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Equidad ya no es agenda social; es estrategia de negocio: 10 datos

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Cada 8 de marzo suele abrir la misma conversación: brecha salarial, techo de cristal o discriminación laboral. Sin embargo, el más reciente informe Women in Business 2026 de Grant Thornton sugiere que el debate sobre la participación de las mujeres en el liderazgo empresarial está entrando en una nueva etapa.

En un contexto marcado por cambios tecnológicos, nuevas expectativas sociales y una creciente presión por modelos de negocio más responsables, la diversidad en los espacios de toma de decisiones ya no se percibe únicamente como una aspiración ética, sino que, para muchas empresas, se está convirtiendo en una ventaja competitiva que fortalece su capacidad de adaptación frente a mercados cada vez más complejos.

El liderazgo femenino avanza y redefine el debate empresarial

Cada año, el informe Women in Business de Grant Thornton ofrece una radiografía sobre cómo evoluciona la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo corporativo. Más que una simple medición de participación, el estudio permite observar cambios estructurales en la forma en que las organizaciones están entendiendo la gobernanza, el talento y la competitividad en un entorno empresarial cada vez más complejo.

En los últimos años, el debate sobre liderazgo femenino ha dejado de centrarse únicamente en la representación para enfocarse en el impacto estratégico de la diversidad en la toma de decisiones. En ese sentido, las compañías que están avanzando en este terreno no lo hacen únicamente por razones reputacionales, sino porque reconocen que la equidad ya no es agenda social, sino un componente que fortalece la capacidad de adaptación, innovación y lectura de riesgos dentro de las organizaciones.

Este cambio de enfoque también está transformando la conversación empresarial. Lo que antes se discutía en términos de inclusión o justicia social hoy comienza a analizarse desde la lógica del desempeño organizacional. En otras palabras, la equidad es un factor que influye directamente en la resiliencia corporativa, la calidad del liderazgo y la competitividad a largo plazo. Precisamente bajo esta lógica, los datos del estudio permiten dimensionar cómo se está moviendo realmente la aguja del liderazgo femenino a nivel global y regional.

10 datos que muestran por qué la equidad ya es estrategia de negocio

1. 4 de cada 10 puestos directivos en México ya son ocupados por mujeres

De acuerdo con el estudio de Grant Thornton, 40.5% de los cargos de Alta Dirección en México están ocupados por mujeres, una cifra que refleja uno de los avances más significativos en la última década. Este indicador coloca al país por encima del promedio global y muestra que el talento femenino está ganando espacio en los niveles donde se toman las decisiones estratégicas.

Más allá del dato numérico, esta cifra refleja un cambio en la forma en que las empresas valoran la diversidad dentro de sus equipos de liderazgo. La participación femenina ya no se limita a ciertas áreas operativas, sino que comienza a consolidarse en espacios donde se definen las prioridades de negocio, la inversión y el rumbo corporativo. En este contexto, la presencia de mujeres en la Alta Dirección también se convierte en un indicador de madurez organizacional.

2. México se posiciona entre los 10 países con más mujeres en liderazgo

El avance registrado en el país ha permitido que México se ubique dentro del top 10 global en participación femenina en la Alta Dirección, superando incluso a varias economías desarrolladas. Este posicionamiento rompe con el estereotipo que suele asociar el liderazgo empresarial femenino únicamente con países europeos o nórdicos.

Para las empresas que operan en el país, este dato también representa una oportunidad para fortalecer su competitividad internacional. La diversidad en el liderazgo se ha convertido en un criterio cada vez más valorado por inversionistas y socios comerciales, especialmente en mercados donde los criterios de gobernanza y sostenibilidad influyen en las decisiones de negocio. De esta forma, el liderazgo femenino comienza a integrarse en la narrativa de innovación y competitividad empresarial.

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3. El promedio global aún es menor: 32.9%

Aunque el avance en México es significativo, el panorama global muestra que la participación femenina en puestos directivos todavía enfrenta desafíos. A nivel mundial, solo 32.9% de los cargos de Alta Dirección están ocupados por mujeres, lo que evidencia que la paridad aún está lejos de alcanzarse.

Este contraste permite dimensionar mejor el progreso registrado en algunos países y también señala la importancia de continuar impulsando políticas organizacionales que favorezcan el acceso al liderazgo. Para muchas empresas, el reto no solo consiste en abrir oportunidades, sino en construir estructuras que permitan consolidar trayectorias profesionales sostenidas para las mujeres en distintos sectores.

4. Hace 22 años la participación femenina rondaba el 20%

El crecimiento del liderazgo femenino no ocurrió de manera espontánea. Hace 22 años, la participación de mujeres en puestos de Alta Dirección a nivel mundial en empresas medianas era de 19.4 %, lo que significa que el indicador ha subido 13.4 puntos para 2026, cuando la cifra ha logrado llegar al 32.9% de mujeres en estos puestos.

Este avance es resultado de múltiples factores, entre ellos cambios culturales dentro de las organizaciones, políticas de diversidad más robustas y una mayor visibilidad del talento femenino. También refleja una transformación en las expectativas de las nuevas generaciones, que cada vez valoran más los entornos laborales diversos y equitativos.

