Un lado de la filántropa que quizá no conocías

Imagen via Facebook.com/melindagates

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¿Quién es la mujer con más poder de cambiar la vida de otras mujeres y niñas?, ¿es una activista, una política, una celebridad o una empresaria? Según la revista Forbes, la respuesta es la Melinda Gates.

Esta filántropa es más conocida por su trabajo que por su personalidad o declaraciones, pero no hay que subestimar su poder. Como recuerda la publicación, ella es tal vez la única que puede lograr un cambio profundo en la vida de las mujeres en todo el mundo, gracias a los 41.3 billones de dólares que maneja su fundación, los cuales puede invertir como prefiera, a diferencia de las primeras ministras, que tienen que responder a parlamentos o las CEO, que se deben a sus consejos directivos.

No siempre ha sido así. Por más de una década, la Fundación Bill & Melinda Gates se dedicó a temas como la erradicación de la malaria y la polio o la educación, pero en los últimos años, la organización, y Melinda personalmente, han comenzado a abrazar la importancia de la equidad de género. La filántropa se ha convertido, en palabras de Forbes, «la persona más poderosa del planeta cuyo enfoque son las mujeres y niñas.»

Según explicó Gates a la revista, por mucho tiempo estuvo buscando a una persona que pudiera defender estos temas «pero no podía encontrar a alguien que, para mí, personificara las voces de las mujeres en todo el mundo. Así que pensé ‘si soy yo, entonces tengo que hacerlo. Tengo que tener valor y no preocuparme.'» Desde entonces, ha invertido su tiempo y dinero en temas como la salud, la planificación familiar y otros relacionados con el avance de las mujeres en el mundo.

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Según su visión, el problema más importante al que se enfrenta el mundo en la actualidad es la pobreza, y para erradicarla es necesario poner a las mujeres y a las niñas en el centro. Es por eso que en 2010, su fundación prometió invertir 1.5 billones de dólares en cinco años en programas de salud infantil, planificación familiar y nutrición en países en desarrollo.
En ese momento, Melinda Gates afirmó que acabar con las muertes maternas e infantiles no es difícil y que es posible prevenirlas a un bajo costo, siempre y cuando se vuelva una prioridad para los países.

El uso de anticonceptivos es otro de los temas en los que la fundación pone énfasis, y Melinda ha hablado con franqueza sobre cómo planear los nacimientos de sus tres hijos le permitió enfocarse en su carrera profesional y cómo su fe católica no le impide recomendar este método. Recordando que un gran porcentaje de mujeres de la misma religión usa anticonceptivos, en una entrevista afirmó “sólo porque soy católica no significa que no debo hablar sobre las cosas que me importan.”

Por otro lado, en 2014 la filántropa anunció que su fundación ha decidido no dar fondos para abortos. Esta declaración recibió críticas por parte grupos conservadores, que alegan que la institución sí ha donado a clínicas como Planned Parenthood, dedicadas a la salud de la mujer y que, entre otros servicios, proveen de abortos legales y seguros. Para las feministas, sin embargo, se trata de una política que, lejos de ayudar a las mujeres, impide acabar con el estigma de un procedimiento que es muy necesario.

Sin duda, ser una mujer con tanto poder, y con el deseo de usarlo, significa ser también blanco de críticas y cuestionamientos. Todos miran muy de cerca el trabajo de Melinda Gates, lo cual hace posible un diálogo sobre qué es en realidad lo mejor para las mujeres y las niñas del mundo, una discusión que podría definir el futuro de la sociedad.

Acerca del autor

María José Evia H

Comunicadora especializada en medios digitales, literatura y equidad de género. Coordina, escribe y edita contenidos de ExpokNews y la Síntesis diaria, además de colaborar en medios como Letroactivos, Letras Libres, Lee + y Equilibrio. Aquí sus redes sociales.