5 millones de toneladas de CO2 en 14 días: la huella de la guerra entre EE. UU. e Irán

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Las guerras suelen medirse en territorios ocupados, vidas perdidas y daños económicos. Sin embargo, cada vez con más fuerza, también se empiezan a medir en emisiones. En las primeras dos semanas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, un análisis reciente estimó que se liberaron más de 5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. La cifra no solo impacta por su magnitud, sino por lo que revela: los conflictos armados también aceleran la crisis climática. Entender la huella climática de la guerra permite observar un costo que rara vez se incorpora al debate público.

De acuerdo con un artículo de The Guardian, mientras los ataques con drones, misiles y bombardeos han dejado devastación humana y material en varios países de Oriente Medio, también han convertido la región en un escenario de daños ambientales masivos. Infraestructura energética incendiada, ciudades afectadas y operaciones militares intensivas en combustible han generado una enorme carga de carbono. En ese contexto, el análisis difundido internacionalmente abre una conversación urgente sobre cómo los conflictos geopolíticos están ligados a la estabilidad del planeta.

La huella climática de la guerra: un costo que rara vez se contabiliza

Durante décadas, los impactos ambientales de los conflictos armados se han documentado principalmente en términos de contaminación local, destrucción de ecosistemas o crisis humanitarias. Sin embargo, el reciente análisis del costo climático del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán introduce una dimensión distinta: el efecto directo sobre el presupuesto global de carbono.

El estudio estima que las emisiones generadas en tan solo 14 días equivalen a lo que muchos países producen en meses o incluso años. De hecho, la cifra se acerca a las emisiones combinadas de decenas de economías con baja huella de carbono. Esto significa que los conflictos no solo generan impactos inmediatos, sino que también comprometen los esfuerzos globales para limitar el calentamiento del planeta.

Para especialistas en sostenibilidad, este dato confirma una realidad que empieza a discutirse más abiertamente: los sistemas energéticos, la política exterior y la seguridad global siguen profundamente conectados con la dependencia de los combustibles fósiles.

la huella climática de la guerra

Cuando la infraestructura civil se convierte en emisiones masivas

Uno de los principales factores detrás del alto volumen de emisiones es la destrucción de infraestructura. Según estimaciones basadas en reportes humanitarios, cerca de 20.000 edificios civiles resultaron dañados durante los primeros días del conflicto.

La reconstrucción, el colapso estructural y los materiales involucrados en estos daños representan el mayor componente del costo climático. Solo este sector habría generado alrededor de 2,4 millones de toneladas de CO2 equivalente. Es un recordatorio de que cada edificio destruido no solo implica pérdidas sociales y económicas, sino también un impacto ambiental que puede tardar décadas en compensarse.

Además, los daños en infraestructura crítica suelen desencadenar efectos secundarios: reconstrucciones intensivas en recursos, nuevos procesos industriales y mayor consumo energético.

Combustible militar: el motor invisible de las emisiones

Las operaciones militares modernas dependen de enormes volúmenes de combustible. En este conflicto, bombarderos estadounidenses realizaron misiones desde bases ubicadas a miles de kilómetros de distancia, mientras buques y vehículos de apoyo operaban de forma constante.

El análisis estima que entre 150 y 270 millones de litros de combustible fueron utilizados por aeronaves, barcos y vehículos militares en solo dos semanas. Esto se traduce en aproximadamente 529.000 toneladas de CO2 equivalente liberadas a la atmósfera. Más allá de la cifra puntual, el dato evidencia cómo la logística militar global se sostiene sobre infraestructuras energéticas altamente intensivas en carbono, algo que rara vez se incluye en las discusiones sobre transición energética.

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Incendios petroleros y la imagen de un cielo oscuro

Uno de los momentos más impactantes del conflicto ocurrió cuando ataques a depósitos de combustible generaron enormes incendios cerca de Teherán. Las imágenes de nubes oscuras y lluvia negra recorrieron el mundo y simbolizaron el impacto ambiental inmediato de la guerra.

De acuerdo con el análisis, entre 2,5 y 5,9 millones de barriles de petróleo se habrían quemado en ataques a instalaciones energéticas y represalias regionales. Estas combustiones liberaron cerca de 1,88 millones de toneladas de CO2 equivalente. Más allá del daño climático, este tipo de incidentes también genera contaminación del aire, riesgos para la salud pública y efectos duraderos en el entorno urbano.

Armas, equipos militares y su costo de carbono

Otro componente menos visible del impacto climático está en la destrucción del propio material militar. Aeronaves, buques de guerra y sistemas de lanzamiento de misiles contienen grandes cantidades de carbono incorporado debido a su fabricación.

Durante los primeros 14 días del conflicto se reportó la pérdida de múltiples aeronaves, decenas de embarcaciones militares y cientos de lanzadores de misiles. La destrucción de este equipo generó alrededor de 172.000 toneladas de CO2 equivalente en emisiones incorporadas. A esto se suma el uso intensivo de armamento. Miles de misiles, drones y sistemas de defensa fueron desplegados por ambas partes, contribuyendo con decenas de miles de toneladas adicionales de emisiones.

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La huella climática de la guerra y el presupuesto global de carbono

Si se proyectan las emisiones registradas en estas dos semanas a lo largo de un año, el resultado sería comparable con las emisiones anuales de economías dependientes de combustibles fósiles. El total estimado de 5.055.016 toneladas de CO2 equivalente en 14 días evidencia cómo la huella climática de la guerra puede escalar rápidamente.

Este fenómeno ocurre en un momento particularmente crítico. Científicos climáticos han advertido que el mundo dispone de un presupuesto limitado de emisiones para mantener una probabilidad razonable de evitar que el calentamiento global supere 1,5 °C.

Al ritmo actual de emisiones globales, ese margen podría agotarse antes de que termine la década. Conflictos que incrementan la quema de combustibles fósiles o destruyen infraestructura energética aceleran aún más ese escenario.

Los conflictos armados siempre dejan cicatrices visibles: ciudades destruidas, comunidades desplazadas y crisis humanitarias profundas. Sin embargo, cada vez es más claro que también dejan una marca menos evidente, pero igual de trascendente: su impacto sobre el clima. Analizar la huella climática de la guerra permite ampliar la conversación sobre seguridad, energía y sostenibilidad en un mismo marco.

La evidencia sugiere que los conflictos asociados a la geopolítica de los combustibles fósiles no solo prolongan tensiones internacionales, sino que también agravan la crisis climática. En un mundo que intenta reducir emisiones con urgencia, cada guerra representa un retroceso difícil de compensar. Entender esta dimensión puede ser clave para replantear cómo se toman decisiones globales que afectan tanto a las personas como al planeta.

