El poder de la resiliencia a través del servicio voluntario

Para Pablo, para Emilio.

“El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatal, lo que cuenta es el coraje para continuar”.

Winston Churchill

Por: Emilio Guerra Díaz

Dando continuidad a una reciente colaboración en “Ciudadanía en Construcción”, donde abordamos el tema sobre el poder transformador del voluntariado, ahora en esta entrega comentamos sobre otra gran cualidad del poder transformador del voluntariado: la resiliencia.

La resiliencia como definición alude a un término muy común en la ingeniería. Se refiere a la propiedad de ciertos metales que por una fuerza externa modificaron su volumen pero que, una vez terminada dicha influencia, regresan a su estado original. Un ejemplo muy popular se refiere a las vías de un ferrocarril, con el calor se expanden unos milímetros y con el frío se contraen, de ahí la necesidad de tener los durmientes, para mantener al metal en su lugar equidistante.

En el terreno social la resiliencia se explica como la capacidad de la humanidad de superar problemas y aun cuando no regresa a su condición anterior, le ubican en un nivel distinto de crecimiento y desarrollo.

Una querida amiga, Alejandra Corcuera, leyó recientemente la obra “Resiliencia y Humor” (Vanistendael, Stefan; et.  al., ed. Gedisa, Barcelona, 2013). En la presentación del libro indica: “La resiliencia designa la capacidad humana de superar traumas y heridas. Las experiencias de huérfanos, niños maltratados o abandonados, víctimas de guerra o catástrofes naturales, han permitido constatar que las personas no quedan encadenadas a los traumas toda la vida, sino que cuentan con un antídoto: la resiliencia. No es una receta de felicidad, sino una actitud vital positiva que estimula a reparar daños sufridos, convirtiéndolos, a veces, hasta en obras de arte”.

Pese a esa preclara definición, el tema de la resiliencia puede ser tratada con gran superficialidad, estimando que es una cualidad reservada tan solo para unos cuantos afortunados que, o bien lo traen en una carga genética, o lo aprendieron por si mismos. Vea esta frase de un texto del periódico Reforma: “Si bien tiene un componente genético, la resiliencia también puede ser aprendida con una clara filosofía de vida cuidando el control de las emociones como el enojo, la frustración o la tristeza ante situaciones difíciles o conflictivas. A veces es necesario cambiar creencias sobre la forma como vivimos y como esperamos que el resto del mundo se comporte” (mayo 13 de 2019).

El escrito de Reforma señala además que “en forma natural algunas personas son más resilientes que otras. Las experiencias que para algunas personas pueden ser abrumadoras y sumirlas en la depresión o la angustia, para otras pueden ser una lección de la cual deben salir más fortalecidas para continuar desarrollándose”. Esta afirmación socava el carácter social de la resiliencia.

Más allá de estimarse como una “forma natural”, la resiliencia en los individuos tiene mucho que ven con la actitud claro está, pero ésta se moldea, o no, de distintas maneras desde el seno familiar, la influencia de los amigos, la comunidad, la escuela (donde se pueden tener maestros que enseñan hasta mentores que verdaderamente dejan tatuadas enseñanzas de vida, principios, valores y una cosmovisión o filosofía de vida).

Por tanto, no todos los seres humanos tienen las mismas circunstancias y oportunidades para desarrollar la resiliencia como un don “individual” fortuito. Incluso, pese a que alguna persona viva guiada por esa “filosofía de vida”, su fortaleza no estará a prueba hasta que no se vea sometida a una encrucijada. Precisamente su actitud para enfrentarla determina si tiene recursos de resiliencia.

Son los factores sociológicos los que determinan y condicionan el desarrollo de esa capacidad. Por tanto, es necesario comprender que para que la resiliencia aflore, los individuos han de vivir procesos de acompañamiento. El debilitamiento y la entrega de una persona a su adversidad se profundiza por el sentimiento de soledad, la depresión o el desengaño. Siente que lucha solo contra su circunstancia. Una persona que enfrenta una dificultad que llega a las entrañas del dolor o sufrimiento, una deshonra, un engaño, una traición, un abandono, etc. requiere del apoyo solidario de otros.

