Cómo una fundación empresarial puede generar impacto real en los ODS

En 2015, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 y con ella los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una hoja de ruta global diseñada para enfrentar algunos de los mayores desafíos contemporáneos: la pobreza, la desigualdad, el acceso limitado a salud y educación, la crisis climática y la construcción de sociedades más justas y resilientes. Lejos de ser únicamente un marco aspiracional, los ODS representan una herramienta estratégica para articular esfuerzos compartidos entre gobiernos, empresas y sociedad civil en favor del bienestar colectivo.

Los ODS ofrecen un lenguaje universal que permite ordenar prioridades, medir avances y movilizar recursos hacia metas de primera importancia social, económica y ambiental y en este escenario, las fundaciones empresariales se han convertido en actores clave para lograr el cumplimiento de la Agenda 2030, pues, más allá de acompañar la responsabilidad social corporativa, muchas de estas organizaciones han asumido un rol activo como impulsoras de soluciones que fortalecen comunidades y generan valor compartido.

La propia Agenda 2030 reconoce que el cumplimiento de sus 169 metas requiere el compromiso de todos los sectores. La sociedad civil organizada, incluidas las fundaciones empresariales, no solo participa mediante programas sociales, sino también mediante incidencia, construcción de capacidades y articulación entre actores. Por ello, conforme se acerca 2030, su participación se vuelve cada vez más indispensable para el avance sostenible.

fundaciones que impulsan los ODS

5 formas en las que una fundación empresarial puede ayudar a impulsar los ODS

De cara a 2030, la participación de las organizaciones sociales y empresariales cobra una relevancia aún mayor. Diversos análisis sobre la Agenda 2030 coinciden en que el ritmo de cumplimiento de numerosos objetivos continúa siendo desigual y que acelerar resultados dependerá, en buena medida, de la capacidad de colaboración entre sectores.

En este contexto, las fundaciones empresariales que impulsan los ODS poseen capacidades únicas que les permiten contribuir al cumplimiento de la Agenda 2030 y las posicionan como aliados fundamentales en el camino hacia estas metas, entre ellas, su potencial para:

1. Realizar proyectos y programas que ayudan a alcanzar los ODS

La contribución más visible de las fundaciones empresariales ocurre mediante el diseño e implementación de proyectos alineados con necesidades sociales concretas. Programas enfocados en educación, salud, alimentación, empleabilidad o desarrollo comunitario suelen vincularse directamente con objetivos específicos de la Agenda 2030 y permiten traducir metas globales en beneficios medibles para las personas.

La importancia de esta vía radica en que los programas sociales no solo atienden problemáticas inmediatas, sino que también generan capacidades y condiciones de desarrollo a largo plazo. Cuando una fundación impulsa proyectos estructurados y medibles, contribuye simultáneamente al cumplimiento de múltiples ODS, demostrando que la inversión social estratégica puede convertirse en una herramienta de transformación sistémica. Por ello, las fundaciones que impulsan los ODS suelen colocar los proyectos de impacto como eje central de su estrategia.

2. Sensibilizar e informar a la sociedad sobre la importancia de los ODS

Uno de los grandes desafíos de la Agenda 2030 es convertir objetivos globales en temas cercanos para la ciudadanía. Muchas personas desconocen qué son los ODS o cómo sus decisiones cotidianas influyen en ellos. En este punto, las fundaciones empresariales desempeñan una función educativa y comunicativa fundamental.

A través de campañas, programas formativos, iniciativas comunitarias y contenidos especializados, estas organizaciones ayudan a que la sociedad comprenda la relevancia del desarrollo sostenible y se involucre activamente en él. La sensibilización es importante porque ninguna transformación social puede sostenerse sin conciencia colectiva. Cuando la ciudadanía entiende por qué importa la igualdad, la educación o el consumo responsable, aumenta la probabilidad de generar cambios culturales duraderos.

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3. Incidir en la política nacional

Aunque con frecuencia se asocia la incidencia política exclusivamente al sector público o a organizaciones de activismo, las fundaciones empresariales también pueden desempeñar un papel relevante en la construcción de políticas públicas alineadas con los ODS. Su experiencia en territorio y conocimiento de problemáticas sociales las convierte en fuentes valiosas de evidencia y aprendizaje.

Incidir no significa sustituir al Estado, sino aportar conocimiento, promover diálogo y contribuir a que las decisiones públicas incorporen perspectivas sostenibles e inclusivas. Esta labor resulta especialmente importante cuando se trata de educación, salud, inclusión o desarrollo regional, temas donde la experiencia acumulada por la sociedad civil puede fortalecer significativamente la toma de decisiones gubernamentales.

4. Generar alianzas que ayudan a lograr estos objetivos

El ODS 17 recuerda que el desarrollo sostenible solo es posible mediante alianzas eficaces entre sectores. Ninguna organización, por sólida que sea, puede resolver por sí sola desafíos estructurales como la pobreza, el acceso a servicios o la desigualdad territorial.

Las fundaciones empresariales suelen actuar como articuladoras entre empresas, gobiernos, academia y organizaciones sociales, creando sinergias que amplifican recursos y capacidades. Esta capacidad colaborativa explica por qué muchas fundaciones que impulsan los ODS privilegian los modelos de trabajo compartido. Las alianzas permiten escalar soluciones, reducir duplicidades y aumentar el impacto de las intervenciones sociales.

5. Medir impacto y generar modelos replicables

Una quinta vía, frecuentemente menos visible pero igual de relevante, consiste en medir resultados y convertir experiencias exitosas en modelos replicables. Las fundaciones empresariales tienen la posibilidad de innovar, pilotear soluciones y evaluar rigurosamente sus efectos.

Esto es fundamental porque los ODS requieren evidencia y mecanismos de mejora continua. Un programa exitoso que documenta aprendizajes y demuestra resultados puede convertirse en referencia para otras organizaciones, empresas o gobiernos. De esta manera, el impacto deja de estar limitado a una comunidad específica y adquiere potencial de escalamiento. Por esa razón, muchas fundaciones que impulsan los ODS integran metodologías de evaluación como parte esencial de su trabajo.

Fundación Gigante: un ejemplo de fundaciones que impulsan los ODS

Entre los casos de organizaciones empresariales mexicanas que ilustran esta visión estratégica destaca Fundación Gigante, el brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente, una organización que entiende la responsabilidad social como un compromiso permanente con el bienestar comunitario y con la generación de valor social más allá de la actividad económica.

