RSE

Crisis y responsabilidad social

Nos ha tocado en suerte vivir en una sociedad signada por un creciente malestar, fruto de un conjunto de factores sumamente heterogéneos que se agrupan bajo lo que hoy se conoce como “crisis”.

Pero ¿porqué existe la crisis? ¿Cuál es su naturaleza y sus alcances? ¿Significa (la crisis) que nuestra responsabilidad hoy es mayor que en el pasado o, al contrario, es diversa? Y de ser así, ¿a qué nuevas exigencias en conocimiento estamos enfrentados?

Una universidad es socialmente responsable en la medida que sus alumnos realizan servicios de solidaridad, mejorando las condiciones de vida de los congéneres, pero también el espíritu formativo de las instituciones debe ser pensado, debatido y socialmente construido, un horizonte ético ex profeso y plasmado en el PEI de todas las instituciones educativas. En la misión institucional debe haber una interpretación precisa del “malestar ciudadano”.

La palabra crisis hace alusión entre otras realidades al desempleo, la corrupción, la violencia, la desconfianza, la dudosa calidad de la enseñanza y la aplicación teórica de la investigación o de las acciones de proyección social.

En el pasado la universidad jugó un papel determinante en el devenir histórico de la sociedad y ello también, podríamos decir, hace que la predica de la crisis a ella también la cobije.

Brechas
Hay un gran abismo entre el ámbito de la universidad como productora del conocimiento y la toma de decisiones, disociación entre el campo de lo científico – técnico y lo económico por un lado y de lo social y lo político por el otro.

En pocas palabras, la orientación de la economía está hecha para el hombre y no el hombre para la economía.
Mientras tanto, en lo político esta disociación está construida por la devaluación de la naturaleza y la misión del Estado, concentración en lo individual y debilitamiento del vinculo social.

Cuando se dice que la universidad posee una función de servicio publico, lo que se está afirmando es que estas instituciones son una respuesta a las necesidades de toda la sociedad, que está disponible para todos y que interviene como “sustento logístico de la sociedad” (Edgar Moran).

La crisis es una oportunidad para ayudar a construir un nuevo modelo de país, con opciones sociales definidas, referencias compartidas con el sector empresarial (RSE), el gubernamental (RSG) y la Responsabilidad Social Universitaria bajo la óptica de saberes pertinentes, alineados a las agendas internas de las regiones y lo más importante una formación cifrada en un sistema de valores renovados.

Para concertar un nuevo modelo de país como lo hicieron en Chile debemos acordar entre nosotros, empresa y Estado, y para ello la academia deberá:

* Ser más consciente y consistente en la pertinencia de la formación con lo mundial, lo nacional, lo regional y lo local.

* Discutir claramente los objetivos que perseguimos como sociedad (ver los diferentes ejercicios de prospectiva y planeación por escenarios realizados en el siglo XX y los que se han emprendido recientemente) y planear fines como sociedad.

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