Al Gore ha cambiado su discurso pesimista para incluir buenas noticias. ¿Qué significa esto?

Al Gore via Climaterealityproject.org

Al Gore via Climaterealityproject.org

En la década de los 90, Al Gore era conocido por ser el vicepresidente de Estados Unidos. En el año 2000, por perder las elecciones ante George Bush. Para 2007, ya había recibido el Nobel de la Paz por su activismo contra el cambio climático. Ahora parece reinventado una vez más, de un hombre que advertía sobre las funestas consecuencias de este fenómeno climático a un líder que también propone soluciones.

Como señala el portal canadiense Corporate Knights, el dicurso de Gore ha cambiado mucho en los últimos años, acercándose más al optimismo de lo que parecía posible hace tan solo siete años.

Como parte de su participación en la ONG Climate Reality Project, Gore ofrece cursos de liderazgo para activistas que quieran tener impacto positivo en su comunidad. En 2008, ofreció una en Canadá. En esa ocasión, reporta Corporate Knights, el 95% de su discurso se centró en el problema del cambio climático, desde el aumento de temperaturas y las olas de calor hasta el efecto de estos en la salud pública y la estabilidad global.

Este mes de julio, Gore regresó al país del norte para dar otra capacitación, pero con una plática mucho más equilibrada: la mitad del tiempo habla sobre lo más terrible del cambio climático, dando ejemplos de eventos recientes como la tormenta Sandy o las inundaciones de 2013 en Estados Unidos y Canadá, pero la segunda parte la dedica a las buenas noticias y propuestas de solución.

6 buenas noticias de la lucha contra el cambio climático

¿Cuáles son esas buenas noticias? La publicación destaca que estas son las seis cosas que Gore mencionó en su discurso, advirtiendo a la audiencia: «Es importante lidiar con lo pesado de estos temas. No puedes permitirte sentir desesperanza. Es inevitable. La verdad es que los daños tendrán lugar, es inevitable (…) Tenemos trabajo por hacer. Podemos ganar, pero debemos tener los ojos abiertos a la realidad de la situación.»

1. El «increíble» trabajo de creación de conciencia realizado por el papa Francisco.
2. Las medidas que ha tomado China para reducir la contaminación: ponerle precio a las emisiones de carbono, invertir en energía limpia y restringir generación de energía a partir de carbón.
3. Los esfuerzos de inversores, autoridades financieras, universidades y gobiernos por alajarse de la inversión en combustibles fósiles.
4. El mercado de los bonos verdes está levantando.
5. Grupos de profesionales (desde doctores hasta bomberos) están alzando la voz para exigir acción.
6. Aumenta la inversión en eficiencia energética. Ciudades en todo el mundo se han comprometido a usar 100% de energía renovable en la próxima década.

Gore también se muerta muy optimista por el desplome de los costos de la energía renovable, especialmente la solar, y lo que esto significa para el futuro: «esto es realmente un cambio dramático que debería ser causa de alegría y celebración, no de desesperanza», afirmó.

Este optimismo en quien fue uno de los líderes más serios en su acercamiento a la lucha embiental significa que sí, las cosas están mejorando, tanto a nivel de la tecnología disponible como en cuanto a la acción tomada por ciudadanos, empresas y gobiernos, pero también, quizá, que Gore se dio cuenta de que el pesimismo no es la mejor forma de llegar a las audiencias. Los mercadólogos han dicho una y otra vez que las malas noticias no llevan a la gente a la acción y ahora los activistas parecen haberlo aceptado.

Acerca del autor

María José Evia H

Comunicadora especializada en medios digitales, literatura y equidad de género. Coordina, escribe y edita contenidos de ExpokNews y la Síntesis diaria, además de colaborar en medios como Letroactivos, Letras Libres, Lee + y Equilibrio. Aquí sus redes sociales.