Por ello, su trabajo no se limita a adoptar el lenguaje de la Agenda 2030, sino que ha identificado aquellos objetivos donde puede generar una contribución más significativa para enfocar sus esfuerzos en fortalecerlos. Bajo esta lógica, Fundación Gigante impulsa principalmente acciones vinculadas con los ODS 2 (Hambre Cero), 3 (Salud y Bienestar), 4 (Educación de Calidad), 10 (Reducción de las Desigualdades), 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles) y 12 (Producción y Consumo Responsables). Asimismo, ha hecho de las alianzas estratégicas su modelo de acción fundamental para amplificar el impacto de sus programas, en línea con el ODS 17.

fundaciones que impulsan los ODS

Por ejemplo, durante 2025, la organización continuó impulsando de la mano de organizaciones como Fundación Botín, PROED, Fundación CAAAREM, Fundación Familia Bocar, Fundación Ara, Fundación INTERprotección y ARPAPEL el programa Educación Responsable, alineado al ODS 4, el cual busca fortalecer el desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes mediante un modelo que combina aprendizaje académico con desarrollo emocional y convivencia escolar positiva. Tan solo este año, la iniciativa logró implementarse en 174 escuelas de 12 estados del país,  beneficiar a 22,480 estudiantes y capacitar a 1,485 docentes

En el marco del ODS 3, Fundación Gigante mantuvo su alianza con Operation Smile México, mediante la cual fue posible brindar 480 cirugías reconstructivas a menores con labio y paladar hendido provenientes de familias de bajos recursos, así como realizar 914 valoraciones médicas a pacientes con este diagnóstico, los cuales también accedieron a otros servicios médicos.

Otro ejemplo relevante de sus esfuerzos en materia es su alianza con Fundación Obras Educativas, mediante la cual se llevaron a cabo diversas acciones en Huamelula, Oaxaca, que permitieron impulsar el ODS 11 y el fortalecimiento comunitario. Gracias a esta iniciativa se beneficiaron a 632 personas mediante la implementación de proyectos productivos, invernaderos, huertos, iniciativas de reforestación y sistemas sustentables de agua, además de brindar formación para mujeres y becas educativas, todo lo cual contribuyó al desarrollo social y productivo de esta comunidad.

fundaciones que impulsan los ODS

Dado el impacto de los programas de Fundación Gigante, la organización se ha posicionado como un referente entre las fundaciones empresariales que impulsan los ODS y que con sus labores están ayudando a construir un futuro más equitativo y sostenible.

El impacto colectivo como camino hacia 2030

La capacidad de Fundación Gigante para focalizar esfuerzos, generar alianzas y traducir metas globales en programas de alto impacto confirma que el desarrollo sostenible no depende únicamente de grandes declaraciones, sino de organizaciones comprometidas que actúan con propósito y constancia. 

A medida que se aproxima 2030, resulta evidente que la Agenda de Desarrollo Sostenible no podrá cumplirse únicamente mediante esfuerzos gubernamentales, pues la magnitud de los retos sociales y ambientales exige actores capaces de movilizar recursos, construir alianzas y acercar soluciones a las comunidades y, en este contexto, las fundaciones empresariales se han convertido en piezas estratégicas de un ecosistema de transformación que necesita visión compartida y acción coordinada.

Voluntarios de Volkswagen de México suman esfuerzos para renovar espacios escolares en comunidad de Silao

Volkswagen de México llevó a cabo una jornada de voluntariado en el Jardín de Niños Santa Fe de Guadalupe, en el municipio de Silao, Guanajuato, como parte de sus acciones para fortalecer el desarrollo social y educativo en las comunidades donde tiene presencia.

En esta actividad participaron 11 voluntarios, quienes dedicaron su tiempo y esfuerzo a la mejora de las instalaciones del plantel, beneficiando directamente a 25 niñas y niños. La intervención se centró en el mantenimiento básico de la infraestructura escolar, incluyendo resanes, atención de humedad, pintura general y la rehabilitación del módulo sanitario, lo que contribuye a generar espacios más seguros, funcionales y adecuados para el aprendizaje.

Este tipo de iniciativas refleja el compromiso de Volkswagen de México con el desarrollo integral de las comunidades, a través de acciones que van más allá de su operación industrial y que impactan directamente en la calidad de vida de las personas. La colaboración con aliados estratégicos como Fondo Unido permite ampliar el alcance de estos esfuerzos y responder de manera efectiva a necesidades locales.

Voluntarios de Volkswagen de México

“En Volkswagen de México entendemos que el desarrollo sostenible también implica generar condiciones adecuadas para la educación desde las primeras etapas. A través de este voluntariado, contribuimos a crear espacios dignos que favorecen el aprendizaje y el bienestar de niñas y niños”, señaló Alea Lozada Canudas, directora de Comunicación Corporativa y Estrategia de Volkswagen de México.

La jornada forma parte del programa Por Amor a México de la armadora, que promueve la participación activa de sus colaboradores en proyectos comunitarios enfocados en educación, bienestar social y fortalecimiento del entorno. Estas acciones se integran a una estrategia más amplia que busca generar valor compartido y contribuir al desarrollo de comunidades más resilientes.

“Lo que realmente transforma estos espacios es el compromiso de las personas. La participación de nuestros colaboradores demuestra que, cuando sumamos esfuerzos, es posible generar cambios tangibles que impactan de forma positiva en las comunidades”, agregó Lozada.

Voluntarios de Volkswagen de México

A través de este tipo de intervenciones, Volkswagen de México continúa impulsando iniciativas que promueven el acceso a entornos educativos adecuados, fortaleciendo el vínculo con la comunidad y apoyando a la formación de nuevas generaciones en condiciones que favorezcan su desarrollo.

Danone México, Kinomé y Naturalia A.C. unen esfuerzos para restaurar el parque Sierra de Patlachique en el Estado de México

Grupo Danone México, Kinomé y Naturalia A.C. han unido esfuerzos para lanzar un proyecto integral de restauración y desarrollo sustentable en el Parque Estatal Sierra de Patlachique. Esta iniciativa, respaldada por las comunidades y autoridades ambientales, busca no solo recuperar los ecosistemas, sino también fortalecer la economía y el tejido social de la zona.

El proyecto contempla la reforestación de 200 hectáreas con especies nativas, la restauración ecológica de más de 40 hectáreas y la implementación de prácticas de silvopastoreo en 60 hectáreas. Todo ello, bajo una metodología participativa que involucra a los habitantes de Santiago Tepetitlán, Concepción Jolalpan y San Pedro Tepetitlán, quienes aportan su conocimiento y compromiso en cada etapa. Más de 300 personas participarán del proyecto y los tres ejidos serán fortalecidos en aspectos técnicos y de gobernanza para mejorar el manejo de sus tierras.

