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21–09–10

Por: Enrique de la Vega M.

21 de Septiembre del 2010, día en que se celebró a “La Paz”… no a la Ciudad ubicada en el estado de Baja California, México; no a la actriz española (Paz Vega)… sino porque fue el Día Mundial de la Paz, al menos así decretado por las Naciones Unidas. También es un día para celebrar al Estudiante; día en que se crea en el Montevideo de 1808 la llamada Junta del Año VIII, primera señal de sublevación contra España; mismo día pero de 1998, se difunde en los medios de comunicación el testimonio de Bill Clinton ante el Gran Jurado estadounidense sobre sus relaciones con Mónica Lewinski; yéndonos a 1949, en este día se proclama la República Popular China y comienza la llamada “Era de Mao”; dos años antes, en 1947, nace Stephen King, escritor estadounidense (cuya novela o libro “ IT ” me convirtió en su fanático); o bien porque simplemente es el inicio del otoño en países del hemisferio norte, o el inicio de la primavera en países del hemisferio sur.

En un mes que ya por tradición, costumbre o mera coincidencia; ha sido testigo de numerosos eventos históricos que van desde la Declaración de la Independencia de México en 1810, hasta el ataque terrorista a las Torres Gemelas, perpetrado por Al – Qaeda, en la ciudad de Nueva York en 2001. Eventos que me hacen preguntarme dos cosas: 1.- ¿Porque declarar este “Día Mundial” en un mes que ha visto levantamientos en armas y el derrumbe de grandes e imponentes estructuras que en algún momento fueron ícono del apogeo y la hegemonía económica estadounidense, a causa de acciones totalmente contrarias a la “Paz”? Y 2.- ¿Porque siempre asociamos dicha “Paz” a un cese al fuego o a un cese de hostilidades o a abandonar las armas? ¿Acaso esto es lo único que nos da paz ?

En lo personal me gusta más la idea de que la tan añorada y anhelada “Paz Mundial”, es más bien la sumatoria de las distintas “Paz” o “Paces” de cada uno de nosotros. Paz, que cada individuo logra o alcanza con hechos tan simples y cotidianos como: llegar a casa después de una larga y cansada jornada de trabajo; cuando vemos cumplido un objetivo laboral o personal; llegar al hotel después de un vuelo excesivamente largo; ver que dejamos atrás el tráfico del periférico; la llamada de un hijo, un amigo o un amante para hacernos saber que esta bien, armar un “Huateque” o decirnos cuanto nos aman; o cuando te dicen “Hoy pago yo”; por mencionar algunos…

Es entonces cuando podemos darnos cuenta que la Paz es alcanzable y duradera mientras en nuestros pequeños universos la obtengamos y vayamos sumando y contagiando a los demás. No se logra nada más porque así lo dicta un Tratado o un Acuerdo Internacional, o porque lo dice una modelo de concursos de belleza. A propósito, abordando estos temas, ¿Están de moda las Tapatías, o que? Ganan Certámenes de Belleza (Jimena Navarrete), Concursos Nacionales de Canto (Anabel de la Mora), las únicas que nomás no ganan, ni en su estadio, son las Chivas…

Pero volviendo a lo nuestro, es la propia satisfacción de nuestras necesidades lo que “en parte” nos puede dar paz. Y aquí seguramente la Responsabilidad Social nos pregunta y nos demanda: ¿Entonces quien satisface las necesidades de los pobres? ¿De los niños de la calle? ¿De los pueblos indígenas? ¿De los enfermos de cáncer?… respuestas pueden haber y hay muchas: “Ya esta “X” Programa del Gobierno”; “La Fundación “Y” lo hace”; “La Empresa “Z” aporta a dicha causa”.

Y aunque la mayoría de las veces critiquemos: “No alcanza” o “No es suficiente”, no hay que perder de vista que si vamos sumando cada uno de estos esfuerzos, a su respectiva causa, el panorama será un “poco” más reconfortante y será ya responsabilidad o gusto de cada individuo o empresa el decidir seguir apoyando a la misma o hacerse a un lado. Tristemente seguirán existiendo obstáculos, resultado de malas gestiones públicas, desvíos de fondos, lavado de dinero o simplemente por absurdas luchas de poder al interior de las empresas, instituciones de gobierno o privadas: “El Director Fulanito me cae mal, pues ahora no lo ayudo”. Pero sin estos obstáculos no habría nuevas experiencias o aprendizajes.

No me queda más que despedirme tarareando la famosa canción del Ex – Beatle, John Lennon, “Aaaall we are saaaaaaying is give peace a chaaaaaaance“ y enviando una gran felicitación a nuestra Máxima Casa de Estudios, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por sus primeros 100 años de vida entre los cuales han estado presentes, como alumnos, nuestros abuelos, padres, tíos, amigos y seguramente MUCHAS generaciones futuras más!



Enrique de la Vega Macías

Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad
Iberoamericana. Candidato al grado de Maestría en Responsabilidad Social por la Universidad Anáhuac México Norte. Cuenta con un Master Executive en Gestión Integral: Medio Ambiente, Calidad y Prevención de Riegos Laborales por la Escuela de Organización Industrial de Madrid, España.

Tiene 10 años de experiencia en el diseño, implantación y coordinación de procesos de certificación y re-certificación de los Sistemas de Gestión Ambiental (ISO 14001) y de Gestión de la Calidad (ISO 9001), en empresas de Telecomunicación, como Movistar y Pegaso PCS. Actualmente está a cargo del área de Administración y Proyectos de la Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano, A.C. (Fundación SIVAM).

Acerca del autor

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