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El outsourcing se coloca en medio de la relación de México y EE.UU.

Una iniciativa propuesta recientemente por AMLO podría poner en riesgo 2.8 millones de empleos en México.

Seguramente tú o alguien cercano se encuentra contratado por medio del outsourcing. Esta herramienta se volvió sumamente popular en los últimos tiempos, sin embargo, llegó para causar diferentes reacciones en el mundo empresarial.

Se dice que el outsourcing resulta conveniente para las compañías pero no tanto para el colaborador. ¿Qué tan cierto es?

Hoy de nuevo está dado de qué hablar, ya que se encuentra generando repercusiones entre la relación de México y Estados Unidos, poniendo en riesgo algunos proyectos.

¿Qué es el outsourcing?

Este nace en EE.UU. en los inicios de los años 60, y aunque frecuentemente se ha identificado el outsourcing con la extemalización de los servicios informáticos —que es el más común, y sin duda, el que ha provocado el espectacular desarrollo de esta técnica de gestión en las últimas décadas— lo cierto es que el término no puede limitarse a este campo, siendo aplicable a cualquier otro tipo de actividad.

Si revisáramos las actividades de una empresa cualquiera, veríamos que muchas de ellas no las desarrollan departamentos de la misma, sino terceros ajenos a ella.

Es el caso de servicios como la limpieza o la seguridad y, en menor medida, de actividades como la logística, el asesoramiento legal o la gestión de nóminas y seguros sociales. Todas estas externalizaciones constituyen operaciones de outsourcing.

En resumen, se considera como proceso de outsourcing, cualquier extemalización de actividades de la empresa, ya fuesen estas desarrolladas o no previamente dentro de la organización.

La controversia

Si bien esto comenzó como una forma de mejorar la gestión y reducir costes de infraestructuras o tecnología, así como mejorar la calidad del servicio y aumentar la productividad de la empresa, entre otros; la realidad dentro de nuestro país es que muchas empresas utilizaron esta herramienta a su favor evadiendo obligaciones legales.

De acuerdo con Censos Económicos 2019, realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los mexicanos que laboran entre el sector informal y prácticas de “outsourcing” tomaron apogeo entre 2014 y 2019.

De un total de 27.1 millones de personas empleadas en alguna empresa, el 18.9% pertenecía al sector informal, es decir, que no contaba con un contrato con la empresa. De este porcentaje, el 79.5% era personal no remunerado, mientras que la remuneración promedio anual bajo estas condiciones fue de 44,089 pesos, cuando en la formalidad alcanza los 133,968 pesos en ingresos por año. De un total de 4.8 millones de establecimientos, el 63% es informal.

Entre las características que tienen estas empresas se encuentran:

  • 5 personas ocupadas o menos.
  • Nulo pago de contribuciones patronales a regímenes de seguridad social ni otras prestaciones sociales.
  • No forman parte de una empresa con varios establecimientos.
  • No cuentan con personal proporcionado por otra razón social.
  • No tienen pagos para otra razón social que contrata personal y se los proporciona.
  • No tienen gastos por servicios contables, legales y de administración.
  • No cuentan con gastos por asesoría comercial, mercadotecnia y servicios conexos.
  • No usan un sistema contable, ni pagan los servicios de un contador externo para llevar sus cuentas.

En los últimos cinco años la subcontratación registró un aumento de 37% en México, lo que representa hoy empleo para 4 millones 128,912 colaboradores.

La firma de un acuerdo

Ante tal panorama y como parte de la Cuarta Transformación (4T) propuesta por el actual presidente de México Andrés Manuel López Obrador (AMLO), este presentó una iniciativa que busca terminar con esa forma de trabajo y que los trabajadores sean inscritos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con un salario menor al percibido.

Por tal motivo, el miércoles 8 de diciembre, AMLO firmó un acuerdo con el sector empresarial y los sindicatos mexicanos para implementar la regularización de dicho sistema, al mismo tiempo que solicitó al Congreso posponer hasta el siguiente año el debate de la iniciativa de ley por parte del poder Ejecutivo con el propósito de alcanzar el cometido.

No obstante, al parecer no todas las empresas estuvieron a favor de esta iniciativa, tal fue el caso de las compañías estadounidenses en México.

¿Adiós al outsourcing? ¿Adiós a compañías estadounidenses?

México es un país que tiene una relación bilateral con Estados Unidos, esto significa que tienen proyectos de inversión programados en los próximos 5 años, lo que forma parte del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC​), un tratado de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México.

Ante la noticia, las compañías estadounidenses afirmaron que están a la espera de la dictaminación por parte del Congreso, eso determinará el futuro de sus negocios en nuestro país.

Empero, advirtieron que de ya no poder recurrir al outsourcing o insourcing, es probable que la inversión norteamericana que estaba proyectada para México por una cantidad de 400,000 millones de dólares con la generación de 2.8 millones de empleos, podría retirarse para colocarse en su otro país vecino: Canadá.

Por su parte, Larry Rubin, presidente de la American Society of México, comentó:

Tenemos que estar conscientes y los legisladores cuando decidan la materia outsourcing de que las empresas norteamericanas tienen oportunidad de hacer inversiones en diferentes partes del mundo, México no es el único, definitivamente tiene el T-MEC, que es una gran herramienta, pero también lo tiene Canadá, y si posee mayor estabilidad en todos los sentidos de la palabra y da certidumbre al empresario, que quizá México no pueda ofrecer, la inversión quizá termine yéndose a Canadá o a otros países.

Larry Rubin, presidente de la American Society of México.

El problema se presenta debido a que según Rubin, el 92% de las empresas norteamericanas cuentan con este tipo de sistemas para operar en nuestro país, lo cual representa casi la totalidad. Ante lo que solicitó un replanteamiento e intervención de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y Gobernación para que tomen en cuenta este importante factor.

Aunado a ello, alertó a todos sobre lo que esto podría significar:

Las empresas norteamericanas no van a tomar medidas hasta que el poder legislativo dictamine y diga cómo se manejará el outsourcing. En la última propuesta del Ejecutivo era eliminar el outsourcing y creemos que sería grave en detrimento para el empleo en el país.

Larry Rubin, presidente de la American Society of México.

¿Nos encontramos frente a una decisión que buscando un cambio positivo para México termine afectando todavía más la economía y elimine oportunidades de trabajo en medio de una crisis que no puede darse ese lujo?

Acerca del autor

Arianne Lira

Licenciada en Letras Latinoamericanas por la UAEMex. Amante de la literatura, cine, teatro y admiradora de Beauvoir, Castellanos y Nin. Interesada en temas de género y cultura en general. Correctora de estilo y redactora en expoknews.

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