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Ser jefe, ya seas dueño de tu empresa o un alto ejecutivo, significa tomar cientos de decisiones al día, muchas de ellas relacionadas con el equipo de trabajo y el manejo de personal. Por supuesto, los errores son inevitables. A continuación, diez jóvenes emprendedores comparten sus peores equivocaciones respecto a su fuerza de trabajo:

1. No eliminar a miembros tóxicos del equipo:

«Me gustaría viajar en el tiempo y eliminar a los miembros tóxicos del equipo en el momento en el que se convirtieron en tóxicos. Desperdicié mucho tiempo y dejé que el resto del equipo sufriera mucho al tratar de corregir su actitud por meses, cuando la mejor opción para todo el equipo era simplemente dejarlos ir y avanzar de forma saludable». Brennan White, Watchtower.

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2. Empujar a la gente en la dirección incorrecta:

«Tratando de generar ingresos rápidamente, traté de darle a mis directores de finanzas un rol más activo en desarrollo de negocios. Pero la mayoría de los profesionales financieros no tienen interés ni habilidades de ventas, así que no funcionó. Desde entonces, me enfoco en identificar las habilidades de mi equipo y en ayudarlos a capitalizarlas, en lugar de pedirles que cumplan roles que no les quedan» David Ehrenberg, Early Growth Financial Services.

3. Confiar en la gente incorrecta:

«La confianza tiene que ganarse, pero en una nueva empresa todo se mueve muy rápido: estás tratando de encontrar inversores, empleados y clientes, y tienes que evaluar a la gente en un instante. A veces esa evaluación es incorrecta. Sabiendo lo que sé ahora, ya puedo ver en quién confiar y a quién debo evitar» Ty Morse, Songwhale.

4. Aplazar la toma de decisiones:

«Eres el jefe por una razón. Tienes que tomar las decisiones grandes y difíciles primero, y asegurarte de que toda la responsabilidad recaiga en ti. Eso gana la confianza del equipo y al mismo tiempo remueve obstáculos para tu compañía» Neil Thanedar, LabDoor.

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5. Esperar que los demás actúen como yo:

«Cuando empecé a administrar, despreciaba a quienes no tenían las mismas habilidades y talentos que yo tengo. Ahora sé que los mejores subordinados tienen fortalezas en áreas muy diferentes, lo que nos convierte en un equipo balanceado. Me gustaría regresar y ser menos crítica y más tolerante» Alexandra Levit, Inspiration at Work.

6. Minimizar la importancia de los resultados:

«Con mis primeras contrataciones, me enfoqué en encontrar a alguien que pudiera manejar el trabajo exactamente como yo lo haría. En realidad, es raro que replicar un proceso con exactitud sea necesario, sino que solamente quieres el resultado final. Me tomó demasiado tiempo recalibrar hacia obtener resultados de mi equipo» Thursday Bram, Hyper Modern Consulting.

7. Asumir demasiado:

«Ya sea en temas de comunicación con un cliente, del formato de los correos electrónicos o de algo tan simple como contestar el teléfono, me gustaría retirar mi suposición de que mis empleados simplemente lo entenderían sin ser guiados. Asumir puede causar dolores de cabeza y confusión no sólo desde el punto de vista administrativo, sino también para los empleados. Ahora tratamos a cada empleado como una hoja en blanco lista para aprender» Kim Kaupe, ZinePak.

8. No pedir cuentas:

«Trato de reclutar a gente proactiva que da resultados. Las personas muy capaces odian que se les microgestione, y suelo hacerles caso. Al principio, me costaba trabajo pedirles que articularan y lograran ciertas metas, asumía que iban a hacer las cosas por sí mismos. Pero aún la gente muy productiva puede beneficiarse de la estructura. Me gustaría haber implementado esto antes» Adam Lieb, Duxter.

9. Darle demasiada importancia a la experiencia:

«No hay que sobre valorar a quienes tienen experiencia en la industria. Esto no significa nada cuando es con una mala empresa o no se logró un buen desempeño. Lo que importa son los resultados. La experiencia no es positiva en sí misma, alguien puede tener años de lo que yo llamo mala experiencia, que los hace tercos, de mente cerrada y difíciles» Phil Dumontet, DASHED.

10. Contratar amigos:

«No contrates a tus amigos solo porque te caen bien. Tus opiniones sobre su talento pueden estar nubladas por la amistad. De la misma forma, no te conviertas en mejor amigo de alguien que trabaje para ti, a menos de que pienses hacerlo socio. La habilidad de separar las relaciones personales y de negocios es vital para el manejo de empleados.» Robby Hill, HillSouth.

Fuente:
SmartBlog on Leadership
Traducción:
María José Evia Herrero

Acerca del autor

María José Evia H

Comunicadora especializada en medios digitales, literatura y equidad de género. Coordina, escribe y edita contenidos de ExpokNews y la Síntesis diaria, además de colaborar en medios como Letroactivos, Letras Libres, Lee + y Equilibrio. Aquí sus redes sociales.

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