Además de la restauración ambiental, el proyecto busca generar un impacto positivo y duradero en varios niveles:

· Mejorar la calidad de vida de las familias locales mediante la creación de empleos y actividades económicas sostenibles vinculadas a la agroecología y el manejo forestal.

· Ofrecer alternativas para los jóvenes, brindando nuevas oportunidades de desarrollo profesional y evitando el éxodo rural.

· Fortalecer la resiliencia de los paisajes frente al cambio climático, a través de la gestión responsable del agua y el suelo, y la recuperación de áreas degradadas.

parque Sierra de Patlachique

· Promover la educación ambiental y la participación social, empoderando a las comunidades para que sean agentes activos en la conservación de su entorno.

· Inspirar iniciativas similares en otras regiones de México y el mundo, demostrando que la colaboración entre empresas, organizaciones civiles y comunidades puede generar soluciones innovadoras y sostenibles.

El acompañamiento de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del Estado de México garantiza que cada acción se realice conforme a la normatividad vigente y con una visión de largo plazo.

Con este esfuerzo conjunto, Danone México, Kinomé y Naturalia reafirman su compromiso con la salud del planeta y de las personas, convencidos de que la restauración de la Sierra de Patlachique puede ser un modelo replicable para la conservación y el desarrollo sostenible en todo el país.

Encuentro de Colaboración Ciudadana 2026: consensos para la acción social organizada antes los desafíos nacionales

La participación ciudadana y el voluntariado están teniendo un relevante protagonismo en el contexto actual. Tan solo en 2024, el número de voluntarios en las instituciones sin fines de lucro privadas superó los 3 millones, y el valor económico que produjo cada persona voluntaria fue de $102,447 pesos,  conforme a la Cuenta Satélite de Instituciones sin Fines de Lucro del INEGI*.

Distintas formas de acción social se están despertando, activismos y expresiones ciudadanas surgen en torno a una diversidad creciente de causas. La creación de una agenda común en México es necesaria para organizar esfuerzos y sumar a más actores en la construcción de lo público. En un esfuerzo por lograr consensos, Cemefi realiza el Encuentro de Colaboración Ciudadana 2026, el 12 y 13 de mayo en la IBERO ciudad de México.

El diálogo en torno a temas que afectan a la sociedad es más urgente que nunca. En este Encuentro se abordarán los desafíos para la acción social organizada, la violencia, el crimen organizado y la extorsión que están afectando la operación de las organizaciones de la sociedad civil (OSC), disminuyendo su capacidad de acción y orillando, en algunos casos, al cierre de operaciones.

“De la inspiración a la acción” es el tema del Encuentro que le dan marco a la participación de jóvenes activistas que trabajan por visibilizar su derecho a vivir en entornos libres de violencia escolar, violencia de género, y que están defendiendo los derechos de las personas de la comunidad LGBTIQ+, quienes presentarán sus iniciativas sociales en sesiones plenarias.

La cuarta edición del Encuentro de Colaboración Ciudadana 2026 se celebra en el Año Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Sostenible. Directivos de la Asociación Internacional para el Esfuerzo Voluntario (IAVE) compartirán datos sobre el estado actual del voluntariado en el mundo; mientras que en los paneles principales se reflexionará sobre la participación ciudadana como un ejercicio de corresponsabilidad que fortalece la democracia; así como los entornos que posibilitan o imposibilitan la acción social organizada.

Encuentro de Colaboración Ciudadana 2026

Consulta el programa aquí.

¿Ya sabías estos datos sobre voluntariado?

  • El número de trabajadores voluntarios en las instituciones sin fines de lucro privadas en 2024, superó los 3 millones. Fueron 3, 227, 335 voluntarios; de los cuales, 57% son hombres y 43% son mujeres.
  • El peso económico del sector de las instituciones sin fines de lucro en 2024, equivalió al  1.82 del PIB, es decir, $571, 276 millones de pesos. De esta cifra, 57.88%, o sea, $330, 631 millones de pesos, es el valor generado por el trabajo voluntario.
  • En promedio, significa que en 2024 el valor económico que produjo cada voluntario fue de $102,447 pesos.

Fuente: Cemefi con información de Sistema de Cuentas Nacionales de México. Cuenta Satélite de las Instituciones Sin Fines de Lucro de México, 2023 preliminar. INEGI.

Fundación Aleatica lanza la 4a Convocatoria Somos Seguridad Vial para prevenir siniestros viales

Cada año, más de 16 mil personas pierden la vida en hechos de tránsito en México y decenas de miles resultan con lesiones graves. Frente a esta realidad, Fundación Aleatica para la Seguridad Vial abrió la Convocatoria Somos Seguridad Vial, un programa que financia y acompaña proyectos diseñados para reducir riesgos viales.

En su cuarta edición, la iniciativa busca identificar y acelerar soluciones desarrolladas por donatarias autorizadas, así como organizaciones de la sociedad civil y startups, con capacidad de implementarse en zonas donde se concentra la siniestralidad con el fin de generar resultados medibles en la protección de los usuarios más vulnerables. Entre 2023 y 2025, se impartieron talleres informativos y de sensibilización a cerca de 27 mil jóvenes y se capacitaron a cerca de 70 formadores en seguridad vial.

Desde sus primeras ediciones, la iniciativa ha evolucionado hacia un modelo que articula a actores del ecosistema para desarrollar soluciones escalables y replicables. Este enfoque permite atender problemáticas inmediatas e incidir en las condiciones que originan los riesgos viales.

4a Convocatoria Somos Seguridad Vial

Este año el programa incorpora ajustes para fortalecer la calidad de las propuestas y ampliar su alcance. Entre ellos destacan mentorías especializadas para los finalistas, así como la incorporación de criterios que valoran la capacidad de mejora de los proyectos a lo largo del proceso.

Asimismo, la convocatoria refuerza la integración de la perspectiva de género como un elemento relevante en la evaluación para impulsar soluciones más inclusivas y alineadas a los distintos patrones de movilidad.

Las iniciativas deberán implementarse en las zonas de influencia de Aleatica en México, lo que permite enfocar los esfuerzos en contextos donde existen condiciones de riesgo identificadas y oportunidades de intervención.

El programa se enmarca en el Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021–2030 y se alinea al Decenio de Naciones Unidas de Transporte Sostenible 2026–2035, al integrar una visión que vincula la seguridad vial con sistemas de movilidad más seguros, accesibles e incluyentes.

“Buscamos soluciones que no se queden en el papel. Este programa apuesta por proyectos que puedan implementarse, medirse y escalarse para reducir riesgos viales en contextos reales”, señaló Bosco Martí, Presidente de la Fundación Aleatica.