¿Qué es la manosfera y cómo alimenta discursos machistas?

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En el documental Dentro de la machosfera, disponible en Netflix, el cineasta británico Louis Theroux se sumerge en un ecosistema digital que, desde hace años, influye en la manera en que algunos jóvenes interpretan la masculinidad. A través de entrevistas con creadores de contenido y streamers, la película muestra cómo se construye una narrativa que mezcla aspiraciones de riqueza, notoriedad en redes y una visión rígida de lo que significa “ser hombre”. La experiencia de verlo deja más preguntas que respuestas.

De acuerdo con un artículo de The New York Times, más allá del espectáculo, lo que emerge es un retrato de un fenómeno cultural que combina economía de la atención, algoritmos y discursos provocadores. El documental deja ver que este entorno digital no solo produce contenido viral, también fabrica identidades y aspiraciones. En ese contexto, entender qué está ocurriendo se vuelve clave para quienes analizan cultura digital, comunicación y responsabilidad social.

¿Qué es la manosfera en el ecosistema digital actual?

Cuando se intenta explicar qué es la manosfera, es útil pensarla como una red de pódcasts, canales de video, cuentas virales y foros donde algunos creadores promueven visiones ultraconservadoras sobre género y poder. A este espacio también se le ha llamado androsfera o machosfera, y lleva al menos 15 años circulando en internet. Con el tiempo, su discurso se volvió más visible en el debate público.

Durante el primer mandato de Donald Trump, este tipo de contenido comenzó a aparecer con mayor frecuencia en conversaciones mediáticas y políticas. El fenómeno no surgió de la nada: retoma ideas tradicionales sobre masculinidad —dinero, fuerza física, dominación— y las empaqueta en formatos diseñados para atraer audiencias jóvenes. Redes sociales y transmisiones en vivo amplificaron el alcance de estas narrativas.

En el documental aparecen creadores como HSTikkyTokky o Sneako, quienes reproducen estos mensajes con una estética aspiracional: autos de lujo, gimnasios y estilos de vida hiperexpuestos. Aunque el discurso parece moderno por el formato, muchas de sus ideas tienen raíces en visiones de género mucho más antiguas.

Narrativas virales: masculinidad, dinero y provocación

Una característica central de este ecosistema es la construcción de narrativas que mezclan éxito económico con provocación constante. Los creadores presentan un modelo de vida donde la riqueza rápida y el estatus masculino se convierten en metas prioritarias. Para sostener la atención del público, la exageración se vuelve parte del espectáculo.

El documental muestra cómo, en muchas conversaciones, el discurso termina derivando hacia teorías conspirativas o afirmaciones extremas. Estas ideas no son nuevas: algunas circulan desde el siglo XIX en panfletos o propaganda política. Sin embargo, en el entorno digital adquieren una nueva velocidad y un alcance global.

Esto genera un efecto particular en las audiencias jóvenes. En lugar de un debate complejo sobre identidad masculina o bienestar emocional, el contenido se reduce a provocaciones que generan clics, comentarios y polémica. En otras palabras, el algoritmo premia lo escandaloso más que lo reflexivo.

Influencers, economía de la atención y modelos de negocio

Algo que el documental revela con claridad es que muchos de estos creadores entienden perfectamente cómo funciona la economía de la atención. Algunos incluso reconocen que su crecimiento en redes depende de decir cosas cada vez más impactantes. La controversia se convierte en estrategia.

En transmisiones en vivo, al estilo de un reality permanente, sus vidas cotidianas se convierten en contenido continuo. Sin embargo, la rutina por sí sola no basta para sostener audiencias. Por eso, los comportamientos se intensifican: desde insultos hasta situaciones diseñadas para volverse virales.

El objetivo final, según sugiere el propio documental, no siempre es ideológico. En muchos casos, se trata de vender cursos, asesorías financieras dudosas o plataformas educativas no acreditadas dirigidas a adolescentes que buscan escapar de la incertidumbre laboral. Allí es donde el fenómeno se conecta con riesgos reales para audiencias vulnerables.

La dimensión política y cultural del fenómeno

El auge de estos discursos no puede separarse del contexto político reciente. En la película, se establece un vínculo entre la popularidad de ciertas figuras digitales y la influencia cultural del entorno político asociado a Donald Trump. Algunos creadores incluso presumen cercanía simbólica con ese universo político.

Durante su segundo mandato, el uso intensivo de memes y narrativas digitales dentro de la comunicación gubernamental generó un ambiente donde la frontera entre política, entretenimiento y provocación se volvió difusa. Para algunos analistas, esto fortaleció un estilo de comunicación basado en la viralidad.

Sin embargo, también produjo desgaste. El exceso de espectáculo en la esfera pública puede terminar diluyendo el impacto inicial que atraía a ciertas audiencias jóvenes, especialmente aquellas que buscaban discursos transgresores o contraculturales.

¿Por qué la manosfera conecta con algunos jóvenes?

Para comprender qué es la manosfera, también es necesario mirar el contexto generacional. Muchos jóvenes enfrentan incertidumbre económica, presión social y expectativas contradictorias sobre éxito y masculinidad. Este entorno puede hacer que mensajes simples —aunque problemáticos— resulten atractivos.

Los creadores ofrecen una narrativa clara: riqueza rápida, reconocimiento social y control sobre la vida personal. Ese discurso funciona como una promesa de sentido en un momento donde las trayectorias tradicionales, como el empleo estable, parecen menos accesibles. El problema surge cuando esas promesas se sostienen en estereotipos o en soluciones poco realistas.

Aun así, los datos recientes muestran un panorama más complejo. Encuestas internacionales señalan que una parte significativa de hombres jóvenes considera positivo que más mujeres ocupen posiciones de liderazgo en empresas y gobiernos. Esto sugiere que el discurso dominante en redes no necesariamente representa a toda una generación.

Señales de desgaste en la influencia de la manosfera

Aunque el fenómeno sigue generando debate, algunos indicadores sugieren que su influencia podría estar cambiando. Encuestas recientes muestran una caída en el apoyo político entre hombres jóvenes hacia ciertos liderazgos asociados con estos discursos. Ese cambio refleja una relación menos estable entre audiencias jóvenes y narrativas radicalizadas.

También aparecen tensiones dentro del propio ecosistema. Figuras que antes compartían espacios digitales ahora discuten públicamente entre sí, especialmente sobre temas políticos o geopolíticos. El conflicto constante, que antes era parte del atractivo, puede terminar fragmentando a sus propias comunidades.