Es ahí donde las palabras de Winston Churchill tienen eco en la frase citada al principio de este escrito y que revelan actitud y resiliencia. Churchill fue un gran líder porque estuvo rodeado de personas capaces en circunstancias profundamente difíciles. En los primeros años de su carrera (sus errores en Gallipoli) y el aislamiento del Reino Unido en los primeros meses de la segunda guerra mundial, mostró esa capacidad de resiliencia colectiva que a la postre sobrepuso victoriosa a su nación frente a la amenaza nazi.

Es tan significativo el voluntariado en su relación con la resiliencia que forman una gran alianza para la solución de problemas individuales que se presentan en la comunidad, o problemas que la comunidad genera en los individuos. De hecho, grandes historias de vida de personas que remontaron situaciones harto complejas, difíciles y que no veían una luz de esperanza salieron adelante o bien por personas voluntarias, psicólogos especialistas, por fraternidades, pero siempre por supremos actos solidarios.

Así el voluntariado está hermanando con las transformaciones, con la solidaridad y con la resiliencia, estos elementos forman un solo cuerpo, pues como dice la citada obra de Vanistendael: “…la resiliencia difícilmente puede brotar en la soledad”. Ver a la resiliencia como una “forma natural” genera la repetición de trilladas frases que rezan que para que una persona supere, por ejemplo, una depresión y salir avante, se diga: “échale muchas ganas”, “tu (solo) puedes”, etc. Dicen los autores: “la confianza y solidaridad de otros, ya sean amigos, maestros o tutores (o voluntarios), es una de las condiciones para que cualquier ser humano pueda recuperar la confianza en si mismo y su capacidad de afecto”.

Ahora bien, analizar el voluntariado y la resiliencia implica adentrarse en al menos 3 campos de posibilidades de expresión de su interrelación, el primero el más conocido:

1.- El terreno donde encontramos personas que requieren desarrollar su resiliencia para subsanar o superar un problema concreto como situación de orfandad, abandono, engaño por una infidelidad, violentados, explotados, abusados, farmacodependencia, vida callejera, etc. y que por sus circunstancias requieren de apoyo solidario para salir adelante. La mayoría de los servicios que se dan de manera estructurada y profesional para aquellas personas a través del voluntariado fijan programas y metodologías de ayuda probadas en otras comunidades que primero que nada atienden la autoestima de los beneficiarios para de ahí construir una solución colectiva.

2.- El campo que demanda que los voluntarios que participan en acciones solidarias requieren de procesos de resiliencia para superar traumas, impresiones negativas, desgaste, frustración, depresión por enfrentar causas en las que no se haya podido alcanzar un resultado positivo. Así, voluntarias y voluntarios que hayan participado en rescate en emergencia, desastres, lucha contra cáncer y VIH SIDA, atención a suicidas que finalmente terminaron su vida, etc. y que supone entonces vivir situaciones traumáticas, requieren también de procesos de resiliencia colectiva.  

Al respecto hay que señalar que no todos los programas de voluntariado de organizaciones de la sociedad civil consideran esta necesidad de sus voluntarios y que es fundamental revisar procesos de trabajo. Ante la más devastadora experiencia, siempre un programa de voluntariado ha de fungir como un refugio para el alma de los prestadores de ese servicio. Comprometerse a ello evitará impactos negativos, entendidos como transformaciones negativas como derrotarse porque no se lograron los objetivos y se abandone el servicio voluntario por ser improductivo. 

3.- El campo que es definido por amplias poblaciones que en su conjunto requieren desarrollar la resiliencia colectiva, ejemplos típicos son guerras, macro desastres naturales, genocidios, etc. Estos procesos pueden llevar mucho tiempo, incluso, hasta generaciones demandando la colaboración y solidaridad internacional, trabajo que hacen algunas agencias de Naciones Unidas y muchas organizaciones de la sociedad civil. El Museo Memoria y Tolerancia muestra precisamente casos internacionales que pudieron ser evitados de genocidios y que motivan el voluntariado en forma de activistas a favor de los derechos humanos que dirigen esfuerzos a la prevención y también a atender a víctimas.

