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Autopistas del Sol, relación proactiva con grupos de interés

autopistas del sol

En 1994, la empresa Autopistas del Sol (AUSOL) resultó seleccionada para la construcción y administración de un complejo de autopistas que constituían dos de los principales accesos a la Ciudad de Buenos Aires. Las limitantes presentadas por las comunidades aledañas y la iniciativa tomada por la compañía ante esta situación hicieron de este caso un éxito cuando se habla del impacto positivo que puede tener una actitud proactiva hacia los grupos de interés de la empresa.

El caso de Autopistas del Sol y su alianza con Fundación SES fue escrito por el Profesor Mario Roitter, con la colaboración del Profesor Gabriel Berger y de la Asistente de Investigación Cecilia Rena, del Programa Desarrollo Social y Sociedad Civil (Universidad de San Andrés, Universidad Torcuato Di Tella y CEDES), como parte de la colección de casos SEKN.

El trasfondo comunitario y vial

Hasta fines de la década de 1990, el Área Metropolitana -conformada por la Capital Federal y los 19 municipios que la rodeaban- no contaba con suficientes corredores viales como para satisfacer la creciente demanda de tránsito, particularmente en la zona en que estaba previsto emplazar el complejo de autopistas del que AUSOL había resultado ganadora. En este espacio urbano coexistían zonas de altos ingresos con algunas de las principales áreas de pobreza del país que se veían afectados por graves congestionamientos de tránsito, inundaciones, altos índices de accidentes viales, puentes de arco de altura insuficiente, cruces a nivel, escasa iluminación y falta de señalización.

La problemática social

No obstante, la necesidad de esta obra no era percibida de igual forma por todos los actores. En efecto, en cuanto comenzó a tornarse público el proyecto de licitación, surgieron numerosas opiniones en contra de esta propuesta. Uno de los principales focos de resistencia fueron los jefes de gobierno locales que representaban a los sectores de ingresos medios que consideraban a la obra vial como perjudicial para el valor de sus viviendas, el ambiente (polución por gases y ruidos) y la reducción en el número de árboles que existían en la zona. La principal forma de protesta consistió en la realización de marchas que llegaron a convocar a más de 4.500 automóviles que cubrían la autopista existente en ese momento, produciendo grandes congestionamientos de tránsito.
Además de esta oposición previa a la iniciación de las obras, surgió otra por parte de algunos habitantes de los barrios vecinos a la autopista, conformado por familias pobres, cuyas viviendas estaban ubicadas en el mismo espacio físico en que se había previsto la construcción de uno de los ramales de la nueva vía y que padecían de problemas legales en términos de la titularidad de las tierras en las que se encontraban asentadas.

La solución

Si bien el pliego de licitación que establecía el marco para la adjudicación de la autopista, había dejado expuesto que era responsabilidad del Estado la liberación de la traza, AUSOL decidió que era mejor intervenir directamente en el tema e intentar un camino rápido y no conflictivo de resolución, que produjera resultados en el menor tiempo posible.

Frente a esta situación AUSOL llevó a cabo una campaña de esclarecimiento a la opinión pública en general y a los afectados directos en particular, así como un programa de traslado y cuidado de los árboles que rodeaban entonces a la vieja autopista, que fue anulando los principales focos de resistencia existentes. Aunado a lo anterior, la empresa inició la búsqueda de una persona que fuera capaz de articular la relación con el barrio Malaver-Villate, barrio donde iniciaba la construcción de la autopista; Alberto Croce, director de la Fundación SES, fue la persona indicada por tres razones: vivía en el lugar, venía trabajando en la resolución de diversas problemáticas sociales que aquejaban a esta comunidad y tenía vinculaciones con diversos actores que podían dar referencias y garantías para la empresa.

El trabajo conjunto entre AUSOL y Fundación SES a través de Croce consistió en diagnosticar aspectos demográficos y sociales en los asentamientos más humildes de la zona, resultando en proyectos de educación y mejoramiento de la calidad de vida de adolescentes y jóvenes de los barrios aledaños a la obra.

El aprendizaje

Esta experiencia, en palabras de uno de los directivos de AUSOL, le permitió a la empresa “crecer intelectualmente en el tema social; fue desarrollando en sus entrañas el concepto de solidaridad social, permitiéndole contribuir al cumplimiento de otro de sus objetivos estratégicos: generar compromiso y satisfacción de sus empleados”.

La situación vivida por la empresa fue tratada con conciencia de todos los grupos de interés involucrados dando como resultado que las obras viales fuesen terminadas ocho meses antes de cumplido el compromiso contractual y sin interrumpir el tránsito; al mismo tiempo de que se prestó atención y atendió a las necesidades clave de las comunidades aledañas a la obra vial.


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Centro de Desarrollo Sostenible (SUSTENTUS) concentra sus esfuerzos en el área de sostenibilidad, por medio de estudios orientados hacia la gran empresa y el emprendimiento social, propiciando la vinculación entre la academia, la iniciativa privada, y las organizaciones de la sociedad civil para el desarrollo de proyectos conjuntos.
El centro pertenece a la EGADE Business School sede Monterrey, y es dirigido actualmente por su fundador el Dr. Gerardo Lozano Fernández, quien ha estudiado la sostenibilidad empresarial desde el año 1999.En esta columna encontrará casos sobre empresas y OSC que han generado un desarrollo sostenible en diversos países de Latinoamérica. Además encontrará diversos análisis y opinión sobre las tendencias y prospectiva de la sostenibilidad empresarial a nivel internacional.

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