Arriesga su vida para traficar algo atravesando la frontera de Siria. ¡Descubre por qué!

Hace ya más de cinco años que comenzó el conflicto armado en Siria y con él un largo ciclo de violencia se abalanzó sobre las vidas de miles de familias que hoy buscan desesperadamente huir de los bombardeos y ataques aéreos que les arrebatan la calma.

Hasta ahora, más de dos millones de niños han conseguido escapar para refugiarse en países vecinos y emprender la búsqueda de una nueva vida; once mil han muerto y sin embargo, permanecer dentro de su nación continúa siendo la opción más peligrosa de todas. Ahí asechan peligros como el reclutamiento infantil por parte de los grupos armados, el abuso, la explotación infantil y la muerte.

Es allá donde la guerra ha arrebatado la infancia a millones de niños despojándolos de sus derechos y obligándolos a huir de sus hogares, donde la esperanza ha adoptado el nombre de Rami Adham, un hombre musulmán de 44 años cuya llegada significa un rayo de luz en medio del conflicto.

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Igual que el pequeño Omran Daqneesh, cuyo rostro invadiera internet hace unas pocas semanas, Adham nació en Alepo, desde 1989 vive en Finlandia, pero desde el inicio del conflicto no ha podido evitar visitar varias veces su tierra natal para llevar felicidad a los niños que han tenido la mala fortuna de crecer entre la guerra. ¿Cómo? traficando juguetes a través de la frontera con Turquía; sí, el mismo país cuya costa se convirtiera en el centro del mundo en 2015 cuando el cuerpo de Alan Kurdi, fue encontrado y fotografiado por Nilufer Demir en un esfuerzo por hacer un llamado a la conciencia sobre los derechos humanos.

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La historia comenzó hace cinco años cuando Rami emprendio la misión de entregar ayuda a Alepo cruzando la frontera cargado de alimentos y medicinas, su hija Yazmin, de solo tres años de edad, quizo unirse a la cruzada y le pidió a su papá que llevara sus juguetes a los niños en Siria a cambio de recibir una nueva Barbie a su regreso. Claro que Adham accedió a ello y así más de 25 osos de peluche y 36 muñecas se sumaron a su travesía.

«Esa primera vez fuimos a un campo de refugiados cerca de la frontera. Cuando empezamos a regalar los juguetes se creó un gran alboroto, los niños venían de todas partes. Me di cuenta de que no estaban pensando en comida, ellos solo querían un juguete» – Rami Adham para Telegraph.

Ahora el padre de Yazmin hace el mismo viaje cada dos meses a pesar de todos los riesgos para llevar aproximadamente 80 kilogramos de juguetes donados hasta las manos de los niños que están atrapados en medio del conflicto. Desafortunadamente la labor que realiza es ilegal, lo que lo ha hecho acreedor al título de traficante de juguetes, aunque bien podría ser llamado también contrabandista de alegría, ya que es esto lo que el hombre ha llevado envuelto en animales de felpa a cientos de pequeños dentro del territorio ocupado.

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Actualmente, más de tres millones de niños viven en campamentos de refugiados dentro de Siria, según información recogida por Telegraph, los más afortunados van a la escuela, otros deben trabajar para mantener a sus familias y muchos incluso han perdido a uno o ambos padres resultado de la guerra.

«Mi visita número 27 a Alepo desde 2011 fue la más peligrosa, el dolor es indescriptible. Seis de los huérfanos que ayudamos murieron mientras yo estaba ahí», dijo Adham en entrevista con el medio británico, y agregó que en este momento en que los niños enfrentan a la muerte y a constantes amenazas los juguetes se han vuelto especialmente importantes.

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Si bien esta misión autoimpuesta ya resulta loable, el trabajo de este traficante no se detiene ahí, ahora ha emprendido también una campaña a través de GoFundMe para recaudar fondos que le permitan construir escuelas cerca de la frontera con Turquía para mantenerlas a salvo de los constantes bombardeos. Hasta el momento ha logrado reunir casi 65 mil euros repletos de la admiración y las bendiciones de personas que desde todos los rincones del mundo se ven inspiradas por su valor y sus ganas de ayudar.

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Así, mientras en Siria Santa Claus parece haber cambiado su costal rojo por una bolsa verde oscuro, el hombre que arriesga su vida para llevar sonrisas a los niños sometidos a los horrores de la guerra no detiene su lucha. Con su labor, Adham ha conseguido llevar al mundo entero un mensaje de esperanza e inspirar a cientos de personas para que una a una puedan sumarse a su causa.

The Toy Smuggler ha viajado a Siria unas 28 veces desde que inició su aventura y aunque todos querríamos que estos pequeños no necesitaran verlo más, quizá su labor no esté tan cerca de concluir.

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga por la Universidad del Valle de México, especialista en marketing y RSE. Colabora en este espacio desde 2012 y es la encargada de planear el contenido de Expoknews para hacer llegar a tus manos información útil y entretenida.

Actualmente es estudiante de la Maestría en Mercadotecnia por la Universidad de la Comunicación.