Además, algunos jóvenes parecen empezar a cuestionar las promesas económicas o de éxito que estos creadores venden. La distancia entre el estilo de vida que proyectan y la realidad cotidiana de sus seguidores se vuelve cada vez más visible.

Entre el espectáculo y la responsabilidad social

Desde una mirada de responsabilidad social, el debate no se limita a señalar discursos problemáticos. También implica preguntarse por el rol de plataformas digitales, creadores de contenido y audiencias en la construcción de conversaciones más saludables. El fenómeno revela fallas estructurales en la forma en que circula la información.

Las empresas tecnológicas, los medios y las organizaciones que trabajan en educación digital tienen un papel importante para fortalecer el pensamiento crítico. Comprender cómo funcionan los algoritmos, la viralidad y la desinformación es clave para reducir el impacto de contenidos que se aprovechan de la vulnerabilidad emocional o económica.

Al mismo tiempo, este momento abre una oportunidad para impulsar narrativas distintas sobre masculinidad, liderazgo y bienestar. Narrativas que no se basen en la confrontación constante ni en la explotación de audiencias jóvenes.

El documental deja una sensación clara: detrás del ruido mediático y las provocaciones virales, el fenómeno revela más sobre el funcionamiento de internet que sobre la masculinidad en sí misma. Muchos de estos creadores parecen operar dentro de un modelo donde el escándalo es rentable, pero también efímero.

En paralelo, la cultura audiovisual también ha comenzado a abordar este fenómeno. La serie Adolescence (2025) ha contribuido a poner sobre la mesa cómo ciertos discursos asociados a la manosfera pueden influir en adolescentes que pasan gran parte de su tiempo en entornos digitales. A través de su narrativa, la producción muestra cómo los algoritmos, las comunidades en línea y la búsqueda de identidad pueden llevar a algunos jóvenes a entrar en contacto con contenidos que refuerzan visiones polarizadas sobre género y relaciones.

Entender qué es la manosfera hoy implica reconocer tanto su impacto como sus límites. Aunque ha influido en debates culturales y políticos, también existen señales de que nuevas generaciones están cuestionando sus promesas. En ese proceso, el reto para quienes analizan comunicación y responsabilidad social será seguir observando cómo evoluciona este ecosistema digital y qué narrativas ocuparán su lugar.

Donatarias revocadas: algo más que una depuración

Por Edgar López

Hay cosas que pasan cada año y, por lo mismo, dejamos de mirar con atención. El padrón de donatarias es una de ellas. Entran, salen, se ajusta. Parte del sistema.

Revisando la actualización 2026 del Servicio de Administración Tributaria, hubo algunos nombres que me brincaron. No por escándalo, sino por lo que representan.

El motivo es el de siempre: no cumplir con los requisitos para mantener la autorización como donataria. Nada nuevo. Lo interesante empieza cuando dejas de ver la lista como lista… y empiezas a leer los casos.

Moverse Vector A.C., por ejemplo. Ahí el contexto es difícil de ignorar. Hay un vínculo claro con Vector Casa de Bolsa, y 2025 no fue un año cualquiera para la firma: temas de #PLD, intervención, presión regulatoria. En ese escenario, es razonable pensar que las cosas se mueven. Cuando una organización ajusta su operación, también cambia lo que la rodea, incluida la forma en la que canaliza su acción social. No digo que esa sea la razón de la revocación, pero sí que es un caso que se deja leer con contexto.

Otros no. Como Procura, A.C. y Amigos de Filantrofilia A.C. (mejor conocida como #Filantrofilia): organizaciones que no están en campo, que no reparten apoyos y cuyo trabajo no siempre es visible. Su rol ha sido otro: ayudar a que otras ONG consigan recursos, ordenar procesos, profesionalizar, acompañar.

Y justo por eso su caso llama la atención.

También hay otro tipo de organizaciones que, aunque no operan programas sociales directos, sí trabajan en terrenos especialmente sensibles para el momento que vive México. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) A.C., México Evalúa, la Fundación Barra Mexicana, A.C. o Mexicanos Primero no están en campo, pero sí en la conversación donde se disputan temas como políticas públicas, contrapesos, justicia, elecciones y educación.

Y en el México de hoy, eso no es menor.

No prueba nada por sí mismo, pero sí sugiere que estos casos no pueden leerse solo en clave administrativa. Hay un entorno más tenso, más sensible a la observación, menos cómodo con ciertos contrapesos.

El nivel de exigencia ha subido. Y eso, bien visto, también era necesario. El problema es que, cuando el sistema se vuelve más estricto, también se vuelve más difícil de sostener.

No sé si esto sea una señal de alarma o simplemente un ajuste natural del sistema.

Pero sí deja ver algo: el entorno para las organizaciones —incluso para aquellas que ayudan a fortalecer a otras— se está volviendo más exigente, y ya no se trata solo de hacer mejor las cosas, sino de poder sostenerlas en un sistema que ya no funciona igual.

🔗 https://www.sat.gob.mx/minisitio/DonatariasAutorizadas/documentos/padron_donatarias/Revocaciones2026.pdf


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Eco Jornadas LTH regresan a Cumbre Tajín 2026 para inspirar a nuevas generaciones en el cuidado del planeta

En el marco de Cumbre Tajín 2026, uno de los festivales culturales más emblemáticos del país, LTH®, marca líder de baterías en México y parte de Clarios, reafirma su compromiso con la sostenibilidad al acercar a niñas, niños y familias experiencias educativas que combinan juego, aprendizaje y acción en favor del medio ambiente.

En un contexto donde la educación ambiental cobra una relevancia creciente, las Eco Jornadas LTH regresan por sexta ocasión al festival como un espacio de participación activa y reflexión colectiva. De la mano de la organización sin fines de lucro Preservamb A.C., el programa ofrece actividades interactivas que invitan a las y los asistentes a comprender la importancia de preservar el entorno, adoptar hábitos responsables y reconocer el impacto de sus acciones en la construcción de comunidades más sostenibles.

La sostenibilidad forma parte central de la estrategia de LTH, no como un eje aislado, sino como un principio que orienta sus decisiones y la manera en que genera valor. A través de iniciativas como Eco Jornadas, la compañía trasciende su portafolio de productos para invertir en educación ambiental, apostando por la formación de nuevas generaciones y por la construcción de un impacto social de largo plazo en las comunidades donde tiene presencia.