Qué proyectos busca impulsar la Convocatoria Somos Seguridad Vial

La edición 2026 se estructura en tres líneas de acción:

● Seguridad sobre dos ruedas: enfocada en la protección de motociclistas.

Transformando puntos de riesgo: orientada a proyectos integrales de seguridad vial, alineados al enfoque de Sistema Seguro, en entornos escolares y zonas de alta siniestralidad, para prevenir hechos de tránsito y promover conductas seguras.

Cultura vial en movimiento: dirigida a modificar conductas de riesgo.

Las propuestas deberán atender factores de riesgo clave como exceso de velocidad, no uso de equipamiento y conducción de riesgo de motociclistas, no uso de cinturón de seguridad en todos los ocupantes, consumo de alcohol o estupefacientes al conducir, uso de celular y otros distractores, rebases inseguros, atropellamientos.

4a Convocatoria Somos Seguridad Vial

Cómo participar:

El registro estará abierto del 12 de mayo al 25 de junio de 2026.

Se financiarán tres proyectos por un monto total de $1,050,000 MXN junto con un acompañamiento de ocho meses para llevar a buen puerto las iniciativas.

Postula tu proyecto y gana hasta $400,000 pesos para hacerlo realidad.

4a Convocatoria Somos Seguridad Vial

Consulta las bases y el cronograma en: Convocatoria Somos Seguridad Vial

El registro de proyectos se realiza en: Registro de proyectos

Para Fundación Aleatica, el éxito no se mide en proyectos, sino en vidas salvadas y familias unidas. Nuestro compromiso es absoluto con la vida.

¡Somos Seguridad Vial!

Casa de las Sirenas. ¿Por qué se llama así la tienda Insignia de Starbucks?

Por Luis Maram

Fue mi abuela quien me dio mi primera taza de café negro; probablemente tendría unos 14 años. Desde ese momento comenzó mi relación con la bebida. Sobra decir que cuando Starbucks llegó a México, yo ya disfrutaba de mi adicción y, como mercadólogo, poder hacerlo dentro del universo de una marca con tanta historia en el marketing simplemente me atrapó.

Desde entonces jamás he ocultado mi gusto por la marca. Lo sé, habrá quien diga que hay mejor café en México y concederé incluso que probablemente tengan razón. Pero la marca de la sirena tiene dos cosas que me atraen más allá del oscuro elixir.

La primera es su filosofía sobre el tercer espacio. Las personas tenemos nuestro hogar, definido como el primer espacio; el trabajo es el segundo, pero la marca siempre ha pugnado —sin ocultarlo jamás— por convertirse en el tercero: ese sitio donde uno puede disfrutar su bebida, trabajar, aprender, convivir o simplemente existir un rato. El concepto, desde que lo conocí, me pareció cautivador.

El segundo aspecto es su relación con la sostenibilidad. El hecho de que el 99% del café de la marca provenga de abastecimiento ético me parece sensacional. Y sí, lo sé bien: hay cosas que podría mejorar, como el uso de plásticos y otros temas pendientes. Pero, en esencia, veo en Starbucks a una organización que quiere mejorar y trabaja para hacerlo. ¿Perfectible? Sin duda… pero créanme, salir al mundo y decir “quiero hacer algo que deje impacto y estoy trabajando en ello”, no es algo que cualquier marca haga.

Para muestra, su última acción.

Tienda Insignia Starbucks, Casa de las Sirenas

Me encantan las tiendas temáticas y las insignia. De hecho, cuando una gran marca abre una nueva, procuro visitarla. Creo que son de los mejores espacios para entender su cultura, su visión y hasta sus contradicciones. En ese tenor recibí con entusiasmo el comunicado donde Starbucks anunció la apertura de su nueva cafetería insignia en Guadalajara. Y por si eso no bastara… está dedicada a las mujeres. las mujeres.

Tienda Insignia Starbucks
Tienda Insignia Starbucks, Casa de las Sirenas, Guadalajara. Imagen, cortesía de Starbucks.

La sirena no llegó al logo de Starbucks por casualidad. Fue elegida como signo de seducción irresistible, la criatura mítica que atraía a los marineros hacia algo que no podían evitar. Hoy, la nueva tienda retoma el simbolismo y se bautiza como Casa de las Sirenas, pero la marca da un giro interesante al simbolismo: si durante décadas la sirena representó la atracción del café, ahora también representa a las mujeres que están detrás de él, las que lo cultivan, las que lo sirven, las que construyen comunidad alrededor de él. El significado se amplía.

Casa de las Sirenas, no es solamente una tienda más de Starbucks. La marca la plantea como un espacio diseñado para impulsar oportunidades económicas, capacitación y desarrollo para mujeres en Jalisco.

Y aquí es donde el concepto del “tercer espacio” adquiere una dimensión mucho más interesante.

Porque durante años muchas marcas han hablado de comunidad, inclusión o empoderamiento femenino desde campañas publicitarias perfectamente iluminadas y cuidadosamente producidas… pero otra cosa muy distinta es convertir esos conceptos en infraestructura real. En espacios físicos. En programas permanentes. En acciones que vivan más allá de los copys de Instagram o los comunicados de prensa.

Casa de las Sirenas busca precisamente eso.

Ubicada en Guadalajara, la cafetería fue concebida como un punto de encuentro comunitario donde no solo se sirve café; también se desarrollarán talleres, encuentros y programas de capacitación para mujeres.

Tienda Insignia Starbucks

¿Cómo trabajará Casa de las Sirenas?

Starbucks explica que el espacio operará bajo dos pilares: Sirena Autónoma, enfocado en empleabilidad y emprendimiento, y Comunidad Sirena, orientado a actividades comunitarias y conversaciones colectivas.

Y honestamente… eso me parece brillante desde la óptica de marca.

¿Por qué? Porque cuando una organización logra que su propósito salga de la letra en los muros y se convierta en una experiencia tangible, la percepción cambia por completo. El branding deja de ser discurso y comienza a convertirse en cultura.

Por si esto no bastara, Starbucks decidió ligar parte de las ventas de la tienda a programas de autonomía económica para mujeres en Jalisco. A través de la iniciativa La Autonomía También es Dulce, desarrollada junto con Fundación Marisa, se apoyará a más de mil mujeres mediante programas de capacitación, liderazgo y emprendimiento.

Y aquí vale la pena detenernos un momento.

