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¿Hacia dónde va la Business Ethics?

Por Josep M. Lozano

He participado una vez más en la TransAtlantic Business Ethics Conference, un interesante encuentro a puerta cerrada en el que nos encontramos para reflexionar y dialogar cada dos años profesores de ambos lados del Atlántico… norte, por supuesto.

Este año el debate se cerró con una sesión de formato abierto en la que se nos invitó a cada uno a contestar en cinco minutos la pregunta que refleja el título. Aquí va mi respuesta.

La Business Ethics (BE) debería ir… hacia adentro de las escuelas de negocios. Hemos confundido tener asignaturas de BE con la formación en clave de BE. Las asignaturas están, la BE no (o no suficientemente). No se trata simplemente de integración y transversalidad, como se suele decir. Se trata de que mayoritariamente el discurso del management y sus diversas disciplinas se han construido autosuficientemente sin considerar sus dimensiones èticas y valorativas y, una vez construídos, se debate hasta la saciedad sobre como incorporarlas, añadirlas o inocularlas. Y si no están intrínsecamente presentes de entrada no lo estarán nunca plenamente.

La BE debe enfocarse mucho más a los procesos de aprendizaje y al desarrollo personal. Las escuelas de negocios están llenas de programas donde pone development y a menudo no está nada claro que haya una conciencia clara de qué es lo que se quiere desarrollar. La BE está tan preocupada por los contenidos que a menudo solo consigue –si lo consigue- que cambie el discurso políticamente correcto y aumentar la complejidad de los análisis. Pero difícilmente acompaña procesos de transformación y/o profundización personal. Entre otras cosas porque esto último no remite a una asignatura sino al proyecto educativo de las respectivas instituciones, que es un tema que, curiosamente, casi nunca ha preocupado a la BE en tanto que disciplina. En el debate actual sobre la contribución de las escuelas de negocios se habla (por hablar que no quede) de ética y de su necesidad o no. Pero poco encontraremos sobre contribuciones desde la BE sobre el modelo educativo de las escuelas de negocios. Se diría que la BE se considera tan importante por si misma que no se preocupa por reflexionar sobre la institución que configura su contexto (y su credibilidad, por cierto).

La BE debería ser un catalizador que facilitara que las escuelas de negocios fueran más allá de la reproducción de la cultura dominante en lo que atañe a la visión y la gestión de las empresas. Ser reproductores acríticos de lo que existe sirve para entrenar y capacitar, pero no es educar. La business education ha sido mucho más business que education, por lo general. Cuando hablo de ir más allá de reforzar y reproducir lo establecido para también cuestionarlo no me refiero a técnicas, capacidades y procedimientos, sino a actitudes y mentalidades, que por algo estamos hablando de BE.

La BE debe ayudar a construir la integración personal de la educación recibida. Es un tópico constatar una y otra vez el riesgo de que lo que se recibe en las escuelas de negocios sea una acumulación de disciplinas sin que nadie se responsabilice de cómo se articula personalmente esta acumulación de fragmentos. Queda en manos del azar, de los itinerarios personales y de las experiencia vitales. Y en la manera como cada persona realiza esta articulación se juega mucho más la ética profesional que en las asignaturas de BE. La calidad de las escuelas de negocios del futuro pasará por hacer algo más que simplemente constatar que existe el riesgo de convertirse en un proveedor de fragmentos. Y si afrontar esto es importante, algo debería aportar la BE al respecto.

La BE debe contribuir a crear espacios de libertad en las escuelas de negocios, aunque sea al precio de reducir su propio espacio como BE. Por espacios de libertad entiendo que educar para el management del futuro requiere que en las escuelas de negocios se escuchen otras voces que las provinentes del mundo del management. No mejoraremos la capacidad de gestión ni daremos respuesta a las necesidades de las organizaciones del futuro y de la sociedad emergente si entendemos la educación en management como un bucle cerrado sobre si mismo, en el que el management solo habla de management para el management. En las escuelas de negocios, para poder entender mejor lo que significa dedicarse a la gestión, deben escucharse otras voces, provenientes de otros ámbitos: de la cultura, la espiritualidad, la política… La BE debe generar espacios de libertad, no sumarse a los silos de la repetición.

Finalmente, la BE –en tanto que disciplina- debe cambiar la B (de business) por la O (de organización) y pensar sobre las diversas organizaciones en su especificidad. Entre otras razones porque, además de las habituales, vamos hacia una sociedad en la que la colaboración entre organizaciones será cada vez mayor, y será muy importante comprender mutuamente los dinamismos y los valores que los rigen. Pero, en fin, este punto está tan repetido por tanta gente que no descarto que algún día incluso se lleve a cabo. Siempre que hablo de esto me acuerdo del editor de mi primer libro (1997) que cuando leyó esta idea sobre la O me dijo que la sacara del texto y que como máximo me lo aceptaba como nota a pie de página porque era algo que nunca se entendería… y me temo que tenía bastante razón.

En fin, esto fue lo que contesté. Y hasta dentro de dos años.



Josep M. Lozano

Profesor del Departamento de Ciencias Sociales e investigador senior en RSE en el Instituto de Innovación Social de ESADE (URL). Sus áreas de interés son: la RSE y la ética empresarial; valores y liderazgos en las organizaciones; y espiritualidad, calidad humana y gestión. Ha publicado sus investigaciones académicas en diversos journals. Su último libro es La empresa ciudadana como empresa responsable y sostenible (Trotta) Otros de sus libros son: Ética y empresa (Trotta); Los gobiernos y la responsabilidad social de la empresa (Granica); Tras la RSE. La responsabilidad social de la empresa en España vista por sus actores (Granica) y Persona, empresa y sociedad (Infonomía).

Ha ganado diversos premios por sus publicaciones. Fue reconocido como Highly commended runner-up en el Faculty Pionner Award concedido por la European Academy of Business in Society i el Aspen Institute. Ha sido miembro de la Comissió per al debat sobre els valors de la Generalitat; del Foro de Expertos en RSE del MTAS; del Consejo Asesor de la Conferencia Interamericana sobre RSE del BID; y de la Taskforce for the Principles for Responsible Business Education del UN Global Compact. En su página web mantiene activo un blog que lleva por título Persona, Empresa y Sociedad

Blog RSE de la Universidad Complutense de Madrid

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