Cumbre Tajín, reconocida por su enfoque en la preservación cultural y ambiental, se consolida como una plataforma clave para amplificar este mensaje. En ediciones anteriores, más de 10 mil niñas y niños han participado en las Eco Jornadas dentro del festival, convirtiéndose en agentes de cambio en sus hogares y entornos. Tan solo en la edición de 2025, más de 3,000 niñas y niños formaron parte de estas actividades, reflejando el alcance y la conexión del programa con el público infantil.

Eco Jornadas LTH

Más allá de este encuentro, el impacto del programa es contundente. Desde su creación en 2010, las Eco Jornadas LTH han beneficiado directamente a más de 1.7 millones de personas y generado un impacto indirecto superior a los 7 millones, con presencia en más de 40 ciudades del país, miles de escuelas y decenas de parques. En 2025, el programa alcanzó a más de 300 mil personas, consolidándose como una de las iniciativas de educación ambiental más relevantes en México y la región.

Hoy, las compañías enfrentan el reto de generar un impacto que trascienda su actividad comercial. En este sentido, iniciativas como las Eco Jornadas reflejan cómo el crecimiento empresarial puede ir de la mano con el fortalecimiento de comunidades más conscientes, mejor informadas y activamente involucradas en su entorno.

Preservamb A.C, organización civil sin fines de lucro, impulsa la continuidad de programas de educación ambiental a partir de un trabajo constante y cercano con las comunidades, promoviendo procesos formativos que van más allá de la información y buscan la adopción de hábitos sostenibles. A través de su colaboración con LTH, ha contribuido a que miles de niñas y niños integren estos aprendizajes en su vida diaria y se conviertan en agentes multiplicadores de prácticas responsables en sus entornos.

Aunque el programa pone un énfasis especial en la niñez, su enfoque está diseñado para involucrar a personas de todas las edades, incluyendo familias y visitantes interesados en el cuidado y la conservación del medio ambiente.

La participación de las Eco Jornadas en Cumbre Tajín 2026 no solo refuerza el alcance del programa, sino que también abre un nuevo espacio para inspirar a más personas a involucrarse activamente en el cuidado del medio ambiente. Del 20 al 22 de marzo, en un horario de 10:00 a 18:00 horas, el estand 5000 será punto de encuentro para quienes buscan aprender, participar y formar parte de un cambio que comienza con acciones cotidianas.

¿Realmente son más limpios? Un estudio alerta sobre el impacto oculto de los combustibles “sin humo”

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En los últimos años, los llamados combustibles sin humo se han posicionado como una alternativa “más limpia” frente a opciones tradicionales como la leña, el carbón o la turba. Comercializados ampliamente para calefacción doméstica —especialmente en chimeneas abiertas y estufas ecológicas—, estos productos prometen reducir emisiones visibles y contribuir a mejorar la calidad del aire en entornos urbanos y residenciales. Su adopción ha sido incluso impulsada por políticas públicas en diversos países europeos que han restringido combustibles más contaminantes.

Sin embargo, un nuevo estudio ha puesto en entredicho esta narrativa. Aunque estos combustibles generan menos humo visible, la investigación revela que podrían emitir niveles significativamente más altos de partículas ultrafinas, invisibles al ojo humano pero potencialmente más peligrosas para la salud. Este hallazgo redefine la conversación sobre los combustibles sin humo, al evidenciar que “menos humo” no necesariamente implica menor riesgo ambiental o sanitario.

El estudio que cuestiona la narrativa de los combustibles sin humo

La investigación fue liderada por especialistas de la Universidad de Galway, quienes originalmente buscaban comparar el desempeño ambiental de distintos combustibles en estufas tradicionales y de diseño ecológico. El hallazgo clave surgió de forma inesperada durante las pruebas de laboratorio, lo que añade un elemento de relevancia metodológica al descubrimiento. La profesora Jurgita Ovadnevaite explicó: 

“Nadie había considerado la posibilidad de que una menor cantidad de humo pudiera provocar simultáneamente un aumento de las partículas ultrafinas. Tampoco habíamos previsto un efecto tan marcado hasta que vimos los datos”

combustibles sin humo

Este punto es particularmente relevante para quienes diseñan políticas públicas o estrategias ESG, ya que evidencia una brecha en la evaluación tradicional de emisiones.

El estudio analizó diferentes tipos de combustibles, incluidos ovoides de carbón sin humo y briquetas de huesos de aceituna. Aunque, como se esperaba, estos generaron menos partículas visibles que la madera o el carbón, también produjeron entre dos y tres veces más partículas ultrafinas por cada kilogramo quemado.

La Dra. Chunshui Lin subrayó el rigor del proceso: “Nos llevó casi dos meses, con la quema de muestras prácticamente a diario, para garantizar la calidad y la coherencia de los datos”. Este nivel de validación refuerza la credibilidad de los resultados y sugiere que el fenómeno observado no es marginal, sino estructural en el comportamiento de los combustibles sin humo.

Hallazgos clave: contaminación invisible y riesgos sistémicos

Uno de los descubrimientos más relevantes del estudio es la capacidad de las partículas ultrafinas para penetrar profundamente en los pulmones. Debido a su tamaño —menor que la longitud de onda de la luz—, estas partículas no solo pasan desapercibidas, sino que también pueden depositarse en tejidos sensibles, incrementando riesgos de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

En términos cuantitativos, los datos son contundentes. En Dublín, más de la mitad de las partículas ultrafinas capaces de depositarse en los pulmones fueron atribuidas a los combustibles de baja emisión de humo. Además, estas partículas incluyen hidrocarburos poliaromáticos, algunos reconocidos como carcinógenos.

combustibles sin humo

El análisis de campo reforzó los hallazgos de laboratorio. Mediciones realizadas en Dublín y Birr detectaron concentraciones elevadas de partículas ultrafinas durante noches de invierno, coincidiendo con el uso doméstico de estos combustibles. En algunos casos, los niveles superaron los registrados en ciudades altamente contaminadas como Pekín y Shanghái, un dato que redefine la percepción de riesgo en contextos urbanos europeos.

Además, se observó un incremento sostenido de estas partículas a partir de 2021 en Dublín, alineado con la transición hacia combustibles sin humo tras la prohibición del carbón tradicional. Este efecto rebote plantea un dilema crítico: sustituir un combustible por otro sin evaluar integralmente sus impactos puede generar externalidades negativas no previstas.

Más allá del humo: desafíos regulatorios y responsabilidad corporativa

El estudio también pone sobre la mesa un vacío regulatorio importante. Si bien países como Reino Unido e Irlanda han avanzado en la eliminación del carbón doméstico, los combustibles de baja emisión de humo continúan siendo legales e incluso obligatorios en ciertas zonas urbanas.

