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El legado responsable de Carrie Fisher, la princesa Leia

Esto es lo que nadie te ha dicho sobre la princesa Leia…

Este 2016 se ha llevado a tantos íconos de la música, la actuación y el cine, que ya perdimos la cuenta. El fallecimiento de Carrie Fisher, la inolvidable princesa Leia, es sin duda una de las partidas más dolorosas del año, no solo para quienes tuvieron la fortuna de convivir con ella, sino para el mundo entero.

De igual modo, esta no es una despedida que la responsabilidad social pueda ignorar. Sesenta años es demasiado poco para la vida de un ícono, pero es tiempo suficiente para dejar huella de más de un modo en el entorno de una persona; bastaron para que Fisher dejara todo un legado responsable.

Carrie es conocida por su participación en Star Wars, dando vida a Leia, una princesa intergaláctica que impactó a incontables generaciones y que sin duda continuará haciéndolo. Al mismo tiempo, esta exitosa mujer fue escritora y conferenciante, ganó el Premio Kim Peek para la discapacidad en los medios de comunicación en 2012, por compartir los detalles de sus batallas con el trastorno bipolar, mismo que le fue diagnosticado a los 24 años y que, de acuerdo con sus propias declaraciones, no aceptó hasta los 28.

Más que una carga, Fisher vio en su enfermedad “una oportunidad para ser un buen ejemplo para otros y compartir el problema”, por lo que a lo largo de su vida apoyó esta y otras causas como la lucha contra el cáncer, el combate al Alzheimer, y la salud de infantil. Todo principalmente a través de dos organizaciones benéficas, Alzheimer’s Association y Fundación Make-A-Wish.

Es importante señalar que aún por encima de ello, en su legado responsable destaca la forma en que encarnó a Leia, una princesa como ninguna otra, una guerrera incansable y un ícono del feminismo aún antes de convertirse oficialmente en la Generala Organa; un personaje con quien compartía mucho.

Al igual que Leia, Fisher defendió siempre las causas en las que creía y sus ideales. No dudó nunca en declarar que jamás quiso ser un símbolo sexual, ni que fue obligada una única vez en portar un bikini como vestuario para su personaje, y tampoco en defender el recatado outfit que portó el resto de la saga.

Ahora Fisher nos ha dejado con este legado responsable y su trabajo terminado en el episodio VIII de Star Wars, una participación a la que sin duda acompaña toda su fuerza y que acompañará al mundo por siempre.

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga, Mercadóloga y Especialista en Marcas Humanas. Colabora en este espacio desde 2012.

Generadora de estrategias y contenidos digitales. Defensora de la comunicación corporativa con enfoque humano. @coryacr en Twitter.

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