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Cinco soluciones para que el G20 ponga fin al hambre mundial

¿Cómo puede el G20 acabar con el hambre? Grandes organizaciones humanitarias internacionales agrupadas en la coalición FeedinG20 hicieron públicas, hace sólo unos días, cinco propuestas destinadas a los dirigentes del G20 que permiten combatir la desnutrición y el hambre.

¿Los miembros del G20 las tendrán en cuenta? Con la crisis alimentaria que está sufriendo el Cuerno de África, ¿se pondrán en marcha las fuertes medidas necesarias para erradicar el hambre?

La coalición FeedinG20 hace un llamamiento a los dirigentes para que:

1. Se aseguren de que las políticas agrícolas, de seguridad alimentaria y de desarrollo contemplen el impacto nutricional como objetivo prioritario, sobre todo para mujeres y niños.

Reforzar las capacidades de las poblaciones para que produzcan alimentos nutritivos para su propio consumo podría evitar que cada año mueran millones de niños. Los estudios han mostrado que la inversión en el ámbito de la nutrición de los niños menores de dos años puede aumentar el PIB de los países en un 2 o un 3% como mínimo.

2. Cumplan los compromisos financieros anunciados, en particular los 22.000 millones de dólares prometidos en la Cumbre del G8 de 2009 y destinados a la seguridad alimentaria.

Las inversiones en agricultura sostenible y familiar deben reforzarse, sobre todo las destinadas a apoyar a las agricultoras. Del compromiso adquirido en la cumbre del G8 de 2009 de dedicar 22.000 millones de dólares en 3 años a la agricultura y a la seguridad alimentaria, sólo el 22% se ha hecho efectivo, cuando estamos a tan sólo un año del plazo de vencimiento.

Por otro lado, la Declaración conjunta de L’Aquila ha subrayado, con toda la razón, la necesidad de apoyar una agricultura más sostenible y a los pequeños productores y, en particular, a las mujeres. No obstante, es difícil evaluar la atención que realmente se les presta. Así pues, la coalición FeedinG20 hace un llamamiento para que se cumplan los compromisos y pide más transparencia y claridad sobre la manera en que se asignan dichos fondos.

3. Refuercen los programas de protección social que permitan contar con una red de seguridad en tiempo de crisis.

Las inversiones en agricultura deben ir a la par con intervenciones de protección social, sobretodo para las personas más vulnerables a la inseguridad alimentaria y nutricional y los hogares cuya cabeza de familia es una mujer. Los programas de protección social que funcionan como «redes de seguridad» en tiempos de crisis deben ponerse en práctica de forma duradera, ser flexibles, ajustarse en función de la inflación de los precios y, por supuesto, ser específicos para cada contexto. Algunas economías emergentes del G20 poseen una experiencia significativa en la aplicación de programas de protección social y redes de seguridad. Podrían jugar un papel importante y ayudar a los países en desarrollo a garantizar una buena protección social.

4. Refuercen la resiliencia de las personas más afectadas por el cambio climático respaldando medidas de adaptación.

Se calcula que, de aquí a 2050, el riesgo de inseguridad alimentaria aumentará entre un 10 y un 20% y que la desnutrición infantil será un 20% superior con respecto a un escenario sin cambio climático. Es indispensable disponer de medidas de adaptación, en especial la promoción de técnicas agroecológicas aplicables a las tierras deterioradas y marginales, y mejorar la gestión del agua, sobretodo para los pequeños agricultores que utilizan agua de lluvia, para quienes la seguridad alimentaria presenta el mayor potencial de mejora.

Los dirigentes del G20 deben estar dispuestos a cumplir su compromiso de reducción de las emisiones a escala nacional, de acuerdo con el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CCNUCC).

5. Apoyen plenamente al Comité de seguridad alimentaria mundial (CSA) de las Naciones Unidas.

Es esencial contar con una entidad —el Foro de reacción rápida— dotada de un poder suficiente para movilizar un apoyo político y financiero real cuando suben los precios y que dicha entidad pueda, asimismo, promover medidas rápidas en previsión de las crisis relacionadas con el precio de los alimentos. Esto podría ser clave para reducir el impacto de catástrofes como la que en estos momentos afecta al Cuerno de África de forma dramática.

Fuente: Compromisorse.com
Publicar: 28 de septiembre de 2011.

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