3er Sector

Ponle corazón al tiempo libre; se voluntario

“El voluntario es una persona proactiva. Por ello debe saber qué ofrece la organización en la que quiere colaborar, pero también qué puede aportar él y cómo le gustaría hacerlo”. Así define Orlando Graves, responsable de formación de la Fundación Yehudi Menuhin España, el perfil de los voluntarios en la ciudad de Madrid. ¿Pero puede ser una oferta de ocio? Sí. El individuo invierte tiempo colaborando con la sociedad y gana en entrenamiento, formación y gratificación personal. El voluntariado le da un valor agregado a la persona y no cuesta dinero. Por eso, desde El Mundo.es proponemos algunas opciones para que el tiempo de ocio en la ciudad tenga otra dimensión.

Asociación Pauta

Es una asociación de familiares que tienen hijos con trastornos del espectro del autismo. “Se fundó en 1993 porque el colegio al que acudían los muchachos cerró y los padres se vieron con sus hijos en la calle, por lo que crearon un colegio”, quien habla es Francisco Fernández, director de la asociación. Esos chicos crecieron, se hicieron adultos y siguen teniendo necesidades de atención especializada. Por eso han ido agregando servicios: cuentan con un centro de vida para adultos, un centro de ocio, apoyo en familia y actualmente trabajan en el desarrollo de viviendas tuteladas para que ellos puedan vivir independientemente.

¿Y los voluntarios? “Para ser voluntario no hay que estudiar un montón y no tienen que tener ningún conocimiento cuando entran. Los requisitos son: algo de tiempo y comprometerse de alguna manera estable”, explica Fernández. Además, el centro tiene una gama de actividades donde se puede ayudar muchísimo, así que tampoco hay límite de tiempo: pueden ser dos horas semanales, o diez, o las que convengan. Hay voluntarios que sólo asisten durante el verano o las actividades especiales de diciembre. “Eso sí, trabajar con personas con autismo exige constancia, pues hay que conocerlos, así que mientras más tiempo se invierta, mejor”.

Cualquier voluntario busca un nivel de realización personal más allá del que le da su vida cotidiana: trabajo, estudios, familia, amigos… Es una forma de contribuir de otra manera en la sociedad. Sin embargo, “con la crisis y los problemas para encontrar trabajo, muchos vienen para foguearse en una profesión que les interesa y ganar experiencia”, comenta Fernández.

Por ello, a la Asociación Pauta también acuden personas que están estudiando magisterio, psicología o trabajo social, “las carreras propias del sector nuestro”, explica el director. Y eso no es causa de conflicto, “no le podemos prometer a la gente que con el voluntariado vaya a conseguir empleo pero entendemos que eso puede ser una motivación”. Sin embargo, eso no es la razón primordial de estos colaboradores: “Cuando una persona con una gran discapacidad avanza o mejora, es más feliz, y eso es muy gratificante”.

FERMAD

El apoyo se otorga directamente a dos grupos de personas: los adictos y, no menos importante, a sus familiares. Y en ambos intervienen los voluntarios de la Federación Madrileña de Asociaciones para la Asistencia al Drogodependiente y a su Familia (FERMAD). ¿Preparación previa? Para nada, “La formación la provee FERMAD y permite que los voluntarios adquieran conocimientos técnicos, pero también habilidades para manejarse en situaciones críticas” explica Izaskun Zaguirre, trabajadora social de la federación.

En el caso de los familiares afectados, el servicio consiste en el apoyo psicológico, “lo que llamamos la acogida familiar, en la que se hace una entrevista para conocer el caso y derivarles con los psicólogos”. En el caso de los consumidores, como trabajan por convenio con el Ayuntamiento de Madrid y centros de tratamiento de la red municipal, se realizan actividades para acompañar a los pacientes cuando acuden a citas médicas o hacen gestiones administrativas. “Es este contacto con otras personas lo que muchas veces los ayuda a salir de la situación en la que están”.

