Por Aldo Farrugia
Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir al evento anual de Fundación Tijuana Sin Hambre, una organización que se ha convertido en un referente de cómo la colaboración entre ciudadanía, empresas, líderes comunitarios y organizaciones sociales puede transformar realidades.
Lo que encontré fue mucho más que una cena o una recaudación de fondos. Fue una demostración de que cuando distintos sectores de la sociedad se unen alrededor de una causa común, es posible generar soluciones concretas para algunos de los desafíos más urgentes que enfrentamos como país.
Fundación Tijuana Sin Hambre nació con el objetivo de combatir la inseguridad alimentaria que afecta a miles de personas en Baja California. A lo largo de los años ha logrado construir una red de apoyo integrada por empresas, fundaciones, voluntarios y ciudadanos comprometidos con garantizar que quienes más lo necesitan tengan acceso a una alimentación digna.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el reconocimiento a Carolina Aubanel Riedel de Cohen, una de las figuras más influyentes de la comunicación y la promoción cultural en Baja California. Su trayectoria ha estado marcada por un profundo compromiso con el desarrollo comunitario, el fortalecimiento del arte y la cultura, así como por una constante labor filantrópica en beneficio de distintas causas sociales.

El evento también reunió a importantes aliados que han hecho posible el crecimiento y fortalecimiento de esta iniciativa. Organizaciones y empresas como ICF, CBX y This Is About Humanity fueron reconocidas por su compromiso con la construcción de una comunidad más solidaria y con mayores oportunidades para todos.
La gastronomía también jugó un papel fundamental durante la velada. Reconocidos chefs nacionales e internacionales se sumaron para apoyar la causa, demostrando que el talento puede convertirse en una poderosa herramienta de impacto social. Entre ellos participaron Drew Deckman, Leopoldo Bórquez, Adria Marina, Lula Martín del Campo, Maribel Villareal, Miguel Ángel Guerrero y Ruffo Ibarra, quienes ofrecieron una experiencia culinaria extraordinaria al servicio de una misión mucho más grande.
Sin embargo, más allá de los nombres, los reconocimientos y la celebración, el mensaje central fue claro: ninguna organización puede resolver sola los grandes retos sociales.
La lucha contra el hambre requiere de alianzas estratégicas, recursos, liderazgo y, sobre todo, voluntad colectiva. Requiere que empresas, ciudadanos, fundaciones y líderes comunitarios entiendan que el bienestar de una sociedad depende de la participación de todos.

En una época donde con frecuencia escuchamos hablar de divisiones, individualismo y polarización, resulta inspirador encontrarse con iniciativas que nos recuerdan el enorme poder de la colaboración.
Fundación Tijuana Sin Hambre es un ejemplo de que la filantropía moderna no se trata únicamente de donar recursos, sino de construir comunidades capaces de generar cambios sostenibles.
Al salir del evento, me quedó una reflexión sencilla pero poderosa: cuando las personas deciden involucrarse, compartir sus talentos y trabajar juntas por una causa común, el impacto puede ir mucho más allá de una comida servida o un cheque entregado. Puede convertirse en esperanza, dignidad y oportunidades para miles de personas.
Y eso, sin duda, merece ser reconocido y replicado.
www.fundaciontijuanasinhambre.org

El valor del altruismo, por Aldo Farrugia
Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.
Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.
Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.











