¿Cómo aplicar principios de economía circular en servicios, no solo en productos?

En el imaginario colectivo, la economía circular suele estar asociada a productos: reciclaje de envases, rediseño de materiales o reutilización de ropa. Sin embargo, si queremos transformar verdaderamente los sistemas económicos, es urgente expandir esta visión hacia los servicios. Aplicar los principios de economía circular en servicios permite reducir impactos invisibles, mejorar la eficiencia operativa y generar modelos regenerativos más allá del objeto físico.

Hoy más que nunca, las empresas de servicios —desde firmas de consultoría hasta plataformas digitales— tienen un rol clave en el rediseño sistémico. La economía circular en este ámbito no solo se traduce en beneficios ambientales, sino también en ventajas reputacionales, competitivas y de largo plazo. ¿Cómo hacerlo sin caer en greenwashing? A continuación, exploramos seis caminos para aplicar auténticamente los principios de economía circular en servicios.

1. Diseñar servicios con ciclos de vida regenerativos

Al igual que en los productos, los servicios pueden pensarse desde el diseño para generar el menor desperdicio posible y aportar valor continuo. Esto implica considerar desde el inicio su huella ambiental, la eficiencia de sus procesos y la posibilidad de retroalimentación constante.

Por ejemplo, una consultoría puede crear paquetes modulares que evolucionen con las necesidades del cliente, en lugar de ofrecer entregables únicos que se descarten. Así, se construye una relación más circular, donde el conocimiento se reinvierte y perfecciona en cada ciclo.

Implementar los principios de economía circular en servicios desde la etapa de diseño requiere un cambio de mentalidad: dejar de ver el servicio como un “evento” y comenzar a entenderlo como un “sistema en movimiento”.

economía circular en servicios

2. Integrar tecnologías para extender la utilidad del servicio

En la era digital, la circularidad puede fortalecerse a través de plataformas tecnológicas. Herramientas de automatización, analítica de datos y aprendizaje automático pueden mejorar la adaptabilidad y personalización del servicio a lo largo del tiempo.

Esto permite, por ejemplo, que una empresa de capacitación profesional replique contenidos útiles, actualice módulos automáticamente o mida en tiempo real el impacto en el aprendizaje, en lugar de ofrecer cursos únicos y desechables.

Adoptar tecnología no debe entenderse como un fin, sino como un medio para reforzar los principios de economía circular en servicios, ampliando su alcance y reduciendo los recursos necesarios para generar valor.

3. Optimizar la experiencia del cliente con base en el uso real

Uno de los principios clave de la economía circular es optimizar el uso en lugar de la posesión. En servicios, esto puede traducirse en ofrecer soluciones personalizadas que se ajusten a la frecuencia, intensidad o formato que el cliente realmente necesita.

Empresas de streaming, coworking o movilidad como servicio ya lo aplican: se paga por uso, no por propiedad. Este enfoque también puede trasladarse a servicios jurídicos, educativos o de salud, donde la experiencia se adapta de manera dinámica al usuario.

Diseñar con esta lógica no solo reduce desperdicios operativos, sino que refuerza el compromiso con los principios de economía circular en servicios, donde el foco está en la eficiencia del uso y no en la cantidad de entregables.

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4. Promover modelos de colaboración y co-creación

La economía circular se apoya en la inteligencia colectiva. Los servicios pueden evolucionar hacia esquemas colaborativos donde usuarios, proveedores y aliados co-crean soluciones, evitando redundancias y acelerando el aprendizaje compartido.

Un ejemplo potente son las plataformas de código abierto o comunidades de práctica, que desarrollan conocimiento de forma descentralizada y abierta, multiplicando su utilidad social sin agotar recursos.

Fomentar la co-creación ayuda a cumplir los principios de economía circular en servicios al permitir que cada actor agregue valor en lugar de consumirlo, fomentando la resiliencia y la regeneración del sistema.

5. Medir impacto y retroalimentar el sistema

Sin métricas, no hay circularidad. Evaluar continuamente los efectos del servicio —ambientales, sociales, económicos— permite hacer ajustes oportunos y mantener una lógica de mejora continua. Esto también abre la puerta a la rendición de cuentas y evita prácticas de impacto limitado.

El análisis de ciclo de vida, los indicadores de desempeño sostenible o los sistemas de retroalimentación del cliente pueden integrarse de manera ágil en modelos de servicio, sin convertirlos en procesos pesados.

Medir es también comunicar. Cuando se difunden resultados tangibles, se consolida la narrativa de que los principios de economía circular en servicios son una realidad alcanzable, medible y replicable.

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6. Cerrar ciclos más allá de la entrega del servicio

Un servicio circular no termina con su ejecución. Puede dar paso a otros ciclos de valor: mentorías postventa, reutilización de conocimientos, donación de capacidades o transferencia de aprendizajes a nuevas audiencias.

Una agencia de comunicación, por ejemplo, puede documentar metodologías exitosas y compartirlas con organizaciones sin fines de lucro, multiplicando su impacto. Así, el conocimiento no se pierde: se transforma.

Cerrar ciclos es el corazón de los principios de economía circular en servicios, y en ello reside su potencial más profundo: generar valor que se expanda, en lugar de agotarse.

Circularidad que trasciende lo tangible

Aplicar los principios de economía circular en servicios no solo es posible, sino urgente si queremos construir modelos económicos sostenibles, inclusivos y resilientes. El reto está en romper con viejos esquemas de linealidad y diseñar experiencias que aprendan de sí mismas, que sumen sin restar y que tengan un propósito regenerativo desde el inicio.

Más allá de modas o reportes de sostenibilidad, avanzar hacia servicios circulares significa repensar el rol de nuestras organizaciones en el tejido social y ambiental. Porque si los servicios son invisibles, su impacto no tiene por qué serlo.

Trump avanza para eliminar norma que protege la salud frente a gases contaminantes

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En una movida que ha desatado alarma entre ambientalistas y expertos en política pública, la administración de Donald Trump ha propuesto eliminar una de las piedras angulares en la lucha contra el cambio climático: la norma climática que desde 2009 reconoce los gases de efecto invernadero como una amenaza directa a la salud pública. Esta acción, impulsada por la actual dirección de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), pretende revertir décadas de avances regulatorios.

La “declaración de peligro”, como se le conoce, no solo ha servido de base legal para controlar las emisiones contaminantes, sino que también ha sido fundamental en la elaboración de políticas orientadas a reducir el impacto del transporte y la industria en el medio ambiente. La revocación de esta norma climática no solo representaría una regresión normativa, sino también un cuestionamiento profundo al compromiso institucional de Estados Unidos con la salud de su población y la sostenibilidad del planeta.

