Ambiental

Alerta Pronatura por peligro a jaguares

Aunque los resultados preliminares del Censo Nacional del Jaguar (Cenjaguar) indican que la mayor población de esa especie se concentra en la Península de Yucatán, las amenazas contra el felino se siguen incrementando en ese reducto, advirtió María Andrade Hernández, directora ejecutiva de Pronatura en la región.

El crecimiento urbano, la construcción de carreteras y la ampliación de la frontera agrícola, alertó, están reduciendo drásticamente el hábitat del jaguar, poniendo en riesgo su viabilidad biológica en Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Consideró un avance el que se cuente con un inventario de los ejemplares de la especie, pero subrayó que no basta para garantizar su conservación.

“No creo que el peligro haya pasado para el jaguar. Lo que estamos viendo son signos de que se está trabajando y de que estamos avanzando en alcanzar una meta, pero que no son suficientes para decir que el jaguar se va a conservar en el largo plazo”, indicó en entrevista.

Según los resultados preliminares del censo, iniciado en 2008 con la participación de diversas instituciones académicas y organizaciones ambientalistas, en México subsisten alrededor de 4 mil ejemplares de jaguar, de los cuales mil 800 se localizan en la Península de Yucatán y el resto en los estados de la costa del Pacífico y en entidades del centro y el noreste del país.

El jaguar es el felino más grande de América y cuenta con ocho subespecies, de las cuales cinco se encuentran en México.

De acuerdo con una descripción del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), sus hábitos son nocturnos y casi siempre solitarios.

Se refugia en cuevas y prefiere vivir cerca de ríos y pantanos, en bosques de vegetación densa, para acechar a sus presas.

La Norma Oficial Mexicana NOM-059-Semarnat-2010 para la protección de especies en riesgo, publicada en diciembre pasado, ubica al jaguar en la categoría de “en peligro de extinción”.

Rodrigo Medellín, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, estimó en 2009 que entre 300 y 500 jaguares mueren cada año en México debido a la cacería furtiva, la deforestación y la urbanización.

En el caso de la Península de Yucatán, subrayó Andrade, la amenaza principal procede de la reducción del habitat.

“Es una especie que se mueve mucho. Necesita muchos kilómetros para poder sobrevivir. Si el hábitat se transforma o se degrada, se le está quitando espacio que necesita el animal para vivir”, apuntó.

Juan Carlos Faller Menéndez, promotor de conservación de Pronatura Península de Yucatán, consideró que los incentivos para la protección de los bosques y las sanciones legales para el tráfico de especies han frenado en alguna medida el deterioro del habitat del jaguar.

Sin embargo, remarcó, el daño acumulado y la persistencia de prácticas de explotación insustentable de los recursos representan una severa presión para la sobrevivencia de la especie.

“Definitivamente, las poblaciones de jaguar siguen disminuyendo porque sigue habiendo deforestación”, señaló.

La fragmentación del hábitat por la construcción de carreteras, advirtió, dificulta el acceso a alimentos y altera el ciclo de reproducción del jaguar.

El especilista llamó a promover la construcción de pasos seguros para el desplazamiento del jaguar en la Península de Yucatán, en particular en los tramos federales de Escárcega-Xpujil, Playa de Carmen-Valladolid y el libramiento en Atasta.

Fuente: Reforma.com, Nacional.
Publicada: 23 de enero de 2011.

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