Fundación Yehudi Menuhin España

“¿Qué podemos hacer con el arte si lo usamos como herramienta de transformación social?”, según Orlando Graves esa era la pregunta que se hacía Yehuda Menuhin, el origen de esta fundación. “Yehudi observó que cuando la gente escuchaba su música, se emocionaba y su palabra adquiría otro peso. La gente importante atendía a las cosas que él decía”, explica Graves, que comenta que el músico tenía muchas inquietudes en el mundo de los derechos humanos (la Segunda Guerra Mundial le influyó muchísimo).

Y de todas estas inquietudes nace la idea del Muse (Músicas europeas): “En seguida, Menuhin se percató de que no sólo la música tiene este efecto, sino las artes escénicas, la pintura, la danza…”, explica Graves. Hoy en día, “este concepto artístico es cada vez más amplio: yoga, artes marciales tradicionales y hasta personas que vienen del cabaré se han involucrado con la fundación”.

Para ellos, hay tres objetivos de enseñanza: lo social, lo académico y lo artístico. “Buscamos que los estudiantes aprendan bien las técnicas de las artes que les estamos haciendo llegar, además del aprendizaje social y la formación en áreas no artísticas”. ¿Y cuál es el papel del voluntario? “En principio, colaborar en el aula, documentar las actividades y apoyar al equipo artístico”. Pero la visión de Graves es mucho más amplia y el propio voluntario puede aportar no sólo el tiempo que considere, sino la forma en la que quiere colaborar.

El Hogar de Luci

Felicidad canina pura. Es lo primero que salta a la vista cuando uno pisa este santuario animal. Pero además de perros, cuidan gatos, gallinas, aves, conejos, cabras, cerdos y cualquier animalito que haya sufrido maltrato. Paula, Marta y Jessica son tres voluntarias que sirvieron de guía para contarnos su experiencia: “Todos los gatitos de Elena son recogidos de la calle. Uno de ellos es muy miedoso y no deja que nadie se acerque. El otro día estaba aquí, se tumbó delante de mí y me dejó tocarle la patita, casi me pongo a llorar, es una forma de decirme que formo parte de la familia”, comenta Marta. “Ver, por ejemplo, a un perro sano. Y saber que llegó sin pelo, golpeado y asustado da mucha satisfacción”, comenta Jessica.

Tienen varios colaboradores que estudian o se graduaron en la facultad de veterinaria (incluso se pueden hacer convenios con universidades para hacer prácticas de voluntariado y de veterinaria). Los animales, los más consentidos: además de utilizar tratamientos tradicionales, les hacen acupuntura y terapias alternativas. Pero las necesidades se multiplican, y nunca les sobra un nuevo colaborador que sepa de medicina animal.

¿Requisitos? Ganas. “Lo que el voluntario quiera, pero cumpliendo los compromisos. Aquí hay una persona fija, Elena, y es necesario organizarse. En el blog de voluntario te vas apuntando en función de tus posibilidades. También puedes trabajar desde casa (Jessica lleva el departamento de Internacional bajo esta modalidad) con tareas de ordenador y administrativas”, explica Paula.

Además, los voluntarios están invitados a comer todos los días: “El requisito es que traigas un plato vegano o un donativo de 3 euros (mucho más barato que cualquier restaurante y se come en familia)”, comenta Paula.

¿Lo tuyo no es el contacto directo? Hay otras colaboraciones no relacionadas con los animales (aunque es la parte más satisfactoria para algunos). Se puede ayudar arreglando el lugar o decorándolo (tratan de que la finca tenga un ambiente alegre y cuidado).

También tienen la opción de hacerse socio, padrino de alguno de los animales rescatados o donar algo en buen estado que no estés usando en casa (logran darle uso a casi cualquier cosa). En fin, que en ‘El Hogar de Luci’ conviven voluntarios con perros, gatos, patos, gallinas, gallos, conejos, cabras, cerdos y cualquier animalito que necesite una casa, comida, cuidados, pero sobre todo, amor.

Fuente: Elmundo.es
Por: Isaura Fontcuberta.
Publicada: 30 de agosto de 2011.

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