Por todo lo expuesto aquí, claro que vale la pena ser voluntario.

Ciudadanos trabajando

Voluntarios limpian cenote de Yalcobá

Joaquín Asterio Aguilar Chan, Ingeniero Ambiental egresado del Instituto Tecnológico de Valladolid, Yucatán; ha estado muy activo encabezando a un grupo de voluntarios que están colaborando en un proyecto medio ambiental que tiene tres etapas y que es apoyado por la Fundación Betterwere, la Unviersidad de Oriente, el Círculo Espeleológico del Mayab, el Colegio de Ingenieros Ambientales de México en Yucatán y la Asociación Promotora del Ambiente Sustentable. Una de ellas, convocó a un buen número de personas que se reunieron recientemente para limpiar el Cenote de Yalcobá. El proyecto tiene otros componentes que movilizarán a más voluntarios en temas como: educación ambiental, limpieza de basureros con la comunidad circunvecina, limpieza de basureros con maquinaria y educación continua y seguimiento.

Voluntariado UADY a favor del medio ambiente

El Pabellón de Educación Medioambiental en la ciudad de Mérida fue el escenario para la realización varias actividades de este voluntariado como un “Tapatón”, para reunir fondos para apoyar proyectos a favor de la naturaleza. También promovieron el “Muro de Compromisos Verdes”, para invitar a los asistentes a comprometerse con el medio ambiente. Otras actividades que llevaron a cabo en 3 días de feria fueron: acopio de medicamentos caducos, intercambio de libros, campaña de reducir, reusar, reciclar materiales;  elaboración de macetas con material de re uso, fomento al consumo responsable y separación de residuos. La UADY, a través de su coordinador de voluntariado, el QFB Javier Cen Puerto, agradeció la colaboración del Museo del Árbol Rotario (MUARO) por la donación de más de 300 plantas para que se obsequiaran a los participantes de las actividades.

El voluntariado de la UAH activo a favor de la comunidad

Voluntarios del Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma

del Estado de Hidalgo (SPAUAEH), llevaron a cabo diversos eventos para celebrar, primero el Día de la Infancia, como también el Día de las Madres en las instalaciones deportivas del Centro de Extensión Universitaria.

Guanajuato se reunió con ONU Voluntarios México

En días pasados la presidenta del DIF Municipal Guanajuato, Samantha Smith Gutiérrez, se reunió con el oficial del Programa de Voluntarios ONU-México, Arturo Gómez Shuster. Conversaron sobre la posibilidad de establecer alianzas a favor del municipio de Guanajuato a través del voluntariado y así colaborar en la atención a grupos vulnerables.

Jornada de salud bucal por voluntarios de la Universidad de Colima

Con la finalidad de atender a centenares de niños y promover higiene bucal, el voluntariado de la Universidad de Colima unió esfuerzos con el Colegio de Cirujanos dentistas del estado. Además de enseñar hábitos de higiene, también se dieron diversos servicios de consulta.

Voluntarios de Metlife colaboran en Tabasco

La empresa MetLife a través de su programa de voluntariado y la fundación empresariales han desarrollado la campaña “Cuentas Contigo”, que recién se presentó en Tabasco en colaboración con 400 estudiantes de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Esta empresa ha unido esfuerzos con Techo para apoyar la construcción de casas para familias de escasos recursos.

Voluntarios de la Secretaría de Salud de Guanajuato son reconocidos por el gobernador

Guanajuato es tierra de voluntarias y voluntarios. Quizá una de las entidades con mayor número de voluntarios adscritos a servicios de salud, lo hacen de manera formal, estructurada, pero también en grupos informales. Pues en días recientes el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, entregó un reconocimiento 538 voluntarios, adscritos al Comité Estatal de Patronatos y Voluntariados de la Secretaría de Salud, en 37 municipios del Estado. En la ceremonia de reconocimiento acompañaron al gobernador Rodríguez Vallejo,

Adriana Ramírez Lozano, presidenta del Sistema DIF Estatal y la presidenta del Comité Estatal de Patronatos y Voluntariados, Sra. Victoria Gabriela Torres Hernández.

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Emilio Guerra