Ayudar a conservar las tradiciones del país es más fácil de lo que pensabas, incluso como empresa lo puedes hacer.

¿De cuántas costumbres o tradiciones eres partícipe? Seguramente más de las que te das cuenta a simple vista. Cosas tan cotidianas como tu platillo favorito, las expresiones que utilizas, la música que conoces, los accesorios que tienes e incluso los utensilios con los que preparas tus alimentos, en muchos casos son evidencia de una vasta cultura popular tradicional.

Aunque las tradiciones siguen formando parte de nuestra vida, lo cierto es que con el tiempo y debido a la globalización, cada vez son más las que se van quedando en el olvido. Una tradición se compone de historia, de conocimientos transmitidos de generación en generación; es una representación de la cultura, que genera entre las comunidades que la comparten un sentimiento de identidad y continuidad, permitiendo promover el respeto a la diversidad cultural. De ahí la importancia de su conservación.

¿Qué puedo hacer yo para conservarlas?

Muchos oficios son considerados tradiciones, por ejemplo, la elaboración de artesanías es una de las actividades más antiguas de la humanidad y herencia cultural de pueblos indígenas que representa de forma material la identidad, riqueza y costumbres de determinada región.

Para apoyar y preservar este tipo de tradiciones, puedes optar por consumir artesanías o productos locales. Tu compra permite que los talleres o negocios familiares continúen funcionando, se conserven en el tiempo y el conocimiento se siga transmitiendo de generación en generación.

Es importante que le des valor al trabajo y tiempo dedicados a cada producto y pieza artesanal que busques adquirir y que evites el regateo, una mala práctica que se lleva a cabo en muchos lugares, y que además promuevas su compra entre tus conocidos. De la misma manera puedes asistir a lugares donde se realizan eventos o rituales ancestrales.

Si eres una empresa también puedes contribuir a la conservación de las tradiciones, e incluso hacerlo parte de tus esfuerzos de responsabilidad social. A continuación te presentamos el ejemplo de una empresa mexicana que integró un proyecto productivo de artesanías a su negocio para una ocasión muy especial.

La preservación del patrimonio como parte de la RSE

Ejemplo de Proyecto Productivo

Restaurantes Toks es una empresa que además de destacarse por su deliciosa variedad de platillos y su amable servicio, lo hace también por el impacto positivo que tiene en las comunidades donde echa a andar su programa de Proyectos Productivos.

Lo que busca la compañía es integrar a su cadena de suministro productos locales artesanales, para dar un toque único a sus alimentos y al mismo tiempo promover el trabajo de calidad de productores mexicanos y contribuir a su desarrollo.

En su más reciente esfuerzo por apoyar a los pequeños productores locales, Restaurantes Toks decidió invertir en artesanías tradicionales oaxaqueñas. Si te preguntas cómo una artesanía tiene que ver con un negocio de alimentos, en seguida te lo explicamos.

Una artesanía de corazón

Cada año, el Día de las Madres, Toks hace un presente diferente a todas las mamás que visitan cualquiera de las 196 sucursales de la marca a lo largo de la República y además de celebrarlas, tiene el objetivo de hacer de ese, un regalo responsable.

Este año, la empresa hizo un pedido de 45,000 alhajeros de barro negro a un taller familiar de artesanías llamado Jobricana, ubicado a 12 Kilómetros al sur de la ciudad de Oaxaca, en San Bartolo Coyotepec, lugar dedicado a la producción artesanal de este tipo de material.

Conoce más sobre el barro negro

La materia prima, es decir, el barro, se extrae de una mina cercana a la región. Cabe mencionar que los habitantes de la comunidad tienen acceso libre y sin costo a esta mina, sin embargo, se tiene la creencia de que si el barro se recolecta por mujeres, la mina deja de producir el mismo; debido a esto, la extracción se hace únicamente por hombres.

Una vez que se cuenta con la materia prima, se combina con agua, se amasa y se moldea hasta tener la textura ideal para poder trabajar el material. Posteriormente se forma la figura u objeto que se desea y se decora por medio de grabados hechos a mano en cada una de las piezas, las cuales posteriormente se dejan secar al sol y se pulen para que tengan brillo.

A lo largo de este proceso, las piezas son de un color café opaco, el color negro que hace a estas artesanías tan características, se obtiene en la parte final del proceso, mediante una técnica de cocimiento en un horno de leña que se encuentra bajo tierra, -técnica utilizada desde la época prehispánica-. En total una pieza puede tardar de 3 a 15 días en estar lista, dependiendo el tamaño.

Esta técnica y forma de artesanía ha perdurado en el tiempo desde nuestros ancestros y pretende seguir viva muchas décadas más.

Emilio Ortiz Ramírez, productor de artesanías del taller Jobricana explica que ha sido una técnica que han aprendido muchas generaciones. Su esposa Esther Real enseñó a sus hijas a trabajar con barro negro, y aunque una de ellas terminó ya una carrera, decidió continuar con el negocio familiar y dedicarse a las artesanías. Emilio asegura que se siente muy orgulloso del taller y del trabajo de su familia, y que cada una de las piezas son trabajadas con mucho amor y dedicación.

De esta manera, Restaurantes Toks más allá de apoyar y promover un producto artesanal orgullosamente mexicano, está apoyando la economía de muchas familias que trabajan en el taller, la tradición de un estado lleno de riquezas y contribuyendo a perpetuar la cultura de una comunidad trabajadora y que sin duda alguna, vale la pena conocer.

Acerca del autor

Pamela Garcidueñas

Lic. en Ciencias de la Comunicación, egresada de la Universidad de La Salle Bajío, interesada en el conocimiento, la sociedad y el medio ambiente. Ha trabajado para distintas empresas formulando información de temas sociales; actualmente forma parte de Expok en el área de desarrollo de contenido.