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Ética en espacios laborales: ¿retrocedió a causa de COVID-19?

Ética en espacios laborales: ¿retrocedió a causa de COVID-19?
Escrito por ExpokNews

COVID-19 dejó grandes secuelas para varios sectores, la ética en espacios laborales fue uno de ellos. Conoce las repercusiones.

Una consecuencia inesperada de la pandemia por COVID-19, que comienza a salir a la luz, es el retroceso en la ética en espacios laborales, sobre todo en las fábricas.

Aunque las repercusiones económicas inmediatas y nuestras reacciones ante la crisis sanitaria son bastante predecibles, la mayoría de nosotros no esperábamos (o no tuvimos tiempo de considerar) cómo la perturbación de un virus en una economía globalizada podría hacer retroceder años de progreso en las condiciones laborales.

Más datos, pero también más incumplimientos en cuanto a la ética en espacios laborales

De acuerdo con TriplePundit, desde que comenzó la pandemia en 2020, el número de fábricas que no superan las inspecciones sobre prácticas éticas ha aumentado considerablemente.

Los datos de las auditorías a proveedores de QIMA, compañía internacional de inspección, muestran una clara tendencia: el número de fábricas “críticamente incumplidoras” aumentó del 18% en 2020 al 28% en 2021. Esto supone un crecimiento de tres años en los que cada vez más salían de la categoría “crítica” y entraban en la categoría “conforme”.

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Son factores que la mayoría de nosotros consideramos derechos fundamentales, en los que, desde hace décadas, trabajan instancias que van desde pequeños grupos locales hasta internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Desde la Revolución Industrial, las condiciones de trabajo han evolucionado lentamente hasta ser mejores en la mayoría de las dimensiones de la ética. Sin embargo, los informes más recientes muestran que la actual pandemia ha supuesto una regresión.

Cómo afectó la pandemia a las condiciones éticas de trabajo

Como era de esperar, la entrada y salida de confinamientos en todo el mundo, a partir de la primavera de 2020, cambió la demanda de bienes y servicios. Mientras que la solicitud de equipos de protección individuales (EPI), como mascarillas y guantes, se disparó, la de otros productos disminuyó.

Ética en espacios laborales: ¿retrocedió a causa de COVID-19?

Además, cuando los habitantes de las ciudades occidentales nos preocupábamos por las distracciones que supone trabajar desde casa o no ver a nuestras amistades, comenzamos a darnos cuentas de que algunas de las grandes cargas económicas estaban recayendo en los proveedores extranjeros.

Estos fabricantes, encargados de producir la mayoría de nuestros productos básicos, no solo han visto reducidos sus pedidos, sino que en algunos casos han cancelado y no han pagado los que ya estaban en producción.

Según un informe de octubre de 2020 del Centro para los Derechos Globales de los Trabajadores de Penn State, más de la mitad de los proveedores con los que se pusieron en contacto se vieron obligados a aceptar precios para los pedidos por debajo del costo y a esperar más tiempo del habitual para recibir los pagos.

Además, el 77% de los encuestados informaron que cuando se produjeron las primeras interrupciones por la pandemia, se les cancelaron al menos algunos de sus pedidos y no recibieron el pago.

La lucha de los proveedores recae sobre las espaldas de los trabajadores

En nuestra economía globalizada, la carga de los acontecimientos inesperados fluye de forma descendente y a menudo recae con mayor fuerza en el peldaño más bajo: las y los trabajadores individuales.

El miedo, la incertidumbre y las dudas en los países desarrollados, unidos al cierre de empresas, redujeron el consumo de bienes. Para compensar, las marcas recortaron los pedidos mientras se esforzaron por reducir los costos en la medida de lo posible. Cuando los proveedores no cobran, cobran poco o tienen retrasos en los pagos, también se apresuran a cubrir los costos operativos y, como resultado, se incurre en prácticas poco éticas.

almacenes espacios laborales

Aunque las implicaciones a largo plazo de esta tendencia aún están por verse, está claro que una parte importante de los proveedores está sintiendo la tensión. Al igual que muchos otros cambios introducidos por la COVID-19, esperamos que esto sea un asterisco en nuestra línea de progreso y no algo sustancial.

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