La norma climática: cimiento legal del combate al cambio climático

De acuerdo con The Guardian, desde 2009, la norma climática se ha mantenido como el argumento legal que permite a la EPA regular emisiones contaminantes bajo la Ley de Aire Limpio. Al considerar al dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero como un riesgo para la salud pública, abrió la puerta a una política ambiental ambiciosa y necesaria.

Gracias a esta base legal, se lograron avances importantes en la regulación de sectores críticos como el transporte y la generación de energía. Esta herramienta permitió establecer límites de emisión para automóviles, camiones y plantas industriales, protegiendo no solo el ambiente, sino también a las comunidades más vulnerables.

norma climática

La propuesta de derogar esta norma amenaza con desmantelar todo ese andamiaje legal. Y, en efecto, esa es la intención reconocida por Lee Zeldin, actual administrador de la EPA, quien califica su eliminación como “la mayor acción desregulatoria en la historia de Estados Unidos”.

Desregulación bajo el pretexto del éxito económico

La narrativa detrás de esta propuesta se apoya en una lógica de crecimiento económico desregulado. Zeldin ha comparado la norma climática con un dogma ideológico, describiéndola como “el santo grial de la religión del cambio climático”, una frase que no solo desacredita la ciencia, sino que reduce un problema global a una supuesta batalla cultural.

Acompañado por una orden ejecutiva del expresidente Trump, el anuncio de Zeldin forma parte de una estrategia más amplia que contempla la eliminación de 31 normas ambientales clave. Entre ellas, destacan aquellas relacionadas con el aire limpio, el agua potable y la mitigación del cambio climático.

Para algunos sectores conservadores, esta cruzada representa una liberación de cargas económicas para las industrias. Sin embargo, los expertos advierten que el costo social, ambiental y sanitario podría ser incalculable y, sobre todo, irreversible.

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Impactos en la salud pública: la otra cara del desmantelamiento

Eliminar la norma climática no es solo una cuestión técnica o jurídica; es, en esencia, una amenaza directa a la salud pública. Así lo han advertido tres exadministradores de la EPA, incluidos funcionarios nombrados por gobiernos republicanos. Entre ellos, Christine Todd Whitman, quien declaró que esta administración representa un verdadero “hallazgo de peligro” por su desprecio hacia el bienestar ciudadano.

La relación entre gases de efecto invernadero y enfermedades respiratorias, cardiovasculares y neurológicas está ampliamente documentada. Eliminar la capacidad legal de limitar estas emisiones abre la puerta a una mayor exposición de la población a contaminantes peligrosos.

El impacto sería especialmente grave en comunidades ya vulnerables, como aquellas que viven cerca de corredores industriales o carreteras con alto tráfico vehicular. En estos contextos, la norma climática ha sido una barrera protectora ante la contaminación crónica.

Transporte y clima: un futuro incierto sin regulación

El sector transporte es la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos. La norma climática ha sido esencial para implementar los Estándares de Autos y Camiones Limpios, que presionan a los fabricantes a innovar y producir vehículos más eficientes o eléctricos.

La eliminación de los límites de emisiones de escape propuestos por la EPA frena este avance y debilita los incentivos hacia una transición energética más sostenible. Esto implica un retroceso no solo en términos ambientales, sino también en el posicionamiento global de Estados Unidos frente a la carrera por la electromovilidad.

Sin estos estándares, los consumidores podrían quedar expuestos a una mayor oferta de vehículos contaminantes, perpetuando un modelo de consumo obsoleto e insostenible en plena crisis climática.

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La batalla legal: ¿una propuesta sin futuro?

A pesar del anuncio de la EPA, expertos en derecho ambiental consideran que derogar la norma climática será un desafío jurídico casi imposible. El precedente de la Corte Suprema de 2007, que otorgó autoridad a la EPA para regular estos gases, limita el margen de acción del gobierno.

David Doniger, del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, ha advertido que ningún argumento científico serio podría sostener la eliminación de la declaración de peligro en tribunales. En su opinión, la propuesta no es más que un “disparo político” para desmantelar la legislación climática.

Los grupos ambientalistas ya se preparan para una larga batalla en los tribunales, conscientes de que este precedente puede afectar no solo el presente, sino también la posibilidad de que futuras administraciones impulsen nuevas normas ambientales.

norma climática

Responsabilidad social y climática: una línea que no debe cruzarse

Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial y gubernamental, este intento de eliminar la norma climática representa una violación ética de los compromisos asumidos por las instituciones para proteger la vida y el entorno de las generaciones presentes y futuras.

El desdén hacia la ciencia, el desmantelamiento de salvaguardas legales y la prioridad absoluta al lucro económico por encima del bienestar social son señales preocupantes de un modelo político que ignora los principios más básicos del desarrollo sostenible.

En este contexto, el rol de las empresas, la sociedad civil y los gobiernos locales cobra una relevancia crítica. Proteger la norma climática no es solo un deber legal, es una exigencia moral que interpela a todos los actores del ecosistema socioambiental.

La propuesta de eliminar la norma climática no es un simple ajuste regulatorio: es un ataque frontal contra décadas de lucha ambiental y una amenaza directa a la salud pública. Aunque los tribunales podrían frenar su avance, el hecho de que se haya propuesto revela una peligrosa visión que reduce la protección ambiental a un obstáculo para el crecimiento económico.

Ante este panorama, quienes trabajamos en responsabilidad social debemos alzar la voz con claridad. No podemos permitir que intereses políticos temporales comprometan el futuro climático del planeta. Proteger la norma climática es proteger la vida.

¿COP30 en riesgo? Los altos precios en Brasil ponen en jaque la participación de países pobres

El mundo observa con atención la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), programada para celebrarse en noviembre en Belém, Brasil. Este evento, clave para fortalecer los compromisos globales frente a la crisis climática, se encuentra en el centro de una controversia que amenaza con limitar la presencia de países en desarrollo en las mesas de negociación.

De acuerdo con The Guardian, las alarmas se han encendido tras conocerse que los costos de alojamiento en la sede se han disparado, en algunos casos alcanzando cifras de hasta 700 dólares por noche. La posibilidad de que estas tarifas restrinjan la participación en la COP30 de delegaciones con presupuestos reducidos es ahora un tema prioritario para la ONU y los organizadores brasileños.

Precios inalcanzables: el primer obstáculo

Desde que se confirmó a Belém como ciudad anfitriona, la demanda de alojamiento superó por mucho la oferta. Con solo 18,000 plazas hoteleras disponibles frente a los 45,000 asistentes esperados, los precios se dispararon. Esta situación ha puesto a delegaciones africanas, pequeños Estados insulares y organizaciones civiles en una posición delicada.

El presidente del Grupo Africano de Negociadores, Richard Muyungi, ha advertido que muchos países podrían reducir el número de representantes o incluso quedar fuera de las negociaciones si no se encuentran soluciones viables. “No estamos dispuestos a sacrificar nuestra participación en la COP30 por costos tan desproporcionados”, afirmó.