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5. Se registra un aumento de mujeres en cargos ejecutivos

Otro dato relevante del informe de Grant Thornton muestra que el 23.8% de los puestos de dirección ejecutiva o CEO a nivel mundial están ocupados por mujeres, lo que representa un incremento de 2,1 puntos porcentuales con respecto a 2025, mientras que se reportan avances similares en otros puestos relevantes.

De acuerdo con Alexandra Will, socia de asesoría de riesgos de Grant Thornton Emiratos Árabes Unidos, este aumento de la representatividad femenina en puestos visibles puede tener un gran impacto en la transformación de la cultura corporativa, ya que ayuda a integrar la diversidad en el ADN de las compañías.

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6. La paridad global podría tardar más de dos décadas

A pesar del progreso registrado en los últimos años, las proyecciones indican que la paridad de género en la Alta Dirección podría alcanzarse hasta 2051 si el ritmo actual de crecimiento se mantiene.

Este dato pone en perspectiva los desafíos que aún persisten en el ámbito empresarial. Aunque cada vez más mujeres acceden a posiciones de liderazgo, los avances siguen siendo graduales. Para acelerar el cambio, muchas empresas están revisando sus políticas de promoción interna, liderazgo y desarrollo profesional con el objetivo de garantizar oportunidades más equitativas.

7. Algunas áreas directivas siguen dominadas por hombres

El liderazgo femenino tampoco se distribuye de forma homogénea dentro de las organizaciones. En muchos casos, las mujeres tienen mayor presencia en áreas como recursos humanos o comunicación, mientras que puestos estratégicos como dirección general o finanzas continúan mostrando una menor representación femenina.

Esta concentración refleja patrones históricos en la asignación de roles dentro de las empresas. Superar estas brechas implica ampliar las oportunidades de formación, mentoría y desarrollo profesional en áreas donde tradicionalmente ha predominado el liderazgo masculino.

8. La diversidad mejora la calidad de las decisiones

El estudio de Grant Thornton señala que el 19.5 % de los equipos de su empresa en los que se han puesto en marcha estrategias de igualdad de género reportan una mejor toma de decisiones. La combinación de experiencias, perspectivas y trayectorias profesionales permite analizar los problemas desde distintos ángulos y reducir los sesgos en la toma de decisiones.

Para las empresas que enfrentan entornos cada vez más inciertos, esta diversidad se convierte en una ventaja competitiva. Los equipos heterogéneos suelen mostrar mayor capacidad para identificar riesgos emergentes, innovar y adaptarse a cambios en el mercado.

9. La equidad se integra cada vez más a la gobernanza corporativa

La equidad de género ya no se discute únicamente en las áreas de recursos humanos o responsabilidad social. Hoy forma parte de los debates estratégicos dentro de consejos de administración y comités directivos que analizan el futuro de las organizaciones.

En muchos casos, la diversidad se ha incorporado a indicadores de desempeño corporativo y a métricas de sostenibilidad empresarial. Esto refleja que el liderazgo femenino ya no se percibe únicamente como un objetivo simbólico, sino como un componente clave de la gobernanza corporativa moderna, tal como lo muestra el análisis de Grant Thornton, según el cual el 92.7% de las medianas empresas cuenta con iniciativas DEI, mientras que el 75.8% asegura que mantiene su compromiso con la equidad de género. 

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10. La diversidad influye en la reputación y competitividad empresarial

Finalmente, la presencia de mujeres en puestos directivos también comienza a influir en la percepción que tienen distintos grupos de interés sobre las empresas. Inversionistas, clientes y nuevos talentos observan cada vez más la diversidad dentro de las organizaciones como un indicador de transparencia y modernidad.

Además, las compañías que promueven entornos laborales equitativos suelen no solo suelen fortalecer su reputación corporativa y su capacidad para atraer talento, sino que, de acuerdo con el Women in Business 2026, el 22.1 % de las empresas que han puesto en práctica programas de equidad de género reportan que su empresa se ha vuelto más innovadora, en tanto que el 18.8% de ellas señala que su rendimiento financiero ha mejorado, datos que comprueban cómo la equidad de género se está consolidando como un elemento estratégico para el crecimiento empresarial.

equidad ya no es agenda social

En este escenario, el avance del liderazgo femenino revela un cambio más profundo en la forma en que las empresas entienden su propio futuro. La equidad de género ya no se limita a una conversación sobre justicia o reputación corporativa; cada vez más organizaciones la reconocen como un factor que fortalece la innovación, mejora la toma de decisiones y amplía su capacidad de adaptación frente a un entorno incierto. 

De cara a los próximos años, el desafío no será únicamente aumentar la presencia de mujeres en la Alta Dirección, sino consolidar estructuras empresariales capaces de aprovechar plenamente el valor estratégico de la diversidad. Porque en la economía contemporánea, la equidad dejó de ser solo una agenda social: se está convirtiendo en una condición para competir.

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