3er Sector

Infancia en riesgo: El inaceptable trabajo infantil

La Organización Internacional del Trabajo y la Unicef llaman cada 12 de junio a erradicar este fenómeno

Según la Convención sobre los Derechos de la Niñez, toda persona menor de 18 años debe ser considerada como sujeto pleno de derecho, cuyas garantías están protegidas al amparo de dicho instrumento internacional.

Desde esta perspectiva, hoy 12 de junio la Organización Internacional del Trabajo hace un llamado a la comunidad internacional a fin de tomar con seriedad la urgencia que representa la persistencia del trabajo infantil y adolescente en todo el mundo, y que en países como el nuestro ha cobrado “carta de naturalización”.

Tema invisible

A pesar de los reiterados señalamientos de organismos internacionales y nacionales, México todavía carece de un diagnóstico apropiado sobre las causas, dimensiones, magnitud y consecuencias del trabajo infantil.

No obstante la existencia del “Módulo sobre trabajo infantil” en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE ), no hay un seguimiento sistemático en la materia que permita el adecuado diseño de políticas para desincentivar y erradicar una de las peores consecuencias de la desigualdad y la pobreza que privan en el país.

Lo poco que saben

El más reciente levantamiento sobre las dimensiones del trabajo infantil que llevó a cabo el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) data de 2009. En ese levantamiento se consigna que en México hay 28.4 millones de niñas, niños y adolescentes que en 2009 tenían entre 5 y 17 años de edad.

De esa cifra, el Módulo de Trabajo Infantil de la ENOE estima que hay 3.014 millones de menores de 18 años que trabajan; de ellos, casi 894 mil lo hacen en el ámbito agropecuario; 391 mil lo hacen en la industria manufacturera; 151 mil, en trabajos de construcción; casi 804 mil, en actividades de comercio; casi 719 mil, en el sector servicios; mientras que en casi 56 mil casos no se especifica su ámbito laboral.

La gran mayoría de la niñez trabajadora en México son hombres; según el propio INEGI, de los tres millones de menores de 18 años que trabajan, 2.04 millones son hombres y casi 998 mil son mujeres.

La división del trabajo dependiendo el sexo también es muy marcada; en efecto, mientras que entre los niños 39% labora en el ámbito agropecuario, entre las niñas la ocupación se concentra en primer lugar en el comercio, con un 39%, y en segundo lugar en el sector servicios, donde trabaja otro 32% del total de niñas que se encuentran en condición de ocupación.

La intensidad de la explotación

Del total de niñas y niños que trabajan, hay poco más de 813 mil que no tienen horario laboral, cifra que representa 26.9% del total de menores trabajadores; un 15.88% tiene jornadas laborales de 15 horas o menos por semana (menos de 3 horas diarias); 7.52% tiene jornadas de trabajo de 15 a 24 horas a la semana (entre 3 y 5 horas al día); 31.8%, es decir prácticamente uno de cada tres tiene jornadas de 25 a 34 horas semanales (entre 5 y 7 horas al día); mientras que 18% cumple con horarios de 40 horas o más a la semana (8 o más horas al día).

Además de la intensidad de las jornadas que tienen que cubrir, es importante destacar los niveles de ingresos que tienen las niñas y niños que trabajan en nuestro país.

En primer lugar debe denunciarse que es en el ámbito agropecuario en donde en mayor medida se da la explotación.

Del total de niñas y niños que trabajan en este sector, el 72.8% no recibe ninguna remuneración por el trabajo que desempeña; otro 14% percibe menos de un salario mínimo al mes por su trabajo; un 9.63% percibe entre uno y dos salarios mínimos; un 2.88% percibe entre dos y tres salarios mínimos y sólo 0.61% percibe más de 3 salarios mínimos mensuales.

El sector comercio, que es la segunda ocupación en magnitud en la que trabajan las niñas y los niños, 51.7% no percibe ningún ingreso por el trabajo que desempeña; un 24.6% percibe menos de un salario mínimo mensual; 16.3% recibe entre uno y dos salarios mínimos; 4.1% percibe entre uno y dos salarios mínimos mensuales, mientras que únicamente 1.27% logra ingresos por arriba de los tres salarios mínimos al mes.

El sector servicios es la tercera rama de ocupación que más niñas y niños emplea; de quienes ahí laboran, 27% no percibe ningún ingreso por las tareas que desarrolla; 38.6% percibe ingresos por debajo del salario mínimo; 22.5% recibe entre uno y dos salarios mínimos mensuales; el 6% percibe entre dos y tres salarios mínimos; mientras que sólo 0.82% percibe tres o más salarios mínimos al mes.

En resumen, de todas las niñas, niños y adolescentes que trabajan, 47.33% lo hace sin recibir remuneraciones de ningún tipo; 25.16% percibe ingresos inferiores a un salario mínimo mensual; 18.14% percibe entre uno y dos salarios mínimos mensuales; 5.92% alcanza ingresos entre dos y tres salarios mínimos al mes; mientras que únicamente 1.85% percibe ingresos por arriba de los tres salarios mínimos mensuales.

¿Hacia dónde va la tendencia?

Aun cuando todavía no se publican los resultados del nuevo Módulo de Trabajo Infantil, según los datos de INEGI, al I trimestre del año 2012 habría en el país al menos 239 mil 186 niñas y niños que trabajan; a ellos deben agregarse 374 mil 309 que tienen entre 15 y 16 años y que al momento de levantar la ENOE declaran condición de ocupación.

Si se considera que según la ENOE del I trimestre de 2012 había en el país 3.58 millones de adolescentes entre 14 y 19 años de edad que laboran; y que la ENOE no capta a las niñas de 5 a 13 años que están en alguna condición de ocupación, puede pensarse que el trabajo infantil no ha disminuido y que, por el contrario, probablemente se haya incrementado de manera significativa entre el año 2009 y lo que va de 2012.

Profundas desigualdades

No es lo mismo ser niño y nacer en las zonas más urbanizadas que en las de menor urbanización en el país. En efecto, según los datos de INEGI, de los poco más de 37 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años de edad, 16.66 millones vivían, en el 2009, en los ámbitos urbanos mientras que 20.91 millones lo hacían en los ámbitos menos urbanizados.

En las áreas más urbanizadas la tasa de asistencia escolar era en esa fecha de 93.1%; en las áreas menos urbanizadas era de 88.3%; según el INEGI, del total de niñas, niños y adolescentes entre 5 y 17 años de edad que vivían en las zonas más urbanizadas, 80.9% no ha recibido nunca ninguna ayuda del gobierno; en los ámbitos rurales el índice es de 57.8%.

Por su parte, de las niñas, niños y adolescentes de las áreas más urbanizadas, 7.1% tiene que trabajar, mientras que en las zonas menos urbanizadas lo hace el 13.6%.

Finalmente, habría que señalar que de las niñas y niños que trabajan en las áreas más urbanizadas 31.2% no percibe ingresos, mientras que en las áreas menos urbanizadas el índice es de 54.2%.

Fuente: excelsior.com.mx
Por: Mario Luis Fuentes
Publicada: 12 de Junio de 2012

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