Este aumento de precios también afecta a países desarrollados, que reportan dificultades similares. Algunos diplomáticos europeos ya han anticipado que reducirán sus delegaciones a la mitad en comparación con conferencias anteriores.

Brasil responde con medidas de emergencia

Ante las crecientes críticas, el gobierno brasileño ha anunciado medidas para ampliar la oferta de alojamiento. Entre ellas, la adquisición de dos cruceros para proporcionar 6,000 camas adicionales y la apertura de reservas con tarifas más accesibles para países en desarrollo. Sin embargo, el costo de 220 dólares por noche sigue superando la dieta diaria (DSA) de 149 dólares que ofrece la ONU a muchas delegaciones.

A pesar de estos esfuerzos, persiste el escepticismo. Diplomáticos advierten que las medidas llegan tarde y que la infraestructura de Belém, una ciudad selvática con apenas 1.3 millones de habitantes, difícilmente soportará el flujo de visitantes.

La discusión sobre la logística ha desviado el foco de los objetivos climáticos. Para muchas delegaciones, la participación en la COP30 depende ahora de decisiones que poco tienen que ver con la agenda medioambiental.

participación en la COP30

La crítica por la elección de Belém

La designación de Belém como sede no ha estado exenta de polémica. Críticos señalan que un centro urbano más grande habría ofrecido una infraestructura adecuada para albergar a los delegados y participantes de la sociedad civil.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha defendido la elección argumentando la importancia simbólica de celebrar la cumbre en el corazón de la Amazonía. Sin embargo, declaraciones suyas como “dormir bajo las estrellas” en respuesta a la falta de hoteles, han sido calificadas como insensibles.

Esta controversia refleja el dilema de priorizar la visibilidad política frente a las necesidades prácticas. Para muchas delegaciones, el riesgo de no asegurar un alojamiento podría significar una disminución directa en su participación en la COP30.

La voz de los más vulnerables

Los pequeños Estados insulares y las comunidades indígenas, cuya voz es fundamental en estas negociaciones, son quienes enfrentan mayores barreras. Organizaciones de la sociedad civil y ONG han alertado que, sin apoyo financiero, su presencia podría verse gravemente limitada.

Juan Carlos Monterrey Gómez, negociador panameño, expresó su preocupación en junio: “Esta podría ser la COP más inaccesible de los últimos tiempos”. Según él, las decisiones que se tomen en Belém tendrán un impacto desproporcionado sobre las poblaciones más vulnerables al cambio climático.

participación en la COP30

La exclusión de estos actores socavaría la legitimidad de la cumbre. Para muchos expertos, la diversidad de voces es clave para que las resoluciones sean efectivas y equitativas.

Impacto en la agenda climática

Si los países con menor capacidad económica reducen su representación, la dinámica de las negociaciones podría cambiar de manera significativa. Menos voces implican menos presión para que los compromisos climáticos tengan un enfoque inclusivo.

La falta de representación equitativa también afectaría el seguimiento de los acuerdos, pues los países menos representados serían quienes más dificultades tendrían para implementar medidas de mitigación y adaptación.

La participación en la COP30 no es solo una cuestión de números; es un elemento esencial para mantener la credibilidad del proceso multilateral que busca frenar el calentamiento global.

participación en la COP30

¿Qué sigue para los organizadores?

El 11 de agosto, Brasil deberá presentar avances concretos en la reunión convocada por la ONU para revisar la situación. Los organizadores están bajo presión para ofrecer garantías claras de alojamiento asequible.

La comunidad internacional espera respuestas contundentes. Las soluciones podrían incluir subsidios adicionales, alianzas con el sector privado e incluso la reubicación parcial de delegaciones en ciudades cercanas.

El tiempo corre, y cada día que pasa aumenta la incertidumbre. La confianza en la logística de la cumbre es ahora tan importante como los acuerdos que se buscan alcanzar en ella.

La COP30 se perfila como un momento decisivo en la lucha contra la crisis climática, pero los altos costos de alojamiento amenazan con dejar fuera a quienes más necesitan estar presentes. La participación en la COP30 debe ser equitativa si se aspira a acuerdos globales verdaderamente representativos.

Garantizar la asistencia de todas las voces —en especial de los países más vulnerables— es más que una cuestión logística: es un imperativo ético. La ONU y Brasil tienen la responsabilidad de actuar con rapidez para que la próxima cumbre no se recuerde por la exclusión, sino por los avances hacia un planeta más justo y sostenible.

Una malteada con propósito: Shake Shack México dona más de 600 mil pesos a favor de jóvenes LGBTQ+

A lo largo de los últimos años, Shake Shack México ha demostrado que la responsabilidad social va más allá de sus cocinas. En cada Mes del Orgullo, la marca encuentra nuevas formas de sumar esfuerzos por una sociedad más equitativa y empática. Este 2025 no fue la excepción: con el lanzamiento de una campaña solidaria en colaboración con The Trevor Project México, Shake Shack volvió a poner en alto su compromiso con la diversidad, la inclusión y el bienestar de las juventudes LGBTQ+.

La iniciativa, impulsada durante el mes de julio a través de sus canales digitales, consistió en donar el 50% de las ganancias generadas por la venta de su edición especial “Vanilla Cookies & Cream Shake” a The Trevor Project MX, una organización que ofrece apoyo emocional y trabaja activamente en la prevención del suicidio entre jóvenes de la comunidad LGBTQ+.

Un apoyo que salva vidas desde la RSE

Gracias a la participación activa de sus comensales, seguidores y aliados, la campaña logró recaudar $637,369.00 MXN, monto que será destinado a fortalecer los servicios de atención, acompañamiento psicológico y contención en situaciones de crisis que brinda The Trevor Project en México, a través de sus plataformas de atención gratuita, segura y disponible las 24 horas.

Para Shake Shack México, esta suma representa mucho más que una cifra: es un reflejo de la empatía colectiva y del poder que tiene la comunidad para provocar cambios reales cuando se une por una causa.

malteada con propósito

The Trevor Project MX: un canal de ayuda para quienes más lo necesitan

The Trevor Project llegó a México en 2023 con un propósito claro: ser un puente de apoyo para jóvenes LGBTQ+ que atraviesan momentos difíciles o se sienten en riesgo. Su plataforma brinda atención a través de WhatsApp y chat, con personal capacitado para responder con sensibilidad y eficacia a cualquier situación de crisis. Desde entonces, ha acompañado a miles de jóvenes en todo el país, muchos de los cuales descubren en este espacio un primer contacto seguro para hablar de lo que les duele.