En marketing solemos obsesionarnos con métricas que francamente podríamos calificar como superficiales: views, engagement, alcance, viralidad (de hecho varias de ellas se pueden llegar a truquear)… pero las marcas más memorables suelen ser aquellas que logran conectar su operación con algo más profundo que la simple transacción comercial. Las Lovemarks, como solía llamarles Kevin Roberts, se quedan en el imaginario de las personas, construyendo una lealtad que viaja siempre más allá de lo razonable.

No se trata de romantizar a las empresas —eso sería ingenuo—, pero sí de entender que hoy las audiencias esperan mucho más que productos. Esperan postura. Esperan coherencia. Esperan señales de humanidad… y si lo llevamos a negocio, eso también se transforma en engagement innovaciones que dan dividendos.

Starbucks parece entender bastante bien todo esto.

Incluso el diseño de la tienda fue construido bajo esa lógica. La cafetería reutilizó un antiguo edificio bancario y sumó obras creadas por artistas y diseñadoras del estado. Branding global convertido a local. Los murales de Alejandra Poiré fueron construidos a partir de conversaciones con mujeres, y los azulejos artesanales son obra de LOFA, estudio tapatío liderado por mujeres.

Las grandes marcas no solo compiten por vender productos; compiten por significado. Quieren convertirse en símbolos de algo más grande que ellas mismas. Nike no vende tenis. Apple no vende teléfonos. Starbucks jamás ha vendido únicamente café.

Y aunque habrá quien piense que esto es simplemente marketing de reputación —que sí lo es—, reducirlo únicamente a eso sería simplificar demasiado la conversación.

El contexto actual de las marcas y las regulaciones ESG les exigen hablar de inclusión, sostenibilidad, impacto económico y comunidad… pero no solo hablarlo: demostrarlo.

Casa de las Sirenas no resolverá los problemas de las mujeres en México, pero en Jalisco y en México, sin duda puede ser una bandera, porque la verdad es que en un entorno donde muchas marcas siguen atrapadas en campañas vacías cada 8 de marzo, resulta refrescante ver una iniciativa que al menos intenta construir algo permanente.

Tal vez ahí radica la verdadera fuerza de las marcas contemporáneas: no en parecer perfectas, sino en demostrar voluntad genuina de evolucionar.

Y sí… probablemente siga existiendo mejor café allá afuera.

Pero pocas marcas entienden tan bien como Starbucks que, al final, las personas no solo consumimos productos… consumimos historias, espacios y símbolos con los que queremos relacionarnos.

Este artículo se publicó inicialmente en el sitio del autor.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas

Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.

Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

“La escuela no debe ser una guardería”: El señalamiento de la SEP que interpela al sector empresarial

En medio de un intenso debate público que ha dominado las redes y los medios durante los últimos días, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, reafirmó durante la Primera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria de la SEP que “México no cabe en un solo calendario” y que “la escuela no debe ser una guardería por conveniencia del mercado laboral”.

El funcionario fue más allá al cuestionar la lógica actual del sistema educativo. Según sus palabras, insistir en “una visión tecnocrática que ignora los 45 grados en Sonora o la humedad en la Huasteca, convierte a la escuela después del 15 de junio en una estancia forzada sin propósito pedagógico real”. También señaló que después de ciertas fechas se genera un “tiempo muerto” dedicado principalmente a trámites administrativos.

El contexto del ruido mediático

El anuncio inicial de un adelanto significativo del fin de clases (al 5 de junio de 2026) generó una ola de críticas por parte de padres de familia, docentes y sectores de la oposición, quienes lo interpretaron como una medida improvisada, ya que la justificación del calor extremo y la organización del Mundial de Fútbol 2026 no parecen razonables. El calor no es nuevo en 2026; y respecto al Mundial, México solo albergará 13 juegos y además estarán repartidos en 3 ciudades. En este marco, no es de extrañarse que el anuncio intempestivo de suspender clases 40 días antes del término oficial en todo el país, a la sociedad y a las instituciones educativas les parezca bastante injustificado, por decir lo menos.

recorte de calendario escolar

Ante el revuelo, la propia Presidencia de la República matizó la propuesta y el secretario Delgado convocó esta reunión extraordinaria con las 32 autoridades educativas estatales para “revisar de raíz” el calendario.

Lo que hoy circula profusamente en videos y publicaciones en redes es, en buena medida, el eco amplificado de estas frases, que han sido tomadas tanto para defender una mayor flexibilidad educativa como para criticar una supuesta ligereza en la gestión del calendario escolar.

Un antecedente relevante para la responsabilidad empresarial

Más allá del ruido político y mediático inmediato, el señalamiento de Delgado pone sobre la mesa una cuestión estructural: la profunda interconexión entre el sistema escolar y el funcionamiento del mercado laboral. Al cuestionar que la escuela funcione como un soporte invisible que permite a los padres —principalmente las madres— incorporarse al empleo, el secretario evidencia una realidad que afecta directamente la operación de las empresas.

Este tipo de intervenciones suelen convertirse en precedentes para configuraciones posteriores de la política pública. En un país donde las tareas de cuidado recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres, cualquier modificación en los tiempos escolares genera repercusiones concretas en la organización del trabajo, la productividad y los esquemas de conciliación vida-trabajo.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial y los criterios ESG, el tema cobra especial relevancia:

  • En el componente Social (S), resalta la equidad de género y la economía de los cuidados.
  • En el Ambiental (E), legitima el argumento climático para replantear rutinas institucionales.
  • En el de Gobernanza (G), abre la puerta a mayores exigencias de corresponsabilidad por parte del sector privado.

Para las empresas, el interés radica en el potencial de este debate como antecedente. Si se consolida la tendencia hacia calendarios más flexibles o regionalizados, es probable que crezcan las expectativas —y eventualmente las exigencias— sobre políticas de flexibilidad laboral, apoyos al cuidado infantil y capacidad para absorber contingencias que antes resolvía el calendario escolar uniforme.

Lo que hoy parece una polémica pasajera sobre el calendario escolar podría convertirse en una de las discusiones más relevantes para el futuro del trabajo en México. Porque cuando el Estado cuestiona abiertamente el papel de la escuela como soporte indirecto del sistema laboral, también está enviando un mensaje implícito al sector empresarial: parte de esa carga podría desplazarse hacia las organizaciones.

Muchas empresas aún observan estos debates como asuntos ajenos, políticos o exclusivamente educativos. Sin embargo, ignorar esta conversación sería un error estratégico. Los cambios demográficos, la crisis climática, la presión por esquemas laborales más humanos y la creciente centralidad de la economía de los cuidados ya están modificando las expectativas sociales sobre el papel de las compañías. Y tarde o temprano, esas expectativas se traducen en presión reputacional, regulatoria y operativa.

