RSE

Responsabilidad Social, más que un adorno para las empresas

El objetivo de las empresas ha dejado de ser únicamente la obtención de utilidades. Esto ocurrió cuando las corporaciones asumieron la enorme influencia, para bien o para mal, que ejercen sobre las comunidades en las que se ubican, de cuyo nivel de bienestar finalmente depende la productividad empresarial.

Responsabilidad Social un término en tendencia que poca gente entiende por completo

A nivel individual, implica asumir el impacto que las propias acciones y decisiones tienen en el entorno, y conlleva un compromiso ético con los demás seres humanos y con la naturaleza. De ahí parte la definición de esta práctica a nivel corporativo; según Juan Felipe Cajiga Calderón en la página web del Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), la responsabilidad social empresarial o corporativa (RSE) es “una visión de negocios que integra el respeto parlas personas, los valores éticos, la comunidad y el medio ambiente con la gestión misma de la empresa, independientemente de los productos o servicios que esta ofrece, del sector al que pertenece, de su tamaño o nacionalidad”.

La RSE tiene muchas dimensiones y no se limita a una sola área de la empresa; en términos prácticos, implica desde pagar sueldos dignos y procurar el bienestar de los empleados, hasta disponer limpiamente de los desechos y eliminar la corrupción en todas sus modalidades. Lo mismo es ofrecer precios justos, promover el ahorro de agua o reforestar, que crear programas sociales para el mejoramiento de la comunidad en la que se ubica la empresa.

Para que una compañía merezca los adjetivos de socialmente responsable (de aquí en adelante ESR), es básica que sus prácticas sean asumidas en todos los niveles de la corporación —aunque no es exclusiva para las corporaciones— y tanto interna como externamente, que estén ligadas a ella de manera indisoluble y que se apliquen en forma constante. En resumen, los objetivos, la visión y la misión de la empresa deben ser compatibles con esta filosofía, por lo que acciones aisladas, tales como donaciones o patrocinios pensados sólo para atraer una buena imagen de marca, no implican que una empresa sea socialmente responsable.

Desde el siglo XIX con la revolución industrial, corrientes como el asociacionismo y el cooperativismo buscaron conciliar los intereses de los empresarios con la justicia social. Sin embargo, el concepto de responsabilidad social y la literatura en torno a ella son fruto de la segunda mitad del siglo pasado. Según Archie B. Carroll en su trabajo Corporate Social Responsibility: Evolution of a Definitional Construct, publicado por la International Association for Business and Society, la era moderna de la RSE comienza en los años 50 del siglo XX, y su literatura tiene como punto oficial de partida la publicación del libro Social Responsibilities of the Businessman, de Howard R. Bowen, en 1953.

El concepto se difundió por todo el mundo, en especial en los países desarrollados y, muy en particular, se convirtió en parte del estilo estadounidense de hacer negocios. Con el tiempo ha evolucionado hasta incluir áreas antes pensadas ajenas a las preocupaciones corporativas, como la conservación de la naturaleza y la consecuente sustentabilidad de negocio.

A mediados de los 90, con la caída del comunismo y la creciente tendencia hacia la globalización de la economía, el debate se reavivó y se hicieron llamados al sector privado para asumir nuevos modelos de gestión que cooperaran más y mejor con el bien común, sin por ello disminuir la productividad. Organizaciones internacionales han tratado de establecer reglas para las empresas, por ejemplo la Declaración Tripartita de Principios sobre las Empresas Multinacionales y la Política Social de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y las Líneas Directrices para Empresas Multinacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Cabe destacar al Pacto Mundial (The Global Compact), una iniciativa internacional propuesta por la ONU en 1999 y en funcionamiento desde el 2000, cuyos 10 principios exigen a las empresas respetar los derechos humanos, la naturaleza, y mantenerse dentro de la legalidad en todas sus prácticas corporativas; además, el Pacto Mundial ofrece apoyo y asesoría a las organizaciones privadas que quieran sumarse a las más de ocho mil en 130 países que ya están adheridas a él.

Apenas a principios de este año, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, lanzó en Suiza una nueva iniciativa de liderazgo corporativo llamada Pacto Mundial LEAD, integrada por 50 empresas que trabajarán en la promoción de los derechos humanos, laborales, del medio ambiente y anticorrupción en sus estructuras. Se espera que esta alianza inspire a otros inversionistas a seguir el mismo camino.

A nivel continental, en América, la red Forum Empresa pone en contacto a todas las organizaciones nacionales que buscan implementar la RSE en el sector privado de sus respectivos países. Es la red de responsabilidad social más grande del mundo. En 2009 realizó la primera versión del estudio El Estado de la RSE en América Latina con la participación de mil 500 ejecutivos latinoamericanos, y en la versión de este año también aparecerá la opinión de los consumidores. Los resultados de 2009 señalan que la relación con los trabajadores es la variable más desarrollada en la región, en tanto que la más atrasada es la transparencia y toma de decisiones.