Para el equipo de Trevor Project MX, el respaldo de marcas como Shake Shack México no solo significa un impulso económico, sino también una oportunidad clave para visibilizar su labor y llegar a más personas que podrían necesitar ayuda urgente, pero no saben dónde buscarla.

Una comunidad que responde con amor

La campaña tuvo una recepción muy positiva entre nuestros invitados. Saber que al pedir una malteada estaban ayudando a alguien que lo necesita generó un gran sentido de comunidad. Además de disfrutar de una bebida con causa, los consumidores se llevaron a casa un sticker conmemorativo, como recordatorio de que cada acción cuenta.

Más allá de la recaudación, esta campaña sirvió para abrir conversaciones importantes, sensibilizar al público y reforzar el papel que juegan las empresas como agentes de cambio social.

Compromiso con causa desde la cocina

Con esta campaña, Shake Shack México —parte de Grupo Restaurantero Gigante— reafirma su voluntad de construir una sociedad más justa e inclusiva, y de utilizar su presencia en el mercado para amplificar mensajes de respeto, diversidad y empatía. Esta es ya la cuarta edición de su campaña de Orgullo, y la primera en la que The Trevor Project MX es beneficiaria directa.

malteada con propósito

En palabras de Javier, director de marketing y recaudación de la organización:

“Que una marca como Shake Shack se sume a nuestra misión nos llena de esperanza. Esta campaña no solo nos ayudó a llegar a más personas, también le recordó a muchas juventudes que no están solas, y que hay un lugar al que pueden acudir cuando más lo necesitan”.

Una malteada que nos recuerda lo importante: amar, apoyar y actuar

Shake Shack México ha demostrado que no se necesita cambiar el menú para cambiar el mundo. A veces, lo que se requiere es compromiso, visión y una red de aliados —clientes, organizaciones y colaboradores— que creen en el poder de las causas justas.

Desde Grupo Restaurantero Gigante celebran estas acciones que combinan sabor y solidaridad, y que nos recuerdan que la responsabilidad social también se vive en cada decisión que se toma como marca.

¿Cuál es la estrategia de Corporativo Kosmos para lograr un entorno laboral seguro y saludable?

En el mundo empresarial actual, garantizar la salud y el bienestar de los colaboradores no es solo un valor ético, sino una estrategia esencial para la productividad y sostenibilidad. Las empresas que adoptan una cultura preventiva y humana generan entornos más seguros, mejor clima organizacional y mayor sentido de pertenencia entre su personal.

Corporativo Kosmos es un ejemplo destacado en este rubro debido a su compromiso con la salud en el trabajo, respaldado por la implementación de la norma internacional ISO 45001. A través de esta certificación voluntaria, el corporativo ha fortalecido sus procesos, reduciendo riesgos laborales y promoviendo el desarrollo integral de su equipo.

Salud en el trabajo: eje estratégico en Corporativo Kosmos

La norma ISO 45001 brinda el marco necesario para prevenir accidentes laborales y fomentar entornos laborales saludables y es por ello que Corporativo Kosmos la aplica a través de múltiples acciones que incluyen campañas médicas, prevención de riesgos ergonómicos y psicosociales, y capacitaciones constantes, tal como lo explica Guillermo Hernández, jefe médico del Corporativo: 

“Buscamos que los colaboradores tengan mejor salud y estilo de vida, y no solo ellos, sino también sus familias”

Estas medidas no solo se aplican de forma correctiva, sino preventiva, con acciones como revisiones médicas periódicas, tomas de presión y glucosa, pláticas sobre el plato del buen comer y seguimiento de factores de riesgo:

“Cada plática, cada revisión, es una herramienta para que el personal se sienta cuidado y respaldado”.

Guillermo Hernández, jefe médico del Corporativo.

La implementación de esta estrategia ha generado resultados positivos tanto para el bienestar de los colaboradores como para la empresa, la cual ha identificado una menor rotación de personal, mayor identificación con la empresa y mejor ambiente laboral:

“Somos responsables de nuestro personal. Es importante que se sientan cómodos, seguros y valorados”.

Guillermo Hernández, jefe médico del Corporativo.

Capacitar, concientizar y prevenir: pilares de una cultura organizacional humana

La norma ISO 45001 no es obligatoria, pero Corporativo Kosmos la ha asumido como parte integral de su cultura. La empresa cumple con la normatividad de la STPS e incorpora medidas como pasillos delimitados, rutas de evacuación, brigadas de seguridad, y equipo de protección adecuado para cada función. Gracias a la implementación de esta normativa, la compañía ha logrado reducir accidentes y aumentar la eficiencia operativa.

Uno de los grandes aciertos de Corporativo Kosmos ha sido ir más allá de la capacitación técnica para apostar por la concientización de cada uno de los colaboradores y hacerles ver que prevenir y evitar riesgos es una medida que no solo los beneficia y protege a ellos, sino todas y todos:

“Capacitar es que escuchen una charla. Concientizar es que entiendan lo que puede pasar si no se cuidan”. 

Wendy Flores, Gerente de Seguridad y Medio Ambiente.

Además, se promueven programas como “Me cuidas, te cuido y nos cuidamos”, que fomenta la corresponsabilidad entre compañeros. “Si tú te accidentas, me afecta también a mí y nos afecta a todos”, explica Wendy Flores, otra colaboradora del Corporativo Kosmos. Gracias a este tipo de iniciativas, la salud en el trabajo se convierte en una responsabilidad compartida y una herramienta poderosa para elevar la productividad y la seguridad.

entorno laboral seguro

ISO 45001: una decisión voluntaria que marca la diferencia

Aunque ninguna ley obliga a las empresas a certificarse en la ISO 45001, Corporativo Kosmos ha decidido implementarla como parte de su compromiso con la excelencia. Esto ha permitido reducir costos operativos, bajar la prima de riesgo y brindar condiciones más seguras para todos:

“Esta norma ayuda a diferenciarnos de otras compañías: no solo hacemos las cosas, las hacemos cuidando a nuestra gente”.

Guillermo Hernández, jefe médico del Corporativo.

Además, la aplicación de estas medidas va desde lo técnico hasta lo humano. Cada accidente es analizado a fondo para identificar su causa: desde el uso inadecuado de herramientas hasta el estrés emocional de un colaborador. “Incluso si alguien tiene problemas en casa, buscamos apoyarlo. La salud física y emocional son igual de importantes”, agrega Wendy.

Asimismo, el enfoque integral de salud en el trabajo se extiende a la familia. Se ofrecen servicios como revisiones visuales gratuitas, actividades recreativas fuera del horario laboral e inclusión de familiares en campañas preventivas: “El objetivo es que todos se sientan parte de una gran familia. Así lo vivimos día con día”, concluye Guillermo.