La pregunta no es si el sector privado participará en esta conversación, sino bajo qué condiciones llegará a ella: reaccionando tarde y absorbiendo costos imprevistos, o anticipándose con visión estratégica.

Las empresas que entiendan desde ahora que la sostenibilidad no se limita al carbono ni a los reportes ESG, sino que también implica corresponsabilidad social, flexibilidad laboral y adaptación climática, tendrán ventaja. Las que no, podrían terminar pagando —literalmente— los platos rotos de un sistema que está empezando a redefinir quién cuida, quién absorbe las crisis y quién sostiene realmente la productividad del país.

De última hora

Tras más de cinco horas de diálogo entre el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, y la Comisión Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu), por la tarde del lunes se acordó respetar el calendario escolar vigente. En consecuencia, el cierre del ciclo 2025-2026 NO se adelantará y se mantiene fijo hasta el 15 de julio, discutiéndose además el arranque del ciclo 2027.

B Corps en auge: ¿qué está impulsando a más empresas a sumarse?

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Durante décadas, el éxito corporativo se midió casi exclusivamente bajo una misma lógica: crecimiento financiero y maximización de ganancias. Sin embargo, el deterioro ambiental, las crisis sociales y una ciudadanía cada vez más informada han cambiado las expectativas sobre el papel de las empresas. Hoy, el mercado exige algo más que rentabilidad: exige propósito, transparencia e impacto medible.

En ese contexto, cada vez más organizaciones exploran caminos que les permitan demostrar su compromiso de forma tangible. Ahí es donde surge un fenómeno que ha ganado notoriedad global: convertirse en B Corps, una alternativa empresarial que busca equilibrar el rendimiento económico con beneficios sociales y ambientales verificables. Pero, ¿qué está impulsando realmente este auge y por qué más compañías están apostando por este modelo?

¿Qué significa convertirse en B Corps?

Hablar de B Corps implica entender un cambio profundo en la manera de hacer negocios. Una Benefit Corporation —o Corporación de Beneficio Social— es una empresa con fines de lucro que trabaja explícitamente para equilibrar el crecimiento económico con impactos positivos en el medio ambiente, las comunidades y las personas.

La certificación, otorgada por la organización independiente B Lab, exige estándares superiores de propósito, transparencia y responsabilidad. No se trata de una promesa aspiracional ni de campañas de reputación: las empresas deben medir, evaluar y mejorar continuamente su impacto social y ambiental para conservar el distintivo. Por ello, convertirse en B Corps representa para muchas organizaciones una transformación estructural de su modelo de negocio.

Convertirse en B Corps como respuesta a la presión por la sostenibilidad

El incremento de reportes ESG, regulaciones sobre divulgación no financiera y una ciudadanía más crítica han generado un nuevo escenario para las empresas. Actualmente, no basta con decir que una compañía es sostenible; también debe demostrarlo mediante evidencia verificable.

En este contexto, muchas organizaciones recurren a certificaciones independientes como una manera de validar sus esfuerzos y fortalecer la confianza con sus grupos de interés. La certificación B Corp ha ganado terreno precisamente porque evalúa el impacto integral de una empresa y no únicamente una dimensión específica, como ocurre con otros distintivos.

No es casualidad que el movimiento haya crecido rápidamente. Desde su creación en 2006, existen más de 10 mil empresas certificadas en 215 países y alrededor de 160 industrias. Este crecimiento refleja una necesidad creciente de demostrar coherencia entre discurso y acción corporativa.

B Corps

Las cinco áreas que evalúan a las empresas

Uno de los elementos que ha fortalecido la credibilidad del modelo B Corp es el rigor del proceso de evaluación. Para certificarse, las organizaciones deben responder más de 150 preguntas respaldadas con evidencia documental dentro de la Evaluación de Impacto B.

El análisis contempla cinco dimensiones clave: gobernanza, trabajadores, comunidad, medio ambiente y clientes. La revisión incluye aspectos tan diversos como la inclusión del impacto social en la toma de decisiones, la equidad salarial, la eficiencia energética, las prácticas comunitarias o la relevancia social del producto o servicio.

Además, la certificación no es permanente ni automática. Las empresas deben alcanzar una puntuación mínima de 80 sobre 200 puntos y publicar sus resultados. Después, cuentan con tres años para implementar mejoras que les permitan mantener el reconocimiento, reforzando así una cultura de mejora continua.

¿Por qué más compañías buscan convertirse en B Corps?

Uno de los factores que explica el auge de esta certificación es su potencial para generar resiliencia empresarial. Diversas investigaciones muestran que las compañías B Corp suelen destacar por su capacidad de innovación, debido a que buscan constantemente mejorar sus impactos económicos, sociales y ambientales.

Este enfoque también fortalece su reputación frente a inversionistas, consumidores y talento. En un mercado donde las nuevas generaciones priorizan el propósito laboral, las B Corps suelen resultar atractivas para quienes buscan empleos alineados con valores y sentido de contribución.

Incluso existen señales de desempeño económico favorable. Datos de B Lab UK muestran que las empresas B Corp registraron un crecimiento del 23% entre 2023 y 2024, frente al 17% de las empresas no certificadas. Asimismo, se reportó un crecimiento del 22% entre el momento de la certificación y la recertificación de estas organizaciones.

B Corps

El debate sobre el ecoblanqueo y los desafíos del modelo

Pese a su crecimiento, el modelo no ha estado libre de cuestionamientos. Algunas voces han acusado a ciertas empresas de utilizar la certificación como una herramienta reputacional sin generar cambios profundos, alimentando preocupaciones sobre posibles prácticas de ecoblanqueo.

Casos como la certificación de Nespresso en 2022 generaron controversia dentro de la propia comunidad B Corp. Varias empresas cafeteras certificadas cuestionaron públicamente la decisión, argumentando preocupaciones relacionadas con derechos humanos y estándares insuficientes. De forma similar, BrewDog perdió su certificación tras denuncias sobre acoso laboral.

Estas críticas evidenciaron la necesidad de fortalecer los procesos de validación. En respuesta, B Lab actualizó sus estándares con criterios más rigurosos y verificaciones acreditadas por terceros, buscando reforzar la transparencia y garantizar que las empresas mantengan mejoras constantes y verificables.

Más que una certificación, una transformación empresarial

Aunque no representa una solución absoluta a los desafíos ambientales, sociales y económicos, el movimiento B Corp sí ha abierto una conversación relevante sobre el propósito empresarial. Frente a modelos centrados exclusivamente en el valor para el accionista, esta certificación propone una visión más amplia de creación de valor.

