Por Ado Farrugia.
Hay historias que no solo nos invitan a mirar hacia afuera, sino a replantear quiénes somos como humanidad. El Camino de la Ballena es una de ellas. La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al lanzamiento de lo que no es simplemente un documental sobre ballenas; es una profunda reflexión sobre nuestra conexión con la vida en el planeta… y lo que está en juego si la perdemos.
El documental conecta dos momentos clave: la histórica lucha por proteger la Laguna San Ignacio en Baja California en los años 90, y el activismo climático actual encabezado por Xiye Bastida.
Lo que comenzó como la preocupación de pescadores y científicos por un proyecto industrial una gigantesca planta salinera impulsada por Mitsubishi Corporation se convirtió en uno de los movimientos ambientales globales más importantes de su tiempo.
El resultado: una victoria histórica donde la presión social logró proteger uno de los santuarios más importantes de la ballena gris.
Uno de los elementos más poderosos del documental es la idea de que los humanos no estamos separados de la naturaleza, sino profundamente conectados a ella.
En la Laguna San Ignacio ocurre algo único: las ballenas grises se acercan voluntariamente a los humanos. Este fenómeno, conocido como “ballenas amistosas”, rompe cualquier narrativa de distancia entre especies y nos confronta con una pregunta incómoda: ¿qué estamos perdiendo cuando destruimos estos ecosistemas?
A través del recorrido de Xiye, el documental trasciende la historia pasada y nos sitúa en el presente: el cambio climático.
Siguiendo la migración de las ballenas desde México hasta el Ártico, entendemos que lo que está en riesgo no es solo una especie, sino el equilibrio completo del planeta.
Aquí el mensaje es claro: ya no se trata de salvar a las ballenas… se trata de salvarnos a nosotros mismos.
Una victoria que nos deja una responsabilidad
Quizá lo más inspirador de la historia es que demuestra que el cambio sí es posible.
Lo que inició como una lucha local se convirtió en un movimiento global que utilizó —por primera vez de forma masiva— el internet como herramienta de activismo. Millones de personas se unieron para detener un proyecto que parecía inevitable.

Y eso cambia la narrativa: no somos espectadores del problema, somos parte de la solución.
The Way of the Whale no es solo un documental, es un llamado urgente a la acción.
En este Día Internacional de la Madre Tierra esta película nos recuerda que:
- La naturaleza no es un recurso, es nuestro hogar.
- Las decisiones colectivas sí pueden cambiar el rumbo de la historia.
- Y que todavía estamos a tiempo… pero no por mucho.
En un mundo que avanza hacia la desconexión, esta historia nos invita a hacer lo contrario: volver a sentir, volver a escuchar y, sobre todo, volver a actuar.
Gracias a ICF (International Community Foundation) por la invitación a la premier y por impulsar este proyecto.

El valor del altruismo, por Aldo Farrugia
Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.
Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.
Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.










