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De la filantropía a la responsabilidad social

Un grupo de empresarios, muchos de ellos poderosos, son quienes aportan millonarios recursos a la filantropía (hoy llamada responsabilidad social). Carlos Slim, Lorenzo Zambrano, Carlos Peralta, Olegario Vázquez Raña, Federico Sada y Manuel Arango, y muchos más.

Éste último, incluso, busca promover que las empresas aporten uno por ciento de sus utilidades antes de impuestos, a proyectos sociales. Los recursos que se manejan en las diferentes asociales y fundaciones, podrían alcanzar 500 millones de dólares.

Carlos Slim es el hombre de negocios más benefactor, pero cada vez más empresarios mexicanos se suman a esta causa de responsabilidad social. Uno de ellos es Dionisio Sánchez González, fundador de la desarrolladora Sare.

Las principales causas, dicen, son el desarrollo de comunidades, cuidar el agua, ahorrar energía, disminuir la producción de desechos y reutilizar materiales. Éstas son las estrategias que en materia de sustentabilidad implementan las compañías en México.

Para Jesús González Arellano, socio de la práctica de desarrollo sustentable de KPMG, “la tendencia de las organizaciones con madurez ante el concepto es generar una transformación del negocio: cambio en beneficio de la misma empresa para lograr una convivencia sana y equitativa”.

De tal forma que las compañías que en México presumen de ser sustentables tienen por meta principal “hacer bien el negocio”.

“El desarrollo sostenible es ganar-ganar, tanto para la empresa como los grupos de interés, ya que cada vez más los compradores, empleados, entre otros grupos, tienen mayor influencia en las empresas”, aseguró en entrevista González Arellano.

Es una carrera que deja atrás el simple altruismo para llegar a la meta, pues los programas que desarrollan las empresas “no son sólo por filantropía; toman acciones que den beneficios, que les permitan permanecer en el tiempo”.

Según el especialista el objetivo es que dichas acciones se tomen en tres ámbitos: económico, ambiental y social, que en conjunto “empujen la estrategia de la organización”, ya que no es un “tema de altruismo, es un asunto de supervivencia”.

Sin embargo, en nuestro país falta un trecho por recorrer, ya que entre las empresas listadas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), 70 por ciento ya entienden el concepto, sin embargo, entre las firmas medianas y pequeñas eso no sucede.

Y aunque existen compañías que cuentan con programas dedicados a cuidar el medio ambiente y los recursos naturales, impulsar el desarrollo de comunidades o mejorar la calidad de vida de sus empleados, hay firmas que utilizan el concepto como mercadotecnia pura.

Esto, porque en el ganar-ganar, las medidas sustentables que aplican las compañías también mejoran su reputación y una buena imagen se traduce en beneficios.

“Para que una empresa tenga buena reputación, que es fundamental, hay que tener acciones y correcta difusión. Cuando hace mucho y no lo dice no hay impacto positivo y viceversa”.

¿La sustentabilidad, se mide?
Ernesto Bächtold, de la firma de certificación QS México AG, señaló que para que las empresas pasen la prueba deben basarse en principios como derechos humanos, buenas prácticas laborales, practicas operativas justas, estrategias de consumo responsable, medio ambiente y desarrollo de las comunidades y sociedad en general.

Detalló que en términos generales eso que se conoce como Responsabilidad Social Empresarial o sustentabilidad “es tener un comportamiento ético que contribuya al desarrollo sostenible con todas las partes interesadas y que dicho comportamiento sirva a la integración de la propia organización”.

Es un asunto que se convierte en una ventaja competitiva entres las compañías y presumible si puede cuantificarse.

Según Bächtold, para hacerlo, las certificaciones internacionales son la opción de las empresas interesadas, como la ISO 26000, norma internacional sobre responsabilidad social que prepara la Organización Internacional para la Normalización (ISO).

Pero más allá de dicha propuesta hay otras alternativas que emplean las compañías, tan sólo en México está el Centro Mexicano para la Filantropía, que brinda un sello de Responsabilidad Social Empresarial si cuentan con ciertas características, principalmente referentes a programas sociales, comentó Jesús González Arellano de KPMG.

Además, la búsqueda de los corporativos mexicanos también los ha llevado a luchar por la aceptación de organismos internacionales con la publicación de reportes de sustentabilidad como si fueran sus resultados financieros trimestrales o a la par de los mismos.

Se trata de Global Reporting Initiative, un organismo internacional que pugna por que las compañías alrededor del planeta publiquen la información relacionada con sus políticas de responsabilidad social.

Siguiendo esa tendencia las compañías más activas en el mercado se comprometen a reportar temas puntuales como uso de agua, empaques, emisiones de CO2, derechos humanos y gobierno corporativo, puntualizó el especialista.

Añadió que otros grupos se inclinan por la norma ISO 14000, gestiones ambientales que una vez asumidas tienen impacto en las operaciones productivas de la empresa. Otros más prefieren normas como la SA 8000, certificación que se basa en acuerdos internacionales sobre derechos laborales, comentó.

Agua, ¿recurso renovable?
El agua es el insumo vital para compañías como FEMSA, principal embotelladora de bebidas Coca-Cola en América Latina, recurso que se pensó inagotable, pero que ahora escasea.