En ese sentido, convertirse en B Corps no solo significa obtener un sello de reconocimiento, sino adoptar un compromiso legal, operativo y moral con una economía más inclusiva, equitativa y regenerativa. Y precisamente esa visión de largo plazo parece ser una de las razones más poderosas detrás de su creciente auge.

Planta sostenible de Toyota alcanza la neutralidad de carbono: ¿cómo lo logró?

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La industria automotriz enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: reducir el impacto ambiental de sus operaciones sin comprometer productividad, innovación ni competitividad. En este contexto, cada avance hacia procesos de manufactura más limpios se convierte en un caso de estudio relevante para empresas, especialistas en sostenibilidad y consumidores interesados en el futuro de la movilidad. Toyota ha decidido asumir ese reto desde el corazón de su producción.

La noticia proviene de Japón, donde la planta sostenible de Toyota ubicada en Tahara alcanzó la neutralidad de carbono, convirtiéndose en la primera fábrica de la compañía en lograr este objetivo. Más allá del simbolismo, el caso resulta relevante porque demuestra cómo una instalación industrial de gran escala —con décadas de operación— puede transformarse mediante energías renovables, eficiencia energética y estrategias de reducción de emisiones.

La planta sostenible de Toyota y su transformación hacia la neutralidad de carbono

La planta de Tahara, ubicada en Japón, produce vehículos Toyota desde enero de 1979. Con cerca de 9 mil empleados y una extensión de 4.03 kilómetros cuadrados, se trata de una de las instalaciones de manufactura más grandes de la empresa en el país. Durante años, la fábrica ha trabajado en disminuir las emisiones derivadas de la producción automotriz, concentrándose especialmente en aquellas generadas dentro de sus propias instalaciones.

El resultado de estos esfuerzos es significativo: Tahara se convirtió en la primera fábrica neutra en carbono de Toyota. Este avance responde al compromiso global de la automotriz japonesa de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050, una meta que requiere intervenir desde la fabricación hasta el ciclo de vida completo de los vehículos.

Uno de los factores clave fue la integración de infraestructura de energía renovable. En 2023, Toyota incorporó cinco aerogeneradores de 145 metros de altura, considerados entre los más altos de Japón, reforzando así su capacidad para producir energía limpia directamente en el sitio.

¿Qué tecnologías impulsaron a la planta sostenible de Toyota?

La apuesta por energías renovables no se limitó a la energía eólica. Posteriormente, la empresa instaló alrededor de 1,200 paneles solares en áreas cercanas a la pista de pruebas de la planta, con una capacidad de generación de 530 kW. Además, la compañía ya contempla ampliar esta infraestructura con nuevas instalaciones solares en zonas de estacionamiento.

Sin embargo, la estrategia no dependió exclusivamente de producir energía renovable. Toyota también trabajó en disminuir emisiones industriales mediante medidas de eficiencia energética y el uso de hidrógeno de combustión limpia en distintos procesos de manufactura. Esto refleja un enfoque más integral, donde reducir emisiones implica intervenir múltiples puntos del sistema productivo.

La experiencia de Tahara deja una lección importante: incluso industrias históricamente intensivas en carbono pueden avanzar hacia modelos más sostenibles cuando combinan innovación tecnológica con metas ambientales de largo plazo.

Neutralidad de carbono: una meta que Toyota busca acelerar

El caso de Tahara no ocurre de manera aislada. Toyota ha desplegado objetivos específicos en distintas regiones para acelerar su transición. En Europa, por ejemplo, Toyota Motor Europe busca alcanzar la neutralidad de carbono total para 2040 y pretende que todas sus instalaciones propias sean neutras en carbono para 2030.

Como parte de esta estrategia, en 2025 la compañía puso en marcha el sistema Toyota Circular Factory en su planta de Burnaston, en Derbyshire, Reino Unido.

Esta iniciativa busca procesar vehículos al final de su vida útil bajo un modelo basado en circularidad y aprovechamiento de materiales.

El sistema se centra en tres ejes: reutilización de piezas, remanufactura de componentes y recuperación de materiales reciclables. Según estimaciones de Toyota Motor Europe, la planta podrá reciclar aproximadamente 10 mil vehículos al año, recuperar 300 toneladas de plástico de alta pureza y rescatar alrededor de 8,200 toneladas de acero.

Economía circular: el siguiente paso de la industria automotriz

Para Toyota, alcanzar la neutralidad de carbono no solo implica modificar el consumo energético de las fábricas. También supone repensar el destino de los vehículos una vez que concluyen su ciclo de vida útil. Bajo esta lógica, la economía circular se posiciona como una pieza clave dentro de su estrategia ambiental.

Leon van der Merwe, vicepresidente de Economía Circular de Toyota Motor Europe, ha señalado que el objetivo es expandir este tipo de operaciones en toda Europa e, incluso, colaborar con otras organizaciones interesadas en avanzar hacia modelos de producción circulares.

Este enfoque responde a una realidad ineludible: el impacto ambiental de un automóvil no termina cuando sale de la línea de producción. La reutilización de componentes y el aprovechamiento de materiales pueden reducir considerablemente la demanda de nuevos recursos y las emisiones asociadas.

La industria automotriz acelera la reducción de emisiones industriales

Toyota no es la única empresa que está apostando por disminuir el impacto de la manufactura automotriz. La sueca Polestar, especializada en vehículos eléctricos, informó una reducción del 31% en emisiones por vehículo vendido desde 2020, impulsada principalmente por el uso de energía renovable en la producción y fabricación de baterías.

El paralelismo resulta interesante porque muestra una tendencia más amplia dentro del sector: sustituir combustibles fósiles por fuentes limpias en procesos industriales. En este sentido, el uso de aerogeneradores y paneles solares en Tahara parece alinearse con una estrategia similar.

Además, empresas como Volvo también avanzan hacia procesos de producción climáticamente neutros, al tiempo que preparan la manufactura de nuevos modelos eléctricos para los próximos años.

Por qué la planta sostenible de Toyota podría marcar un precedente

De acuerdo con un informe del Foro Económico Mundial en colaboración con McKinsey, gran parte de las emisiones de carbono de los materiales utilizados por el sector automotriz podrían reducirse antes de 2030 sin generar incrementos netos en costos. Esto significa que muchas de las soluciones tecnológicas ya existen y podrían implementarse de inmediato.

En este escenario, la planta sostenible de Toyota representa algo más que un logro corporativo: funciona como evidencia de que las fábricas existentes pueden adaptarse a nuevas exigencias climáticas sin necesidad de empezar desde cero. La transición, aunque compleja, parece cada vez más viable.

