cuestión.
— Perdóname — le respondió el ponente, pero desde un inicio se dijo que su naturaleza no sería así.
— ¿Sabes por qué es eso? ¡Por pura política! porque en realidad las empresas sí queremos que se nos certifique. ¿Quieres apostar a que terminará siendo así? Ponle un billete, ándale, ponle un billete — alegaba queriendo cruzar rapidamente apuestas alrededor.
— La esencia de ISO26000… — quiso expresar el ponente, sin embargo fue interrumpido nuevamente.
— ¿Sabes por qué sé que será certificable? Porque estoy en el comité espejo.
— Perdóname, yo también estoy en el comité — le respondió nuevamente el ponente y asumo que pensó “y nunca te he visto por allí…”

Mi naturaleza efervescente como Alka Seltzer me pedía pararme en ese momento y gritarle a la fiera que se callara, porque la esencia misma de ISO 26000 es el ser una guía de RS para toda clase de organizaciones: empresas, entidades del Estado, universidades, ONG’s, trabajadores y hasta consumidores, sin importar tamaño, giro, procedencia, interés o desinterés de lucro. Hacer la norma certificable concentraría su aplicación en las empresas. El resultado es que en poco tiempo ISO 26000 se asociaría básicamente al mundo empresarial, quien es el que puede pagar una certificación, perdiendo todo su carácter universal. ISO 26000 está pensada para millones de organizaciones, no para un puñado de empresas.

No obstante me callé; sin embargo ella no pudo hacer lo mismo.

— Además quiero decir que también participo en el comité de la norma NMXST… er… NMX-SASQR… perdón… NMX-SAST-004-IMNC-2004.
— ¿No era más fácil decir Norma Mexicana de Responsabilidad Social? — pensé.
El instructor, a pesar de que, como después me comentó, también forma parte de ese comité, no quiso increparla… ahora pienso que tuvo razón, uno nunca sabe de qué tamaño puede tirarte una mordida una representante de esta especie.

Ya hacia el final del curso, una de las asistentes, que se veía apenas ingresaba en el tema, preguntó cuáles serían los pasos iniciales y los mejores consejos que se le podían dar a una empresa que comenzaba en este tema. Varios de los asistentes le hicieron señalamientos muy útiles como el que primero debía impregnar la cultura de la RSE en su organización, que debía hacer muchos esfuerzos de comunicación interna, que comenzara desde ahora a crear sus mediciones, etc. Todo era armonía cuando la Soberbius Excesus volvió a atacar.

— Yo, con mi experiencia, lo que te recomendaría es que aprendas a diferenciar las iniciativas sociales de las ambientales.
Se hizo un silencio sepulcral que ni los grillos, estupefactos, se atrevieron a romper.
— Te lo digo — continuó — porque yo al principio me confundía mucho… y es que responsabilidad social me sonaba a social ¿no?, pero ahora sé que también involucra cuestiones ambientales.

Comencé a sentir pena ajena.

— Y el tip que te voy a dar es… Enfócate a las acciones medioambientales.

Creo yo que en ese momento, el quorum la desahució porque nadie le rebatió. Incluso la chica que había formulado la pregunta, guardó silencio por instantes y con sonido de Concorde sólo le respondió — Ah si… gracias —

¿Por qué sucederá este fenómeno? ¿Por qué esa ansia irrefrenable de darse a notar? ¿Por qué el incontenible afán protagónico? Es un mal endémico del medio de la RS; seguramente también de otros, pero éste es en donde nos ha tocado desempeñarnos y quizás debiéramos a veces ser más humildes para simplemente saber que no se sabe y estar dispuesto a aprender.

Es verdad que la RSC es un área de estudio e investigación relativamente nueva, pero con todo ello, la bibliografía, los reportes, los cursos, los estudios y los sitios web con información son ya tantos que es imposible saberlo todo.

Bien decía esa frase: Si quieres que la gente piense que no sabes, guarda silencio. Si quieres que lo den por un hecho, habla.



aRSEnico

aRSEnico es el seudónimo químico de un asesor en RS muy tóxico, solitario, ensimismado y cuasi misántropo, que a través de una propuesta editorial de crítica ácida, expone las circunstancias, a veces inverosímiles, que se presentan en la RSE. La columna, si bien es ficticia se alimenta de eventos de la vida real sin los cuales no sería posible su realización. El objetivo es precísamente, además de provocar la risa forzada de reconocer y reconocerse en ella, señalar dichas circunstancias desde un enfoque cínico e incluso que raya en anti RS, para mostrar finalmente en este radioactivo estilo, el “deber ser” de la RSE.

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