Ambiental

WALL·E o ¿Qué pasaría si la humanidad se viera obligada a abandonar la Tierra?

WALL·E es dirigida por Andrew Stanton, producida por Pixar Animation Studios y distribuida por Walt Disney Pictures.

Después de setecientos años, la tierra se ha llenado de basura al punto que se ha vuelto un lugar sin vida.

En un intento de resolver la situación, la población de la Tierra es evacuada en lujosas naves espaciales, mientras que un ejército de robots compactadores de basura llamados Wall•E (Waste Allocation Load Lifter – Earth class) se establecen en la Tierra para restaurar y limpiar el planeta.

El plan falla cinco años después y, de esa manera, la humanidad se ve obligada a establecerse en el espacio de forma indefinida.

“Wall•E” es un robot encargado de compactar la basura para poder hacer de la Tierra un lugar habitable. Lo que destaca a este robot es su curiosidad y su costumbre de recoger cosas extrañas que le interesan en las montañas de basura.

Tras cientos de años dedicado a hacer las tareas para las que fue construido, Wall•E descubre un nuevo objetivo en su vida cuando conoce a una elegante robot de búsqueda llamada EVA. EVA ha sido enviada por los humanos en el espacio para encontrar un nuevo planeta habitable.

EVA se da cuenta de que Wall•E ha dado con la clave para el futuro humano al descubrir que la Tierra, después de años sin humanos, es nuevamente vivible, y regresa inmediatamente al espacio para informar sobre sus descubrimientos. Wall•E, aferrado a EVA, la persigue por la galaxia hasta llegar a la nave nodriza; allí, los seres humanos se dirigen unos a otros sin contacto físico (una hiper-evolución de las redes sociales), rodeados de robots y tecnología que les brinda un confort artificial.

El mensaje de la cinta va más allá de cuidar el medio ambiente, se trata también de una reflexión sobre la tecnología, y aunque para la humanidad es grandiosa e imprescindible, es importante analizar y aceptar la consecuencias que produce el depender de ella.

Esta película nos da una pequeña visión de lo que puede pasar con el planeta si continuamos depredándolo, y de lo que puede suceder con los seres humanos si seguimos dependiendo de la tecnología para nuestro confort artificial y nuestras relaciones interpersonales. La moraleja, más allá de lo obviamente ecológico es que hay que usar la tecnología un mucho para el bienestar mundial y un poco el confort artificial.

Por Michelle Rangel, colaboradora en Expok

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