Esto genera una paradoja regulatoria: combustibles promovidos como solución podrían estar contribuyendo a nuevas formas de contaminación. En palabras de Ovadnevaite:

“Necesitamos un enfoque más integral para abordar la contaminación del aire, uno que tenga en cuenta todos sus efectos”.

combustibles sin humo

Para las empresas que producen y comercializan combustibles sin humo, este contexto implica un desafío directo en materia de responsabilidad social corporativa. La evidencia sugiere que la comunicación ambiental basada únicamente en emisiones visibles puede ser insuficiente —e incluso engañosa— si no incorpora métricas más complejas como las partículas ultrafinas.

Hacia una visión integral de la sostenibilidad energética

El caso de los combustibles sin humo evidencia una lección crítica para la agenda ESG: no todas las soluciones “verdes” lo son en términos sistémicos. La transición energética, particularmente en el ámbito doméstico, requiere evaluaciones más sofisticadas que consideren no solo la reducción de emisiones visibles, sino también los impactos invisibles y acumulativos en la salud pública.

En este sentido, es fundamental impulsar mayor investigación científica que permita comprender a profundidad estos efectos. Asimismo, los gobiernos deben actualizar marcos regulatorios para incorporar nuevas evidencias, mientras que las empresas tienen la responsabilidad de transparentar los riesgos asociados a sus productos. La sostenibilidad real no se construye únicamente con narrativas de menor impacto, sino con evidencia robusta, responsabilidad compartida y decisiones informadas que prioricen el bienestar colectivo a largo plazo.

Doritos lanza su versión con proteína: ¿será un snack más responsable?

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La industria de alimentos enfrenta una transformación acelerada impulsada por consumidores cada vez más conscientes de su salud, pero también por regulaciones más estrictas y una creciente presión social hacia productos más responsables. En este contexto, PepsiCo ha anunciado el lanzamiento de los Doritos con proteína representa un movimiento estratégico que va más allá de la innovación de producto: se inserta en una tendencia global hacia snacks funcionales que prometen beneficios adicionales, como mayor aporte nutricional.

En un contexto en el que, según la compañía, el 86% de los consumidores busca aumentar su ingesta proteica, los Doritos con proteína abren un debate necesario sobre el equilibrio entre funcionalidad, percepción de salud y responsabilidad corporativa.

Doritos con proteína: innovación de producto en un mercado en transformación

El lanzamiento de los Doritos con proteína marca la entrada de la marca en la categoría de snacks proteicos, un segmento en rápido crecimiento. Cada porción de 28 gramos ofrece 10 gramos de proteína —frente a los 2 gramos de la versión tradicional—, manteniendo un contenido calórico similar de 150 calorías. Además, la empresa ha anunciado una versión futura con hasta 17 gramos de proteína por bolsa individual, ampliando su propuesta de valor.

Esta reformulación responde directamente a las tendencias de consumo: el 70% de los consumidores busca snacks salados con proteína, y más del 50% prioriza este nutriente en momentos de consumo entre comidas. Hernán Tantardini, director de marketing de PepsiCo Foods US, lo resume así:

“Estamos elevando la experiencia característica de Doritos, integrando proteínas en las ocasiones cotidianas de consumo sin comprometer el sabor”.

Desde el punto de vista técnico, el desarrollo del producto implicó desafíos significativos. Jason Niermann, director senior de I+D, señaló: “Queríamos evitar los problemas comunes de los snacks proteicos, como texturas secas o sabores extraños”. La solución fue la incorporación de caseína, una proteína láctea completa que contiene los nueve aminoácidos esenciales.

El resultado, según pruebas internas, es un producto cuyo sabor y textura son prácticamente indistinguibles de los Doritos originales. Este elemento es clave para su adopción, ya que reduce la fricción entre indulgencia y funcionalidad, un punto crítico en la evolución de los snacks.

¿Snack funcional o percepción de salud? El debate sobre su valor nutricional

A pesar de sus mejoras, los Doritos con proteína plantean una discusión relevante: ¿añadir proteína convierte automáticamente a un producto en más saludable? Si bien el incremento proteico es significativo, el producto sigue siendo un snack ultraprocesado, lo que limita su impacto positivo en términos de nutrición integral.

El hecho de que mantenga el mismo nivel calórico que su versión tradicional sugiere que el beneficio está más asociado a la composición que a una reducción de riesgos. En este sentido, el valor de los Doritos con proteína radica en su funcionalidad específica, pero no necesariamente en una transformación completa hacia un alimento saludable.

No obstante, hay avances relevantes. La eliminación de colorantes y saborizantes artificiales alinea el producto con tendencias regulatorias y de consumo más estrictas. Este cambio responde también a presiones externas, como la intención de gobiernos de limitar ciertos aditivos sintéticos en la industria alimentaria.

Así, el producto se sitúa en una zona intermedia: no es un alimento saludable en el sentido tradicional, pero sí una evolución dentro de su categoría. Para los consumidores, esto implica una mejora relativa, no absoluta, lo que exige una comunicación clara y responsable por parte de la marca.

Doritos con proteína

RSE y estrategia corporativa: el papel de PepsiCo en la transformación del consumo

El lanzamiento de los Doritos con proteína no puede analizarse de forma aislada, sino como parte de una estrategia más amplia de PepsiCo para diversificar su portafolio hacia productos con ingredientes funcionales. Iniciativas como Quaker Protein, SunChips Fiber o Pepsi Prebiotic Cola reflejan una apuesta consistente por adaptarse a nuevas expectativas del consumidor. Jess Spaulding, vicepresidenta de marketing, lo plantea en términos de evolución de marca:

“Demostramos que Doritos puede expandirse ofreciendo lo mejor de ambos mundos: sabor y nuevos ingredientes funcionales”.

Esta narrativa busca reconciliar indulgencia con bienestar, un equilibrio clave en la industria actual.

Desde la perspectiva de responsabilidad social, el reto es mayor en mercados como México, donde las tasas de obesidad obligan a las empresas a asumir un rol más activo. Introducir opciones con mejor perfil nutricional es un paso en la dirección correcta, pero no sustituye la necesidad de reformulaciones más profundas y educación al consumidor.

Además, existe una oportunidad —y responsabilidad— en la transparencia. Comunicar claramente qué significa “más proteína” y qué no implica en términos de salud es fundamental para evitar prácticas de “health washing”, donde atributos positivos específicos se amplifican para mejorar la percepción general del producto.

