Ambiental

La producción de biocombustibles ya afecta a países en desarrollo

“La cantidad de maíz necesaria para llenar el tanque de una 4×4 con biocombustible podría alimentar a un niño por un año”, indica el volante de la organización. ©ActionAid.

Los biocombustibles surgieron como una alternativa de combustible más amigable con el medio ambiente en comparación al petróleo: su producción utiliza recursos renovables, y su combustión genera menos contaminación que las naftas tradicionales.

Pero siempre estuvieron teñidos de gran controversia: ¿es correcto ‘alimentar’ a los autos con comida en un mundo con hambre? ¿cuánto menos contaminantes son y qué efectos nocivos en el ambiente puede tener su producción? ¿cuáles son las consecuencias de su producción en países en vías de desarrollo?

A principios de febrero, la organización ActionAid lanzó una campaña acompañada de un estudio (PDF) que alerta sobre el tema, entregando cifras impactantes. Con éste, intenta llamar a las personas a actuar para evitar que se extienda el uso de estos combustibles.

Políticas de la Unión Europea indican que para 2020, el 10% de los combustibles usados en el transporte tiene que venir de fuentes vegetales. Dos tercios de este biocombustible será producido en países en vías de desarrollo, lo cual de acuerdo a ActionAid podría llevar a 600 nuevos millones de personas al hambre.

La organización indica que economistas del Banco Mundial ya señalaron que los aumentos de precios de algunos alimentos en 2008 tuvieron que ver con la producción de biocombustibles, y que si los países industrializados siguen aumentando el uso de este producto, el precio de algunos alimentos podría subir hasta un 76% para 2020.

Todo esto remite en una simple realidad: si se continúan estas políticas, los mayores afectados serán los países pobres, en los cuales las familias más carenciadas gastan la mayor parte de sus ingresos en comida y en las cuales un aumento de precios solo puede llevar a mayor pobreza.

Otro problema que señala la organización es el de la adquisición de tierras: en sólo cinco países africanos, ya se han destinado 1,1 millones de hectáreas a los biocombustibles, sacando esas tierras de manos de pequeños productores de alimentos.

Lamentablemente, los biocombustibles provenientes de productos alimenticios no parecen ser la solución al problema energético. Y si bien existen alternativas de combustibles provenientes de algas, lo cierto es que los más extendidos son los a partir de maíz y caña de azúcar.

Si bien la campaña de ActionAid apunta a frenar nuevas políticas en relación a promover el uso de biocombustibles en el Reino Unido, las cifras son un problema para tener en cuenta a nivel global.

Para participar de la campaña, ActionAid propone aportar a la conversación por medios online y participar del debate.

Más en el informe de ActionAid (PDF).

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