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Cierra China zoológicos ‘indignos’

A principios de 2010 aparecieron 11 cadáveres de tigres siberianos en un zoológico en la provincia de Liaoning, al norte de Beijing. La Policía descubrió que habían muerto de hambre, después ser alimentados con huesos de pollo durante meses.

Meses antes, las autoridades descubrieron una fosa común repleta de huesos de leones, tigres y leopardos en un safari de Heilongjiang, otra provincia de la China septentrional.

El Gobierno del país asiático quiere evitar que se produzcan nuevos escándalos como este, relativamente frecuentes en los últimos tiempos, sobre todo en las zonas remotas del país.

Además de alimentarlos mal y de no ofrecerles instalaciones que reproduzcan mínimamente su hábitat natural, muchos zoológicos y safaris chinos obligan a los animales a realizar espectáculos humillantes.

Después de investigar durante dos meses la situación de estos centros, las autoridades chinas ordenaron cerrar más de 50 zoológicos la semana pasada.

En octubre de 2010, Beijing ya advirtió a los gobiernos locales que era necesario acabar con los maltratos, exigiendo que se mejore la calidad de vida de las especies, sobre todo de los grandes mamíferos.

En esta línea, un grupo de inspectores visitó 500 recintos donde se exhiben animales salvajes, anotando todas las irregularidades y los maltratos, así como la venta ilegal de restos de mamíferos, tales como huesos de tigre o cuernos de venado, productos utilizados por la medicina tradicional china para sus fines terapéuticos.

“Se han encontrado casos frecuentes de abusos y explotación (…) tanto para las especies amenazadas como para la seguridad de los visitantes, ambos colectivos amenazados por la falta de responsabilidad de los gestores”, aseguró al diario China Daily Yin Hong, director ejecutivo de la Administración Estatal de Bosques y Vida Salvaje, organismo responsable de la investigación.

“Creo que muchos visitantes se sentirían mal si descubriesen que el bebé de tigre que están abrazando para hacerse una foto no les puede morder porque le han arrancado los colmillos”, agregó Yin.

Los zoológicos se han multiplicado en China en los últimos años, e incluso muchas pequeñas ciudades buscan construir instalaciones para acercar la vida salvaje a sus ciudadanos, incluyendo especies exóticas. Algunos parques se explotan con capital privado.

El problema, según denuncian grupos ecologistas, es que algunos de estos proyectos no disponen de la capacidad financiera suficiente para asegurar unas mínimas condiciones de vida a los animales. En casos extremos, como el del Liaoning, ni siquiera hay dinero para alimentarlos.

Ofrecían espectáculos humillantes con ellos China dispone de 700 zoológicos, safaris y circos que realizan espectáculos con animales, y atraen a unos 150 millones de visitantes cada año.

Osos montando en bicicleta, carreras de avestruces con jinete y peleas de gallos han despertado la sensibilidad de los grupos ecologistas.

La Fundación Animales en Asia ha llevado a cabo varias campañas para convencer a los ciudadanos chinos de que ciertos espectáculos hacen sufrir a los animales, a menudo víctimas de maltratos y humillaciones.

“El Gobierno debe intervenir en algunos shows realizados en acuarios y zoológicos. Muchos entretienen a los visitantes pero torturan a los animales”, dijo a Hua Ning, responsable en Beijing del Fondo Internacional para el Bienestar Animal.

Fuente: Reforma.com, Internacional.
Publicada: 23 de enero de 2011.

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