Doritos con proteína

Entre la innovación y la responsabilidad

Los Doritos con proteína representan un ejemplo claro de cómo la industria alimentaria está respondiendo a las nuevas demandas del mercado. Se trata de una innovación relevante que incorpora beneficios funcionales sin sacrificar la experiencia del consumidor, lo que aumenta su potencial de adopción. Sin embargo, su impacto en la salud pública debe analizarse con cautela y en su justa dimensión.

Para empresas como PepsiCo, el desafío no es solo innovar, sino hacerlo de manera coherente con sus compromisos de responsabilidad social. Esto implica avanzar hacia portafolios más equilibrados, transparentes y alineados con las necesidades reales de los consumidores. En un contexto donde la salud y la sostenibilidad son cada vez más prioritarias, la verdadera diferenciación no estará en añadir ingredientes, sino en transformar profundamente la forma en que entendemos el consumo.

El mundo se acerca a los 2 °C… y más países podrían quedarse sin alimentos suficientes

Uno de los ámbitos donde los efectos del cambio climático comienzan a ser más visibles —y preocupantes— es la seguridad alimentaria, un pilar crítico para el desarrollo sostenible. De hecho, un nuevo análisis advierte que a medida que las temperaturas globales se aproximan a un aumento de 2 °C respecto a niveles preindustriales, los riesgos asociados a la producción, distribución y acceso a alimentos se intensifican de forma alarmante y que rebasar este umbral climático podría desencadenar un deterioro acelerado en los sistemas alimentarios, especialmente en los países más vulnerables. 

La evidencia sugiere que no se trata solo de una crisis agrícola, sino de una disrupción sistémica con implicaciones económicas, sociales y geopolíticas. En este contexto, la seguridad alimentaria deja de ser un tema sectorial para convertirse en una prioridad estratégica en la agenda de responsabilidad social y gobernanza global.

El riesgo sistémico: cómo el cambio climático redefine la seguridad alimentaria

El estudio del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED) proyecta que, si el calentamiento global alcanza los 2 °C, el número de países en situación de crisis crítica de seguridad alimentaria podría casi triplicarse, pasando a 24. Este dato revela la magnitud del problema y la velocidad con la que puede escalar en ausencia de medidas contundentes.

Uno de los hallazgos más relevantes es la profunda desigualdad en los impactos. Los sistemas alimentarios de los países de bajos ingresos podrían deteriorarse hasta siete veces más rápido que los de las economías avanzadas. Esta brecha no solo amplifica las desigualdades existentes, sino que también plantea cuestionamientos éticos sobre la distribución de responsabilidades frente a la crisis climática. Ritu Bharadwaj, autora del estudio, advierte:

“Se prevé que los países que ya se enfrentan a la pobreza, la fragilidad y las redes de seguridad limitadas experimenten el deterioro más rápido de sus sistemas alimentarios, a pesar de haber contribuido menos a las emisiones globales”.

seguridad alimentaria

Esta afirmación subraya una paradoja estructural: quienes menos contribuyen al problema son quienes enfrentan sus peores consecuencias.

Actualmente, casi el 59% de la población mundial vive en países con niveles de seguridad alimentaria por debajo del promedio. Bajo escenarios de mayor calentamiento, esta proporción podría incrementarse significativamente, consolidando una crisis global que trasciende fronteras y sectores.

Impactos en cadena: mercados, desigualdad y estabilidad global

El análisis del IIED también destaca que los sistemas alimentarios globales están profundamente interconectados. Esto implica que las perturbaciones climáticas en una región productora clave pueden desencadenar efectos en cadena en los mercados internacionales, afectando precios, disponibilidad y acceso a alimentos en múltiples países.

Uno de los elementos más críticos es el impacto sobre los cuatro pilares de la seguridad alimentaria: disponibilidad, acceso, utilización y sostenibilidad. El estudio identifica que los componentes más vulnerables al cambio climático son la sostenibilidad y la utilización, lo que implica que los primeros efectos se manifestarán en sistemas de agua, salud y saneamiento, incrementando los niveles de desnutrición incluso cuando haya alimentos disponibles.

seguridad alimentaria

En términos regionales, países como Somalia, República Democrática del Congo, Afganistán, Haití y Mozambique enfrentan escenarios particularmente severos. Bajo un aumento de 2 °C, la inseguridad alimentaria podría incrementarse en más del 30% en estas naciones, frente a un aumento promedio de apenas 3% en países de altos ingresos.

Este desequilibrio tiene implicaciones geopolíticas profundas. Bharadwaj advierte:

“Si los Estados frágiles y afectados por conflictos se enfrentan a un colapso sistémico, el resultado es una inestabilidad global masiva, el colapso de los Estados y la migración forzada”.

Así, la crisis de seguridad alimentaria se posiciona también como un riesgo para la estabilidad internacional y la seguridad global.

La seguridad alimentaria como prioridad estratégica global

La evidencia es clara: el cambio climático está reconfigurando los sistemas alimentarios a una velocidad que supera la capacidad de respuesta de muchos países. En este escenario, fortalecer la seguridad alimentaria no solo es una cuestión humanitaria, sino una necesidad estratégica para garantizar la estabilidad económica, social y política a nivel global.

Frente a este desafío, las soluciones deben ser igualmente sistémicas. Invertir en agricultura resiliente, fortalecer los sistemas de protección social y mejorar la gestión de recursos como el agua y el suelo son acciones clave. Como señala Bharadwaj, es posible mitigar estos impactos si se actúa con anticipación y coordinación. Para empresas, gobiernos y actores de la sociedad civil, la tarea es clara: integrar la seguridad alimentaria en el núcleo de sus estrategias ESG y asumir un rol activo en la construcción de sistemas alimentarios más justos, resilientes y sostenibles.

¿Las redes sociales nos hacen más felices? Informe encuentra una relación con el bienestar

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Durante la última década, el debate sobre el impacto de las redes sociales en la vida cotidiana ha evolucionado de una conversación tecnológica a una discusión central en la agenda de bienestar, salud mental y responsabilidad social. Plataformas como Facebook, Instagram o TikTok han redefinido la forma en que las personas interactúan, se informan y construyen identidad, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Sin embargo, su papel en el bienestar humano sigue siendo profundamente ambivalente.

De hecho, el más reciente Informe Mundial sobre la Felicidad aporta nuevos elementos a este debate al analizar cómo el uso de estas plataformas se relaciona con el bienestar subjetivo en más de 140 países. Aunque los resultados muestran que, en general, los jóvenes son más felices que hace dos décadas, también revelan caídas preocupantes en países desarrollados, donde el impacto de las redes sociales parece estar asociado con menores niveles de satisfacción, especialmente cuando su uso es intensivo.

