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Cuando la Presidenta llama “socialmente responsable” a Grupo Modelo, hay que poner atención…

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Por Edgar López

Esto ocurrió durante la Mañanera del pasado 10 de abril. En medio del anuncio sobre el “Mundial Social” rumbo a la Copa del Mundo 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo textualmente:

“Yo quiero agradecer al Grupo Modelo… Es una Empresa Socialmente Responsable y, además, ha sido muy generosa”.

La frase no es menor.

No tanto por el elogio en sí, sino por el contexto en el que aparece… y por lo que deja ver.

Grupo Modelo
Conferencia 10 de abril

Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el lenguaje de la responsabilidad social empresarial ocupó un lugar secundario en la narrativa pública. Muchas empresas optaron por un perfil bajo: menos visibilidad, discursos más contenidos y una clara reducción del protagonismo en temas sociales que, en otros momentos, habrían capitalizado con mayor apertura.

En ese contexto, que hoy la presidenta recupere esa categoría y la otorgue de manera explícita no es menor.

Es una señal

Pero más interesante aún es entender por qué esa empresa… y por qué en ese momento.

El reconocimiento no surge de una campaña reciente ni de una acción aislada. Surge de una narrativa que la propia Presidenta construye en voz alta: la donación de 100 millones de pesos durante la pandemia para rehabilitar el Hospital La Pastora (hoy centro de atención al cáncer de mama), un proyecto de movilidad eléctrica cuando era jefa de Gobierno, y ahora una participación visible en el “Mundial Social”.

Ahí aparece la primera pista… Y es que si analizamos lo presentado por Daniel Cocenzo, Presidente en Grupo Modelo, la historia es más amplia. El directivo recordó la inversión anunciada el año pasado de 3,600 millones de dólares para el periodo 2025–2027, el concierto gratuito de Shakira en el Zócalo por el centenario de la empresa, y detalló las tres acciones concretas con las que se suman al Mundial Social: 500 boletos para los partidos en México —que serán entregados a ganadores de los torneos—, pantallas móviles para llevar el Mundial a las 32 entidades, y el equipamiento de 35 mil negocios de barrio con licencias gratuitas, televisores, mobiliario y refrigeradores, buscando generar derrama económica en las comunidades.

Lo que vemos, entonces, no es solo responsabilidad social. ¡Es una estrategia de presencia!.

Grupo Modelo
Conferencia 10 de abril

Una que opera en varios niveles al mismo tiempo: interviene en momentos de alta visibilidad (pandemia, centenario, Mundial), se inserta en el espacio público, integra el negocio con la experiencia social y —quizás lo más relevante— logra que parte de esa narrativa sea reconocida y validada por el poder público.

Durante la 4T, muchas empresas aprendieron que la visibilidad podía ser un riesgo. El resultado fue un repliegue: menos narrativa, menos exposición, más operación discreta.

Lo que el caso de Grupo Modelo demuestra es que hay formas de volver a ocupar ese espacio, pero bajo nuevas reglas.

No desde el discurso aspiracional vacío, sino desde la alineación con las agendas públicas del momento. No desde la autocelebración, sino desde la conexión con lo que el gobierno necesita visibilizar. No desde la inversión social aislada, sino desde la integración con el negocio y el contexto político.

Para quienes trabajamos en RSC y ESG, lo que aquí observamos no es únicamente una estrategia de visibilidad o de alineación con la narrativa pública, sino una forma de integrar la responsabilidad social al negocio en un país como México. En el caso de Grupo Modelo, lo social no aparece como una capa separada de la operación, sino como un componente que articula reputación, presencia territorial, relación institucional, consumo, distribución y comunidad en una misma lógica de actuación.

La pregunta, entonces, deja de ser únicamente qué causa se apoya o cuánto se invierte, para centrarse en cómo esa apuesta se integra de manera efectiva al modelo de negocio y dialoga con la realidad política, económica y social del entorno en el que la empresa opera.

¿Podría este tipo de expresiones abrir la puerta a que más empresas vuelvan a ocupar ese espacio público?

Es posible. Aunque, como suele ocurrir, la puerta tiende a abrirse con más facilidad para quienes saben leer el contexto… y caminar al ritmo que marca la casa.

Lo que este episodio deja ver es que el reconocimiento ya no se construye únicamente desde lo que la empresa hace o dice de sí misma. Se construye en la intersección entre sus acciones concretas, lo que el gobierno necesita visibilizar y lo que la sociedad está dispuesta a reconocer en ese momento.

En el caso de Grupo Modelo —parte de un gran corporativo global—, la evolución post-pandemia resulta ilustrativa. Tras la emergencia sanitaria, la empresa redujo el perfil público de iniciativas como el programa Voluntarios Modelo y concentró gran parte del posicionamiento en responsabilidad social dentro de las áreas de Asuntos Corporativos.

Lo que hoy se celebra con elogios presidenciales no parece brotar exclusivamente de programas estructurales de largo aliento que generen reconocimiento por su propio peso, sino también de una notable capacidad para leer el contexto, sincronizarse con la narrativa pública y subirse con precisión al tren que pasa.

Son acciones bien ejecutadas, sí. Pero también claramente alineadas al ritmo de las coyunturas que abre el entorno público.

Grupo Modelo
AB InBex Materiality Assessment & Report Development

Al final, es lo que le conviene a la empresa para alcanzar sus objetivos estratégicos: reforzar su licencia social para operar, generar derrama económica visible y diferenciarse en un entorno complejo.

Nada más… y nada menos.

Y mucho podemos aprender de este caso.

Porque, como señaló la propia presidenta al referirse al sentido más profundo del Mundial Social:

“Que el futbol no solamente sea el día que vemos la televisión —tomando una cerveza—, sino también que aprovechemos para una vida saludable en todo el país”.

La ironía es casi perfecta.

Mientras se celebra la generosidad de uno de los principales productores de esa cerveza, el discurso oficial invita a trascender el clásico binomio “fútbol + chela” hacia algo más elevado.

Y quizá ahí está la mejor síntesis de lo que estamos viendo.

Empresas que ayudan a construir el momento… y al mismo tiempo forman parte de aquello que el propio discurso público busca matizar.

La responsabilidad social empresarial en México se juega hoy —más que nunca— en ese cruce: entre el negocio, el poder y la narrativa del momento.

Un terreno donde no basta con hacer bien las cosas.

También hay que saber cuándo, cómo… y con quién hacerlas visibles.


Edgar

R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

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