De acuerdo con Vidal Garza, director de Fundación FEMSA, sin agua simplemente no hay empresa: “sin agua en este planeta tampoco existe empresa, el tema es lograr el desarrollo sostenible, minimizando el impacto y retornando al medio ambiente el uso del agua”.

Aseveró que como “Coca-Cola FEMSA tenemos el compromiso de a 2020 convertirnos en una empresa con cero emisiones de carbono e impulsando que toda el agua que usemos en nuestros procesos productivos regrese limpia al medio ambiente”.

De acuerdo con información de la compañía en los últimos cinco años la reducción en el consumo del líquido ha sido de 10.6 millones de metros cúbicos, volumen para abastecer de agua a 38 mil hogares durante un año.
Otro insumo básico para la empresa es el PET, debido a ello se invirtieron 20 millones de dólares en una planta recicladora.

En torno al desarrollo social, la firma ha lanzado esquemas de redondeo en sus tiendas OXXO, recursos que se destinan a diferentes instituciones, y en relación con la educación la empresa fue fundadora del Tecnológico de Monterrey.

Mientras que del lado del consumidor cuenta con programas de consumo responsable en bares y participa en la difusión de colecciones de arte.

Ángeles por la salud, la educación y la infancia
Grupo Empresarial Ángeles (GEA), que preside Olegario Vázquez Raña, y dirige Olegario Vázquez Aldir, asume el compromiso por el desarrollo social.

Destaca su labor altruista en beneficio de los sectores menos favorecidos de la sociedad. Por ello, participa activamente en el apoyo y promoción de causas enfocadas a dar bienestar y mejor calidad de vida, en cuestiones de salud, educación y apoyo a la niñez.

La participación activa de GEA se refleja en acciones de apoyo proporcionadas a instituciones no lucrativas, tales como la Cruz Roja, Fundación Mexicana para la Salud, Consejo Nacional de la Comunicación, Centro Mexicano para la Filantropía, Instituto Nacional de Cancerología, Teletón y Sólo por Ayudar.

Grupo Empresarial Ángeles es una empresa 100 por ciento mexicana que desde sus inicios ha buscado su integración al esfuerzo nacional para el desarrollo, participando en diversos sectores de la economía, los cuales, por su importancia estratégica, son pilares fundamentales para el país.

Su acción empresarial estimula y apoya el crecimiento y progreso en áreas como la salud, turismo, comunicación y sector financiero, principalmente.

Walmart, ser sustentable
Para Gisela Noble, directora de Fundación Walmart, el éxito de la compañía está relacionado con eficiencias sustentables: “Tenemos un crecimiento rentable, los precios bajos se consiguen a través de operar con eficiencias internas”.

Eficiencias que van desde la reducción de consumo de electricidad, búsqueda de proveedores que también cuenten con estrategias similares, hasta la sustitución de bolsas de plástico por otras de tela en sus unidades.

“Las organizaciones tenemos que poner los cimientos para la fluidez de información, donde seamos críticos de si estamos haciendo las cosas bien”, aseguró la directora.

Por tal motivo, las empresas como Walmart han migrado de la filantropía a hacerse socialmente responsables, pues en opinión de Gisela Noble algunas veces los corporativos sólo ven la sustentabilidad como “maquillaje”, pero es todo lo contrario.

Las compañías más activas en el tema, dijo, están buscando encontrar una cara más amable para el consumidor, entonces “hemos migrado a vernos hacia dentro”.

Por ello, más allá de la reducción en el consumo de energía y agua, la firma que actualmente dirige Scot Rank, también está desarrollando proveedores, al poner en el anaquel productos de pequeñas empresas, como una forma de impulsar el flujo comercial y contribuir al crecimiento.

2 COMENTARIOS

  1. Llama la atención como el Ing. Bächtold se refiere a la ISO 26000 como una certificación internacional, cuando esta NO LO SERA!!!!!!!!!

    Revisando en el sitio web de su compañia encontré la siguiente definición:
    http://www.qsmexiko.com/contenido/servicios.html

    QS Mexiko AG participó arduamente en la elaboración de dicha norma y a nivel internacional orgullosamente en septiembre de 2005 nuestro país fue designado, a través del  Ing. Ernesto Bächtold, Director General de nuestro Organismo, para adquirir la coordinación del grupo espejo de México ante ISO para la elaboración de la ISO 26000, misma que será liberada a finales de 2008.

    Dada su naturaleza cualquier organización esta en posibilidades de implementar un Sistema de Gestión de Responsabilidad Social y por ende de obtener la certificación bajo la misma. Hoy en día la Responsabilidad Social se ha convertido en una exigencia para la apertura comercial y un punto decisivo en materia de inversión extranjera directa.

  2. No entiendo porqué en este artículo menciona :
    «…Según Bächtold, para hacerlo, las certificaciones internacionales son la opción de las empresas interesadas, como la ISO 26000, norma internacional sobre responsabilidad social que prepara la Organización Internacional para la Normalización (ISO)»,

    Siendo que el DRAFT INTERNATIONAL STANDARD ISO/DIS 26000 establece claramente en su alcance (lineas 233 a 235):
    » This International Standard is not a management system standard. It is not intended or appropriate for certification purposes or regulatory or contractual use. Any offer to certify, or claims to be certified, to ISO 26000 would be a misrepresentation of the intent and purpose of the International Standard».

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