El impacto de las redes sociales en el bienestar global

El estudio, elaborado con datos de Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, cubre al 96% de la población mundial y se basa en entrevistas realizadas en múltiples contextos culturales. Este enfoque permite dimensionar con mayor precisión el impacto de las redes sociales en distintos entornos socioeconómicos. Los resultados muestran una tendencia clara: el bienestar juvenil ha disminuido en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido.

Ilana Ron Levey, directora general de Gallup, destacó que este fenómeno no es uniforme. Mientras algunas regiones experimentan caídas, en Europa Central el bienestar juvenil ha mejorado, lo que sugiere que factores como la cohesión social y las relaciones familiares pueden mitigar los efectos negativos del entorno digital. Esto refuerza la idea de que el impacto de las redes sociales no es lineal, sino dependiente del contexto.

impacto de las redes sociales

Uno de los datos más contundentes del informe es que los jóvenes que utilizan redes sociales más de cinco horas al día reportan niveles significativamente más bajos de bienestar. Este hallazgo introduce una variable crítica para tomadores de decisiones: la intensidad de uso. No se trata únicamente de acceso digital, sino de patrones de consumo.

Aun así, el informe es cauteloso en sus conclusiones. Ron Levey subraya que las redes sociales no son el único factor que explica el descenso del bienestar, pero sí uno relevante. Este matiz es clave para evitar enfoques simplistas y avanzar hacia estrategias más integrales en materia de salud mental y sostenibilidad social.

Beneficios y riesgos: una relación ambivalente

El análisis del informe deja claro que el impacto de las redes sociales no puede clasificarse como exclusivamente positivo o negativo. En contextos de baja exposición o uso moderado, estas plataformas pueden facilitar la conexión social, el acceso a información y la construcción de comunidades, especialmente en entornos donde las interacciones físicas son limitadas.

Sin embargo, los riesgos emergen con mayor fuerza cuando el uso se intensifica. Martijn Burger, coautor del estudio, señala que más de cinco horas diarias están asociadas con mayores niveles de estrés, síntomas depresivos y comparaciones sociales negativas. Este fenómeno está vinculado a la exposición constante a versiones idealizadas de la vida de otros usuarios.

El profesor Cass Sunstein aporta otra dimensión al problema al identificar lo que denomina una “trampa social”. Según explica:

“Muchos jóvenes pasan tiempo en las redes sociales simplemente porque otros jóvenes pasan tiempo en ellas, y desearían que no existieran”.

impacto de las redes sociales

Esta presión social refuerza patrones de uso incluso cuando los usuarios reconocen sus efectos negativos. Además, el estudio revela una paradoja conductual relevante: aunque las personas reportan sentirse mejor al desconectarse, les resulta difícil hacerlo.

“Cuando la gente se desconecta de Facebook durante un mes, se siente más feliz, menos ansiosa y menos deprimida”, afirma Sunstein.

Sin embargo, se requerirían incentivos económicos para mantener esa desconexión, lo que evidencia un componente adictivo.

Vulnerabilidad y recomendaciones: cómo gestionar el impacto de las redes sociales

El informe también identifica grupos particularmente vulnerables. Jean Twenge, profesora de psicología, señala que las adolescentes son las más afectadas: “Las chicas que usan mucho las redes sociales están menos satisfechas con sus vidas”. En muchas regiones, aquellas que no utilizan redes reportan mayores niveles de bienestar, lo que cuestiona la idea de que estas plataformas son indispensables para la vida social.

Desde una perspectiva generacional, los efectos también varían. La Generación Z es la más afectada, mientras que el impacto es casi neutro para la Generación X y ligeramente positivo para los baby boomers. Esto sugiere que la madurez digital y el tiempo de exposición son variables críticas en la ecuación del bienestar.

Ante este panorama, los expertos proponen una serie de recomendaciones prácticas. En primer lugar, enfocar las intervenciones en la intensidad del uso más que en su eliminación total. Limitar el tiempo a aproximadamente una hora diaria puede generar mejoras significativas en el bienestar, según Ron Levey.

Otras estrategias incluyen reducir la exposición a contenido aspiracional o “vidas perfectas”, establecer acuerdos colectivos para desconectarse —como horarios sin dispositivos— y priorizar interacciones fuera de línea. También se destaca el papel de los padres como modelos de comportamiento digital y la necesidad de ajustar constantemente los hábitos según su impacto real en la salud emocional.

impacto de las redes sociales

Hacia un uso responsable y consciente

El análisis del impacto de las redes sociales plantea un desafío clave para la agenda de responsabilidad social: cómo equilibrar los beneficios de la conectividad digital con la protección del bienestar individual y colectivo. La evidencia sugiere que no se trata de demonizar estas plataformas, sino de comprender sus efectos complejos y diseñar estrategias que maximicen su valor sin amplificar sus riesgos.

En este contexto, empresas tecnológicas, reguladores y organizaciones tienen un papel compartido. Desde el diseño ético de algoritmos hasta la promoción de alfabetización digital y políticas públicas basadas en evidencia, el objetivo debe ser construir entornos digitales más saludables. La conversación ya no es si las redes sociales son buenas o malas, sino cómo gestionarlas de forma responsable para que contribuyan genuinamente al bienestar humano.

HEINEKEN impulsa en México un modelo hídrico basado en Reducir, Reusar y Reabastecer

En el marco del Día Mundial del Agua, la conversación empresarial sobre sostenibilidad hídrica evoluciona hacia un modelo claro y medible: Reducir, Reusar y Reabastecer.

Hoy, la gestión del agua en el sector productivo ya no puede entenderse solo como eficiencia operativa; requiere una visión integral que conecte procesos industriales con la salud de las cuencas y con resultados verificables de largo plazo. Las 3Rs se consolidan como el estándar técnico para operar con responsabilidad en un contexto de creciente estrés hídrico. 

Reducir implica optimizar cada proceso para disminuir el consumo de agua por unidad producida, apoyándose en innovación tecnológica, monitoreo constante y disciplina operativa.

En México, los avances en eficiencia hídrica muestran resultados tangibles. Un caso destacado es la operación de HEINEKEN México y su planta Meoqui, que sigue posicionándose como la más eficiente del grupo a nivel global, con un consumo de 1.71 litros de agua por litro de cerveza producido. 

A nivel nacional el promedio de consumo de agua de HEINEKEN México se sitúa en 2.3 litros por litro de cerveza producido en zonas de estrés hídrico, cifra significativamente por debajo del promedio global de la industria cervecera, que oscila entre 4 y 6 litros.

