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Análisis responsables y oportunos: la llave para un desarrollo sostenible

Sustentabilidad
Escrito por ExpokNews

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Por Javier Visoso

A un año de haber tomado posesión, el actual gobierno federal parece rebasado por las necesidades del país. Tal parece que el gobierno de Enrique Peña Nieto apostó todas sus canastas al Pacto por México pensando que éste resolvería todas las controversias en cuanto a las reformas estructurales y que la inercia que traía el país gracias al gobierno anterior, serían motor suficiente para todo continuara viento en popa.

La situación actual demuestra que México no sólo requiere de reformas estructurales, sino de un gobierno con empuje suficiente para atender todos los frentes que impulsan a una nación hacia el desarrollo. Lo vimos ya el sexenio pasado, con el impulso a la infraestructura, al tiempo que se atendían las necesidades de salud, se atendían las emergencias como la que hoy viven nuestros hermanos en Guerrero, se creaban más hospitales, se usaban las herramientas económicas como las reservas internacionales, la taza de interés y el tipo de cambio, se cabildeaban las reformas, se implementaba un programa de desarrollo social y se llevaba a cabo una amplia agenda internacional. Sólo un dinamismo de esta naturaleza permite a un país caer en una inercia de crecimiento como la que experimentamos al final del sexenio.

Actualmente parece que el plan de desarrollo de infraestructura no arranca. Prueba de ello han sido los despidos en las grandes constructoras que no encuentran forma de seguir adelante por falta de proyectos. Por otro lado, el plan de desarrollo social que proponía terminar con el hambre en México y generar una vida digna, se ha quedado como una buena intención. El reciente informe de la Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, menciona cero resultados a la fecha.

Tampoco los niveles de crecimiento del PIB ni los medidores económicos son alentadores. Cada trimestre el índice de crecimiento se muestra a la baja. Y por si fuera poco, tampoco los niveles de inseguridad llegan a estadísticas satisfactorias, con excepción de la Ciudad de Monterrey.

Estos resultados se dan después de que el reciente gobierno hizo críticas y hasta comentarios irónicos de cómo la administración predecesora había cometido grandes errores desde su perspectiva, pero que ellos cambiarían la imagen de México en el extranjero, atraerían mayor inversión y terminarían con la inseguridad, entre otros comentarios.

Este ejemplo del ámbito político ayuda a ilustrar cómo en México estamos acostumbrados a demeritar el trabajo de terceros. No hemos sido capaces de llegar a un nivel de madurez que nos permita analizar lo que se está haciendo bien y buscar propuestas alternativa de lo que no. Es importante denunciar lo que está mal, pero desde una plataforma de crítica constructiva y además, ofreciendo alternativas de mejora.

En la administración de Felipe Calderón hubo una acción que le costó la presidencia al PAN y fue la lastimosa lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, es obligación del Estado el defender a sus ciudadanos. Cuando el gobierno Calderonista recibe la administración, no existe coordinación entre autoridades, no se cuenta con una inteligencia policial funcional ni libre de corrupción ni de infiltraciones delictivas. La población, sin embargo, estaba sufriendo de abusos, de violaciones a sus derechos y de extorsiones, a veces inclusive de asesinatos.

Pero adicional a este tema complejo, delicado y de muy difícil solución, en ese sexenio vimos lo que nunca. México salió bien librado de una de las crisis más agudas a nivel mundial; el plan nacional de infraestructura generó trabajo y progreso para nuestra nación; se mantuvieron niveles bajos de desempleo en comparación con el resto del mundo y cerramos el sexenio con una imagen sin precedente a nivel mundial: la de una de las economías más sólidas y prometedoras del mundo.

Poco nos duró este sueño, pues se decidió cambiar el rumbo y apostar por la negación en el tema de inseguridad. Se viró el timón para regresar a la retórica, a la falsa promesa y al discurso de la necesidad inminente de incrementar el gasto del gobierno, tanto como se pueda, tanto que rebase los límites del presupuesto y se recurra al déficit. ¿Se aprobarán estas solicitudes? ¿O se apelará a la sensatez que lleve primero a legislar el gasto para luego legislar los ingresos?

Esto dependerá del análisis responsable que se haga de las acciones. Hemos aprendido a lo largo de nuestra historia que nunca hay presupuesto que alcance, que siempre hay contingencias y que siempre que estiramos el presupuesto con deuda desmedida y que llevamos a cabo acciones permisivas, terminamos pagando por décadas esos malos manejos.

Por eso, ahora, más que nunca, debemos de ocuparnos en hacer análisis responsables de las acciones de este gobierno, de nuestras acciones sociales y personales, que nos permita medir y continuar o corregir el rumbo a tiempo, antes de que regresemos al México del “no se puede”.

En medio de estos análisis responsables y serios, no dejemos de tener en cuenta lo que hemos avanzado como nación. Recordemos que no podemos regresar a los años de mayor corrupción, de autoritarismo ni de crisis económicas recurrentes, porque hoy, somos una sociedad mejor.

Analizar nuestra realidad y nuestro entorno, nos permitirá realizar acciones acertadas que sin duda, nos llevarán a un desarrollo sostenible.


Francisco Chávez Visoso

Estudió la carrera de Ciencias de la Comunicación en el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México. En la Escuela Bancaria y Comercial (EBC) cursó la maestría en Administración y Mercadotecnia. Desde 2008 ha trabajado en actividades de Responsabilidad Social en empresas trasnacionales de origen mexicano. Actualmente labora en Grupo Bimbo desde donde busca aportar un grano de trigo a la mejora y fortalecimiento de la Responsabilidad Social y la Sustentabilidad.

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