Gobierno

Impulsa Brasil equidad racial

Con su mochila al hombro, el estudiante de Informática negro Jonata Guilherme, de 24 años, se pasea orgulloso por el campus de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro.

Después de haber pasado los exámenes, ahora sólo le queda un año para graduarse. Ya de vacaciones, sus amigos se despiden de él, quien de todos modos pasará el verano trabajando en el departamento administrativo de esta prestigiosa casa de estudios.

“Tengo que trabajar medio tiempo por el convenio que tengo a través de la beca que me dieron acá, porque mi familia no podría pagarme esta universidad privada”, comentó el estudiante.

Hace cinco años que ingresó a la PUC-Río, gracias a las políticas de ampliación de la enseñanza universitaria para personas de bajos recursos que lanzó el Gobierno de Lula da Silva, Guilherme tenía pocas expectativas y muchos temores.

La población negra brasileña ha sido uno de los sectores más beneficiados durante la administración de Lula da Silva, pues desde que asumió el poder en 2003 instauró la Secretaría Especial de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial, con el objetivo de asegurar las mismas oportunidades de desarrollo para los brasileños de color, que hoy conforman poco más de 51 por ciento de la población total del país (97.9 millones de los 190 millones de brasileños que hay según el censo de este año).

“Lula dio un salto de calidad para los negros de Brasil, que fue el último país de las Américas en abolir la esclavitud, en 1888. En los últimos ocho años, la población negra ha podido realizar los mayores avances hasta ahora para poder insertarse en igualdad de condiciones en la sociedad brasileña”, afirmó Eloi Ferreira Araújo, Secretario de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial.

El ámbito de mayor acción se dio en la educación, con el establecimiento de un sistema de cuotas en las universidades públicas y del Programa Universidad para Todos (ProUni) en las privadas, a través del cual, el Estado financia o tiene acuerdos para la inscripción de estudiantes de bajos recursos.

De acuerdo a un estudio del Instituto Data Popular, entre 2003 y este año los ingresos de los brasileños de color aumentaron un 222 por ciento, debido principalmente al mayor acceso a la educación y al crédito, y a la creación de empleos formales.

En el ámbito laboral también hay avances. Según un estudio de la firma Ibope y el Instituto Ethos entre las 100 mayores empresas brasileñas, los negros y pardos tienen cada vez más peso.

En 2007, 25.1 por ciento de los empleados eran de color, mientras que hoy alcanzan 31.1 por ciento. Y si tres años atrás en los cargos directivos los negros y pardos sumaban apenas 3.5 por ciento, hoy llegan a 5.3 por ciento.

Un hito importante, que se dio en julio de este año, fue la sanción del Estatuto de Igualdad Racial, que busca garantizar para cualquier brasileño la plena inserción y desarrollo en la sociedad.

Esta legislación será piedra fundamental para la futura aprobación de una reforma política, donde mayor desigualdad racial persiste.

“Se acostumbra decir que en Brasil no hay ni racismo ni machismo, pero existen de una manera disimulada, camuflada, y pocos quieren hablar abiertamente del tema”, advirtió Ferreira Araújo.

“Lula tuvo el coraje de enfrentar la situación y ha hecho todo lo posible para acabar con esas tendencias. Pero no es una lucha simple, requiere de legislación y un cambio cultural que lleva generaciones”.

Un paso en esa dirección se dio cuando Marina Silva sorprendió en las elecciones Presidenciales de octubre al obtener el mayor caudal de votos de un tercer candidato.

Silva podría haberse convertido tanto en la primera mujer Presidenta del país, como en la primera persona negra en llegar al Palacio del Planalto.

“Curiosamente, Marina no levantó en ningún momento la bandera negra, no apeló al movimiento negro para ganar seguidores, lo que es sintomático. El temperamento del brasileño es poco afecto a los conflictos, a las divisiones. Nos gusta decir que somos una democracia racial, aunque todos sepamos que es un mito”, explicó Marcelo Neri, investigador de la Fundación Getulio Vargas.

Destacan raíz africana

Desde 2003, el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva volvió obligatoria la enseñanza de historia de África y de los negros en Brasil en las escuelas del país.

“Lo que buscábamos era destacar la importancia de los negros y de todo el continente africano en la formación de la nación brasileña. No sólo proveer información que antes faltaba, sino que, además, ayuda a elevar la autoestima de los negros brasileños, que se vean como protagonistas de la construcción de este país”, explicó el Ministro Eloi Ferreira Araújo, titular de la Secretaría Especial de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial.

Además, este año se creó la Universidad Federal de Integración Luso-Afro-Brasileña (UNILAB), que tiene como propósito formar a estudiantes brasileños junto a africanos que hablan portugués, la cual el próximo año recibirá a sus 350 primeros estudiantes, la mitad proveniente de África.

Fuente: Reforma.com
Publicada: 27 de diciembre de 2010.

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