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Responsabilidad Social de los laboratorios ante la Influenza A H1N1

Desde hace seis meses —incluso antes de la aparición del nuevo virus de la influenza—, en México sólo la firma Sanofi-Aventis tiene los derechos para producir y comercializar la vacuna al gobierno del país, para ser distribuida en todo el sector público de salud.

influenza_clrEllo tras la rúbrica de un contrato entre Salud y Sanofi-Aventis, acuerdo comercial del que fueron testigos los presidentes de México, Felipe Calderón, y de Francia, Nicolas Sarkozy.

Con ello, México comprometió un gasto de 2 mil millones de pesos para la compra de 20 millones de dosis contra el virus de la influenza A (H1N1), producto que aún está en fase experimental. No obstante, aún cuando la vacuna no ha salido al mercado y tampoco tiene el aval de la Organización Mundial de la Salud, su demanda ya es elevada en el orbe.

Con un costo estimado de 150 pesos por unidad, 26 laboratorios en el mundo están en una carrera contra el tiempo para obtener el primer remedio que frene la propagación de la gripe humana.

Especialistas en virología de la UNAM y del IPN advierten que nadie podrá cubrir la demanda de vacunas, y en el sector privado de la salud será difícil que haya disponibilidad de las mismas debido a que la mayor parte de los laboratorios que importan sus productos biológicos ya tienen comprometida la venta de sus primeros lotes.

Por otro lado, se dice que, de acuerdo a las estadísticas, los niños, los ancianos, las mujeres embarazadas y aquellos que ya padecen alguna enfermedad como diabetes o asma son los grupos de mayor riesgo, por lo que se deberían priorizar a ellos las vacunas. Encima de ello, países sin la infraestructura sanitaria adecuada se convierten tambieen en un blanco feacil para la enfermedad.

En todo este contexto, la responsabilidad social juega un papel fundamental, ya que académicos y expertos de la OMS, así como los farmacéuticos esperan que los laboratorios no prioricen sus intereses comerciales sobre la salud de la población del orbe debido a que las compras se realizaron de manera anticipada y masiva.

¿Sería socialmente responsable comercializar una vacuna que no está completamente probada en todas sus fases?, ¿Sería SR emitirla antes de noviembre a sabiendas que la mayor demanda será en la temporada invernal debido al índice de contagio de la influenza estacional?, ¿Se le dará prioridad a los grupos de riesgo?, ¿Los gobiernos romperán sus contratos de exclusividad con las grandes firmas si la demanda y la necesidad de la población así se los urgen?, ¿Donarán los laboratorios dosis de estas vacunas a los países más pobres?

Una prueba de fuego para la responsabilidad social farmacéutica se avecina en los próximos meses.

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Ilustración: Duncan Tonatiuh

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