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42% menos agua: 2025 deja una alerta sobre las reservas hídricas del mundo

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Los ríos del planeta atravesaron en 2025 uno de sus años más secos en más de tres décadas, de acuerdo con la evaluación del ciclo mundial del agua realizada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El diagnóstico revela además que la cantidad de agua dulce almacenada en la superficie terrestre o bajo ella —incluidas aguas subterráneas, lagos, ríos, nieve, hielo, humedad del suelo y agua almacenada en plantas y árboles— fue 42% inferior a lo normal durante el año.

El dato ofrece una fotografía de un problema que ya no puede entenderse únicamente como una sucesión de sequías. Las reservas hídricas en el mundo están sometidas a presiones simultáneas: cambio climático, contaminación, sobreexplotación y una mayor irregularidad del ciclo del agua. Mientras algunas regiones enfrentan escasez extrema, otras reciben precipitaciones capaces de provocar inundaciones repentinas. 

¿Qué reveló la evaluación de la OMM sobre las reservas hídricas en el mundo?

La investigación de la OMM analiza de manera integral el ciclo mundial del agua. No se limita a medir el nivel de los ríos, sino que incorpora distintos componentes del almacenamiento hídrico:

  • aguas subterráneas
  • ríos y lagos
  • humedad del suelo
  • nieve y hielo
  • evaporación y transpiración
  • agua almacenada en plantas y árboles

Para evaluar los caudales, el estudio utilizó simulaciones de 13 modelos hidrológicos mundiales, alimentados con datos meteorológicos observados.

Los resultados muestran que 2025 fue el séptimo año consecutivo en que las cuencas fluviales en condiciones consideradas normales fueron claramente minoritarias. Sólo entre 34% y 38% de las cuencas se ubicaron en ese rango, frente a un promedio de 46% entre 1991 y 2020.

El panorama de los caudales también fue desigual: 36% de la superficie de las cuencas fluviales mundiales presentó niveles inferiores o muy inferiores a lo normal, mientras que 21% registró caudales superiores o muy superiores a lo normal.

reservas hídricas en el mundo

El almacenamiento de agua lleva una década disminuyendo

Uno de los elementos más importantes del informe es que el déficit de 2025 no aparece como un fenómeno aislado. Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, advirtió: “Estamos agotando esas reservas”, y señaló que el almacenamiento mundial de agua terrestre mantiene una tendencia descendente desde 2014-2016, una señal que se ha prolongado durante aproximadamente una década.

Esta tendencia importa porque el agua almacenada en el suelo, los acuíferos, la nieve, los lagos y los glaciares funciona como una reserva para los periodos en que las precipitaciones son insuficientes.

Cuando esa capacidad de almacenamiento disminuye, los territorios tienen menos margen para enfrentar una sequía. Y cuando el déficit se combina con una demanda creciente, la presión sobre las fuentes disponibles aumenta todavía más.

Por eso, el dato sobre las reservas hídricas en el mundo debe interpretarse como una señal sobre la capacidad de los sistemas naturales para amortiguar los extremos del ciclo del agua.

¿Qué está pasando con los ríos del planeta?

Los ríos se encuentran en el centro de esta transformación. Durante los cinco años que abarca el análisis de la OMM se observaron repetidamente caudales inferiores a lo normal en amplias zonas de las cuencas del Amazonas y del Río de la Plata, América del Norte, África central y oriental, Asia central y Oriente Medio.

En 2025, los caudales entre inferiores y muy inferiores a lo normal afectaron, entre otras regiones, a:

  • gran parte de Norteamérica
  • las cuencas del Río de la Plata y del São Francisco
  • Europa oriental
  • Oriente Medio
  • Asia central

La situación no es exclusivamente de escasez. Durante los últimos cinco años, los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales también han informado de inundaciones y sequías sin precedentes. En algunos territorios, incluso, no ha existido suficiente tiempo de recuperación entre un evento extremo y el siguiente.

Esto ayuda a entender por qué hablar de crisis hídrica únicamente en términos de falta de agua resulta insuficiente. El desafío también consiste en enfrentar un recurso cuya disponibilidad es cada vez más irregular y difícil de predecir.

reservas hídricas en el mundo

Los glaciares también están perdiendo su función como reserva

La pérdida de hielo constituye otro indicador de la presión sobre las reservas hídricas en el mundo.

En 2025, por cuarto año consecutivo, las 19 principales regiones glaciares del planeta perdieron masa de hielo. De acuerdo con la evaluación, los glaciares están registrando sus mayores pérdidas desde la década de 1990 y las reducciones más importantes corresponden a los años más recientes.