Salud en el trabajo

Bienestar de los colaboradores como ruta al éxito: Corporativo Kosmos

Corporativo Kosmos ha entendido que el cuidado del personal es la base de toda operación eficiente y humana. Su apuesta por la ISO 45001 no solo ha elevado sus estándares internos, sino que ha reafirmado su compromiso con el respeto, la prevención y el bienestar de cada colaborador.

Gracias a la integración de acciones concretas, campañas constantes y procesos de mejora continua, esta empresa demuestra que sí es posible construir un entorno laboral sano, donde la seguridad y la salud sean prioridad. Su modelo es un referente para otras compañías que desean avanzar en esta dirección.

La visión de Corporativo Kosmos no se limita a cumplir una norma, sino que busca transformar la experiencia laboral en una más digna, segura y consciente. Al hacerlo, confirma que invertir en las personas es la mejor estrategia para alcanzar el éxito colectivo y sostenible.

Eco Jornadas LTH promueven la conservación de ecosistemas, en el marco del Día Internacional para la Conservación de los Manglares

Aunque los manglares cubren apenas 1% de la superficie terrestre, su impacto es inmenso: actúan como barreras naturales que protegen las costas de tormentas y huracanes y son el hogar de cientos de especies marinas, aves y otros seres vivos. Esto los hace un ejemplo de ecosistemas vulnerables que pueden beneficiarse con programas de educación ambiental.

En el marco del Día Mundial de la Conservación de los Ecosistemas de los Manglares, que se conmemora el 26 de julio, las iniciativas de educación ambiental que promueven la conciencia ecológica y la acción comunitaria en favor de los ecosistemas más vulnerables de México son de gran importancia. Clarios y su reconocida marca LTH® reafirman su compromiso con la protección del medio ambiente a través de sus Eco Jornadas LTH.

Cuando los niños descubren en talleres de educación ambiental que al cuidar un ecosistema protegen también lo que puede ser el hogar de especies fascinantes como monos, lagartos y hasta jaguares, en el caso de los manglares, algo cambia en su forma de ver la naturaleza. Dejan de verla como algo lejano y empiezan a entender que cuidarla también está en sus manos. Esa conexión es poderosa, y es justo lo que buscan las Eco Jornadas: sembrar conciencia desde la infancia, a través del asombro, el juego y el conocimiento.

Eco Jornadas LTH

Las Eco Jornadas LTH son mucho más que una actividad educativa: son una plataforma de transformación social y ambiental. A través de talleres, dinámicas y pláticas interactivas, se fomenta la participación activa de niñas, niños y jóvenes en la protección del medio ambiente, brindándoles herramientas para entender la conexión entre sus acciones diarias y la salud del planeta.

En este contexto los programas de educación ambiental como las Eco Jornadas cobran especial relevancia, ya que ayudan a visibilizar la importancia de los ecosistemas y el papel que cada persona puede jugar en su conservación.


Gracias a este esfuerzo sostenido, miles de familias han modificado hábitos, adoptado prácticas responsables y replicado ese conocimiento en sus comunidades, demostrando que la concientización ambiental tiene un impacto profundo y duradero cuando se siembra desde la infancia.

En más de 15 años, las Eco Jornadas LTH, que actualmente operan en más de 30 ciudades de México, han beneficiado a más de 1 millón 400 mil niños y alcanzado a más de 5 millones de personas, de forma indirecta. Todos ellos han recibido información sobre reciclaje, biodiversidad y cambio climático, siempre con un enfoque práctico y cercano.

A través de las Eco Jornadas, LTH impulsa experiencias que despiertan la curiosidad, fortalecen el aprendizaje y siembran en las nuevas generaciones el compromiso con un entorno más sano y equilibrado.

Eco Jornadas LTH

Nota informativa: ¿Por qué son importantes los manglares?

  • México alberga el 6% de los manglares del planeta, lo que lo coloca como el cuarto país con mayor superficie de este ecosistema.
  • Un kilómetro cuadrado de manglar puede evitar pérdidas por tormentas de hasta 33 millones de dólares al año.
  • Los manglares almacenan hasta 1,000 toneladas de carbono por hectárea.
  • Más de 1,500 especies de plantas y animales dependen de ellos, siendo clave para la alimentación y economía de muchas comunidades.

A través de las Eco Jornadas, LTH impulsa experiencias que despiertan la curiosidad, fortalecen el aprendizaje y siembran en las nuevas generaciones el compromiso con un entorno más sano y equilibrado.

ECOCE y Greenback firman alianza para reciclar empaques plásticos flexibles en México 

La Asociación Civil sin fines de lucro Ecología y Compromiso Empresarial (ECOCE, A.C.), da un paso hacia adelante al incursionar en la separación, el manejo y el reciclaje de los empaques plásticos flexibles (EPF) de la mano de Greenback Recycling Technologies, Ltd (Greenback), empresa global con sede en el Reino Unido, con quien ha firmado una alianza de colaboración, la cual fue protocolizada a través de la firma de Philippe G. von Stauffenberg, CEO de Greenback, Jorge Terrazas, director General de ECOCE y Adrián Velasco, director de Empaques Flexibles de ECOCE.

Durante la firma de este convenio que se celebró este jueves 24 de julio , Jorge Terrazas, director General de ECOCE A.C., manifestó que La presencia de Greenback en México no sólo representa una inversión en infraestructura tecnológica, sino también una apuesta por la innovación, la circularidad y el compromiso ambiental. Por ello, desde ECOCE hemos reenfocado nuestra agenda en cuatro vertientes clave dentro de las cuales nuestra mira hacia los empaques plásticos flexibles es una prioridad para la organización, con el sentido de crear un mercado y darle valor a estos materiales”.

plásticos flexibles

Por su parte Philippe G. von Stauffenberg, CEO de Greenback, informó que esta empresa desarrolladora de proyectos sustentables utiliza tecnologías especializadas en reciclaje químico avanzado, está enfocada en recuperar el valor de residuos plásticos complejos que hoy no tienen solución comercial viable, y detalló que su misión “Es cerrar el ciclo de los plásticos posconsumo difíciles de reciclar, mediante tecnologías innovadoras que generan materiales reciclados con valor industrial alineados con la economía circular. Desde 2023 estamos en México, país al que seleccionamos como piloto para implementar nuestra primera planta de reciclaje químico en la que se trabaja en convertir residuos como envolturas de botana, empaques de pan de caja o dulces en aceites reutilizables (pyrolysis oil), que pueden reintegrarse a cadenas productivas”. Philippe enfatizó que, “Gracias al software de trazabilidad denominado eco2Veritas™ que desarrollamos en Greenback, podemos darle la confianza a nuestros clientes como ECOCE, Nestlé y Bimbo, emitiendo certificados de circularidad del plástico posconsumo y certificados de origen mediante el uso de la inteligencia artificial, el internet de las cosas y el Blockchain.”