Reducir no solo representa ahorro de recursos; significa disminuir presión sobre acuíferos y generar resiliencia operativa en regiones con alta variabilidad hídrica. 

Reusar implica extender la vida útil del agua dentro de los procesos productivos mediante sistemas de tratamiento, circularidad y aprovechamiento en etapas secundarias. 

La circularidad hídrica se convierte así en una práctica transversal que combina inversión en tecnología, mejora continua y estándares técnicos rigurosos. El reúso permite reducir extracción sin comprometer calidad ni seguridad, fortaleciendo la sostenibilidad desde el corazón mismo de la operación industrial.

HEINEKEN México

Reabastecer. La tercera R, trasciende la planta y conecta la operación con los ecosistemas. A través de soluciones basadas en la naturaleza, es posible reabastecer las cuencas y contribuir activamente a la seguridad hídrica de las comunidades y los entornos donde hay operación. 

Reabastecer significa contribuir a la resiliencia hídrica regional con acciones trazables, medibles y de impacto comprobable.

Un hito reciente es el logro del balance hídrico total en la operación de Tecate de HEINEKEN México, convirtiéndose en la primera cervecería del grupo en América Latina en reabastecer la totalidad del agua contenida en sus productos a la cuenca.

Este resultado se alcanzó mediante proyectos de restauración y reposición enfocados en ecosistemas estratégicos como la cuenca del Río Colorado, en alianzas con organizaciones especializadas como Restauremos el Colorado A.C. 

Reducir, Reusar y Reabastecer no son conceptos aspiracionales, sino criterios técnicos que orientan inversión, innovación y toma de decisiones. En un país donde el agua es un recurso estratégico, las empresas tienen la responsabilidad y la oportunidad de demostrar que crecimiento y cuidado ambiental pueden avanzar de la mano.

Porque cada litro cuenta, y cada acción suma hacia cuencas más saludables y un futuro hídrico más resiliente para México. 

En el Día Mundial del Agua, cuyo tema central en 2026 es agua y género, el llamado es claro: la sostenibilidad hídrica empresarial debe basarse en evidencia, métricas y colaboración multisectorial. En este contexto, HEINEKEN México impulsa diversas iniciativas como, “Cultivadoras de Agua y Clima”, que fortalece proyectos liderados por mujeres mexicanas que protegen el agua, la biodiversidad y el clima en distintas regiones del país, promoviendo soluciones con impacto real en las comunidades y los ecosistemas.

Nace el CISEF, una apuesta de CETYS por el impacto social y el liderazgo femenino

CETYS Universidad, a través del Colegio de Administración y Negocios, presentó el Centro para el Impacto Social y el Emprendimiento Femenino (CISEF), iniciativa orientada a fortalecer el desarrollo de la comunidad mediante el impulso del emprendimiento liderado por mujeres. Este espacio surge con una visión integral que reconoce no solo el impacto económico de las emprendedoras, sino también su capacidad para generar transformación social en sus entornos, promoviendo oportunidades, innovación y equidad.

La Dra. Guadalupe Sánchez Vélez, Directora del Colegio de Administración y Negocios del Sistema CETYS, explicó que el CISEF será un espacio de aprendizaje que brindará recursos, herramientas y generación de conocimiento para comprender mejor la realidad de las mujeres emprendedoras e incidir en su crecimiento económico.

“Tenemos una visión que reconoce a las mujeres emprendedoras no sólo como agentes económicos, sino como impulsoras de transformación social, capaces de generar cambios significativos en sus familias y en sus entornos”, expresó.

Por su parte, la Mtra. Yanina Rubio Bojórquez, Directora de CETYS Universidad Campus Tijuana, subrayó que este centro representa una plataforma clave para abrir oportunidades, fortalecer capacidades y construir un futuro más equitativo.

“Hoy más que nunca es importante generar espacios que impulsen el talento, la innovación y la participación de las mujeres en el ámbito empresarial, con un impacto significativo en nuestra comunidad”, puntualizó.

CETYS Universidad

El CISEF funcionará como un puente entre la academia y la comunidad, articulando esfuerzos de investigación aplicada, vinculación y formación. A través de la participación de profesorado y estudiantes, el centro impulsará iniciativas pertinentes y de alto impacto, fomentando el trabajo colaborativo y el aprendizaje experiencial.

En ese sentido, el Mtro. Jaime Moncada Garibay, Director del Centro de Excelencia en Competitividad y Emprendimiento (CECE) del Sistema CETYS, destacó que CETYS ya cuenta con diversos centros enfocados en la generación de conocimiento, como el Centro de Investigación de Estudios Económicos del Noroeste (CIEN), orientado al análisis de los retos económicos en la región. Señaló que, con la incorporación del CISEF, se fortalece la dimensión social del emprendimiento, particularmente en el impulso al talento femenino.

“Estamos impulsando diversas iniciativas para generar beneficios tangibles en estudiantes, academia y comunidad. En este caso, las mujeres emprendedoras pueden acercarse a las incubadoras de negocios de los tres campus para recibir acompañamiento y, posteriormente, vincularse con las acciones del CISEF”, comentó.

Desigualdad en el emprendimiento femenino

La Dra. Karina Parra Elizalde, Directora de la Escuela de Administración y Negocios en CETYS Tijuana, explicó que la creación de este centro responde a un contexto donde persisten brechas importantes para las mujeres, como la desigualdad de ingresos, la alta informalidad en los emprendimientos y las limitadas oportunidades de acceso al empleo. Estas condiciones evidencian la necesidad de implementar acciones que fortalezcan sus capacidades y reduzcan las barreras estructurales, especialmente en una región dinámica y compleja como la frontera.

CETYS Universidad

Para atender esta realidad, el CISEF contempla diversas líneas de acción que incluyen proyectos de investigación, programas de vinculación comunitaria, formación de liderazgo social y el desarrollo de un observatorio que genere información relevante sobre el emprendimiento femenino. Asimismo, se ofrecerán talleres, acompañamiento mediante incubación y aceleración de negocios, mentorías especializadas y espacios de aprendizaje que permitirán a las participantes fortalecer sus proyectos y consolidar redes de apoyo.

ESTADÍSTICA

  • Las mujeres emprendedoras ganan hasta 37% menos que los hombres emprendedores, 
  • 5.2 millones de emprendedoras, el 82% operan en la informalidad. 
  • 10 millones de mujeres en México no tienen autonomía económica y solo el 40% de toda la población de mujeres en Tijuana tienen autonomía.