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Indiferencia: El invaluable poder de educar

Todos conocemos la enorme carencia que padece nuestro país en el tema de educación, gracias a la promoción de películas como “De panzazo” este fenómeno se ha vuelto más notorio y cada vez se exige más a los docentes, aunque por supuesto hay mucho camino por recorrer para llegar a un punto ideal.

Pero este problema no es sólo de países en vías de desarrollo como México; a nivel global la educación es un tema delicado y que debe estar evolucionando no sólo en lo tecnológico sino en lo social e incluso en lo ambiental.

Indiferencia, es una película del Director Tony Kaye (Historia Americana X) que nos sitúa en la vida de Henry Barthes (Adrien Brody) un profesor sustituto que enseña inglés y literatura y que llega a la peor escuela de cierto distrito en algún punto de E.U.

¿Cómo se llega a ser profesor? ¿Qué motivos o fracasos llevan a la personas a desear enseñar? La película arranca con pequeños comentarios de los colegas de Henry donde narran cómo es que se convirtieron en profesores, unas veces debido a anécdotas inolvidables, otras a fracasos, y algunas más al simple hecho de ser un trabajo redituable y no tanto por ser una vocación.

La escuela a la que llega Henry Barthes es un hervidero de estudiantes problema que resuelven todo a base de insultos y violencia. Él trata de dar lo mejor de sí para inspirar a estos estudiantes a salir adelante y tener una mejor vida, aunque siempre de una manera fría y un tanto impersonal, tratando de no encariñarse de sus alumnos.

Así la historia se desarrolla viendo como Henry y sus colegas lidian con la presión que los alumnos ejercen sobre ellos y los problemas que cada profesor arrastra por su particular historia personal, marcándolos en su convicción -débil o fuerte- de enseñar. Además Henry conoce por casualidad a una joven prostituta llamada Erica a la que decide cuidar por un tiempo y a la que con su ejemplo logra cambiar de forma radical.

Henry tiene un pasado oscuro en el que el misterioso suicidio de su madre lo marca para siempre y lo convierte en una persona que no desea crear vínculos con nadie por el miedo a perder de nuevo a un ser querido y quizá por ello también decide convertirse en profesor sustituto ya que al permanecer poco tiempo en las escuelas, nunca tiene el tiempo suficiente para crear lazos con otros. Sin embargo, en un grupo de estudiantes conoce a Meredith, una chica tímida y con sobrepeso pero con un gran talento para la fotografía. Después de defenderla de sus compañeros, Meredith empieza a sentir cariño por su profesor, pero en un punto donde ella le pide desesperadamente una muestra de cariño y el no puede por sus propios fantasmas y sus convicciones, la chica decide suicidarse y aunque Henry tiene una última plática con ella, no logra salvarla.

La cinta nos hace reflexionar sobre el complejo papel de los profesores y su causa social, y nos invita a ver no sólo la perspectiva de los alumnos sino a desmitificar la figura del maestro y a preguntarnos cual es el límite en una relación con un alumno; de igual manera, nos lleva a entender la ardua tarea que tienen al trabajar cada día y al mismo tiempo tener la fuerza para lidiar con los problemas que todos cargamos en nuestra vida.

Una película que no dejará indiferente a nadie, especialmente a aquellos que sienten un compromiso social.

Por: Mariana Ardura, colaboradora en Expok

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