Sólo durante 2025 se perdieron aproximadamente 400 gigatoneladas de masa de hielo, contribuyendo con alrededor de 1.1 milímetros al aumento del nivel global del mar.

El problema no se limita a ese incremento. Los glaciares funcionan como reservas naturales que almacenan agua y la liberan progresivamente hacia los sistemas fluviales. Su retroceso modifica esa dinámica y puede afectar la disponibilidad de agua en regiones que dependen de los deshielos, especialmente durante temporadas secas.

reservas hídricas en el mundo

¿Por qué el estado de los ríos importa para la economía?

Un río con poco caudal no representa solamente un problema ambiental. Puede afectar el suministro de agua potable, la agricultura, la generación eléctrica, la industria y distintos sectores que dependen de las cuencas.

Un ejemplo citado en la información de la OMM ocurrió en Hungría y Rumanía, donde los niveles históricamente bajos del Danubio provocaron una crisis energética durante el verano. Todos sus reactores nucleares, salvo uno, tuvieron que detenerse porque el caudal del río era demasiado bajo para proporcionar suficiente agua para su refrigeración.

Otros grandes sistemas fluviales enfrentan presiones diferentes. El Misisipi, una fuente de agua para 50 municipios estadounidenses, está expuesto a contaminación química, zonas hipóxicas en el Golfo de México, pérdida de humedales, intrusión de agua salada y episodios de sequía.

En África, ríos como el Nilo, Níger y Zambeze enfrentan contaminación y sequías asociadas con el cambio climático, con consecuencias para los niveles de agua y los ecosistemas.

El caso de Inglaterra muestra otra dimensión: ninguno de sus ríos presenta actualmente buena salud ecológica y química general, debido a una combinación de contaminación por aguas residuales, actividades agrícolas, productos químicos persistentes y sobreexplotación.

reservas hídricas en el mundo

¿Qué implica para la responsabilidad empresarial?

La crisis de las reservas hídricas en el mundo plantea una diferencia importante entre eficiencia hídrica y responsabilidad hídrica.

Una compañía puede reducir el consumo de una planta y mejorar sus indicadores internos, pero si continúa dependiendo de una fuente que está siendo sobreexplotada, su estrategia puede resultar insuficiente desde una perspectiva territorial.

La gestión responsable implica mirar más allá de los límites físicos de la empresa y considerar la cuenca como una unidad de riesgo compartido. Esto significa entender cómo el consumo corporativo interactúa con las necesidades de las comunidades, los ecosistemas y otros usuarios.

Para los líderes ESG, el agua también debería dejar de tratarse como un indicador ambiental aislado. Puede convertirse en un riesgo operativo, financiero y social cuando su disponibilidad amenaza la continuidad de una planta, eleva costos, genera conflictos por el recurso o interrumpe una cadena de suministro.

Cuidar el agua exige actuar antes de que falte

Wayne Jenkinson, director de hidrología de la OMM, calificó la investigación como un llamado a la acción ante la disminución continua de los recursos hídricos y destacó la necesidad de mejorar el conocimiento sobre ellos.

“Debemos redoblar nuestros esfuerzos para mejorar nuestro conocimiento sobre los recursos hídricos a nivel mundial”, afirmó. Para lograrlo, añadió, es necesario aumentar la recopilación y el intercambio de datos.

Esta recomendación también tiene una lectura empresarial. No se puede gestionar aquello que no se mide y, en materia de agua, medir el consumo corporativo sin entender el estado de la cuenca ofrece una visión incompleta.

La alerta de 2025 no significa que el planeta haya perdido 42% de toda su agua dulce. El 42% corresponde a la proporción de almacenamiento de agua que se encontró por debajo de los niveles normales, de acuerdo con la evaluación presentada. Precisar el dato es importante porque el desafío no consiste en una desaparición uniforme del agua, sino en una transformación de dónde está disponible, cuánto se almacena y con qué regularidad puede recuperarse.

Las reservas hídricas en el mundo están mostrando señales que deberían modificar la manera en que gobiernos y empresas planifican su futuro. En un ciclo hídrico cada vez más irregular, esperar a que una fuente llegue a niveles críticos para reducir el consumo significa reaccionar cuando las opciones ya son menores.

Para las compañías, la responsabilidad no termina en instalar tecnologías que utilicen menos agua. El siguiente paso es preguntarse qué impacto tiene su demanda sobre la cuenca y qué puede hacer para contribuir a que esa fuente siga siendo viable en el largo plazo. El informe de la OMM convierte esa pregunta en una cuestión cada vez más difícil de posponer.

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