¿Pueden ser sexistas las estadísticas? – ExpokNews

Melinda Gates explica por qué los datos estadísticos pueden discriminar por género

Inequidad de género

Inequidad de género

Ciertos jefes son sexistas. Las políticas de las empresas también pueden serlo, lo mismo que las leyes… pero, ¿las estadísticas? Estamos acostumbrados a pensar que si un dato es numérico es también totalmente objetivo y confiable, pero incluso las matemáticas pueden caer en estereotipos de género y discriminación respecto a qué es lo que se mide y cómo.

Melinda Gates, quien en los últimos años ha enfocado su filantropía en las mujeres, anunció hace unos días, en el marco de la conferencia Women Deliver en Copenhagen, que su fundación invertirá 80 millones de dólares en los próximos tres años para recopilar datos robustos y confiables.

The Huffington Post reporta que Gates afirmó que hace falta información sobre temas como la violencia doméstica y la contribución económica de las mujeres, lo que impide que las organizaciones civiles (OSC) y los gobiernos identifiquen cómo y dónde intervenir

La difícil realidad es que, en muchas áreas, estos datos todavía no existen. Y cuando existen, son sexistas. Se olvida por completo de las mujeres y niñas o subestima y socava sus contribuciones sociales y económicas», dijo la filántropa.

El proyecto que financiará la Fundación Bill y Melinda Gates tiene por objetivo recolectar esta información que ha permanecido olvidada para así poder tener evidencia confiable sobre qué programas son los más efectivos.

Durante su conferencia de prensa, Gates mencionó varios ejemplos que justifican su inversión. Por ejemplo, recordó que, gracias a los archivos de clínicas y hospitales, se sabe que el número de mujeres que mueren durante el embarazo y el parto se redujo a la mitad desde 1990. Sin embargo, también es cierto que, a nivel global, uno de cada tres nacimientos y dos tercios de las muertes no son registrados.

En el caso de temas como la violencia de doméstica, lo que sucede es que es muy difícil encontrar a las mujeres necesarias para llevar a cabo un estudio, pues ellas deben contestar con sinceridad preguntas muy difíciles. Además, una vez que se tienen los datos, los países tienen que hacerlos públicos a pesar de que sean poco favorables a su administración.

Respecto al rol económico de las mujeres, las encuestas suelen centrarse en la actividad en el hogar, lo que excluye a las mujeres que tienen algún negocio secundario que no es incluido como opción en los cuestionarios y también a aquellas que hacen trabajos por temporadas y que técnicamente no tienen un empleo en el momento en el que se levanta la encuesta. Todo esto, dijo Gates «Reproduce estereotipos (…) y tiene el efecto de hacer que las mujeres parezcan más dependientes y menos productivas.»

Una prueba de esto es el caso de Uganda, sonde se introdujeron nuevas preguntas a los cuestionarios, incluyendo actividades secundarias como la agricultura de subsistencia, y se encontró que la fuerza de trabajo cuenta con 700 mil personas más que las consideradas anteriormente.

Si no se conocen datos como estos y no se encuentra una forma de monetizar las contribuciones de las mujeres a la sociedad (como por ejemplo, el que el trabajo del hogar permite que otros trabajen fuera) es mucho más difícil crear programas diseñados específicamente para las necesidades y capacidades de ellas.

Acerca del autor

María José Evia H

Comunicadora especializada en medios digitales, literatura y equidad de género. Coordina, escribe y edita contenidos de ExpokNews y la Síntesis diaria, además de colaborar en medios como Letroactivos, Letras Libres, Lee + y Equilibrio. Aquí sus redes sociales.

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