Adrián Velasco, director de Operaciones de Empaques Flexibles de ECOCE comentó que “En la Asociación estamos trabajando, dándonos a la tarea de encontrar el mejor camino para poder reciclar este tipo de materiales, y evitar que los 1.5 millones de toneladas que se generan en México al año, representen un problema de contaminación para el país. El proyecto de reciclaje de empaques flexibles es una de las vertientes de enfoque de 2025, cuyo objetivo es priorizar estos materiales y crear un mercado valorizable, para fomentar su reciclado, por lo que esta alianza con Greenback es un paso hacia adelante.


Gracias a sus cualidades, los empaques plásticos flexibles (EPF)  –informa Velasco-, son los más utilizados en la actualidad, produciéndose cerca de 50 millones de toneladas en el mundo, lo que representa alrededor de un 40% de todos los empaques plásticos. El problema es que, así como tienen características benéficas para la conservación de alimentos, se han considerado como ‘desechables’, complicando su reciclaje y reutilización”, señaló el directivo.

plásticos flexibles

Algunas de las características de dichos empaques son: un bajo peso en relación a su superficie, lo que se traduce en que su transporte resulte barato, eficiente y con una huella ambiental mucho más baja en comparación a otros materiales. Son versátiles para adaptarse a los requerimientos de embalaje de distintos tipos de productos y, sobre todo, son reciclables en la medida que sean diseñados y dispuestos correctamente.

Durante el evento, los expertos también señalaron que los empaques plásticos flexibles (EPF) son materiales que pueden convertirse en muchos otros productos, como macetas, pérgolas y una gran diversidad de mobiliario; de ahí la importancia de hacer conciencia en la población y fomentar su recolección, para que se pueda empezar a generar condiciones de reciclabilidad y se aborden otros desafíos como el reciclaje químico, rediseño, reutilización, así como otras estrategias que abonen a su correcta gestión.

El Premio Zayed a la Sostenibilidad registra un aumento en la participación global con 7,761 postulaciones

El Premio Zayed a la Sostenibilidad de los EAU, galardón global pionero que ha transformado la vida de más de 400 millones de personas, cerró oficialmente las postulaciones para su ciclo 2026. Se recibieron 7,761 postulaciones de 173 países en las seis categorías de Salud, Alimentos, Energía, Agua, Acción por el Clima y Escuelas Secundarias Globales, reflejando el papel continuo del Premio en el impulso de soluciones de alto impacto frente a los desafíos globales más apremiantes.

En su 17.ª edición, el Premio empodera a pequeñas y medianas empresas (PYMEs), organizaciones sin fines de lucro y escuelas secundarias para desarrollar e implementar innovaciones sostenibles que mejoren la vida de las personas, especialmente en comunidades vulnerables y desatendidas. Desde energía limpia y acceso a la atención médica hasta agricultura regenerativa y agua potable, las postulaciones de este año reflejan un creciente enfoque en modelos impulsados por la tecnología y liderados por la comunidad que amplían el acceso donde más se necesita.

Las propuestas aumentaron un 30% en comparación con el ciclo anterior. Se observó un aumento notable en los proyectos que integran tecnologías de vanguardia, como IA, la captura directa de carbono en el aire y herramientas de tecnología financiera, con enfoques comunitarios, lo que evidencia cómo la innovación, la equidad y el impacto a largo plazo convergen de forma significativa.

El Dr. Sultan Ahmed Al Jaber, Ministro de Industria y Tecnología Avanzada de los EAU y Director General del Premio Zayed a la Sostenibilidad, declaró: “El número récord de postulaciones para el ciclo de este año refleja un creciente compromiso global con soluciones prácticas y escalables  que generen un impacto a largo plazo. Observamos un impulso especialmente fuerte en los sistemas alimentarios, donde las tecnologías inteligentes están contribuyendo a impulsar la productividad y la resiliencia. En todas las categorías, el uso creciente de la inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas destaca cómo se está aprovechando la innovación para impulsar el progreso inclusivo liderado por las comunidades. El Premio Zayed a la Sostenibilidad sigue centrado en reconocer a los pioneros que generan un impacto medible y promueven el desarrollo sostenible en todo el mundo.”

Premio Zayed a la Sostenibilidad

El análisis preliminar muestra que alrededor del 85% de todas las postulaciones provienen de economías emergentes y en desarrollo, con las principales contribuciones de India, Etiopía, Uzbekistán, Brasil e Indonesia. También hubo una alta participación de países desarrollados como Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos de América, ambos dentro de los 10 países con más postulaciones.

La categoría de Alimentos (1,630) y Acción por el Clima (1,880) atrajeron el mayor número de inscripciones, reflejando la urgencia global en torno a la seguridad alimentaria, la protección del ecosistema y la resiliencia ante desastres. Le siguieron  Salud (1,497), Escuelas Secundarias Globales (1,070), Agua (863) y Energía (821).

Las postulaciones a la categoría de Salud crecieron más del 60% este año, con entradas centradas en diagnósticos habilitados por IA, tecnología portátil y atención descentralizada. Muchos también exploraron la logística sostenible habilitada por tecnología y la mejorada trazabilidad para fortalecer los sistemas de atención médica.

En Alimentos, se evidenciaron avances en agricultura de precisión y agri-robótica, con sistemas inteligentes y drones que ayudan a aumentar el rendimiento agrícola y fomentan la circularidad en los sistemas alimentarios.

En Energía, las postulaciones revelaron un creciente interés en el almacenamiento térmico de energía, combustibles de bajo carbono y la transformación energética en general, incluyendo soluciones para preparar los sistemas energéticos frente a la demanda futura.

Premio Zayed a la Sostenibilidad

En la categoría de Agua, se propusieron formas innovadoras de ampliar el acceso a agua dulce, como la generación atmosférica de agua, la desalinización de bajo consumo energético, y herramientas tecnológicas financieras para promover una distribución más transparente y equitativa.

Las postulaciones en Acción por el Clima abordaron tanto la mitigación como la adaptación, incluyendo soluciones basadas en la naturaleza, captura directa de carbono, herramientas predictivas para la resiliencia y la preparación ante desastres, y conservación comunitaria con base en el conocimiento indígena.

Las postulaciones lideradas por jóvenes en la categoría de Escuelas Secundarias Globales mostraron un notable aumento en el compromiso juvenil con la sostenibilidad, con proyectos que van desde monitoreo climático con IA y riego inteligente en huertos escolares, hasta filtración de agua de bajo costo y seguimiento y reutilización de residuos mediante tecnología.

