Ambiental

Innovan en agua y energía

Don Fidel, un hombre de 62 años de la comunidad Los Bellos, en Soto la Marina, Tamaulipas, bebe un vaso de agua cristalina, ya sin el color canela que antes tenía, debido a que en su comunidad fue instalado un papalote de viento que bombea agua hacia un sistema potabilizador que no utiliza energía eléctrica.

Se trata de un equipo que realiza un proceso de ósmosis inversa eólica, una de las innovaciones del Instituto del Agua de Nuevo León que están en su fase previa de subasta o comercialización en forma directa a un tercero.

Ya hay empresas nacionales y extranjeras interesadas en ellos.

Belzahet Treviño Arjona, director del Instituto del Agua de Nuevo León, mencionó que sólo falta que su consejo de administración dé luz verde para determinar la forma como será dicha comercialización.

Inicialmente la opción era la subasta, pero en la última reunión que se llevó a cabo el pasado lunes, el Consejo del Instituto aplazó la fecha debido a que uno de sus miembros, Agua y Drenaje de Monterrey, está interesado en pagar por la tecnología de ósmosis inversa eólica y la de sanitarios secos, otro desarrollo del organismo.

Un proyecto más en proceso de comercialización es el de lodos secos, que consiste en utilizar el sedimento que dejan las plantas tratadoras de agua y drenaje para usarlos como combustible de generadores de energía eléctrica.

Además, tiene en fase de investigación un sistema de riego con energía eólica para comunidades agrícolas, que es único en el mundo; otro de saneamiento, más económico que los tradicionales, y un sistema de operación para lagunas de aguas residuales para comunidades medianas.

José Rodríguez, coordinador del proyecto de ósmosis inversa eólica del Instituto del Agua de Nuevo León, detalló que a petición de Diconsa, y con recursos del Fonaes, instalaron este mecanismo en Los Bellos, en septiembre pasado, para potabilizar.

Muchas de estas comunidades tienen letrinas construidas de forma antigua que filtran al subsuelo contaminantes como coliformes fecales y sólidos suspendidos, y la gente toma agua con esos contaminantes.

Pero con la potabilización eólica a través de un papalote, logramos tener presión constante para llevar el agua al sistema potabilizador, sin energía convencional y eso es mucho más barato, describió el coordinador.

Reforma, Negocios, p. 25
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