La tendencia pro responsabilidad social no ha dejado de lado a México. En mayo de 2000, el CEMEFI, afiliado a Forum Empresa, convocó a las cúpulas de las principales agrupaciones empresariales del país para fundar la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial [AliaRSE], que tiene como objetivos identificar y relacionar a las empresas responsables para compartir experiencias, estimular la creación de nuevas redes y organizaciones comprometidas con el tema y promover la colaboración con el gobierno, además de impartir conferencias, seminarios y talleres sobre la RSE a organizaciones y ejecutivos interesados. En ella participan actualmente los siguientes organismos empresariales: COPARMEX, CCE, CONCAMIN, Confederación USEM, CEMEFI, Caux Round Table México e lmpulsa.

En nuestro país, el Distintivo ESR, otorgado por AliaRSE y la CEMEFI, reconoce cada año a las empresas que tienen a la Responsabilidad Social entre sus objetivos. En 2011, fueron 572 las empresas que se hicieron acreedoras al logo. Por otra parte, se otorgan anualmente reconocimientos a las Mejores Prácticas de Responsabilidad Social Empresarial; en la edición destacaron CEMEX, Danone, Maseca, FEMSA, Toks y Cuauhtémoc Moctezuma, entre otras.

Aunque el distintivo ESR es un avance significativo en la implantación de la responsabilidad en las empresas, cabe destacar que no es una certificación, pues no contempla auditorias o supervisión directa, y por ello el cumplimiento de los lineamientos de una empresa responsable depende mucho de su buena fe. De Ia misma forma, como no existe una legislación que obligue a las corporaciones a implementar prácticas de RSE, muchas empresas se autorregulan mediante sus propios códigos éticos o de conducta, cuyo cumplimiento no es verificado externamente.

La RSE debería de ser una obligación, pues no es una simple cuestión de costos, sino de supervivencia a largo plazo. Si las empresas no se vuelven sustentables, sus días están contados; muchos expertos coinciden en afirmar que lo que hoy son prácticas voluntarias, en el futuro serán obligatorias, y las corporaciones que no las hayan adoptado a tiempo, se verán en problemas.

Hablando de dinero, los beneficios económicos que trae consigo la RSE a una organización pueden ser mayores a los egresos que genera. Por ejemplo, al retener a más empleados leales a la empresa y así disminuir la rotación de personal, las empresas ahorran sumas considerables; del mismo modo, al aumentar el nivel de vida de los trabajadores, se da un impulso a su compromiso con la empresa y, por ende, a Ia productividad. Por otra parte, la RSE es un factor que cada vez influye más en las decisiones de los inversionistas cuando de comprar stock accionario se trata. Un estudio de Rusell Reynolds Associates citado por Forum Empresa señala que “cerca de 50% de los inversionistas europeos y 60% de los estadounidenses decidieron no invertir o invertir menos en una empresa que tuviera prácticas inadecuadas de gobierno corporativo”.

Muchas empresas asumen erróneamente que la RSE es simplemente un factor de reputación corporativa —percibido como uno de los activos más valiosos de una marca—, cosa que de entrada distorsiona sus objetivos y su razón de ser. Aunque es verdad que según información de Forum Empresa, RSE contribuye en más de 25% del impacto que ejerce la imagen y reputación en la satisfacción del cliente”. Pero más importante aún, es un hecho que las empresas difícilmente prosperan en medio de la pobreza, y por eso conviene a todos generar riqueza desde el interior y hacia el exterior de las organizaciones. ¿Cómo ayudar? La sociedad puede tener un papel activo en el tema mediante su poder de consumo, si prefiere los productos y servicios de las ESR sobre los demás en el mercado.

La novedad: ISO 26000

Apenas en 2010 fue creada la medida de estandarización para la responsabilidad social: la ISO 26000. Según la Organización lnternacional para la Estandarización (ISO por sus siglas en inglés), las ventajas para las empresas que la implementen son:

• Ventajas competitivas.
• Buena reputación.
• Habilidad para atraer y retener a empleados y clientes.
• Mantenimiento de la moral, el compromiso y la productividad de los empleados.
• Mejor relación con la comunidad en general.

¿Sabías que…?

70% de los empleados preferiría trabajar para una empresa ética y con buena reputación en vez de hacerlo en una empresa que carezca de dichas cualidades, aunque pague un mayor salario, según un estudio del Cherenson Group en 2001 citado por Forum Empresa.

Fuente: Equilibrio, p. 20-25.
Publicada: octubre de 2011.

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