Tras el cierre del período de inscripciones, el premio entra ahora en la etapa de evaluación. Todas las postulaciones serán preseleccionadas por una consultora independiente de investigación y análisis. Luego un Comité de Selección compuesto por expertos del sector de renombre mundial evaluará las candidaturas cualificadas y pre seleccionará a los candidatos. El tercer y último nivel del proceso de evaluación es el Jurado, que se reunirá en octubre para elegir por unanimidad a los ganadores de cada categoría.

Los ganadores se anunciarán el 13 de enero de 2026 durante la Ceremonia de Premiación del Premio Zayed a la Sostenibilidad en el marco de la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dhabi. Cada ganador en las categorías para organizaciones recibirán US $1 millón, mientras que seis escuelas representando a diferentes regiones del mundo recibirán US $150,000 cada una para implementar o expandir sus proyectos de sostenibilidad.

10 preguntas que un consumidor responsable debería hacerse antes de comprar

Cada compra que hacemos es un acto de voto. Con cada peso que destinamos a un producto o servicio, respaldamos prácticas, valores y estructuras que muchas veces desconocemos. En un mundo cada vez más consciente del impacto social, ambiental y ético de nuestras decisiones, adoptar una mirada crítica y reflexiva sobre el consumo ya no es un lujo, sino una responsabilidad.

A través de 10 preguntas que un consumidor responsable debería hacerse, te proponemos un viaje de introspección y análisis que te permita alinear tu consumo con tus valores, evitando caer en trampas como el greenwashing o el consumo impulsivo disfrazado de “consciencia”.

10 preguntas que un consumidor responsable debería hacerse

1. ¿Realmente lo necesito?

Detrás de muchas compras hay una emoción disfrazada de necesidad. Antes de comprar, es crucial detenerse y preguntarse si el objeto cumple una función concreta o si simplemente responde a una ansiedad momentánea. Esta pregunta es el primer filtro para evitar el consumo excesivo, que es uno de los principales motores de la crisis climática y del agotamiento de recursos.

De hecho, uno de los grandes retos para las y los consumidores responsables es aprender a diferenciar entre deseo y necesidad. Reflexionar sobre esto nos permite reducir nuestra huella ambiental, minimizar residuos y priorizar el uso consciente de los recursos, lo cual es esencial para transitar hacia una economía verdaderamente sostenible.

2. ¿Quién lo hizo y en qué condiciones?

Conocer el origen de lo que consumimos es fundamental. ¿Fue producido por trabajadores con condiciones justas y salarios dignos? ¿Incluyó trabajo infantil o forzoso? Esta pregunta invita a profundizar en la cadena de valor y evaluar si la empresa garantiza derechos laborales y prácticas éticas.

En una era donde la transparencia es clave, cada vez más marcas comunican sus procesos, pero no todas lo hacen de forma honesta. Como consumidores responsables, es nuestro deber ir más allá del marketing y buscar certificaciones o reportes verificables que respalden las declaraciones de responsabilidad social.

3. ¿Cuál es su impacto ambiental?

Entre las preguntas que un consumidor responsable debería hacerse, esta se vuelve imprescindible en un contexto de emergencia climática. ¿Cuánta agua, energía o recursos naturales se requirieron para producirlo? ¿Se usaron químicos dañinos o procesos contaminantes?

Analizar el ciclo de vida del producto —desde su fabricación hasta su disposición final— permite entender su verdadero costo ambiental. Elegir opciones que reduzcan el impacto, como productos reciclables, biodegradables o fabricados localmente, contribuye a un modelo más sustentable.

preguntas que un consumidor responsable debería hacerse

4. ¿Tiene una alternativa más sostenible?

Muchas veces, la necesidad que tenemos puede resolverse con otra opción: reparar en vez de reemplazar, alquilar en lugar de comprar o adquirir algo de segunda mano. Cuestionar la unicidad del producto abre la puerta a decisiones más inteligentes y responsables.

Esta pregunta también desafía el modelo de consumo lineal y promueve la economía circular. Elegir alternativas sostenibles no solo reduce residuos, sino que incentiva la innovación en empresas que apuestan por productos duraderos, modulares y menos contaminantes.

5. ¿La empresa es coherente con sus valores?

No basta con que el producto sea “verde” si la empresa detrás de él explota a sus trabajadores o evade impuestos. Una de las preguntas que un consumidor responsable debería hacerse es si hay coherencia entre lo que dice la marca y lo que hace en sus distintas áreas.

La coherencia corporativa implica que la responsabilidad social esté integrada a la estrategia del negocio, y no solo en campañas publicitarias. Buscar empresas con políticas claras de sustentabilidad, ética empresarial y transparencia es clave para fomentar un cambio sistémico.

6. ¿Este producto promueve la equidad?

Reflexionar sobre quién se beneficia (o perjudica) con esta compra es esencial. ¿Fomenta la inclusión de comunidades marginadas? ¿Apoya a productores locales o a mujeres emprendedoras? ¿O perpetúa desigualdades estructurales en la cadena de suministro?

Esta dimensión social muchas veces queda opacada frente a la ambiental. Sin embargo, una compra verdaderamente responsable debe también preguntarse si contribuye al desarrollo económico equitativo y justo, especialmente en contextos vulnerables o históricamente excluidos.

7. ¿Está diseñado para durar?

La obsolescencia programada es una de las estrategias más cuestionables del mercado actual. Consumir productos diseñados para fallar implica mayores costos económicos, sociales y ambientales a largo plazo. Preguntarse por la durabilidad de lo que adquirimos es un acto de responsabilidad.

Optar por productos de calidad, con garantías extendidas, repuestos disponibles y posibilidad de reparación es apostar por un consumo más consciente y resiliente. Además, este enfoque presiona a las empresas a rediseñar su propuesta de valor hacia la sustentabilidad real.

8. ¿Qué pasará con este producto cuando ya no lo necesite?

Toda compra debe contemplar su fin de vida. ¿Es reciclable, compostable o reutilizable? ¿Existe un sistema adecuado para su disposición? Esta es una de las preguntas que un consumidor responsable debería hacerse antes de adquirir algo, sobre todo si contiene materiales no biodegradables.

El enfoque de ciclo cerrado o cradle-to-cradle cobra fuerza aquí. Pensar en el “después” nos obliga a asumir la corresponsabilidad en la gestión de residuos, algo que no podemos delegar únicamente al Estado o al productor.

9. ¿Estoy comprando por convicción o por presión social?

Muchas decisiones de compra se toman por moda, estatus o presión social. El consumo simbólico es poderoso, pero puede alejarnos de nuestros verdaderos valores. Reflexionar sobre esta motivación nos ayuda a mantenernos fieles a una ética personal.

En tiempos de redes sociales y marketing emocional, desarrollar una identidad de consumo alineada con la responsabilidad social es un ejercicio de conciencia que requiere autoconocimiento, pensamiento crítico y valentía para decir “no” cuando es necesario.

