Ambiental

Basura electrónica

Bajo la premisa: grandes problemas generan grandes oportunidades, hoy la basura electrónica es oportunidad. Según el Diagnóstico sobre la Generación de Basura Electrónica en México, presentado por el Instituto Nacional de Ecología (INE), anualmente se desechan en México entre 150 mil a 180 mil toneladas, compuesta principalmente por computadoras, grabadoras, teléfonos celulares y fijos, televisores, grabadoras, aparatos de sonido y en menor escala equipo especializado.

En sus componentes hay dos tipos de sustancias tóxicas al ambiente y a la salud. Las primeras formadas por los compuestos orgánicos policlorados y las segundas por metales pesados.

Dependiendo de la sustancia, las personas pueden desarrollar cáncer o daños en riñones, cerebro y pulmones. Esta visión alarmante puede tener otra interpretación, ya que sin pensar que las legislaciones y convenios para manejar y eliminar estas sustancias no operan debidamente, es el concepto vanguardista de concebir al medio ambiente como una oportunidad de negocio al combinar su salvaguarda con la explotación de los desechos generados.

Tal es la importancia de la basura, que lo que se quiera saber de la sociedad se puede buscar en ella; países industrializados trabajan una rama de la antropología relacionada con los desechos.

Los pasivos ambientales se transforman en activos económicos al ingresar a una cadena de valor mediante el uso de tecnología. Ejemplo de ello es la electricidad generada por el gas metano, producido por la descomposición de materia orgánica en los basureros, que en la mayoría de los casos no se utiliza.

Regresando a la basura electrónica, en específico las computadoras, con un eficiente sistema de recolección y reciclado, además de generar empleos, acercarían la informática y con ello la cultura a las escuelas y familias menos favorecidas.

Al reacondicionarse y ser útiles en las escuelas, respaldadas por una buena logística para su mantenimiento, reparación, garantía y seguridad, el beneficio social será: mejor educación, generación y oportunidad de empleos, reducción de la pobreza, mejores estándares de salud, menor desigualdad social, fortalecimiento como país, etc., sin detenernos a pensar en muchos otros aspectos positivos y generadores de progreso.

El aumento en la generación de basura electrónica, involucra a empresas y compradores, ambas partes son corresponsables al generar desechos, lo que sigue es ser copartícipes permanentes en la solución de esta realidad que para ambos representaría ventajas, al obtener beneficios de un problema gracias a la conciliación de intereses, logrando un trabajo en equipo que aporte soluciones reales.

En el momento en que las empresas cuyos productos al término de su vida útil generan basura electrónica y comunican su preocupación por el medio ambiente, su imagen comercial y de servicio crece, refuerzan sus estrategias de mercado e incrementan sus ventas, objetivo final que persiguen.

Un reto para las empresas con visión, es dejar atrás el concepto de que todo se adapta y se cambia según las necesidades del mercado y no de la sociedad. Esto modifica conceptos y hábitos en los fabricantes, en la población y en las autoridades mismas.

Es prioritario replantear los programas de educación ecológica y aplicarlos a conciencia, más allá de las políticas de escritorio, redefiniendo conceptos y objetivos: el aprender a convivir con nuestro hábitat lo demanda.

La forma: la visión de un problema creciente y catastrófico en sus efectos hacia el ser humano, puede llevar a enfrentarlo con imaginación aprovechando los desechos.

El fondo: hacer realidad que grupos marginados y vulnerables aspiren a educarse e integrarse al desarrollo del país, porque con ellos: TODOS SOMOS NATURALEZA.

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