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La escuela; el más importante centro social

Por: Antonio Tamayo Neyra

Siguiendo con la idea antes ya planteada sobre la necesidad de fomentar la ética y la responsabilidad social en las jóvenes generaciones, después de estarle dando vueltas estoy más convencido que la escuela es el gran centro que se puede tomar como punto de partida para crear una verdadera y real sociedad.

Pero al hablar de escuela, no me refiero a ella en la manera convencional como la vemos siempre, el lugar donde los niños/jóvenes van a escuchar y en el mejor de los casos a obtener más conocimiento.

Hablo en este caso de la escuela como un centro social en el más amplio sentido del término, es decir, la escuela debe de ser para los estudiantes un lugar donde aprendan a convivir con otros tantos jóvenes, y no solamente un lugar a donde acuden de forma aislada para un proceso de enseñanza-aprendizaje.

Tan solo en este aspecto estrictamente educativo se insiste cada vez más en fomentar el trabajo en equipo, el que los alumnos realicen proyectos en conjunto, lo cual es bueno, y la experiencia de Japón en este sentido es claramente notable y ejemplar.

Pero esto no debe quedar nada más ahí, la convivencia va más allá, debe ir en el sentido social más preciso del término, en el conocimiento y reconocimiento de la existencia del otro, no como compañero o condiscípulo nada más, sino como ser humano igual que uno mismo.

Y este reconocimiento no debe quedar solamente a nivel de los alumnos, sino también en igual forma con las familias, convirtiendo a la escuela no en un grupo de familias, sino en una gran familia, una comunidad social donde se convive en forma diaria, y de la que todos somos responsables, y no solamente los maestros, el director, o la junta de padres de familia si es que esta última existe.

En este último sentido la escuela no es solamente de los alumnos, sino además de todas las familias que en ella participan; no creo que haya otra institución social más apropiada que una escuela que además de ser un centro educativo para los niños y jóvenes para el conocimiento de la ciencias, es también un lugar para educarse en el sentido cívico, en el vivir en una comunidad y aprender sus valores, tanto para los educandos como para la familia completa.

Al respecto, hace unos años tuve la experiencia en la escuela primaria donde estuvieron mis hijos, de que cada mes se realizaba una recolección de periódicos, y se fomentaba a través de la competencia, es decir, se le daba un premio al grupo que más periódicos llevara.

Ante ello, propuse que en lugar de fomentar la competencia intergrupos que propiciaba la rivalidad interna, compitiera la escuela en conjunto contra ella misma, es decir, buscar que en la próxima recolección global de todos los grupos, se intentara juntar más que la recolección total que la ocasión anterior.

Esta propuesta la pensé con la intención de fomentar el sentido social y de comunidad, en lugar de la rivalidad; sin embargo, al realizarse el experimento conforme la multimencionada propuesta, este resultó ser un fracaso ya que fue mínima la cantidad de papel recolectado.

Mucho se dijo que el resultado obtenido fue por la forma como se promovió el experimento; la realidad nunca la sabré, pero en cualquier caso sí creo que sea posible fomentar ese sentido de comunidad, y consecuentemente esa responsabilidad social buscada.

Es cierto que no es fácil, pero tampoco es imposible, tal vez la base de todo sea la actitud y el interés para convertirnos en una real y verdadera sociedad; que la escuela no sea solamente un lugar de enseñanza-aprendizaje para los niños y jóvenes; y en general, no ser solamente un grupo de seres humanos convertido en un conjunto de ciudadanos en el sentido jurídico del término.

Seguiremos platicando …

Blog: http://atamayon.blogspot.com



Antonio Rey Tamayo Neyra

Dedicado al periodismo de investigación desde 1987 especializado en temas socioeconómicos. Desde 1991 colabora en el periódico El Financiero como Coordinador Editorial y Redactor de Proyectos Especiales, además de colaborar en otros medios. Desde el 2002 involucrado en la Responsabilidad Social, escribiendo y realizando proyectos editoriales de este tema, y además documentando las actividades de las empresas (tipo caso)

También es profesor de posgrado e imparte capacitación en relacionales laborales.

Licenciado en Administración por el Instituto Tecnológico Autónomo de México; su preparación profesional posterior incluye un Diplomado en Responsabilidad Social en el Tecnológico de Monterrey, y un Curso del mismo tema en la Universidad Abierta de Cataluña. Actualmente estudia la Maestría en Sociedad de la Información y el Conocimiento en la Universidad Abierta de Cataluña.

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