10. ¿Estoy dispuesto a pagar el precio real?

Los productos éticos y sustentables muchas veces cuestan más, porque su precio incluye el pago justo a los trabajadores, el respeto al medio ambiente y la inversión en innovación responsable. Esta pregunta interpela nuestro nivel de compromiso.

Entre las preguntas que un consumidor responsable debería hacerse, esta es quizás la más incómoda, pero también la más reveladora. ¿Queremos seguir pagando precios bajos a costa de los derechos de otros o del planeta? La elección está en nuestras manos, y también la transformación del mercado.

Ser un consumidor responsable no se trata solo de elegir productos “verdes” o marcas con buen marketing social. Implica cuestionar, investigar, comparar y, sobre todo, actuar con coherencia ética. Las 10 preguntas que un consumidor responsable debería hacerse antes de comprar son una brújula que nos guía hacia un consumo más informado, justo y sustentable.

Cada una de estas preguntas no busca generar culpa, sino conciencia. Porque el consumo consciente no es una moda, es una herramienta de transformación que puede empujar a las empresas a mejorar, al planeta a sanar y a las personas a vivir con mayor integridad.

La aviación sostenible no despegará con compensaciones, sino con innovación

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Mientras el mundo avanza hacia compromisos climáticos más ambiciosos, la industria de la aviación sigue en la mira por su elevado impacto ambiental. Con el regreso de los vuelos internacionales tras la pandemia, también vuelve una vieja inquietud: ¿cómo reducimos las emisiones sin frenar el desarrollo aéreo?

La iniciativa CORSIA —basada en la compra de créditos de carbono— prometía ser la solución, pero su limitada efectividad ha dejado a la industria en una posición crítica. Hoy más que nunca, queda claro que la aviación sostenible no se logrará con mecanismos de compensación, sino con soluciones tecnológicas desde el origen.

Compensaciones insuficientes: el punto de quiebre de CORSIA

CORSIA nació como una estrategia global para mitigar el impacto climático de la aviación, pero está mostrando fisuras alarmantes. Apenas un proyecto ha generado créditos válidos bajo sus lineamientos, lo que refleja una grave escasez para una industria que necesita soluciones inmediatas.

El mercado voluntario de carbono (VCM) tampoco puede abastecer la creciente demanda, lo que pone en riesgo la credibilidad climática de las aerolíneas. En este contexto, insistir en la compensación sin atender el origen del problema es perpetuar una ilusión.

De acuerdo con Sustainable Brands, la aviación sostenible requiere una transformación de fondo. Por eso, exploramos cinco innovaciones destacadas que están reconfigurando el horizonte del sector, cada una desde un enfoque único, pero complementario.

1. Electrificación del cielo: pilas de sodio líquido

Una de las principales barreras de la aviación eléctrica es el peso de las baterías. Un equipo del MIT está enfrentando ese desafío con una pila de combustible alimentada por sodio líquido, que promete una densidad energética tres veces mayor a la del litio.

Este sistema, desarrollado por la startup Propel Aero, no requiere recarga, solo la reposición del sodio. Además de ser más ligero y seguro, puede adaptarse a aeronaves comerciales de corto y mediano alcance. Un salto hacia una aviación sostenible libre de combustibles fósiles.

Para las marcas con compromisos climáticos, esta tecnología abre nuevas posibilidades: vuelos de negocios menos contaminantes y cadenas logísticas alineadas con una transición energética real.

2. De residuos a combustible: poliestireno reciclado como SAF

La Universidad de Illinois ha dado un giro innovador al transformar poliestireno residual en etilbenceno, componente esencial de los combustibles sostenibles de aviación (SAF). Este avance contribuye a resolver dos problemas: la contaminación por plásticos y la baja disponibilidad de SAF de calidad.

El proceso reduce entre 50 % y 60 % las emisiones frente al etilbenceno fósil y tiene menor costo. Aunque aún en etapa de laboratorio, ya se perfilan alianzas para escalar la producción con flujos constantes de residuos.

Para empresas que buscan cerrar el círculo de sus materiales y reducir emisiones de transporte, esta es una apuesta por una aviación sostenible desde la economía circular.

3. Aerobrew: e-SAF producido a escala con CO₂ capturado

La suiza Metafuels está revolucionando el campo del SAF con su sistema Aerobrew, que convierte CO₂ capturado y hidrógeno verde en metanol, y luego en combustible sintético de aviación. Lo destacado es su eficiencia y compatibilidad total con aeronaves actuales.

El proyecto ya recibió inversión y se espera que su planta en Dinamarca produzca 12,000 litros diarios de e-SAF. Un paso importante hacia el reemplazo masivo del combustible fósil en la industria aérea.

Para compañías globales con metas climáticas, Aerobrew representa una forma tangible de apoyar una aviación sostenible, mientras reducen emisiones de Alcance 3 sin frenar sus operaciones.

4. IA contra las estelas: menos impacto sin cambiar de avión

Las estelas de condensación, aunque visualmente inofensivas, representan hasta 60 % del impacto climático de los vuelos. La startup británica Satavia desarrolló DECISIONX, una plataforma basada en IA que permite planificar rutas evitando zonas donde se forman estas estelas.

Este ajuste de ruta, aunque leve, tiene un fuerte potencial climático. Además, genera métricas verificables que pueden convertirse en créditos de carbono con base científica, no especulativa.

Una opción ideal para organizaciones que buscan disminuir emisiones indirectas de viajes corporativos y tener impacto sin cambiar de aeronave ni de combustible. Inteligencia al servicio de la aviación sostenible.

aviación sostenible

5. Aviones solares para datos sostenibles

La empresa Radical ha creado un avión autónomo de gran altitud propulsado por energía solar, diseñado para misiones de meses sin aterrizar. Aunque no transporta personas, sí transporta información: desde monitoreo ambiental hasta conectividad.

Estos sistemas pueden reemplazar satélites costosos o contaminantes, ofreciendo mayor precisión, menores emisiones y versatilidad para sectores como agricultura, telecomunicaciones o conservación.

Para las empresas comprometidas con infraestructura verde o reportes ESG robustos, estas aeronaves son una muestra de cómo la aviación sostenible puede impulsar no solo personas, sino propósitos.

Dejar de compensar y empezar a innovar

La era de las compensaciones como solución principal está llegando a su fin. Lo que la industria aérea necesita —y lo que el planeta exige— es innovación de fondo, colaborativa y acelerada.

Cada una de estas cinco soluciones muestra que la aviación sostenible es posible, pero no se logrará con estrategias cosméticas. Se logrará con ciencia, inversión y decisión.

Desde la energía solar hasta la inteligencia artificial, la transformación ya está en marcha. La pregunta no es si volar de forma sostenible es posible, sino si estamos dispuestos a ser parte del cambio desde ahora.