Por Edgar López
Amazon recorta 16,000 posiciones corporativas. Cisco elimina el 5% de su plantilla. Morgan Stanley reduce 2,500 empleos. General Motors prescinde del 10% de su área de TI. Ninguna de estas empresas está en crisis. Todas siguen creciendo.
Eso es lo que me lleva meses llamando la atención. No son despidos por resultados negativos. Son rediseños organizacionales impulsados por una lógica diferente: si la tecnología puede hacer lo que hacen varias capas de la organización, ¿para qué mantener esas capas?

Y luego lees que las Big Four —Deloitte, EY, KPMG, PwC— están publicando más ofertas de trabajo para especialistas en IA que para auditores. Que los roles de IA representaron casi el 7% de sus vacantes en 2025. Que tres cuartas partes de esas posiciones pedían habilidades de programación. Que el resto buscaba algo más difícil de entrenar: la capacidad de explicar la tecnología a clientes, de ayudar a adoptarla, de vender confianza en medio de la incertidumbre.

Entonces inevitablemente pensé en ESG, sustentabilidad y en todo ese ecosistema con el que trabajo todos los días.
En los últimos años creció un mundo enorme alrededor de todo esto: reportes, materialidades, cuestionarios, plataformas de datos, indicadores, estándares, revisiones de terceros. Un trabajo importante, sin duda. Pero también altamente estructurable. Altamente automatizable.
¿Qué parte de ese trabajo es realmente insustituible?
No es una amenaza para este campo como conocimiento. Es una amenaza para este campo reducido a burocracia.
Si el valor que ofrece un equipo interno o una firma consultora se mide principalmente en formularios respondidos, bases de datos alimentadas, reportes formateados e indicadores compilados… entonces esa propuesta de valor está en riesgo. No porque sea falsa. Sino porque ya existe tecnología que puede hacer gran parte de eso más rápido, más barato y con menos error humano.
Pero hay algo que la IA no puede hacer. No puede sentarse con la dirección de una empresa y entender por qué una decisión que parece eficiente a corto plazo puede destruir reputación a mediano plazo. No puede leer el contexto político detrás de una regulación emergente y saber cómo va a impactar en la estrategia de un sector específico. No puede navegar la tensión entre lo que un consumidor espera y lo que un accionista exige. No puede distinguir entre lo que una empresa comunica y lo que realmente está dispuesta a cambiar.
Eso requiere criterio. Contexto. Experiencia. Y la capacidad de hablar con franqueza cuando la respuesta más cómoda no es la más honesta.
La imagen que me queda es esta: las organizaciones están pasando de pirámides a obeliscos. Menos capas intermedias de ejecución y procesamiento. Más concentración en los extremos: tecnología en la base, criterio estratégico en la punta. Lo que queda en el medio —si no tiene una razón clara para estar ahí— se va reduciendo.
¿Y esto es malo para la sustentabilidad y para su gremio de promotores? Depende de quién seas y qué estés haciendo.
Es una amenaza real si tu trabajo consiste principalmente en administrar información, responder cuestionarios de calificadoras, o producir reportes que nadie lee pero todos exigen. No porque ese trabajo sea inútil, sino porque cada vez más puede hacerse sin ti.
Es una oportunidad —quizá la mejor en años— si puedes ayudar a una empresa a tomar decisiones complejas en contextos de alta incertidumbre. Si entiendes la regulación antes de que impacte. Si sabes cómo traducir presión social en estrategia de negocio. Si puedes ser la voz que dice lo que nadie más dice en la sala.
Las empresas van a necesitar eso más que nunca. Precisamente porque el mundo se está volviendo más incierto, no menos.
Entonces no, no creo que la IA sea el fin de la sustentabilidad corporativa. Pero sí creo que es el fin de cierta forma de practicarla. Y la distinción importa.
La pregunta que me hago —y que les dejo— no es si la tecnología va a cambiar este campo. Eso ya está pasando. La pregunta es si quienes trabajamos en esto vamos a esperar a que el cambio llegue, o vamos a decidir hacia dónde queremos ir.
Menos pirámides. Más obeliscos. Y la sustentabilidad, si evoluciona bien, en la punta.
Las cifras de recortes citadas corresponden a anuncios públicos de Amazon, Cisco, Morgan Stanley y General Motors en 2025–2026. Los datos sobre contratación en IA en las Big Four provienen de un análisis de FT Research sobre más de 50,000 ofertas de trabajo publicadas en EE.UU., Canadá, Australia, Nueva Zelanda e Irlanda.

R con R, por Edgar López
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.











