La mitad de las emisiones están cubiertas por iniciativas de fijación del precio del carbono…

Son muchas las acciones que realizamos en la vida cotidiana que tienen un impacto negativo en nuestro planeta; utilizar el coche, fumar, viajar en avión, tirar basura, talar árboles, entre otras. Todas ellas dejan una «huella de carbono» en el mundo, la cual se refiere a las unidades de CO2 que producimos a diario y que influyen considerablemente en el cambio climático.

Las emisiones de carbono son un reto económico y social que hace que haya mayores conflictos, pobreza y presión migratoria. Para los expertos, asignar un valor o un precio a las emisiones de carbono es un acto positivo para el cambio climático.

Ponerle precio a la huella de carbono

Ponerle precio a la huella de carbono ayudará a descarbonizar la actividad económica al cambiar la conducta de los consumidores, empresas e inversores. Con ello se ayudará a transferir la responsabilidad por los daños a aquellos que son sus responsables.

En lugar de dictar quién debe reducir emisiones, en dónde y cómo, fijar un precio del carbono envía una señal económica: los contaminadores deciden si interrumpen su actividad contaminadora y reducen las emisiones, o bien si siguen contaminando y pagando por ello.

Fijación del precio del carbono

Existen dos tipos de fijación de precio de carbono: sistemas de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés) y los impuestos al carbono. Al generar un mercado para los permisos de emisión, el ETS establece un precio de mercado para las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los impuestos al carbono fijan un precio a través de un tipo impositivo sobre las emisiones de gases de efecto invernadero o sobre el contenido de carbono de los combustibles fósiles.


Ponerle precio a la huella de carbono ayudará a descarbonizar la actividad económica en todo el mundo…

Twittea esta frase.


Ponerle precio a la huella de carbono

De acuerdo con el informe Situación y tendencias de la fijación del precio del carbono en 2018 del Banco Mundial, los gobiernos recaudaron alrededor de 33.000 millones de dólares en ingresos derivados de la fijación del precio del carbono en 2017, unos 11.000 millones de dólares más que lo recaudado en 2016.

Además, en el informe también concluye que los precios del carbono están subiendo; hoy en día alrededor de la mitad de las emisiones están cubiertas por iniciativas de fijación del precio del carbono de más de 10 dólares/tCO2e, comparado con un cuarto de las emisiones en 2017.

Inversores, grupos empresariales y el Banco de México están trabajando con gobiernos y corporaciones para fijar el precio del carbono y así, reducir emisiones, un hecho que ha sido exitoso puesto que en los últimos diez años se han triplicado estas iniciativas.

Para 2018, 46 gobiernos nacionales y 24 subnacionales de todo el mundo estaban fijando un precio al carbono. Los ingresos derivados de fijar el precio del carbono superaron los 20.000 millones de dólares por segundo año consecutivo, mientras que unas 1.400 empresas incorporan un precio interno del carbono a sus planes de negocios, incluidas más de 100 empresas Fortune Global 500 con ingresos anuales colectivos de siete billones de dólares.

Precio a la huella de carbono en LATAM

De acuerdo con El País, la mayoría de las iniciativas de fijación del precio del carbono más recientes tuvieron lugar en:

Chile grava las emisiones de CO2 de grandes emisores en los sectores energético e industrial. El impuesto al carbono forma parte de una visión deseable y positiva para el futuro. Para 2020, el país tiene el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel 20% inferior a los niveles de 2007.

Colombia lanzó un impuesto al carbono sobre todos los combustibles fósiles líquidos o gaseosos utilizados para la combustión, como parte de un paquete de reformas fiscales para apoyar la consolidación de la paz. El dinero recaudado se destina al Fondo Colombia en Paz para apuntalar la protección de ecosistemas y la gestión de la erosión costera.

Costa Rica está elaborando una política de fijación del precio del carbono que gira en torno al problema de la contaminación del aire. El impuesto a las emisiones propuesto abarcaría otros contaminantes aéreos, como monóxido de carbono, óxidos nítricos y partículas, tendiente a fomentar tecnologías más limpias y de mejor desempeño. Argentina adoptó un impuesto al carbono en diciembre de 2017. En 2019, este impuesto se gravó al tipo completo en la mayoría de los combustibles líquidos; seguirá aumentando 10% por año hasta alcanzar 100 % en 2028. Se espera que el impuesto al carbono recaude aproximadamente ARS 11.500 millones (571 millones de dólares) por año.

Acerca del autor

Janneth Del Real

Licenciada en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Ha trabajado en el periódico Mas por Más, revista SuperMujer, Pulso Pyme, Linio y en el Periódico AM de Querétaro. Actualmente desarrolla contenidos para Expoknews.

Mujer positiva que siempre busca el para qué de las cosas.