La historia de Tahara también rompe con la idea de que la sostenibilidad industrial depende únicamente de nuevas construcciones. En cambio, demuestra que instalaciones con décadas de operación pueden evolucionar si existe inversión, visión estratégica y objetivos claros.

El caso de la planta sostenible de Toyota en Tahara muestra cómo la neutralidad de carbono puede dejar de ser una aspiración lejana para convertirse en una realidad tangible dentro de sectores altamente industrializados. La combinación de energía eólica, paneles solares, hidrógeno limpio y eficiencia energética evidencia que la transformación industrial ya está ocurriendo.

Al mismo tiempo, este avance abre una conversación más amplia sobre el futuro de la manufactura automotriz. Mientras las empresas enfrentan presiones regulatorias, climáticas y sociales, ejemplos como el de Toyota sugieren que el camino hacia operaciones más sostenibles no solo es posible, sino cada vez más necesario para mantener competitividad y legitimidad en el largo plazo.

Los accionistas no se alejan de los ESG: por qué siguen siendo importantes

Durante los últimos años, el debate sobre los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) ha estado marcado por posturas encontradas. Mientras algunos sectores han cuestionado su efectividad e incluso han impulsado narrativas anti-ESG, los inversionistas parecen enviar un mensaje distinto: lejos de perder relevancia, estos factores continúan siendo determinantes al momento de evaluar riesgos y oportunidades de negocio.

Una encuesta de GlobeScan aplicada a más de 8 mil inversionistas minoristas en 23 mercados confirma una tendencia que desafía las percepciones más escépticas. A pesar del cambio en el lenguaje sobre inversión responsable y del ruido mediático alrededor de los ESG, las convicciones que impulsan estas decisiones permanecen firmes.

El riesgo climático, la desigualdad económica y la búsqueda de rendimientos sostenibles siguen estando en el centro de la conversación financiera.

Accionistas y ESG: una relación que se mantiene firme

Hablar de accionistas y ESG ya no implica únicamente abordar temas reputacionales o estrategias de sostenibilidad corporativa. Para muchos inversionistas, estos factores se han convertido en una lente para interpretar la capacidad de resiliencia de una empresa frente a riesgos complejos y cada vez más visibles.

Los resultados del estudio muestran que poco más del 80% de los encuestados en 2025 considera que la desigualdad económica representa uno de los principales riesgos para los inversionistas, una cifra prácticamente idéntica a la registrada en 2020. De manera similar, la percepción del cambio climático como un riesgo relevante para la inversión se mantuvo estable durante el mismo periodo.

accionistas no se alejan de los ESG

Esta consistencia resulta especialmente significativa si se considera el contexto reciente. En distintos mercados se intensificó la retórica anti-ESG, cuestionando el valor de integrar criterios de sostenibilidad en las decisiones financieras. Sin embargo, los datos sugieren que los inversionistas han optado por priorizar señales de largo plazo sobre debates coyunturales.

¿Por qué los accionistas y ESG siguen siendo relevantes?

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio está relacionado con el desempeño financiero. La idea de que las inversiones responsables pueden generar mayores rendimientos ganó terreno entre los inversionistas minoristas. En 2025, el acuerdo total con esta afirmación aumentó siete puntos porcentuales hasta alcanzar el 77%.

Además, el porcentaje de quienes expresaron un acuerdo firme respecto a esta relación también creció siete puntos, situándose en 32%. Esto refleja un cambio importante: la responsabilidad corporativa ya no se percibe únicamente como una obligación ética o regulatoria, sino como un elemento vinculado directamente con la rentabilidad.

El fortalecimiento de esta percepción envía una señal clara al mercado. Para muchos inversionistas, las empresas capaces de gestionar riesgos sociales y ambientales con eficacia tienen mayores posibilidades de generar valor sostenido en el tiempo, incluso en contextos económicos inciertos.

accionistas no se alejan de los ESG

La desigualdad y el clima siguen marcando las decisiones de inversión

Durante mucho tiempo, los factores financieros tradicionales dominaron las conversaciones entre inversionistas. Sin embargo, hoy variables como la desigualdad económica o los impactos del cambio climático forman parte de los análisis estratégicos sobre desempeño empresarial y estabilidad de largo plazo.

La persistencia de estas preocupaciones indica que muchos accionistas ya no entienden la sostenibilidad como un elemento aislado, sino como una dimensión integrada a la gestión del riesgo. Las afectaciones derivadas de fenómenos climáticos, tensiones sociales o brechas económicas pueden traducirse en interrupciones operativas, pérdida de reputación o menor competitividad.

Desde esta perspectiva, accionistas y ESG conforman una conversación que va más allá de tendencias temporales. Se trata de entender cómo una organización se prepara para enfrentar desafíos sistémicos que podrían impactar tanto sus operaciones como su capacidad de crecimiento.

Lo que las empresas deben entender sobre accionistas y ESG

Para las empresas, estos resultados implican un cambio importante en la manera de comunicar y ejecutar sus estrategias de sostenibilidad. Ya no basta con presentar iniciativas sociales o ambientales como elementos complementarios de posicionamiento de marca. Hoy existe una expectativa más alta por parte de los inversionistas.

La evidencia apunta a que abordar de manera creíble problemáticas como la desigualdad o el riesgo climático puede fortalecer la confianza de los accionistas, especialmente cuando estas acciones están claramente vinculadas con la resiliencia empresarial y la creación de valor.

accionistas no se alejan de los ESG

En otras palabras, accionistas y ESG representan una relación cada vez más orientada hacia la rendición de cuentas y los resultados tangibles.

Las organizaciones que logren conectar sus prácticas responsables con desempeño financiero y visión de largo plazo podrían estar mejor posicionadas para mantener el respaldo de sus inversionistas.

La encuesta de GlobeScan, realizada entre julio y agosto de 2025 a más de 8,400 consumidores que poseen acciones en 23 mercados, deja ver un panorama claro: las convicciones detrás de la inversión responsable no solo permanecen, sino que en algunos casos se fortalecen. Pese a los cambios en el discurso público, los factores ESG siguen influyendo en la forma en que muchos inversionistas evalúan el futuro de las compañías.

En un entorno donde la confianza se ha convertido en uno de los activos más valiosos, las empresas enfrentan un reto cada vez más evidente: demostrar que sus compromisos ambientales y sociales no son promesas aisladas, sino parte de una estrategia capaz de sostener el desempeño y generar valor en el largo plazo. Aquí radica, precisamente, la vigencia de accionistas y ESG en la conversación empresarial actual.